Título: Anvil: El sueño de una banda de rock

Estreno en España: 25 Junio 2010

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Sinopsis

“Anvil: El sueño de una banda de rock” es el relato de dos amigos, Steve ‘Lips’ Kudlow y Robb Reiner, quienes a los 14 años se prometieron triunfar como grupo y permanecer juntos para siempre. Así surge Anvil, una banda heavy canadiense que ha compartido escenario e influenciado a grupos tan míticos como Metallica, Slayer o Anthrax. Cuarenta años después de realizarse esa promesa, continúan luchando para ver realizado su sueño. El realizador Sacha Gervasi sigue al grupo durante su gira europea y la grabación de su decimotercer álbum, mostrándonos su lado más humano.

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Crítica de Cine.com por Leo Aquiba Senderovsky

Es increíble notar que el antecedente previo a este documental es This is Spinal Tap, un film que no sólo posee veinticuatro años de distancia con éste, sino que además no documentaba, jugaba al documental con elementos ficticios. Anvil parece heredar el espíritu de backstage de banda melenuda, aunque su profundidad y la jovialidad que emana desde su sencillez es tan valorable como su coqueteo con la ironía a la cultura heavy que destilaba el film de Rob Reiner.

Sacha Gervasi nos muestra lo que sucedió en estos últimos veinticinco años con una banda heavy canadiense que lideraba las ventas discográficas junto con bandas como Scorpions, Bon Jovi o Motörhead, y que supieron influir en otros grandes grupos, pero que, a diferencia de ellos, desapareció del mapa después de tres discos. Lo que muestra, en primer lugar, es que la banda nunca se desarmó y continúa su carrera hasta hoy, inmersos en un circuito independiente que no les permite acceder a las más óptimas condiciones de grabación y a la amplitud comercial que se merecen.

Lips Kudlow y Robb Reiner (de nombre casi idéntico al del director de la memorable This is Spinal Tap) son los dos fieles amigos que conducen la banda valiéndose de los viejos éxitos de ayer, pero también valiéndose del esmero que los llevó a sostener una banda caída en la desgracia del anonimato. Gervasi se detiene en la vida cotidiana de estos dos músicos que, mientras mantienen trabajos rutinarios y desgastantes, sueñan con lograr que Anvil reconquiste el mercado nacional e internacional. Lips y Robb se parecen a la imagen del antihéroe que lidera la comedia americana actual, aferrados a una ilusión perdida, tratando de revivir la gloria de antaño. La diferencia principal es que los líderes de Anvil tienen plena consciencia de que ya no viven en los ochenta, y que la banda que tienen transita una etapa de decadencia. No se enceguecen ante lo evidente, sino que trabajan para que el recuperar el éxito del pasado.

Naturalmente, no es lo mismo exhibir un retrato de una banda en su apogeo, que destapar la olla y recuperar la memoria de aquellos grupos que, para el público consumidor, pasaron a mejor vida. Tampoco es lo mismo buscar vida en los ataúdes del rock, que alumbrar las zonas menos luminosas, pero no por ello, menos vivas. Gervasi logra no sólo iluminarnos el presente de Anvil, sino la posibilidad de descubrir o redescubrir a dos sujetos tan opuestos como complementarios, tan rudos como tiernos. El extrovertido y enérgico Lips y el inexpresivo y cerebral Robb son, antes que nada, dos viejos amigos que disfrutan enormemente de su amistad, aún a pesar de cargar con la pesada mochila de la banda que lideran, que por momentos se convierte en la fuente de disputas que rápidamente se liquidan por el bien de la amistad que los une.

Mientras un documental que sepa espiar en la vida de las bandas más exitosas, puede exponer las luchas de egos y los celos entre los miembros, Gervasi nos muestra a dos amigos que sostienen una banda no sólo por la ilusión de volver al éxito de veinte años atrás, sino para mantener un soporte perfecto para su amistad. Tal vez ese sea el motivo por el cual las familias de ambos sostienen la ilusión de que Anvil vuelva a ser lo que era, porque la banda nunca dejó de ser unos amigos unidos por el rock.

Gervasi sabe cómo mostrarlos para que no los veamos como dos idiotas en busca de lo que ya no podrán recuperar. En varios pasajes del film, Lips y Robb van camino a reencontrarse con lo que supieron tener, y el fanatismo que observan en el público es la mejor muestra del sueño cumplido. La mirada de Gervasi ante las secuencias más optimistas de este reencuentro con la gloria pasada, pero también ante las escenas más íntimas, no sólo es la de un fan que los admiró siempre, sino la de alguien que ama a sus criaturas, y ese amor le permite observarlos con sus virtudes y sus defectos. A fin de cuentas, detrás de todo patetismo hay un espejo de nosotros mismos que merece ser iluminado, y entre tanto rock pesado, tantas melenas canosas y tantos discos de bajo nivel acumulados, se encuentran seres muy parecidos a nosotros que sólo sueñan con volver a ser aquello que fueron en su juventud. El rock rejuvenece, y el intento de reconquista de Anvil es una gran prueba de esto. El envase, un film que, como ya lo demostraron This is Spinal Tap o Escuela de rock, nos muestra de qué manera el rock y la felicidad son dos conceptos que pueden ir de la mano.

Lo mejor de la película: Lips y Robb, y el retrato, tan honesto como emotivo, de dos perdedores en busca de la fama pasada.

Lo peor de la película: Que podríamos seguir siendo testigos del trayecto de la banda durante muchas horas más, pero sólo dura ochenta minutos.

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Dirección: Sacha Gervasi. 

País: USA.

Año: 2008.

Duración: 80 min. 

Género: Documental, musical.

Elenco: Steve ‘Lips’ Kudlow, Robb Reiner, Tizizana Arrigoni, Kevin Goocher, Glenn Gyorffy, William Howell, Lemmy, Slash, Chris Tsangarides, Lars Ulrich, Jerry Fielden, Tony Gallo. 

Producción: Rebecca Yeldham.

Música: David Norland. 

Fotografía: Christopher Soos. 

Montaje: Jeff Renfroe y Andrew Dickler. 

Distribuidora: Avalon Productions. 

Estreno en USA: 10 Abril 2009.