Se está terminando el año y como es tiempo de balances, cada uno hace el suyo. Y como en estos días estoy con bastante laburo, lo hago ahora, porque si me acuerdo después ya va a haber pasado el brindis, los fuegos y demás.

Se termina un año especial, mi primer año como hombre casado, un año hermoso pero raro, de emociones encontradas. El último tramo de 2012 lo viví con dos noticias: la mejor de este año y la peor. La mejor es el haber podido estar en el inicio del postoperatorio de mi zeide (mi abuelo), que hace poquito le hicieron un reemplazo de válvula cardíaca y la pasó fiel a su estilo, entró y salió hecho un toro y le tomó una sola semana de internación, con sus casi 82 años y un físico más que envidiable (triste es saber que, por mi vida sedentaria, difícil es que llegue a esa edad en ese estado). No puedo dejar de agradecer especialmente a mis tíos y a mi primo, que se cargaron al hombro la tarea de asistirlo durante su internación.

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Lamentablemente, como decía, en apenas dos semanas pasé de la felicidad de ver bien a mi zeide, a la tristeza de perder a Estela, la abuela de mi mujer, que partió a sus 90 años. A Estela la conocí hace siete años y en este tiempo aprendí a quererla muchísimo.

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Entrando en el plano profesional, este año representó el despegue. Corté definitivamente con aquellas experiencias laborales que no eran de mi interés y crecí en las áreas que más disfruto. Si bien en 2011 comencé con las charlas de cine y judaísmo, este año se incrementó enormemente el número de actividades y de instituciones que confiaron en mí y con varias de ellas consolidamos un vínculo de trabajo continuo y con un público cautivo que sabe apreciar y agradecer el esfuerzo que uno pone en la preparación de cada encuentro.

La docencia no formal en instituciones trajo a su vez mi inicio como docente en escuelas secundarias, enseñando el campo que más conozco y amo: el cine. La experiencia en los dos colegios en los que trabajo actualmente no podría ser más gratificante, especialmente por el valor humano que aportaron mis alumnos.

A su vez, empecé a trabajar a fondo como editor de sociales, un laburo bastante divertido para aquel que nunca lo hizo.

Para 2013 me quedan varios sueños por cumplir, algunos de ellos que, seguro, no los cumpliré el año próximo pero quizás algún día (volver a trabajar como crítico y, quien te dice, hasta a lo mejor escribir y dirigir mi ópera prima, uno nunca sabe). Mientras tanto, deseo poder afianzarme en los trabajos que tengo actualmente y seguir creciendo, por ejemplo, pudiendo ofrecer nuevas propuestas de cine y judaísmo, que me permitan continuar profundizando en mi investigación del tema.

Acabo de mencionar mi anterior rol como crítico. Para los que no saben, de mayo de 2007 a octubre de 2010 trabajé como crítico para el sitio cine.com, antes que fuera vendido a otra empresa la página era diferente a la actual y allí figuraban las más de 680 críticas que hice en tres años y medio. De varias de ellas me enorgullezco, de otras podría avergonzarme e inclusive, como le sucede a cualquier crítico, seguro hoy no opinaría lo mismo que opiné en su momento de algunas de mis críticas. Pero todas ellas las pueden ver acá, porque…

INAUGURÉ MI BLOG!!!

Sí, acá van a encontrar artículos como este (cuando se me antoje escribir), textos nuevos de cine o de lo que sea (cuando se me antoje escribir) y mi archivo de críticas (faltan subir acá las que hice para otros medios antes de Cine.com, pero todas las de ese sitio están acá). Ahora bien, el blog no está completamente a punto. Si navegan a fondo, van a ver que las últimas críticas están con el formato correcto de publicación, mientras que la mayoría de ellas tiene links rotos a las fotos, no se ven las estrellitas de la puntuación y varios problemas de formato que iré corrigiendo con el tiempo, pero no quiero seguir esperando y prefiero que vean, lean, opinen y disfruten.

Espero que este sea un gran año para todos, en el amor, el dinero y la salud, brindo con ustedes.

FELIZ 2013!!!!

Leo