Estreno en España: 11 Junio 2010

the-covecartel1 

Sinopsis

El delfín es uno de los animales más inteligentes y una de las especies más admiradas en todo el mundo.  Sin embargo, en un pequeño pueblo de la costa de Japón que aparentemente se caracteriza por su devoción a estos animales, se esconde un gran secreto. Un grupo de activistas, liderado por el conocido entrenador de delfines Richard O’Barry, se embarca en una peligrosa misión encubierta para revelar al mundo lo que sucede en este lugar.

[youtube id=”4KRD8e20fBo” width=”600″ height=”350″]

Crítica de Cine.com por Leo Aquiba Senderovsky

El director de este documental es fundador de la Sociedad de Preservación del Océano, y más allá de su experiencia como fotógrafo y sus colaboraciones con National Geographic, la forma en la que encara este documental evidencia que su motor es más político y ecológico que visual.

Esto no tiene nada de malo en sí, y The cove tampoco nos miente al respecto. Su sinceridad propagandística es uno de sus aspectos principales. Este documental fue hecho para despertar la conciencia de los espectadores acerca de las crueles matanzas a delfines que se realizan en Japón, bajo la protección de determinados organismos internacionales. En ningún momento se pone en duda su propósito aleccionador, y esto es algo valorable. Por un lado, la causa que defiende es totalmente justa, por otro lado, no pretende ser lo que no es, ni engaña a nadie.

Ahora bien, el problema parte desde el momento en el que la propaganda le gana terreno a las virtudes netamente cinematográficas, y el mensaje termina acaparando más la atención que la forma en la que el documentalista se acerca a los delfines, a sus defensores y a sus captores.

Louie Psihoyos articula su film mostrándonos las maravillosas características de los delfines, presentándonos a Richard O’Barry, un hombre que ha vivido militando contra la caza de delfines y contra el sometimiento de estos animales, luego de haber adquirido fama, décadas atrás, como entrenador de delfines para la serie televisiva Flipper. La conversión de este hombre, desde su participación en el cautiverio de cetáceos para la serie, hasta su inclinación a favor de la libertad de estos animales, y su accionar permanente para lograr tal fin, es uno de los puntos más interesantes de la película. O’Barry se muestra como el interlocutor perfecto para presentarnos la cruel realidad que sucede, tanto en los espectáculos cerrados como en el lugar preferencial de caza de delfines.

The cove trabaja sobre distintos aspectos (la postura de O’Barry, la caza de estos animales, la presentación de los organismos que, por intereses económicos, amparan la caza indiscriminada, el thriller que se establece en torno a la posibilidad de presenciar esta masacre, la comercialización de la carne de delfín, y la comprobación de que esta carne puede provocar en las personas envenenamiento por mercurio), y todos ellos apuntan a un mismo discurso, concreto y específico, que demanda del espectador una ayuda para revertir esta realidad. Lo cierto es que, independiente de los valores y las intenciones que se juegan en este trabajo, la necesidad de establecer un mensaje certero a través de todas estas vías no oculta el hecho de que se han comprimido muchas de estas situaciones, que de por sí daban para desarrollos más acabados y particulares. The cove se cierra en su búsqueda de concientización, y no observa que abarca demasiados aspectos, y aprieta demasiado poco.

La posibilidad de hacernos presenciar de los debates políticos que se establecen en torno a esta actividad (con la correspondiente desilusión que esas imágenes pueden despertar) es un verdadero hallazgo para quienes desconocemos por completo del tema. Pese a esto, Psihoyos no le termina de darle al abordaje visual el lugar que merece, y no es un dato menor. Home, el documental de Yann Arthus-Bertrand, una realización, sin dudas, mucho más ambiciosa y prodigiosa desde lo visual que ésta, seducía con sus imágenes y llegaba a establecer su discurso ecológico desde las imágenes y la voz en off. En The cove, la omnisciencia de un Michael Moore está, afortunadamente, ausente, pero la operación no deja de ser similar, en tanto lo que dice parece mucho más importante que lo que muestra (algo similar ocurría con la voz en off de Home).

En The cove no faltan las imágenes elocuentes, que dicen más que mil palabras (desde los maravillosos saltos de los delfines hasta las cámaras ocultas), pero estas no son mayoría. Por el contrario, Psihoyos parece estar buscando despertar conciencias con demasiadas armas a la vez, y más allá de cuán efectivo sea su propósito (que puede serlo, aún para quienes descreen de la posibilidad de comprometer al espectador con una película como anzuelo), este motivo, con sus nobles intenciones, pero también con una buena cuota de maniqueísmo, termina dejando en el olvido sus valores cinematográficos, incluso las secuencias que más tensión consiguen generar.

Lo mejor de la película: El personaje de Richard O’Barry y lo que se toma de su lucha para la película. Por supuesto, las imágenes sublimes de delfines en libertad.

Lo peor de la película: Que su necesidad discursiva tiñe la potencia y la naturaleza cinematográfica de la propuesta.

the-cove2 

Dirección: Louie Psihoyos. 

País: USA. 

Año: 2009. 

Duración: 92 min.

Género: Documental. 

Intervenciones: Joe Chisholm, Mandy-Rae Cruikshank, Charles Hambleton, Kirk Krack, Richard O’Barry, Hayden Panettiere, Isabel Lucas, John Potter, Louie Psihoyos. 

Guión: Mark Monroe.

Producción: Paula DuPré Pesman y Fisher Stevens. 

Música: J. Ralph.

Fotografía: Brook Aitken. 

Montaje: Geoffrey Richman. 

Distribuidora: A Contracorriente Films. 

Estreno en USA: 31 Julio 2009.