Menahem Golan, más allá de su propia y extensa filmografía, ha tenido una incidencia fundamental como productor en las carreras de otros realizadores destacados. En ese apartado podemos incluir Sallah Shabati, de Efraim Kishon y la saga de Eskimo Limon, cuyas primeras cuatro películas, de ocho en total, fueron dirigidas por Boaz Davidson.

La saga narra la vida de tres amigos adolescentes, Benzi (Benji), Momo (Bobby) y Yudale (Huey), que transitan sus primeras experiencias amorosas en el Tel Aviv de la década del 50. En la primera entrega, Benzi se enamora de Nili, una chica que comienza una relación con su amigo Momo, ella queda embarazada de Momo y, ante la negativa de él de hacerse cargo de la situación, Benzi decide ayudarla.

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Eskimo Limon fue la película más exitosa en la historia del cine israelí. Con 1.350.000 entradas vendidas en un país que en aquel entonces no llegaba a los 4 millones de habitantes, no hubo ninguna película israelí desde 1978 hasta hoy que lograra superar semejante marca.

Pero esta película no sólo se destacó por su enorme popularidad, que le permitió contar con tantas secuelas (la octava se estrenó en 1988, diez años después que la primera y en 2001 intentaron relanzar la saga con una novena entrega). Al constituirse como el embrión de un subgénero, el de las comedias de despertar sexual adolescente, y carecer de elementos que la anclaran en el ámbito local (si bien está ambientada en el Tel Aviv de los ’50 y está hablada en hebreo, los conflictos que se narran son universales, y la música que se escucha durante toda la película son clásicos norteamericanos de rock and roll), la saga tuvo una enorme influencia en el exterior.

Hasta que dirigió Eskimo Limon, Boaz Davidson contaba en su haber con varias de las principales comedias del subgénero denominado “películas burekas”, comedias protagonizadas por personajes mizrajim estereotípicos y muy populares sobre todo en el espectro social más bajo que concurría al cine en los setenta. Y luego del éxito arrollador de las primeras películas de la saga, en 1981 Davidson desembarcó en Hollywood, siempre bajo la tutela de Menahem Golan y su socio Yoram Globus, donde realizó un año más tarde una remake de Eskimo Limon, denominada The last american virgin, contemporánea a su vez de la famosa saga de despertar sexual adolescente Porky’s. Dicha saga, sin ser una remake hecha y derecha, puede considerarse una sucesora directa de Eskimo Limon, como también podemos considerar en este apartado a la más actual serie de películas de American Pie.

Si bien Eskimo Limon es una película israelí que tranquilamente podría situarse en cualquier otro país y no expone ningún elemento exclusivo de la sociedad israelí, es una película que, como pocas (aquí podemos ubicar a Sallah Shabati de Efraim Kishon o Mivtsa Yonatan, el film de Menahem Golan sobre la “Operación Entebbe”), ha colocado al cine israelí y a sus realizadores frente al mundo y los ha catapultado a nuevos mercados. En 1979, un año después de Eskimo Limon y dos después de Mivtsa Yonatan, Golam y Globus compraron Cannon Films e hicieron su debut en el mercado hollywoodense, donde se sostuvieron por quince años, dejando una huella imborrable en el cine de acción norteamericano, aunque esa es otra historia.