Ayer fui con mi mujer a ver a Montaner en su “Viajero Frecuente Tour 2014” y esta es mi opinión:

DSC00784A favor:
1) Es increíble que el tipo tenga 56 años y conserve la voz de manera impecable. Se nota que, como buen profesional, a lo largo del show deja mucho que cante el público para poder gambetear dos horas y media de espectáculo, pero lo hace muy bien y al final suena igual o mejor que al principio del show. Parecería algo natural, pero si pensamos que un tipo como Luis Miguel tiene diez años menos y si le queda un cuarto de la voz que alguna vez tuvo es una suerte, lo de Montaner es para elogiar.

2) Cuando habló por primera vez en el show, arrancó pidiendo un abrazo por los muertos la semana pasada en Caracas, al grito de “Viva Venezuela”. Juro que me emocioné.

3) Lo otro que destaca de Montaner es la forma como conecta con el público y con sus fans. Se nota que lo disfruta mucho (otro tiro por elevación a artistas como Luismi).

4) En el repertorio del show no faltaron los temas de su nuevo disco y prácticamente no le faltó cantar ninguno de sus hits (ok, no cantó sus primeros éxitos, pero andá a saber cuándo dejó de cantarlos en vivo, por lo menos ni se sintió que faltaran en el repertorio).

IMG_20140215_203819-15) En su espectáculo forman parte de la banda dos de sus hijos, uno en la batería y otro en la guitarra (parece que es la gira despedida de ellos) y ambos lo hacen muy bien. Momento destacado es el de la aparición de Evaluna, la hija de 16 años de Montaner, que aunque canta con mucho tufillo Glee, tiene una voz hermosa. Ambos cantan a dúo “La gloria de Dios”, el tema más cristiano del show.

6) Una de las cosas que más me sorprendieron es la extrema generosidad de Montaner. El tipo invitó al escenario a Andrés Cepeda, un joven cantautor colombiano, muy buen baladista, que se presentó por primera vez en Argentina. Lo hizo cantar dos temas propios en la mitad del show y lo invitó a cantar con él “La cima del cielo” el tema con el que cerraron el show (después de tres o cuatro bises). No sólo lo invitó a cerrar con él sino que lo dejó cantar solo todo el estribillo final y hacer un epílogo cantando “Hey Jude” mientras Montaner se despedía del público. Que un artista consagrado no sólo te invite al escenario sino que, además, te entregue en bandeja el final del show es algo que lo enaltece enormemente.

7) Además de los hijos tiene una gran banda en la que se destaca particularmente Tamara Kreimer, hija de Oscar, que siguió los pasos del padre y como saxofonista, lo superó ampliamente (anécdota infantil aparte: De chiquito lo vi en Mar del Plata a Oscar Kreimer tocando el saxo junto a Guillermo Guido). Y, macho’s comment, Tamara Kreimer, además de tocar el saxo increíblemente bien, está que se parte.

En contra:

1) El show abre con un video en 3D (gafas included), en el cual el recurso del 3D está muy desaprovechado. Digo, teniendo como concepto estético el aeropuerto (por lo de “Viajero frecuente” del disco y el tour), con el 3D podrían haber jugado por ese lado antes que por un videito con Montaner componiendo en un jardín.

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2) El recurso multipantalla funciona sólo por momentos, en algunos hasta distrae la atención con imágenes inútiles.

3) El Luna le gana a cualquier espacio de su tipo en cuanto a la disposición de las butacas (teníamos pullman y se veía estupendo), pero falla en muchas cuestiones técnicas, sobre todo en las pantallas y en la tela que cubría el escenario, donde se proyectaba el 3D, que estaba horrible y el efecto tridimensional se degradaba aún más. Es vergonzoso que le ofrezcan ese tipo de servicio a artistas internacionales, con la guita que le queda al Luna por shows de este tipo.

En suma, fui sin ser fan del artista en cuestión, pero sabía que, de todas maneras, iba a disfrutar el espectáculo y así sucedió.