Estreno en Argentina: 27 Marzo 2009 (BAFICI)

Estreno en España: 16 Abril 2010

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Sinopsis

Raquel, una mujer agria e introvertida, lleva 23 años trabajando de nana para los Valdés, una familia numerosa de clase alta. Pilar, su patrona, contrata a otra nana para ayudarla. Raquel siente peligrar su lugar en la familia y aleja a la recién llegada con crueles e infantiles maltratos psicológicos. La historia se repite una y otra vez hasta que llega Lucy, una alegre mujer de provincias, que logra penetrar la coraza de Raquel y cambiar su forma de ver la vida.

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Crítica de Cine.com por Leo Aquiba Senderovsky

Uno de los elementos del cine latinoamericano que más atraen en el panorama internacional es su realismo, su habitual pintura social, que describe a trazo grueso los rasgos principales que ubican a Latinoamérica en el “tercer mundo”. Esta característica es conocida por productores y realizadores, y no son pocos los casos de gente que se aventura a realizar películas con fuerte componente social, con la intención primordial de hacer un negocio redondo. La nana es uno de los tantos casos de films sociales que triunfaron en el exterior, pero está muy lejos del oportunismo reinante en ese cine. Tampoco podría decirse, como se ha dicho, que La nana es un fiel reflejo de una cierta mímesis de la clase baja que podría servir como justificación sociológica de la elección del multimillonario Piñera para presidente de Chile. Es muy difícil, y en este caso, casi un absurdo, establecer un vínculo entre el éxito de público y crítica de una película y una elección presidencial.

La nana no es un profundo estudio sociológico ni un film realista o costumbrista for export. Es un drama con un potente rol protagónico, a cargo de una excepcional Catalina Saavedra, que emplea toda su gestualidad al servicio de su Raquel, una empleada doméstica que está tan inmersa en el esquema de la familia para la cual trabaja, que la considera propia, y es capaz de atosigar a toda persona que atente contra su espacio exclusivo en la familia. Sebastián Silva, el director, emplea un tono costumbrista que sabe adentrarse astutamente en la compleja psiquis de Raquel, y explorar desde allí las vidas de las personas que ocupan un lugar esencial, aunque periférico, en la estructura de las familias de clase alta.

El film no necesita hablar de crisis para poner en escena un elaborado discurso social, pero antes que centrarse en una disputa de clases, La nana es el retrato de una persona en busca de una imagen familiar que desconoció, o desatendió, en su propia vida, la historia de una mujer que ha sido marginada de afecto y cree haber encontrado algo parecido al afecto en la familia que la adoptó como empleada. No es extraño que Raquel torture a sus potenciales enemigas con maniobras infantiles, porque sus celos parten de la radical necesidad de cariño que aqueja a todo niño. De la misma manera, no es casual que su principal método de tortura sea encerrar a las eventuales empleadas de la casa del lado de afuera de la casa, expresando claramente su necesidad de sentir que el adentro le pertenece. Tampoco es una decisión arbitraria plantear que la vida de Raquel toma un giro inesperado a partir del momento en el que una de las empleadas se atreve a abrazarla.

Catalina Saavedra no sólo posee el physique du rol perfecto para el papel de Raquel, sino que su composición del papel es extremadamente minuciosa y convincente, aunque por momentos bordea la caricatura. Por fortuna, el sólido guión que la sostiene, le permite jugar con el toque caricaturesco del personaje, hasta evitar un grotesco innecesario. Raquel es la médula de un relato que podría haber virado hacia cualquier dirección genérica, y sin embargo, se detiene en un drama que apunta directamente a la construcción psicológica de personajes y al retrato social que exponen los conflictos entre ellos, principalmente entre Raquel y su patrona.

Silva sabe dotar de humanidad a la protagonista, dejándola que sostenga hasta el final su comportamiento mimético, y permitiendo, a su vez, ver en la variación de esa mímesis, el principio de una liberación, no social, sino psicológica y afectiva. Todo un logro para un gran film que cosechó múltiples premios, ovaciones, y unas cifras de taquilla acordes, y que hasta se permitió ser el centro de teorías que intentaban asociar su discurso sociológico con el triunfo de Piñera. Semejante fenómeno para el cine chileno, sólo podía estar sostenido sobre la base de un guión, un personaje y de una actuación memorables.

Lo mejor de la película: La compleja construcción del personaje de Raquel, y la sólida interpretación Catalina Saavedra

Lo peor de la película: La posibilidad de caer en el prejuicio de ser considerado un film costumbrista latinoamericano del montón.

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Dirección: Sebastián Silva. 

País: Chile. 

Año: 2009. 

Duración: 98 min.

Género: Drama. 

Elenco: Catalina Saavedra (Raquel), Claudia Celedón (Pilar), Alejandro Goic (Mundo), Andrea García-Huidobro (Camila), Mariana Loyola (Lucy), Agustín Silva (Lucas), Darok Orellana (Tomás), Sebastián La Rivera (Gabriel), Anita Reeves (Sonia), Mercedes Villanueva (Mercedes). 

Guión: Sebastián Silva y Pedro Peirano. 

Producción: Gregorio González.

Fotografía: Sergio Armstrong. 

Montaje: Danielle Fillios. 

Dirección artística: Pablo González. 

Vestuario: Francisca Aburto. 

Distribuidora: Golem. 

Estreno en Chile: 13 Agosto 2009.