Estreno en España: 12 Marzo 2010

Título: Green Zone: Distrito protegido

Estreno en Argentina: 30 Junio 2010 (DVD)

Título: La ciudad de las tormentas

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Sinopsis

Estamos en 2003, y el subteniente del Ejército Estadounidense Roy Miller y su equipo de inspectores son enviados a Iraq para encontrar armas almacenadas bajo el suelo del desierto. Intentando evitar las trampas que se alzan en su camino, los hombres buscan peligrosas armas químicas, pero sólo descubren un elaborado plan para hacer fracasar su misión. Empujado por agentes secretos con objetivos muy diferentes, Miller deberá encontrar pistas en suelo extranjero que le lleven a las respuestas necesarias para sustituir a un régimen indeseado o iniciar una guerra en una región muy inestable. Descubrirá que en una época y un lugar muy conflictivos, el arma más difícil de encontrar es la verdad.

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Crítica de Cine.com por Leo Aquiba Senderovsky

Paul Greengrass posee la virtud de ser un realizador no meramente efectivo, sino cuasi irreprochable. No podríamos decir lo mismo de todas sus películas, o al menos de esta última, cuya mezcla de espectacularidad visual y enredo narrativo no logra camuflar las objeciones que le podríamos hacer.

La primera, y más obvia, es la elección de Matt Damon para el rol protagónico. No se trata aquí de si es o no el actor indicado para el papel. Desde ya que cumple a la perfección con su personaje, pero si a un planteo formal demasiado parecido al de la últimas dos entregas de la trilogía de Bourne, Greengrass le agrega el protagonismo de Damon, las comparaciones están a la orden del día, en un film que merecía despegarse de las últimas producciones del realizador.

Greengrass trabaja este film sin desdeñar su aspecto de denuncia política. De hecho, cuando se aclara la razón del boicot de la misión encabezada por el subteniente Roy Miller, la película se vuelve más eficaz en su condición de producto de entretenimiento, y más provocadora en su discurso, pero resulta un tanto complicado meterse de lleno en la naturaleza de su planteo luego de muchos minutos del frenético pulso narrativo de Greengrass y de varios giros que buscan marear al espectador hasta que se resuelve explicitar la denuncia.

En Green Zone se nos dice que el gobierno americano depuso a Saddam Hussein tras la amenaza que representaba la fabricación de armas de destrucción masiva, cuando en realidad esta supuesta amenaza formaba parte de un complejo plan del gobierno americano para hacerse con el poder en Iraq. Lo que plantea la película, pese a que, a pocos años de estos acontecimientos, se planteó ya muchas veces, sigue siendo un discurso valiente, y más aún si proviene de un film de entretenimiento “made in Hollywood”.

Sin embargo, por más esfuerzo que le ponga Greengrass, en una puesta en escena en la que se destaca un ritmo vibrante y un incuestionable realismo, lejos está este film de poder establecerse como un potente relato de denuncia. La combinación “montaje acelerado + realismo” da como resultado un film espectacular y un entretenimiento asegurado, fórmula ya probada por Greengrass en la saga Bourne, pero de ahí a un convincente thriller político hay un enorme trecho que el director británico decide pasar por alto, enceguecido en el planteo estético que le dio muy buenos resultados en el pasado.

Greengrass no es Costa-Gavras ni Brian De Palma (especialmente, el De Palma de Redacted), no busca detenerse a reflexionar sobre los conflictos políticos que se debaten en sus películas. La lectura política logra magnificar sus films cuando no se la privilegia por sobre lo que se está contando, cuando simplemente aparece, desprendiéndose de otros elementos (pensemos en la paranoia de los films de Bourne, todo un alegato político del cual no se presume en ninguna de las dos películas dirigidas por Greengrass que conforman la saga). En Green Zone, en cambio, Greengrass lo vuelve a su personaje pendiente y luego esclavo de una verdad que es escamoteada por el propio realizador hasta bien entrada la trama, feliz de manipular las acciones hasta dar con lo que podríamos considerar “el discurso”. Y no está para nada mal que Greengrass utilice este film para presentar el secreto de estado ya revelado por muchos. Lo cuestionable es que, entre la desorientación de la primera mitad, las verdades reveladas en la última parte, y el tono de film de acción vibrante del conjunto, no terminamos de identificar cuál es la esencia orgánica de este film.

Mientras que La supremacía de Bourne y El ultimátum de Bourne constituían dos films acabados, con una combinación que potenciaba sus virtudes, Green Zone, sin dejar de ser una película decente, muy bien escrita (con guión del prolífico Brian Helgeland, guionista de La supremacía…), dirigida y actuada, por apegarse demasiado a la estética que tan bien le sentaba a la saga Bourne, se aleja de la esencia de los mejores thrillers políticos, aquellos que son capaces de denunciar determinados hechos sin relegar a un segundo plano la calidad cinematográfica, aquellos que denuncian por sus poros, no tejiendo redes inútiles. En Green Zone, Greengrass está más preocupado por entregar un film entretenido que por hacer que este entretenimiento favorezca o potencie la denuncia. Y de esa manera, este film con muchos elementos a favor, consigue poco.

Lo mejor de la película: La competencia de todas las partes, y un entretenimiento sostenido con calidad.

Lo peor de la película: Su apego estético a la saga Bourne, que limita la intencionalidad política del film.


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Título original: Green Zone. 

Dirección: Paul Greengrass. 

Países: USA, Reino Unido y Francia. 

Año: 2010. 

Duración: 118 min. 

Género: Acción, bélico, drama, thriller. 

Elenco: Matt Damon (Roy Miller), Greg Kinnear (Clark Poundstone), Amy Ryan (Lawrie Dayne), Brendan Gleeson (Martin Brown), Jason Isaacs (teniente coronel Briggs), Khalid Abdalla (Freddy).

Guión: Brian Helgeland; inspirado en el libro “Imperial life in the Emeral City: Inside Iraq’s Green Zone” de Rajiv Chandrasekaran. 

Producción: Tim Bevan, Eric Fellner, Lloyd Levin y Paul Greengrass. 

Música: John Powell. 

Fotografía: Barry Ackroyd.

Montaje: Christopher Rouse. 

Diseño de producción: Dominic Watkins. 

Vestuario: Sammy Sheldon. 

Distribuidora: Universal Pictures International Spain. 

Estreno en USA: 12 Marzo 2010.