Estreno en Argentina: 10 Septiembre 2009

Estreno en España: 26 Marzo 2010

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Sinopsis

En el barrio privado de Altos de la Cascada, la vida transcurre idílica como siempre, entre casas que imitan mansiones con grandes jardines y piscinas climatizadas. Separado de la realidad por muros y cámaras que todo lo vigilan, este barrio es una burbuja perfecta en un país erizado de espinas. Una mañana tiene lugar un descubrimiento macabro: tres cadáveres aparecen flotando en una piscina. El hallazgo conmueve a esa cerrada comunidad, que se apresura a etiquetarlo de accidente y a definirlo como tragedia e infortunio. Pero la revisión de las últimas actividades de las víctimas hace dudar sobre el carácter accidental de esas muertes. Por debajo de su fachada impoluta, el barrio de Altos de la Cascada se revelará precario como un polvorín, desmintiendo la creencia de que la prosperidad es eterna y de que la abundancia equivale a la felicidad. En ese mundo perfecto las certezas comienzan a desmoronarse y crece la sensación de que lo peor está a punto de suceder.

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Crítica de Cine.com por Leo Aquiba Senderovsky

No son pocas las similitudes entre Las viudas de los jueves y El secreto de sus ojos. Ambos fueron los estrenos argentinos más esperados y promocionados del año anterior, ambos fueron dirigidos por dos de los cineastas más experimentados de la industria local, ambos compartieron la participación en la producción de Tornasol Films (Gerardo Herrero, Mariela Besuievsky), Haddock Films (Vanessa Ragone) y Axel Kuschevatsky, ambos son adaptaciones de novelas, y ambos se estrenaron en Argentina con apenas un mes de diferencia. No son pocas las similitudes, pero entre una y otra hay un abismo de diferencia. 

Por empezar, Las viudas de los jueves, a diferencia del film de Campanella, es la adaptación de un best seller local. Eso ya establece una diferencia crucial. Mientras Campanella aprovecha las virtudes cinematográficas de la novela en la que se basa su película, Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras (el habitual puente de Piñeyro entre lo literario y lo cinematográfico), se valen de la popularidad de la novela de Claudia Piñeiro para darle sentido a su adaptación. Concretamente, si seguimos comparando ambas películas, estamos ante un caso en el que la versión cinematográfica “mejora” la novela en la que se basa (El secreto de sus ojos), y otra que arruina tanto las pretensiones escénicas de la adaptación, como los méritos de la obra original. Mientras los cambios aplicados en El secreto de sus ojos potencian los conceptos que trabaja la novela de Eduardo Sacheri, Las viudas de los jueves pretende enfatizar algunos aspectos de la novela homónima, pero para ello realiza algunas modificaciones sustanciales que embarran los valores formales y discursivos de la obra de Claudia Piñeiro.

Dentro del formato de una novela de misterio, Claudia Piñeiro se adentró en el universo de los barrios privados, exponiendo la hipocresía que envuelve la vida de los ricos aparentemente aislados del caos social. La novela se ubica temporalmente a finales de 2001, cuando Argentina se hundió en una profunda crisis económica. Piñeiro supo trabajar con sutileza la pintura social detrás de un thriller en el que se privilegia el relato descarnado de las miserias de estos personajes, cómplices de la debacle que vivió el país y dueños de una doble moral que condiciona todas sus acciones.

¿Qué hizo Marcelo Piñeyro con esta novela? Básicamente, concentró todas las acciones y los personajes en pos de enfatizar el discurso social y de apretar el relato sin que se note. Así, se eliminaron algunos roles y determinadas acciones pasaron de algunos personajes a otros. Estas modificaciones no sólo alteran los resultados de la novela, sino que, dejando a un lado la obra original, hacen que el relato en pantalla carezca de la fuerza que anticipaba el suspenso en la trama. Piñeyro, que parece confiar cada vez menos en la capacidad de raciocinio del espectador, remarca al máximo algunas situaciones, como el vínculo entre Teresa (Ana Celentano) y Carla (Juana Viale), y en ese sentido, no es casualidad que el rol protagónico coincida con la actuación menos sutil de todo el elenco (Pablo Echarri, muy lejos de la economía gestual de Ernesto Alterio, de Sbaraglia, e incluso de Juan Diego Botto, aunque este último debe sufrir los vaivenes de un personaje escrito con trazo grueso).

Piñeyro deja de lado el thriller (curiosamente, dado que suele ser bastante atinado con el empleo del género) y se empeña en aclararnos demasiado el contexto y la forma en que éste interactúa con el acontecimiento central que afecta a los residentes del lugar. Si en El secreto de sus ojos podía molestar algunas frases del monólogo final de Romano, por el innecesario esfuerzo de Campanella en despejar dudas sobre el contexto político que anticipa el thriller, lo de Las viudas de los jueves es directamente imperdonable. Al poner en escena permanentemente el caos del afuera, toda sutileza queda anulada. Ni que hablar del monólogo del Tano (Echarri) que devela el misterio inicial, la cumbre de la explicitud discursiva del film y la anulación del desarrollo consecuente del suspenso.

Por otro lado, un relato que describe la descomposición de este universo clasista en medio de la debacle económica del país, merecía apoyarse más en las diferencias sociales, un motor ideal para alimentar la hipocresía de los protagonistas. En la novela existen vínculos y personajes que definen las terribles consecuencias de esa división de clases. En la película, en cambio, al apretar toda la acción de la obra original, Piñeyro se olvida deliberadamente de personajes cruciales, como las empleadas domésticas. En un mundo de felicidad ilusoria y de paredones asfixiantes, este olvido es la gota que rebalsa el vaso, y junto con la notoria falta de ritmo y la burda exposición del drama coral, hacen de éste un film oportunista más, que se aprovecha del éxito de la novela para constituir un ejemplo negativo de las adaptaciones literarias en el cine argentino. El perfecto opuesto de El secreto de sus ojos.

Lo mejor de la película: Toscano, Sbaraglia, Alterio y Botto

Lo peor de la película: La actuación de Echarri, la concentración de hechos y personajes y los subrayados de la trama, que impiden la evolución del suspenso, y anulan su potente discurso ideológico.

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Dirección: Marcelo Piñeyro. 

Países: España y Argentina. 

Año: 2009. 

Duración: 126 min.

Género: Drama. 

Elenco: Ernesto Alterio (Martín), Juan Diego Botto (Gustavo), Pablo Echarri (Tano), Leonardo Sbaraglia (Ronnie), Gloria Carrá (Lala), Ana Celentano (Teresa), Juana Viale (Carla), Adrián Navarro (guardia). 

Guión: Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras; basado en la novela de Claudia Piñeiro. 

Producción: Gerardo Herrero, Mariela Besuievsky y Vanessa Ragone. 

Música: Roque Baños. 

Fotografía: Alfredo Mayo. 

Montaje: Juan Carlos Macías. 

Dirección artística: Federico García Cambero y Juan M. Roust. 

Vestuario: Ana Markarian. 

Distribuidora: Alta Classics.

Estreno en España: 26 Marzo 2010.