La maestra de jardín

Leo Aquiba Senderovsky 1 noviembre, 2015 0

foto3lamaestradekinderLa maestra de jardín es la segunda película del joven realizador israelí Nadav Lapid, cuya ópera prima, Policeman, cosechó diversos premios internacionales.

Mientras que en su primera película, Lapid mostraba la violencia de una sociedad a través de la figura de un policía, en La maestra de jardín, esta violencia se encuentra oculta, aunque la visión de la sociedad es, como en aquella película, por demás pesimista.

En esta película, la protagonista, Nira, una maestra jardinera casada y con dos hijos en tren de independizarse, se obsesiona con la poesía que un niño de cinco años crea en estado de trance. Nira, en su intento por hacer perdurar ese llamativo don de Yoav, se relaciona con su niñera, aspirante a actriz, con su tío, poeta, y con su padre, un empresario gastronómico. Cada uno de ellos toma de otra forma la poesía de Yoav. Mientras que Miri, la niñera, la usa como propia para los castings que realiza, su tío oficia de influencia principal para el niño, aunque una influencia censurada por su padre, quien toma como valor exclusivo el dinero y considera la poesía como algo de perdedores.

Nira no es un alma inocente y caritativa en busca de alguien a quien salvar. Su deseo de rescatar la pureza de Yoav en un mundo por demás individualista, también la refleja a ella como un ser egoísta. Ella, al igual que Miri, se aprovecha de la poesía de Yoav, presentándola como propia en el taller literario al que asiste. Nira, en su deseo de rescatar la poesía de Yoav, lo expone sin ningún empacho a Yoav a situaciones, como la presentación oral de poesía, de las que sale herido. Incluso la acción última que toma Nira, la de secuestrar a Yoav, es un rasgo del creciente desequilibrio psíquico de Nira más que una acción verdaderamente altruista por parte de ella.

En el derrotero que la lleva a secuestrar a Yoav, aprovecha para darle algunas lecciones. La principal se presenta cuando habla con él acerca de Jaim Najman Bialik, el padre de la poesía israelí. Nira, una sefaradí intentando construir su propia poesía en un espacio cultural más cercano a los ashkenazim que a los sefaradim, le cuenta de la mirada prejuiciosa hacia los sefaradim que tenía Bialik desde su perfil ashkenazi. No es una alusión menor. Nira, envuelta en un contexto donde todo está dado para que, tarde o temprano, la sociedad boicotee el alma de poeta de Yoav, le advierte del grado de violencia que posee la sociedad a partir de cómo esta violencia se puede observar en el poeta nacional de Israel.

LA_PROFESORA_DE_PARVULARIO_HD_01La película muestra un vacío existencialista que envuelve tanto a los adultos, como lo muestra la rutinaria vida íntima de Nira y de su marido, como a las nuevas generaciones (los niños mientras juegan a subir y bajar juntos de un tobogán o saltando como autómatas mientras cantan una violenta canción de hinchada, y los jóvenes del ejército bailando, también con movimientos espásticos). De acuerdo a la hipótesis que expone el director, ese vacío existencialista, en un país copado por la violencia que Lapid reflejó en su película anterior, lo que demuestra es la consecuencia de una sociedad fuertemente patriarcal, donde la mirada femenina, relegada a un plano casi inexistente, le podría aportar ese candor, ese espíritu libertario ausente.

Yoav refiere a su madre como si estuviese muerta, sin embargo su madre está viva pero completamente alejada de su vida. Al no contar con su presencia, Yoav se aferra a dos mujeres, Nira y Miri. Nira, en un gesto egoísta y despótico, se ocupa de apartar a Miri de su vida, considerando que no le puede aportar nada superador. Pero, independientemente de este accionar, las dos personas que más se preocupan por mantener viva esa llama artística en el niño son ellas dos. Para Lapid, tanto Yoav como su país están despojados del amor maternal, inmersos en la rectitud ideológica y moral que imprime el rol patriarcal. Yoav y el hijo de Nira que está en el ejército son dos sujetos camino a cumplir con todos los pasos institucionales que terminarán por domesticarlos y volverlos parte de una sociedad que lleva a la acción la filosofía que practica el padre de Yoav, una sociedad que persigue la seguridad en todas sus formas, el individualismo y la ambición económica como objetivos últimos.

1415618144986_0570x0363_1415618167400En el camino, Nira se da cuenta de que no puede aislar a Yoav de todo y de todos para que no muera su arte, porque aislarlo implica encerrarlo con ella, y ella es parte del mundo adulto, un universo hipócrita y conformista. Nira pretende rescatarlo, pero, en el medio, se da cuenta de que ella misma está sumergida en un mundo del cual no puede salir, un mundo donde los círculos de poetas son mesas examinadoras con gente actuando el papel de intelectuales soberbios o exposiciones con un público petulante y prejuicioso (la crítica de Lapid al mundillo pretendidamente intelectual es lapidaria). Un mundo también que la tiene a ella manteniendo una relación extramatrimonial con su profesor de literatura, donde puede verse el sexo clandestino como algo tan ajeno al placer como la intimidad de su matrimonio.

Lapid exhibe cómo un destello de luz puede languidecer en medio de un contexto de vacío absoluto, y cómo ese destello podría salvarse si el amor maternal pudiese acompañar los lazos patriarcales que unen a diferentes generaciones que conviven día a día con la violencia y la represión del mundo adulto (y son parte de ella). Para Lapid, en un país con un destino incierto, envuelto en un conflicto entre pueblos del cual no sabe cómo salir, acaso la salida sea liberarse de sus ataduras morales, como tal vez debería soltar ese lazo referencial que mantiene con un poeta históricamente acusado de racista por su supuesto odio a los sefaradíes. No es fácil liberar a una sociedad del derrotero que lo emparenta con sus próceres, no es fácil pensar a una sociedad alejada de la represión cuando esta parece ser algo constitutivo en ella. De ahí que una línea argumental tan simple y luminosa, Lapid la narre con una mirada fuertemente pesimista.

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