Estreno en España: 8 Enero 2010

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Sinopsis

Terence McDonagh, detective de homicidios del Departamento de Policía de Nueva Orleans, salva a una persona de morir ahogada durante el huracán Katrina, pero se lastima gravemente la espalda. Este acto heroico hace que sea ascendido a teniente. Un año más tarde, tras un tratamiento por medicación para el dolor, es devuelto al servicio activo, pero se ha convertido en un adicto al Vicodin y a la cocaína. Cuando una familia de inmigrantes africanos aparece masacrada, sus jefes están convencidos de que él es el tipo idóneo para encabezar la investigación. Durante esta, el teniente Terence no dudará en utilizar su cargo para conseguir droga o sexo a cambio de favores. “Teniente corrupto” es el remake del mítico film de Abel Ferrara.

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Crítica de Cine.com por Leo Aquiba Senderovsky

El maestro Herzog vuelve al cine de ficción con esta película americana, protagonizada por Nicolas Cage y Eva Mendes. Sí, ya todos saben que esta es una remake, no declarada ni autorizada, del clásico de Abel Ferrara, que Herzog dijo desconocer la original, y a su director, y que Ferrara se pronunció de manera particularmente violenta contra el equipo responsable de la remake. Sí, es una remake, pero Herzog hace lo que podría esperarse de un director de su talla que toma la línea argumental de un director de culto, pero mucho menos trascendente que él, es decir, se despacha con un film completamente diferente al original.

Ambas se asemejan en el perfil del protagonista, un policía hundido en las drogas e involucrado con lo más ilegal de su ciudad. La diferencia principal es que Herzog descarta de plano todo apunte católico, vinculado a la necesidad de redención del personaje, un signo propio de Ferrara. Lo que hace Herzog es llevar la materia prima para su campo, explorando el nivel de locura del personaje, una constante en su filmografía. Y en este camino se ha encontrado con Nicolas Cage. El pobre Cage está, indudablemente, en el peor momento de su carrera. Al pelo artificial, y el peinado ridículo e inamovible, que ostenta desde hace varias películas, se le suma una extraordinaria capacidad para elegir bodrios (más o menos redituables, pero bodrios al fin), y una insoportable tendencia a la sobreactuación. Ese Cage al borde de la derrota, una caricatura de lo que alguna vez supo ser, le viene perfecto a Herzog para hacer de esta una película que se sube a caballo del personaje y sigue un derrotero de progresiva desmesura. Y a Cage le ha venido mejor aún toparse en su camino con un Herzog, quien lo insta a elevar a la enésima potencia su consabida sobreactuación. Las adicciones de Terence no son la única causa de la exagerada performance. Esto también podemos verlo, por ejemplo, en el dolor de espalda del personaje, que hace que Cage camine como un monigote. Semejante retrato caricaturesco es comparable, en lo exagerado, con el Tony Montana de Al Pacino en Scarface. Aunque cabe aclarar, ambas películas sólo pueden ser comparadas por su desmesura (en Herzog sin predilección por la acción, como en De Palma), Cage carece del talento supremo de Pacino para la sobreactuación, y su interpretación dista de ser un clásico, como aquella.  

Herzog vuelve a hablar de la locura, aunque aquí no hay una conquista condenada al fracaso. Terence McDonagh está lejos de intentar conquistar algo, porque ni siquiera puede conquistar su propia vida, y como en todo film noir, la naturaleza se ocupa de enfatizar que el protagonista está condenado de entrada a la inmundicia, con lluvias torrenciales que cubren y acechan a New Orleans. Terence está condenado y su accionar así lo demuestra, siempre bajo los efectos de las drogas, capaz de cometer todo tipo de abusos y excesos, pero también preocupándose por una prostituta a la que ama, y por su padre, quien se encuentra en rehabilitación.

Pese a las constantes de Herzog que pueden hallarse en esta película, no es una cinta fácil, ni siquiera para quienes siguen la carrera del realizador alemán. La locura del protagonista es progresiva, y se puede ver específicamente en algunas alucinaciones que quiebran la propuesta clásica general. La visión de las iguanas, con una puesta de cámaras y una música opuesta al resto, o la escena en la que el muerto baila breakdance, son muestras particulares de esa locura, pero extraña que Herzog no se haya inclinado por desarrollar esa vía alucinatoria, y se haya quedado en un par de escenas esporádicas. La única conclusión que podemos sacar de ellas es que Herzog ha estado viendo a Kitano, puntualmente la escena de breakdance parece extraida de las habituales escenas descolocadas de su cine, aunque a Herzog no le sientan tan bien, por no poder conseguir una unión sólida entre la narración clásica del conjunto y esas escenas especiales.

Olvidándonos por un momento de Nicolas Cage, que acapara la escena, Eva Mendes no sale airosa. Pese a su esfuerzo, su personaje se ve opacado por la fuerza desquiciada de Terence. Ni hablar de Val Kilmer, que parece actuar con la fuerza de un cameo en segundo plano, completando un elenco irregular de una película irregular, que se despega habilmente del realismo crudo de Ferrara, para aportar una versión más cómica y alterada de la original. Herzog acierta al optar por un relato cíclico, repitiendo escenas para mostrar el extenso pantano en el que se encuentra el teniente corrupto del título, una espiral en permanente descenso, consciente de que ningún final feliz puede tapar la terrible realidad del personaje. Aunque volviendo a las comparaciones, si el material con el cual se debe comparar esta película es la impecable versión de Ferrara o la formidable carrera de Herzog, Teniente corrupto, irremediablemente, sale perdiendo.

 

Lo mejor de la película: Su desmesura, y un Nicolas Cage felizmente desatado.

Lo peor de la película: Su falta de solidez dramática, y la reducción de las escenas alucinatorias del protagonista a pequeñas, esporádicas y descolocadas escenas, cuando la película merecía que Herzog avanzara progresivamente en esa representación del desquicio del personaje.

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Título original: Bad lieutenant: Port of call New Orleans. 

Dirección: Werner Herzog.

País: USA. 

Año: 2009. 

Duración: 110 min. 

Género: Drama, policiaco, Thriller.

Elenco: Nicolas Cage (Terence McDonagh), Eva Mendes (Frankie), Val Kilmer (Stevie Pruit), Jennifer Coolidge (Genevieve), Xzibit (Big Fate), Fairuza Balk(Heidi), Brad Dourif (Ned), Michael Shannon (Mundt), Shawn Hatosy (Armand). 

Guión: William Finkelstein; basado en el guión de Victor Argo, Paul Calderon, Abel Ferrara y Zoë Lund para la película “Bad lieutenant” (1992). 

Producción: Alan Polsky, Gaby Polsky, Stephen Belafonte y Randall Emmett. 

Música: Mark Isham. 

Fotografía: Peter Zeitlinger. 

Montaje: Joe Bini. 

Diseño de producción: Tony Corbett. 

Vestuario: Jill Newell. 

Distribuidoras: Wide Pictures y Aurum. 

Estreno en USA: 20 Noviembre 2009.

 

Biofilmografía de Werner Herzog

Werner Herzog, nacido Werner Stipetic (Múnich, 5 de septiembre de 1942), es un director, documentalista, guionista, productor y actor alemán.

Nació en Múnich, pero pasó toda su infancia en un pueblo de las montañas de Baviera. Creció sin radio ni cine, en pleno contacto con la naturaleza, alejado del mundo. Según él mismo afirma, no tuvo conocimiento de la existencia del cine hasta los doce años, la misma fecha en la que vio por primera vez un coche. A los 17 años hizo su primera llamada telefónica.

A los trece años lo llevaron a Múnich para que iniciara sus estudios secundarios. Su familia se alojó provisionalmente en una pensión donde, casualmente, se alojaba Klaus Kinski, (n. 1926), actor que en un futuro sería clave en su carrera cinematográfica. Kinski ni reparó en el Herzog de trece años, pero el futuro director sí lo hizo con el singular actor.

Durante su adolescencia, pasó por una etapa de gran fervor religioso, llegando a convertirse al catolicismo, lo que le provocó discusiones con sus parientes, que eran ateos convencidos. Por esta época también empezó a realizar sus primeros largos viajes a pie. Hacia los quince años atravesó Europa, desde Múnich hasta Albania. También hizo a pie el viaje que lo llevó a Grecia.

Hacia los 17 años decidió dedicarse al cine. Para pagarse sus películas, trabajó en diversos oficios, que combinaba con sus estudios secundarios y más tarde universitarios. Inició estudios de Historia, Literatura y Teatro en Múnich. Hacia 1960 obtuvo la beca Fulbright para el Seminario de cine de la Universidad de Duquesne, en Pittsburgh (Estados Unidos). A pesar de participar en seminarios universitarios de cine, nunca estudió en ninguna escuela ni tampoco trabajó como asistente de ningún director; su formación fue completamente autodidacta. En Estados Unidos combinó de nuevo sus estudios con diversos trabajos, como soldador en una fábrica o aparcacoches, para ahorrar dinero. En 1962, a los veinte años, fundó su productora de cine, Herzogfilmproduktionen. Al año siguiente inició el rodaje de su primer cortometraje, Herakles, al que seguirían Game in the Sand (1964), Last Words (1967) y The Unprecedented Defence… (1967).

Tras esta primera etapa de formación en el cortometraje realizó su primer largometraje, Lebenszeichen (Señales de vida), subvencionado por el Instituto de Cine alemán, que buscaba promocionar a nuevos cineastas. La película ganó el Premio de Cine Alemán (Deutscher Filmpreis). A partir de aquí Herzog inició una carrera singular, que ha combinado la filmación de largometrajes, documentales, dirección de ópera, actuación y redacción de guiones. Werner Herzog sigue en activo en la actualidad.

Fundador del denominado Nuevo cine alemán junto con otros cineastas como Rainer Werner Fassbinder, ya en sus primeros cortos, como Herakles o Game in the sand, Werner Herzog dejó clara su preferencia por los antihéroes: personajes de singular personalidad enfrentados a un mundo hostil, para los que la lucha por su supervivencia o por defender sus ideas está siempre abocada al fracaso. Sus personajes se rebelan ante la absurdidad de su vida y su lucha contra esta situación les lleva a la locura, la anulación total o la muerte. Esto quedó plasmado en su primer película, Lebenszeichen, donde un joven soldado alemán destinado a una isla griega durante la Segunda Guerra Mundial enloquece ante la inutilidad de su misión y la imposibilidad de comunicarse con los habitantes de la isla. Su locura se representa en la visión de un millar de molinos de viento que sólo él puede ver.

Cabe señalar también que Werner Herzog no distingue nunca sus películas de ficción y sus documentales. En su obra, ambas vertientes se funden formando una sola. Él mismo afirma que Fitzcarraldo es su mejor documental.

En la obra de Herzog se pueden distinguir dos tipos de personajes y temas. Por un lado, personajes megalómanos, rebeldes, supervivientes, a menudo sin escrúpulos, enfrentados a un mundo hostil que les vapulea y que no les perdona su originalidad. Sus empresas e ideas están destinadas al fracaso. Dentro de este apartado se encuentran, por ejemplo, personajes como:

          Lope de Aguirre (protagonista de Aguirre, la cólera de Dios), soldado español que se rebeló contra el rey Felipe II, adentrándose en la selva amazónica en busca de El Dorado.

          Brian Fitzgerald «Fitzcarraldo» (en Fitzcarraldo), el melómano apasionado de la ópera que para montar una representación en medio de la selva es capaz de aventurarse a recolectar caucho para costear su montaje y hacer cruzar su barco de un afluente del Amazonas a otro, subiéndolo por una montaña con ayuda de los indios.

          Da Silva (Cobra verde), el tratante de esclavos brasileño establecido en África y que dirige su negocio con mano dura, hasta que distintos enfrentamientos civiles arruinan por completo su próspero negocio, llevándolo a la ruina y a darse cuenta de lo criminal de su actividad.

          El profeta de Corazón de cristal, que al intentar descubrir las propiedades de una misteriosa piedra, lleva a un pueblo a un estado de trance y locura colectivas. Los actores rodaron algunas escenas en estado de hipnosis.

          Hanussen (Invencible), el prestidigitador farsante, sin escrúpulos y manipulador que cree engañar a los nazis para conseguir de ellos establecer un Ministerio de las Ciencias Ocultas hasta que se encuentra con el forzudo judío Zische, representación de la bondad e inocencia, que le lleva a la defenestración absoluta.

 

Por otro lado, Herzog retrata también a personajes singulares, como:

          Los enanos (Los enanos también empezaron pequeños). Estos enanos maltratados y encerrados en un correccional inician una grotesca rebelión que les lleva a cometer actos de lo más extravagantes.

          Kaspar Hauser (El enigma de Kaspar Hauser). La película se basa en la historia real de este joven alemán, que apareció un día por las calles de Núremberg en 1828. Había pasado la mayor parte de su vida encerrado en un sótano y se desconocía su origen y el modo en el que un día se liberó o fue liberado. Hauser aprendió en cinco años a leer, escribir poesía, andar correctamente, tocar el piano, conversar y a relacionarse con el mundo con solvencia. Un ser que era una página en blanco trasplantado a un mundo decadente, totalmente desconocido para él. Herzog hace hincapié en cómo Hauser llevó su particularidad con gran dignidad, mientras que la sociedad burguesa, interesada morbosamente en su caso, era la realmente excéntrica y enfermiza. Su singularidad e inocencia no le fueron perdonadas y falleció asesinado. Nunca se esclareció el móvil del asesinato.

          Woyzeck (Woyzeck), el soldado alemán maltratado por sus superiores hasta la locura. Basada en la obra teatral de Büchner, esta cinta es prácticamente teatro filmado.

          Stroszek (Stroszek), el antiguo reo alemán que emigra a Estados Unidos y es devorado por el sueño americano.

          Nosferatu (Nosferatu, fantasma de la noche). Revisión de la película de F.W. Murnau. Nosferatu, el no muerto, cuyo romanticismo decadente e imposible lleva la enfermedad y la muerte al pequeño pueblo donde se instala.

          Zishe Breitbart (Invencible), el inocente y forzudo judío polaco que vive en Berlín justo en el momento en que el nazismo está viviendo su ascensión. Padece visiones y vaticina el Holocausto, lo que le lleva a convencerse de que ha sido elegido por Dios para advertir a su pueblo del grave peligro que se avecina.

Con frecuencia, Herzog se inspira en personajes que existieron realmente, como Aguirre, Fitzcarraldo, Hanussen o Kaspar Hauser, entre otros. En sus documentales, esta premisa también es básica, pues tiene especial interés en presentar personas, grupos de gente o etnias que viven o han vivido situaciones difíciles y que han luchado contra todo tipo de obstáculos para sobrevivir o por alcanzar los objetivos que se habían propuesto.

La música en las películas de Herzog es como un personaje más. Desde sus primeras películas ha colaborado con el grupo Popol Vuh, agrupación de rock progresivo meditativo de su amigo Florian Fricke (a quien conoció durante sus estudios de cine), que le ha confeccionado las bandas sonoras de Aguirre, Fitzcarraldo y Cobra Verde, entre otras. A veces, incluso el propio Herzog ha compuesto algunas piezas para completar la banda sonora de sus películas. Su vinculación con la música le ha llevado a dirigir óperas. Debutó con Tanhaüsser, de Richard Wagner, para el Festival de Bayreuth. Afirma que la música es el arte que más fácilmente llega al ser humano.

Los paisajes son fundamentales en la obra de Herzog. Afirma que más de una de sus películas surgieron de un paisaje, como por ejemplo Signos de vida o Fitzcarraldo. Frecuentemente, las tramas de las películas se encuentran en localizaciones donde la naturaleza es hostil o de una exuberancia sin límites. Esta particularidad se manifiesta tanto en sus largometrajes de ficción como en sus documentales. El esplendor de la naturaleza siempre esconde para Herzog un lado oscuro y frecuentemente maligno para sus antihéroes. Puede decirse que el paisaje es un personaje más de sus historias y tiene un papel fundamental en el desarrollo de la trama.

Aunque huye del cinéma verité, Herzog siempre ha buscado efectos visuales reales en sus filmes. Es decir, no hay efectos especiales. El destartalado barco que en Fitzcarraldo sube por una montaña para pasar de un río a otro, fue realmente transportado e izado por un numeroso grupo de indios, tal y como se ve en la película. Herzog afirma que no busca engañar al espectador: lo que ve es lo que hay[cita requerida]. En Aguirre hizo caminar a los actores por la selva hasta la extenuación para reflejar el verdadero agotamiento que debieron sufrir los conquistadores españoles en su periplo por la selva y el río. Zische, el forzudo judío, está interpretado por Jouko Ahola, quien ganó por cuatro veces el título de El hombre más fuerte del mundo; todas las escenas donde demuestra su fuerza son reales. Para plasmar esto no duda en contar con actores absolutamente amateurs (como Ahola o Bruno S., que interpretó a Kaspar Hauser) o en rodar en los lugares donde sucedieron los hechos que narra la película. En esta búsqueda de realismo, la fusión autor-obra es total. Al igual que sus personajes, que deben luchar contra innumerables contratiempos en empresas casi imposibles, Herzog mismo vive estas situaciones en sus rodajes, que suelen ser particularmente difíciles.

También cabe destacar que en sus películas ambientadas en la selva amazónica o en África hace participar de manera activa a indígenas, que muestran sus costumbres o su idiosincrasia. Suelen tener un papel fundamental.

Las obras de Herzog han recibido grandes elogios de la crítica y le han reportado gran popularidad en los circuitos especializados. Al mismo tiempo ha sido sujeto de controversias referidas a los temas y mensajes tratados en sus obras, especialmente referidos a las circunstancias relativas a su creación. Un ejemplo significativo fue Fitzcarraldo, en la que la obsesión, tema central de la película, fue reproducida por el director durante la filmación. Su tratamiento de los temas también ha sido frecuentemente calificada de wagneriana, quizá porque películas como Fitzcarraldo o su película posterior, Invencible (2001), están directamente inspiradas por la ópera o por temáticas operísticas.

No se puede hablar de la filmografía de Herzog sin comentar su tensa y difícil relación con el actor alemán Klaus Kinski. Con él rodó cinco películas, quizá las más emblemáticas de las carreras de ambos (Aguirre: la cólera de Dios, Woyzeck, Fitzcarraldo, Cobra Verde y Nosferatu, fantasma de la noche). Herzog plasmó esta relación, que a veces llegó al enfrentamiento físico, en el documental Mi enemigo íntimo.

Herzog y sus obras han ganado y han estado seleccionadas para numerosos premios a lo largo de su carrera. El más importante es, sin duda, el premio al mejor director por Fitzcarraldo en el Festival de Cine de Cannes de 1982.

Grizzly Man ganó el Premio Alfred P. Sloan en la edición de 2005 del Festival de Cine de Sundance.

 

Filmografía

 

Signos de Vida (1968).

También los Enanos Empezaron Pequeños (1970).

Fata Morgana (1971).

Aguirre, la cólera de Dios (1973).

El Enigma de Kaspar Hauser (1974).

Corazón de Cristal (1976).

Stroszek (1977).

Nosferatu, Fantasma de la Noche (1979).

Woyzeck (1979).

Fitzcarraldo (1982).

Donde Sueñan las Verdes Hormigas (1984).

Cobra Verde (1988).

Grito de Piedra (1991).

Invencible (2001).

La Salvaje y Azul Lejanía (2005).

Rescate al Amanecer (2007).

Bad Lieutenant: Port of Call New Orleans (2009).

My Son, My Son, What Have Ye Done (2010).

El Afinador de Pianos (2010).