Estreno en España: 17 Julio 2009

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Sinopsis

Eloy (Leandro Stivelman) es un adolescente de diecinueve años que trabaja junto a sus padres. Su trabajo consiste en repartir lápidas y figuras ornamentales en las sepulturas que atiende el negocio familiar en el cementerio de la ciudad. Al morir su padre, Eloy ve acelerar el tiempo que lo llevará a la adultez en un mundo hostil y ajeno. En el camino conoce a Elvira (Antonella Costa), una joven andaluza, que mediante el aprendizaje de ciertas prácticas sexuales le permitirá acceder a zonas desconocidas de su espíritu y de la realidad.

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Crítica de Cine.com por Leo Aquiba Senderovsky

Eliseo Subiela es uno de los realizadores más prolíficos en las últimas décadas del cine argentino, y durante toda su trayectoria como realizador ha sido constantemente vapuleado por la crítica nacional. Pese a esto, con el tiempo ha sabido encontrar un público que le es relativamente fiel (siempre aparece algún esperpento subieliano capaz de espantar hasta a los más fieles), y es uno de los pocos cineastas de vieja escuela que se ha mantenido constantemente activo en la industria de cine argentino.

A mí me cae simpático, quizás porque aún mantengo vivo el recuerdo de cuando vi Hombre mirando al sudeste, la película que le dio fama, popularidad y prestigio, más prestigio internacional que nacional, y porque de su cine puedo rescatar otra película interesante, Últimas imágenes del naufragio. Ambas, filmadas en la década del ochenta, contaban en el elenco con Lorenzo Quinteros y Hugo Soto, dos grandes actores (el segundo ya fallecido), que supieron imprimirle a su cine un magnetismo particular. Una mirada aguda y facilista diría que sólo pudo hacer dos películas buenas, o no tan mediocres, según quien opine, gracias a estos dos actores. Yo me inclino por pensar que dos graves problemas atraviesan al cine de Subiela, por un lado, su abordaje del sexo, y por otro lado, el carácter grave y pretencioso de la mayoría de sus relatos. En las dos películas antes mencionadas el sexo no se presenta como temática principal ni como elemento relevante, y la solemnidad que puede apreciarse es producto de la naturaleza de ambos relatos, no algo impuesto para darle un supuesto vuelo poético a la historia.

Si una parte del cine de Subiela está representada por aquellas dos películas, el grueso de su cine parte del mismo camino recorrido por El lado oscuro del corazón, su otra película importante, en tanto que fue tal vez su película más popular, tanto en Argentina como en el extranjero. Si la imagen del hombre en busca de una mujer que lo haga levitar en la cama ya demostraba ser una metáfora burda y de muy bajo vuelo, en terrible contraste con la solemnidad impresa a la fuerza y el pretendido, y pretencioso, vuelo poético de la historia (incluyendo la aparición del recientemente desaparecido poeta Mario Benedetti), lo que vino después no sólo se mantuvo en esa línea, sino que fue aún peor. Gruesas metáforas sexuales se acumulaban junto con diálogos imposibles de digerir para los actores, situaciones que indagaban en lo onírico se entremezclaban con escenas, diálogos o metáforas de una absoluta vulgaridad, vulgaridad que no es tanta si se la compara con cualquier cine completamente vulgar, pero que, interactuando en un contexto supuestamente elevado, hacían ruido, y ayudaban a que el texto pierda total coherencia.

Con No mires para abajo se afianza esa mezcla inconexa entre solemnidad y vulgaridad plena. El tema se presta, ya que aquí Subiela nos habla del “Tao del amor y del sexo”. El título, que parece extraído de una película de terror, en realidad refiere netamente a lo sexual, y a este título se le suma la tagline correspondiente: “Para hacer el amor como Dios manda”. Aquí se mezclan los dos universos de Subiela, el sexo como algo sublime (el “hacer el amor”), y una común y vulgar expresión (el “como Dios manda”). La frase no tiene más sentido que juntar esos dos universos del discurso subieliano, ya que, pese al permanente carácter religioso de su cine, aquí no habla de Dios sino de creencias orientales. Lo que se dice en sí es “Para hacer el amor como debe hacerse”, pero con el toque Subiela característico. El joven protagonista camina en zancos y trabaja disfrazado de empanada (en función de lo que se cuenta en la película, queda a criterio del espectador extraer las metáforas que pueden esconder ambas imágenes), y se enamora de una vecina argentina regresada de España para sus vacaciones, que le hace conocer la milenaria filosofía oriental respecto al sexo (la vieja idea de la joven que viaja a Europa y regresa a su país con la mente abierta, aquí no parece ocultarse demasiado).

La película es una catarata de escenas y situaciones que Subiela, confiadamente, como siempre, intenta pasar por poéticas y no dejan de ir y volver de lo excesivamente pretencioso a lo notoriamente ridículo. Diálogos imposibles de pronunciar, que hacen ver a los actores como el elenco de cualquier película erótica de clase b, con la excepción de Mónica Galán, la única actriz verdaderamente convincente, quizás por ser actriz fetiche de Subiela, y por conocer al dedillo las largas e impronunciables parrafadas habituales en sus películas.

Subiela intenta hacer del “Tao del amor y del sexo” el material indicado para su particular mundo de pretendido realismo mágico, pero para que el material sea realmente valioso, no debería haber ido del “manual de instrucciones” a la historia de amor deshilachada, con un peso excesivo en el pasado del protagonista, que sólo consigue detener la evolución de la historia entre Elvira y Eloy. No mires para abajo es ambas cosas, es un intento de manual para “hacer el amor como Dios manda”, y es la historia de un romance. Ambas cosas se ven esencialmente afectadas por esa indefinición, y la habitual inconexión entre lo pretendidamente sublime, y lo pretendidamente profano. Parecería que no hay conexión, esencialmente porque en el cine de Subiela parecería haber ambas cosas, cuando en realidad no hay ninguna, porque la cámara vieja y dormida de Subiela (ay, esos ralentís…) no permite que haya realmente ni lo uno ni lo otro.

Entre lo sublime y lo profano, que no es ni uno ni otro ni ambos, me quedo con lo único realmente protagonista de esta película, el cuerpo desnudo de Antonella Costa. Pero eso por sí sólo no salva ni por casualidad una propuesta bien alla Subiela, con sus pocas virtudes y sus muchos defectos, principalmente su idea de querer contar algo inspirado y poético, cuando no logra salir del más absoluto ridículo. Antes, mucho antes que con el cuerpo desnudo de Antonella Costa, me quedo con Hombre mirando al sudeste y Últimas imágenes del naufragio. Pero, por supuesto, en la extensa y lamentable trayectoria de Subiela, eso es puro pasado.     

 

Lo mejor de la película: La forma en que la cámara filma el cuerpo desnudo de Antonella Costa.

Lo peor de la película: Lo demás, lo de siempre en el cine de Eliseo Subiela.

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Dirección y guión: Eliseo Subiela.
Países:
Argentina y Francia.
Año: 2008.
Duración: 85 min.
Género: Drama, romance.
Elenco: Leandro Stivelman (Eloy), Antonella Costa (Elvira), Hugo Arana (padre de Eloy), Mónica Galán (Ana), Octavio Borro (Andrés), María Elena Ruaz (Celia), Marzencka Novak (madre de Eloy), Viviana Piccolo (cuñada de Eloy).
Producción: Miguel Ángel Rocca.
Música: Pedro Aznar.
Fotografía:
Sol Lopatín.
Montaje: Marcela Sáenz.
Dirección artística: Cristina Nigro.
Vestuario: Griselda Vidal.
Estreno en Argentina: 30 Octubre 2008.

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Biofilmografía de Eliseo Subiela

Eliseo Subiela (n. Buenos Aires, Argentina, 27 de diciembre de 1944) es un prestigioso director de cine argentino reconocido por películas tales como «El lado oscuro del corazón», «No te mueras sin decirme a dónde vas» y «Hombre mirando al Sudeste», entre otras. Comenzó a filmar a los 17 años, cuando realizó su primer cortometraje titulado «Un largo silencio» (1963).

 

Filmografía

No mires para abajo (2008)

El Resultado del Amor (2007)

Lifting de corazón (2005)

Larga distancia (2005) (mini) serie TV

Angel (2002) (TV)

El Destino de Angélica, (2002) (TV)

Relaciones carnales (2002) (TV)

El Lado oscuro del corazón 2, (2001)

Las Aventuras de Dios / The Adventures of God (2000)

Pequeños milagros / Little Miracles (1997)

Despabílate amor / Wake Up Love (1996)

No te mueras sin decirme adónde vas / Don’t Die Without Telling Me Where You’re Going (1995)

El lado oscuro del corazón / The Dark Side of the Heart (1992)

Últimas imágenes del naufragio / Last Images of the Shipwreck (1989)

Hombre mirando al sudeste / Man Facing Southeast (1986)

La Conquista del paraíso / The Conquest of Paradise (1981)

Argentina, mayo de 1969: Los caminos de la liberación (1969)

Sobre todas estas estrellas (1965)

Un Largo silencio/The Long Silence (1963)