Estreno en España: 21 Mayo 2010

Estreno en Argentina: 6 Enero 2011

Título: Baaria – Las puertas del viento

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Sinopsis

Una historia divertida e inteligente de grandes pasiones y apasionados sueños utópicos. Una familia siciliana representada a través de tres generaciones: desde Cicco, a su hijo Peppino y llegando hasta su nieto Pietro… Con un leve toque a la vida privada de estos personajes y la de sus familias, la película evoca los amores, los sueños y las decepciones de toda una comunidad en la provincia de Palermo desde 1930 hasta 1980. Durante el período fascista, Cicco es un humilde pastor que, sin embargo, encuentra tiempo para alimentar su pasión: los libros, los poemas épicos, las grandes y populares novelas románticas. En los días en los que la gente sufría el hambre de la Segunda Guerra Mundial, su hijo Peppino es testigo de innumerables casos de injusticia y descubre una pasión por la política. Después de la guerra, ocurre su fatídico encuentro con la mujer de su vida. Una relación a la que todos se oponen porque Peppino se ha hecho comunista…

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Crítica de Cine.com por Leo Aquiba Senderovsky

Veinte años después de Cinema Paradiso, parecería que su éxito desmedido no ha sido fácil de digerir para su director, Giuseppe Tornatore. Si uno analiza los puntos más álgidos en la irregular carrera de Tornatore, llegaría a la conclusión de que lo mejor del realizador aparece cuanto más se aleja del fantasma de su obra más ponderada por el público internacional. Más allá de los méritos o defectos que le encontremos a esta película, está claro que un director puede llegar a pisar los puntos más intrascendentes de su carrera cuanta menos intención tenga de arriesgar y más de aproximarse a lo que le dio buenos resultados en otra oportunidad.

Esto es lo que ocurre con Baaria. Luego de los riesgos cometidos en La desconocida, Tornatore parece haber buscado refugio en otra pintura de sensibilidad provinciana. Baaria es el retrato de una familia que parte con el trasfondo político de la Italia fascista, y continúa tomando como telón de fondo a un país en proceso de reconstrucción y sometido a los tumultuosos avatares políticos. El protagonista es Peppino, un joven que se une a las filas comunistas e intenta mantener su integridad y la de su familia en medio de las trifulcas locales.

El estreno de Baaria, casi coincidente con el de Vincere, el film de Marco Bellocchio, obliga a establecer una comparación, dado el contexto que ambas películas describen. Es evidente que Vincere parte del período de tiempo que transcurre entre la militancia de Mussolini hasta la asunción del poder, para exponer en imágenes la trágica anécdota de la mujer y el hijo no reconocidos por éste, desarrollando en paralelo la crueldad del poder fascista y las vejaciones cometidas a estas dos víctimas de la supremacía del Duce. Frente a este íntimo vínculo entre el conflicto principal y el contexto histórico, Baaria podría quedar como un relato secundario, ya que su conflicto sólo se toca con el correlato histórico en la vocación política del protagonista.

Baaria podría sostenerse a la par de Vincere si no estuviéramos ante una película que no termina de definir un vínculo fuerte, más allá del partidismo, entre la historia, en este caso de los triunfos y fracasos de Peppino y de varias generaciones de italianos, y los avatares políticos que transcurren en el escenario del relato. Tornatore desea establecer una construcción paralela, pero no hay aquí un concepto fuerte que ate a un aspecto y al otro, y, por otra parte, tampoco hay una lectura sólida del trasfondo político, porque la pintura provinciana termina opacando toda posibilidad de reflexión. El director no parece haberse dado cuenta que aquí el retrato de pueblo, por momentos grotesco, teñido del griterío característico del cine italiano (que, en este caso, molesta más de lo que puede expresar), no construye nada más que una pintura alejada de todo discurso relativo a los cambios políticos y sociales de la Italia del siglo pasado.

Tornatore no sólo insiste en un relato pueblerino que, por momentos, llega a mostrar cierto encanto, aunque predomina su naturaleza gritona e irritante, sino que busca instalar un vínculo con el cine de antaño similar al que construía en su obra más recordada. Pero aquí estas referencias aparecen dispersas, más débiles que las que brillan en Vincere, atadas al oportunismo del director, que parece obsesionado por revivir lo logrado en Cinema Paradiso. A veces, las posibilidades de alcanzar determinados resultados son inversamente proporcionales al nivel de pretensiones del realizador, pero estas posibilidades suelen acompañar a los valores auténticos de una obra. Algo que, pese a la competencia del elenco, no parece haber aquí, por la insistencia del director en volver a lo ya hecho, cuando su carrera ha evidenciado verdaderos logros precisamente en las películas más distanciadas del espíritu y del concepto de Cinema Paradiso.

Lo mejor de la película: La ambientación y el elenco, principalmente Francesco Scianna.

Lo peor de la película: El débil y disperso intento de Tornatore de recuperar el espíritu de Cinema Paradiso.

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Dirección y guión: Giuseppe Tornatore. 

País: Italia. 

Año: 2009. 

Duración: 150 min. 

Género: Tragicomedia. 

Elenco: Francesco Scianna (Peppino), Margareth Madè (Mannina), Nicole Grimaudo (Sarina joven), Ángela Molina (Sarina adulta), Lina Sastri (Tana), Enrico Lo Verso (Minicu), Nino Frassica (Giacomo), Monica Bellucci (novia del albañil), Raoul Bova (periodista). 

Producción: Mario Cotone. 

Música: Ennio Morricone. 

Fotografía: Enrico Lucidi. 

Montaje: Massimo Quaglia. 

Diseño de producción: Maurizio Sabatini. 

Vestuario: Antonella Balsamo y Luigi Bonanno. 

Distribuidora: TriPictures. 

Estreno en Italia: 25 Septiembre 2009.