Estreno en España: 31 Julio 2009

Edición en DVD: Pendiente

Puntuación: 72.jpg

 disgrace-poster.jpg

Sinopsis

La vida del profesor David Lurie (John Malkovich) se viene abajo después de un impulsivo romance con una de sus alumnas. Se ve obligado a dejar su puesto en la Universidad de Ciudad del Cabo y huye a la granja de su hija. Sin embargo, una brutal agresión pone a prueba su relación. Dispuesto a todo para no perder el afecto de su hija, la apoya para que acepte su trágico destino y siga en la granja. Poco a poco, la desgracia se convertirá en gracia. “Desgracia” está basada en la novela del mismo título de J.M. Coetzee, galardonada con el Premio Broker 1999.

disgrace-1.jpg

Crítica de Cine.com por Leo Aquiba Senderovsky

J.M. Coetzee es un prestigioso novelista sudafricano, Premio Nobel de Literatura, que suele abordar en sus libros el drama del Apartheid, y las consecuencias en la sociedad de estas políticas segregacionistas. Disgrace es una de las novelas capitales en su obra, y esta película homónima es la adaptación de ella, planificada durante años por la dupla conformada por Steve Jacobs y Anna-Maria Monticelli, dos actores provenientes de Australia, el mismo país donde Coetzee se ha radicado.

Adaptar una novela como Disgrace no es tarea sencilla. Una literatura proclive a las metáforas y los símbolos para manifestar una pintura cruda sobre el racismo, requiere de una puesta lo suficientemente lúcida como para saber captar no sólo el contenido sino, principalmente, el estilo, la voz del autor. El resultado de esta adaptación es más que atendible, pero no llega a poder sumergirse en el espesor de la obra original.

La historia se desarrolla en el post-Apartheid. Coetzee indaga en las cicatrices que Sudáfrica guarda de aquellos años, y en la dificultosa convivencia entre blancos y negros. Para ello, nos encontramos con David, un profesor con aires intelectuales, que “comete un error” por el cual es obligado a renunciar a su cargo, lo que lo lleva a mudarse a la granja de su hija. El error que comete es haberse enamorado de una de sus alumnas y haber abusado de ella. Mientras se encuentra compartiendo techo con su hija Lucy, ambos resultan víctimas de un ataque de tres jóvenes negros, quienes violan a Lucy antes de robarles algunas de sus posesiones. Este ataque abre la posibilidad al paralelismo entre las dos actitudes que movilizan todo el relato. ¿Cuáles son los límites de la civilización, y cuáles los de la barbarie? ¿Acaso una actitud es más civilizada que otra? Jacobs, trasladando fielmente el texto de Coetzee a la gran pantalla, se hace estas preguntas, nos muestra la doble faceta del ser humano, el civilizado y culto, y el animal, el perro en celo que actúa por instinto. Pero estos rasgos no se componen en dos seres distintos, sino que son dos caras de una misma moneda, entendiendo que esa brecha entre blancos y negros, solo revela de qué manera el ser humano, al distanciarse segregando al otro, adopta una conducta netamente bestial.

David no concibe la idea de que Petrus, quien comparte la granja con Lucy, sea cómplice de la violación de su hija, al no mostrar intención alguna de hacer justicia frente a tal vejación. Pero lo que David no concibe en realidad es la singularidad de la cultura de Petrus, y al intentar tomar distancia de “las bestias”, David se reconoce a sí mismo con la misma actitud perversa que condena cuando quien la sufre es su propia hija. El paralelismo se potencia con la forma en que se muestra a los perros, y en esa pintura se reconocen los actos bárbaros e impulsivos que igualan en esta trama a blancos y a negros.

Lo más interesante de Disgrace es que la discriminación no se expone de manera gratuita, no se habla a los gritos del Apartheid, sino que esto es un subtexto que aflora a medida que el personaje de David pretende condenar la violencia ejercida sobre su hija, mientras intenta entender por qué Lucy se empecina en convivir con ellos. Esto también es mérito de John Malkovich, un gran actor, capaz de desatarse desmedidamente toda vez que es necesario, pero capaz también de construir un personaje sumamente tridimensional desde un abordaje contenido y carente de estridencias, que hace que cada gesto minúsculo tenga su razón de ser.

La puesta de Jacobs reafirma el medio tono que caracteriza al relato, aprovechando el off para momentos sumamente duros como la violación de Lucy, y logrando, por contraste con el tono general, momentos de fuerte dramatismo, como la golpiza que le propina David a uno de los jóvenes. Pero el retrato de David, si bien es muy buen aprovechado por Malkovich, resulta demasiado benévolo como para que el paralelismo se establezca con claridad. De entrada se nota un manto misericordioso sobre ese personaje que impide ver con nitidez sus zonas más oscuras. Parecería necesaria esta forma de mostrarlo, dado que el punto de vista principal recae sobre él, pero eso termina afectando directamente al espíritu humanista y conciliador que resulta de la forma en que se resuelve la doble moral del protagonista.

Disgrace, la película, acierta al no apelar a los puntos más dramáticos de la novela para subrayarlos inútilmente, estableciendo un tono monocorde que permite que reluzcan las preguntas. Por el contrario, la pintura del personaje de David no llega a mostrar del todo la oscuridad que se deduce a partir del paralelismo principal, y lo monocorde por momentos, lejos de enfatizar la complejidad del relato, sumerge al film en un tedio del que, por suerte, sabe cómo salir.     

 

Lo mejor de la película: Un relato sin estridencias que enfatiza, a partir de los paralelismos y metáforas principales, la idea de un mundo que intenta sobreponerse a las heridas del racismo. Y una gran actuación de John Malkovich.

Lo peor de la película: Que la adaptación de Jacobs es demasiado benévola con el personaje de Malkovich, haciendo que sus aspectos más perversos no terminen de aflorar.

disgrace-2.jpg

Dirección: Steve Jacobs.
Países:
 Australia y Sudáfrica.
Año: 2008.
Duración: 120 min.
Género: Drama.
Elenco: John Malkovich (David Lurie), Jessica Haines (Lucy Lurie), Eriq Ebouaney (Petrus), Fiona Press (Bev Shaw), Antoinette Engel (Melanie Isaacs).
Guión: Anna-Maria Monticelli; basado en la novela de J.M. Coetzee.
Producción: Anna-Maria Monticelli, Emile Sherman y Steve Jacobs.
Música: Antony Partos y Graeme Koehne.
Fotografía:
 Steve Arnold.
Montaje: Alexandre de Franceschi.
Diseño de producción: Mike Berg y Annie Beauchamp.
Estreno en Australia: 18 Junio 2009.

steve-jacobs.jpg

Filmografía de Steve Jacobs

Disgrace (2008)

La spagnola (2001)

The Man You Know (1984)

disgrace-3.jpg 

CÓMO SE HIZO “DESGRACIA”

  En 1999, el premio Nobel J.M. Coetzee fue galardonado con un segundo Premio Broker por la novela Desgracia. La historia, que transcurre en la Sudáfrica posapartheid, fue aclamada en el mundo entero como una obra fuerte y de gran complejidad en cuanto a personajes, emociones y relaciones sexuales. En opinión de la guionista y productora Anna-Maria Monticelli, la novela es “extraordinaria, valiente y real”. La guionista nació en Marruecos y siempre había querido rodar algo en el continente africano, además de leer regularmente a autores africanos. Su reacción cuando leyó Desgracia fue “orgánica e inmediata”. El director Steve Jacobs recuerda: “Anna-Maria estaba convencida de que podía ser una película con mucha fuerza. Estábamos de acuerdo en que la novela era fantástica y empezamos a movernos para conseguir los derechos”. DESGRACIA es la segunda película en que Anna-Maria Monticelli colabora con Steve Jacobs como director, después de La Spagnola. Cuando acaba el guión, sabe que “al entregárselo verá la misma película que yo. Confío plenamente en él y me asombra lo que es capaz de aportar”. El realizador y la guionista unieron sus fuerzas a las del productor sudafricano Emile Sherman, otro gran admirador de la novela: “Desgracia es una novela muy compleja; no conozco a nadie que reaccione del mismo modo al leerla”. El productor se había desplazado anteriormente al sur de Australia, donde vive ahora el autor J.M Coetzee, para comprar los derechos de la novela, pero ya los habían adquirido el director y la guionista australiana. “Me puse en contacto con ellos para ver si podíamos trabajar juntos en el proyecto. Siempre quisieron rodarla en Sudáfrica, pero no encontraban el apoyo necesario. Además, me había gustado mucho el trabajo de Steve en La Spagnola”. Cuando Steve Jacobs leyó la novela, le pareció realista, pero no desoladora. Dice: “El cine realista no está muy de moda actualmente, los espectadores prefieren evadirse”, lo que explica su enfoque de la película. “No es un estilo moderno, interactivo. Quiero que el público decida por sí mismo, por eso la cámara siempre está un poco atrás”. El realizador cree que la película, como el libro, levantará una controversia “productiva, nada sensacionalista. Tocará cuerdas muy profundas dentro de todos”.

  El director de fotografía Steve Arnold, que ya había colaborado con Steve Jacobs en La Spagnola, aceptó encargarse de la fotografía de DESGRACIA: “Es un drama intimista, pero Steve quería comunicar una sensación de inmensidad, por lo que el paisaje sudafricano se convierte en otro personaje principal. Era cuestión de guardar una simetría, de realizar cuadros, como en La hija de Ryan, donde un drama intimista transcurre frente a un telón de fondo épico”. Asimismo, añade que “varias tomas fueron muy complicadas debido a la profundidad de campo”.

  El realizador Steve Jacobs enfocó el problema desde el punto de vista del diseño de producción: “Me trasladé a Sudáfrica para buscar el decorado idóneo. Cuando lo encontré, empezaron a construir la granja. Parte de la banda sonora se compuso antes de empezar a rodar. Disponíamos de poco tiempo y había que estar preparados para cualquier eventualidad. Con un poco de organización, si surgen problemas, siempre hay una solución”.

  Anna-Maria Monticelli y Steve Jacobs, antes que guionista y realizador, fueron premiados actores, por lo que ambos conceden una gran importancia al reparto. Anna-Maria Monticelli dice: “Si se escoge al actor idóneo para el papel, el rodaje será mucho más llevadero. Es importante seleccionar los elementos adecuados para la película”. Por eso decidieron ofrecer el papel principal a John Malkovich. La guionista añade: “John Malkovich es un actor de gran inteligencia, muy intenso, con un registro muy amplio. Además, tenía la edad, el aspecto y el físico requerido por el papel. No hay muchos actores capaces de meterse en un personaje tan complejo, tan sutil”.

  John Malkovich no escondió el entusiasmo que le producía la idea de enfrentarse a un papel como el del profesor Lurie en DESGRACIA. Dice: “J.M. Coetzee es un escritor genial, un creador de personajes estimulantes”. El actor está a la altura del reto y encarna a la perfección al complicado personaje principal.

  Los cineastas llevaron a cabo una amplia búsqueda en Sudáfrica, Sídney, Londres y Los Ángeles para encontrar a la joven actriz que encarnaría a Lucy, la hija del profesor Lurie. El director Steve Jacobs acabó por escoger a una luminosa y joven actriz sudafricana, Jessica Haines, y a la desconocida Antoinette Engel para dar vida a Melanie Isaacs. Un profesor de interpretación se desplazó desde Australia para trabajar con las jóvenes actrices durante dos semanas antes del rodaje.

  Steve Jacobs y John Malkovich hablaron de lo que implicaba trabajar con actores con poca o ninguna experiencia. “Hay casos en los que funciona con la primera toma, y otros en que se necesitan cinco tomas. No hay un sistema mejor o peor”, dice John Malkovich.

  Jessica Haines hizo varias pruebas para el papel de Lucy y estuvo encantada cuando por fin le confirmaron que tenía el trabajo: “Hay una lucha entre lo que le dicta la razón y los sentimientos después de que David invada su espacio, después de la agresión. Su mundo perfecto se ha ensuciado. Acepta la responsabilidad y empieza a cambiar. No mira hacia atrás, su adaptación al futuro es radical”.

  El actor francés Eriq Ebouaney obtuvo el papel cuando el director le vio en la película irlandesa The Front Line, de David Gleeson, en un festival sudafricano. Por suerte había ido a promocionar la película y Steve Jacobs pudo hablar con él. “Es muy apuesto”, dice Anna-Maria Monticelli. “Fue necesario ponerle gafas y ennegrecerle los dientes para que se pareciera a Petrus”. El actor, refiriéndose a su trabajo con John Malkovich, dice: “Si un tenista trabaja con el número uno del mundo, hace todo lo posible para estar a la altura y devolverle la pelota”.

  La joven Antoinette Engel preparaba un trabajo sobre la novela Desgracia, cuando su agente le dijo que la habían escogido para el papel. Hablando de Steve Jacobs como director, dice: “Me dio muchísimo apoyo, no era un papel fácil. Me esforcé mucho porque me pareció que era una película importante para Sudáfrica”.

  Steve Jacobs es consciente de que su experiencia como actor influye en su estilo de dirección: “No me parece natural que los actores solo se vean en el plató, rueden y se despidan. Creo que deben leer, estudiar, hablar y conocerse antes y durante el rodaje”. El resultado deja patente el tiempo invertido en los ensayos y en la preparación de los papeles.

  La guionista cree que la película muestra “una brutalidad y una verdad muy sudafricanas, pero que pueden trasladarse a otros países. Lucy está llena de esperanza, a pesar del horror por el que ha pasado”. Steve Jacobs cree que en la película caben temas como “la gracia, la venganza, la retribución, el sexo, la autoridad y el poder”. Para el productor Emile Sherman, la película representa “la aceptación de la realidad, de lo que no podemos controlar”.

  La actriz Jessica Haines prefiere pensar que trata “de personas y de cómo son capaces de superar los escollos de la vida”. Para Eric Ebouaney, DESGRACIA es una metáfora de África, de la Tierra: “Hay que mirar hacia delante, no hacia atrás. Todo eso se acabó”.

  En opinión de John Malkovich, Sudáfrica “es un país maravilloso y hay que esperar que siga creciendo a pesar de su difícil historia. Me encantó mi estancia allí. Ciudad del Cabo es magnífica, como lo es también el cabo oeste donde rodamos”.

  Anna-Maria Monticelli siempre estuvo convencida de que la película se rodaría en Sudáfrica: “Teníamos una visión romántica del rodaje, no pensábamos en el gasto. Queríamos encontrar paisajes que convencieran al público de que Lucy quisiera vivir allí eternamente”.

  Las dos jóvenes actrices, Jessica Haines y Antoinette Engel, no se cansan de hablar de la generosidad de John Malkovich como actor.