Estreno en España: 2 Octubre 2009

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Sinopsis

Jara (Horacio Camandule), un guardia de seguridad del turno de noche en un hipermercado, se enamora de una limpiadora a la que espía a través de las cámaras de vigilancia. Pronto la vida de Jara se convierte en una serie de rituales y rutinas alrededor de ella y su deseo de conococerla.

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Crítica de Cine.com por Leo Aquiba Senderovsky

Debo decir que esperaba encontrarme con otra cosa. Supuse que esta historia de un guardia de seguridad de un hipermercado enamorado en secreto de una empleada de limpieza del mismo lugar, era sumamente ascética y fría. Afortunadamente, si bien la puesta de Adrián Biniez podría hacer suponer de antemano que estamos ante una película hermética, si nos detenemos brevemente notamos que la prolijidad formal, la rigidez de las acciones y las pocas palabras de los personajes no son en este caso sinónimos de una puesta en escena infranqueable.

Lo primero que nos hace acceder a la historia que nos propone la película es la empatía que genera el personaje de Jara, un hombre grandote, encerrado en un trabajo cotidiano (dos trabajos en realidad, contando el de vigilante de un club nocturno). Jara es un sujeto que inicialmente puede inspirar temor por su contextura física, pero rápidamente se revela tierno y patético a la vez. Un eterno adolescente, que vive vistiendo remeras de bandas de metal, y cuyo mayor entretenimiento es jugar a la playstation con su sobrino. Un pobre hombre que no sabe cómo acercarse a la mujer que le gusta, y es por eso que se dedica a seguirla día y noche. Jara es un perfecto voyeur, es un ser obsesivo pero no libidinoso, se entretiene mirando a los empleados del hipermercado a través de las cámaras de seguridad, pero lo hace con la curiosidad de un niño, sin ánimo perverso. Un día comienza a mirar a Julia más de la cuenta, se obsesiona con ella, y empieza a reconstruir su vida cotidiana a través de lo que ve de ella. Para eso, se ve en la necesidad de seguirla.

Nunca dudamos de las intenciones de Jara, porque Biniez no busca generar una ambigüedad en torno a su naturaleza. De hecho, uno de los mayores méritos del debutante realizador es la inteligencia en la puesta en escena para lograr que todas las dimensiones de los personajes y sus acciones queden claras en pocos planos y menos palabras. Basta navegar en los ojos de Jara para entender la enorme frustración que tiene por no saber cómo abordar a Julia. La única ambigüedad puede colocarse en lo que implican las acciones de mirar y de seguir a una persona, aunque las intenciones del personaje hacen que despierte más simpatía que otra cosa. Si aún así, uno duda de la naturaleza de Jara, luego de verlo proteger con su silencio a una empleada que roba en secreto productos del hipermercado, o después de que le deja a Julia una plantita en el piso del hipermercado, o incluso, en un acto de hidalguía semejante al Bogart de Casablanca, cuando vemos que es capaz de golpear a los delincuentes que pretenden robarle al que acaba de tener una cita con ella (para luego sentarse con él y sustraerle, subrepticiamente, toda información posible sobre ese encuentro), no nos queda otra que simpatizar con este silencioso bonachón.

Jara espía a Julia, y como buen voyeur, se intimida y se acobarda si su chica mira a cámara, pero también se oculta como un niño que sabe que ha cometido una travesura. Y estas actitudes encuentran su correlato en un humor ingenuo, que surge de lo cotidiano y de la tierna naturaleza del “gigante” en cuestión (como cuando se enoja porque su sobrino no quiere ser cómplice de él en el seguimiento de Julia). Tal vez uno al principio de la película pueda equivocarse creyendo que está ante otra película latinoamericana silente, ascética y gélida. Pero al entrar en la esencia del personaje, entramos también en el humor escueto, ingenuo, pero atractivo. Biniez, pese a centrarse en el drama del hombre que no se puede acercar a la mujer que ama, rodea a este drama de elementos humorísticos, y hacia el final, se atreve a coquetear con el suspenso. Este registro resulta interesante dentro de la película, porque no está exento de humor, aunque el momento climático siguiente (estupendamente interpretado por Horacio Camandule, como el resto de la película) no le hace honor a la propuesta general de la película, al anclarse excesivamente en el drama. En el desenlace, la trama parece desinflarse, inclinándose a lo obvio, pero optando a su vez por una ternura que es perfectamente natural en el devenir de los personajes.

Gigante es una película que le hace caso omiso al prejuicio respecto al cine latinoamericano actual, acercándose al humor cotidiano de las películas de la dupla Rebella-Stoll (25 watts y Whisky), que catapultaron internacionalmente al cine uruguayo, cuyo prestigio internacional se ve profundizado por esta ópera prima de Adrián Biniez, producida por los mismos que estuvieron detrás de las dos comedias uruguayas recién mencionadas. Si hay algún prejuicio al momento de empezar a ver esta película, el “gigante” y tierno Jara se ocupa de disiparlo no bien comenzada la proyección.

 

Lo mejor de la película: La precisa y contenida actuación de Horacio Camandule, la sagacidad de un relato que a priori parece frío, pero rápidamente despliega su humor, su dinamismo y su ternura, y la inteligencia de un realizador que, con una magistral economía de situaciones y de diálogos, es capaz de captar a la perfección las dimensiones de los personajes.  

Lo peor de la película: El dramático clímax, un tanto innecesario, y un final que se muestra algo desinflado respecto al creciente desarrollo de las acciones en el resto de la película.

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Dirección y guión: Adrián Biniez.
Países:
 Uruguay, Alemania, Argentina y Holanda.
Año: 2009.
Duración: 90 min.
Género: Drama.
Elenco: Horacio Camandule (Jara), Leonor Svarcas (Julia), Néstor Guzzini (Tomás), Federico García (Matías), Fabiana Charlo (Mariela), Ernesto Liotti (Danilo), Diego Artucio (Omar), Carlos María Lissardy (Kennedy), Nacho Mendy (Miguel), Augusto Peloso (Rojas), Andrés Gallo (Fidel).
Producción: Fernando Epstein y Agustina Chiarino.
Música: Adrián Biniez.
Fotografía:
 Arauco Hernández.
Montaje: Fernando Epstein.
Dirección artística: Alejandro Castiglioni.
Vestuario: Emilia Carlevaro.
Estreno en Uruguay: 22 Mayo 2009.

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Filmografía de Adrián Biniez

Gigante (2009)

Total disponibilidad (2008)

8 horas (2006)