Estreno en Argentina: 11 Noviembre 2009 (Festival Internacional de Cine de Mar del Plata)

Título: Colmillo

Estreno en España: 14 Mayo 2010

Título: Canino

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Sinopsis

Un padre, una madre y sus tres hijos viven a las afueras de una ciudad. Su casa está rodeada por un alto muro. Los niños nunca han salido de allí. Su educación, sus aficiones, sus diversiones, su aburrimiento, su estado físico… todo se ajusta al modelo impuesto por los padres, sin ninguna huella del mundo exterior. Ellos creen que los aviones que vuelan por el cielo son juguetes y que los zombies son pequeñas flores amarillas. La única persona con permiso para entrar en la casa es Cristina, guarda de seguridad de la empresa del padre y que visita la casa para apaciguar los deseos sexuales del hijo. Cristina cae bien a toda la familia, especialmente a la hija mayor. Pero la felicidad de la familia se verá perturbada: un día, Cristina regala una cinta de vídeo a una de las hijas y le pide algo a cambio.

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Crítica de Cine.com por Leo Aquiba Senderovsky

Canino es una película difícil. Difícil de ver y difícil de digerir. Su planteo feroz, extremo, y sus consecuencias en la conciencia del espectador son similares a los primeros films de Haneke. En ambos realizadores, tanto en el consagrado director austríaco como en Yorgos Lanthimos, el joven realizador griego de Canino, se evidencia una necesidad por hacer una exposición descarnada de la naturaleza humana. Si tomamos como referencia la ópera prima de Haneke, El séptimo continente, encontramos que, desde dos planteos argumentales diferentes, se ha elaborado en ambos casos un desarrollo narrativo apuntado a mostrar progresivamente el nivel de descomposición y deformación de una familia tipo.

La diferencia entre El séptimo continente y Canino, que se asemejan en la violencia de sus imágenes, radica en que El séptimo continente shockea porque presenta a una familia común que termina fagocitándose, mientras que en Canino observamos la deformidad desde el comienzo. Este film griego premiado en la sección Un certain regard del Festival de Cannes, nos muestra a una familia en la que el padre ha decidido construir un muro entre su hogar y el resto del mundo, y obliga a sus hijos a criarse dentro de los límites de su hogar, sin posibilidades de salir al exterior. Los únicos que conocen lo que hay pasando la puerta de su casa son los padres, y mientras que la madre ha decidido recluirse junto con los hijos, el padre es la excepción porque continúa en contacto con el exterior, ya que sale todos los días a trabajar.

El régimen del padre no se expresa de manera opresiva, pero lo es. El padre no toma el encierro de los hijos como un castigo, sino como un método de crianza de sus hijos. No les exhibe que hay otra opción que se están perdiendo porque las reglas del hogar son esas, sino que les miente permanentemente sobre lo que hay afuera. Cuando escuchan el ruido de un avión, aprovecha para hacer volar un avión de juguete, cuando se presenta alguna palabra que pueda contaminar sus mentes, ésta es explicada con un significado asociado a algún elemento o actividad referente al interior del hogar. De esa manera, los tres hijos, ya adultos, son infantilizados permanentemente, bajo la idea primaria que el mundo exterior puede llegar a pervertirlos. El único elemento externo que se introduce en la casa es Cristina, un miembro del personal de seguridad de la empresa donde trabaja el padre, que es llevada vendada a la casa para que el hijo pueda descargarse sexualmente. Como se ve en el desarrollo de la película, este elemento externo termina pervirtiendo a los hijos, aunque se sabe, no es ella el objeto de perversión, sino la consecuencia inevitable del intrincado sistema de crianza que ha elaborado el padre.

Como se dijo, no es fácil ver este film, y no porque resulte incomprensible, sino porque la necesidad de describir un mundo a la medida de lo deseado por el padre hace que se destinen muchos minutos a la presentación de ese sistema, y a mostrar su aparente infalibilidad. Lanthimos toma para su construcción narrativa y su puesta en escena, la idea de la progresiva descomposición interna del sistema gestado por el padre, y para ello se ve en la obligación de tomarse los minutos necesarios para que el espectador comprenda la perversión de ese sistema, y sólo entonces presentar su quiebre. Si queremos acceder a la real dimensión del experimento que elabora el padre desde sus inicios en la paternidad, debemos observar de qué manera el padre cría a sus hijos, no como niños eternos, sino como mascotas. De allí es que la madre les invente que dará a luz a un niño y a un perro (si los padres desean tener una mascota además de los hijos, un perro no puede ser algo externo a ellos), y de allí es que se suceden una serie de analogías que permiten verlos progresivamente como perros. Esto puede verse en la forma en que los hijos encaran su exploración sexual, sin distinción de género y sin evitar caer en el incesto, y en la idea de estímulo – respuesta que sustenta la educación que el padre le da a sus hijos (la composición de los perversos métodos pedagógicos del padre es, sin duda, el mayor acierto argumental de Lanthimos). A medida que avanza la trama, se presentan escenas mucho más explícitas, que subrayan más de lo necesario esta progresiva animalización de los hijos.

Las decisiones estéticas son otro punto fuerte de esta realización. Lanthimos elabora la puesta otorgándole un peso fundamental al encuadre, de la misma forma que Haneke en su primera película (idea que sustenta toda su filmografía). Apela al desencuadre para presentar la cotidianeidad de esta familia, y encuadra cuando necesita mostrar la transformación física de los hijos en animales, por las posiciones que adoptan sus cuerpos. En cada plano está sostenida la idea de que hay una naturaleza deformada en esta familia, y esta puesta en escena eleva considerablemente su nivel de coherencia estética, si se la compara con dramas familiares de mayor o menor espesor.

La presencia de Cristina contamina la naturaleza aparentemente prístina de los hijos, y la idea de que los pervierta entregándole a una de las jóvenes una copia en video de Rocky a cambio de sexo oral puede resultar cómica, pero si bien sabemos que cualquier película puede provocar el mismo efecto no deseado por el padre, las imágenes del film de Stallone son la semilla del clímax, que sucede a partir de la idea expresada e impuesta por el padre, de que sólo podrán conocer los peligros del exterior una vez que pierdan uno de sus caninos definitivos, y a partir de la progresiva conciencia de los hijos de la enfermedad que se ha construido puertas adentro del hogar.

Este último elemento que se introduce en el relato es un último signo de la enorme coherencia, tanto narrativa como estética, de una propuesta tan extrema y compleja que es incapaz de pasar inadvertida. Generadora de debates posteriores, maravilloso material de referencia si se busca analizar las dimensiones pedagógicas que se juegan en la crianza familiar (aún presentando una sórdida excepción de la misma) y potente en su descripción del nivel de violencia que puede acarrear una educación castradora, Canino presenta a su director como un genial heredero estético de Haneke, aunque totalmente idóneo a la hora de volcar esa herencia en una tesis sociológica sustancialmente diferente.

Lo mejor de la película: Su planteo original y la enorme coherencia de su composición narrativa y estética.

Lo peor de la película: Algunos momentos que explicitan demasiado la idea de la crianza de los hijos como mascotas.

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Dirección: Yorgos Lanthimos. 

País: Grecia.

Año: 2009. 

Duración: 94 min. 

Género: Drama. 

Elenco: Christos Stergioglou (padre), Michele Valley (madre), Aggeliki Papoulia (hija mayor), Mary Tsoni (hija pequeña), Christos Passalis (hijo), Anna Kalaitzidou (Cristina). 

Guión: Yorgos Lanthimos y Efthimis Filippou. 

Producción: Yorgos Tsourgiannis. 

Fotografía: Thimios Bakatakis. 

Montaje: Yorgos Mavropsaridis. 

Dirección artística: Elli Papageorgakopoulou. 

Vestuario: Elli Papageorgakopoulou. 

Distribuidora: Avalon Productions. 

Estreno en Grecia: 11 Noviembre 2009.