Estreno en España: 24 Julio 2009

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Sinopsis

«Asalto al tren Pelham 123» cuenta con unos protagonistas de excepción (Denzel Washington, John Travolta, John Turturro y James Gandolfini), relatándonos cómo un criminal y su banda se apoderan de un vagón de metro. Si no acceden a sus demandas en el tiempo acordado (exige una suma importante de dinero), irá matando a los distintos pasajeros. Sin embargo, un trabajador del metro que conoce muy bien el sistema de túneles le pondrá las cosas bastante difíciles, si bien desconoce cómo hará el delincuente para fugarse del lugar una vez tenga el botín en sus manos.

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Crítica de Cine.com por Leo Aquiba Senderovsky

Las películas de Tony Scott son la antítesis de lo que busca cualquier crítico promedio. Son golosinas, entretenimientos pasajeros, irreflexivos (al menos eso parece habitualmente), vehículos imparables, vertiginosos. El cine de Tony Scott, a diferencia del de su hermano Ridley, nunca se cree más de lo que es, nunca pretende mostrarse “importante”. Ridley Scott aún conserva el prestigio que le dio Blade Runner, pese a que ya pasaron más de veinticinco años, y lo que hizo después solo tuvo ligeros chispazos del talento plasmado en aquella. Tony Scott nunca necesitó de tal prestigio, lo suyo siempre fue el relato de acción, ligero, divertido, con los héroes y villanos tradicionales, y habitualmente con tintes patrióticos (el elemento más discutido de su cine).

Asalto al tren Pelham 123 no es una excepción. Remake de una película de 1974, en manos de Tony Scott es cine de acción en estado puro, con un vibrante duelo actoral entre Denzel Washington (el bueno) y John Travolta (el malo), dos hombres enfrentados, cada uno desde su espacio (Ryder, el malo, en el metro que ha tomado por asalto, y Walter, el bueno, en su lugar de trabajo, preso de la comunicación que está obligado a mantener con Ryder), anticipando un enfrentamiento final. Se cuela el discurso patriótico (el marine que salva a la mujer), el contenido moral, en el personaje de Walter, tratando de redimir un acto de corrupción de su pasado en un accionar heroico, al enfrentarse a Ryder. Se cuelan elementos religiosos, propios de un guión de Brian Helgeland, particularmente en la insistencia de Ryder por hacer aflorar el catolicismo de Walter. Pero antes que nada, prevalece un duelo actoral basado en dos construcciones opuestas, el racionalismo extremo de Walter y la terrible impulsividad de Ryder. Y esa construcción se ve respaldada por la precisa necesidad del guión de mantener a ambos hasta el clímax en sus respectivas trincheras, lo que ayuda a la evolución del suspenso que aflora en la trama.

La cámara de Tony Scott ayuda a que la acción avance con eficacia, y sólo pierde solidez cuando insiste con los planos pretendidamente cool y totalmente vacuos del exterior del metro. Es que el cine de Tony Scott es un cine vacuo, el poco contenido que tiene gira por caminos bastante poco felices, especialmente en lo que hace al excesivo patriotismo, y su mayor mérito es ser puro vehículo, puro procedimiento. En este caso, el procedimiento obtiene sus picos más altos cuando la trama comienza a hacer agua. La acción crece cuando Walter, el personaje de Washington, deja de ser lo que es, un pobre empleado del metro que arrastra el pecado de haber aceptado un soborno cuando trabajaba como inspector, para pasar a perseguir al secuestrador del metro. Si la lógica hubiera primado en la historia, Walter se hubiese ido a su casa luego de sufrir hablando durante largo rato con Ryder, pero no, antes de buscar la leche que le pidió su mujer, Walter debe cumplir con el deber que le demanda la película, y su hollywoodense necesidad de redención, y se decide a perseguir al criminal. Prima el absurdo, pero también prima el duelo, prima la acción, y prima la lógica de Tony Scott. Bienvenido a la lógica tonyscottiana, como en todo claro exponente del cine de género, en el universo de Tony Scott nunca se vio, ni se verá, nada nuevo. Como en todo claro exponente del cine de género, todo es tan superficial, tan obvio, pero tan divertido…                

 

Lo mejor de la película: El vibrante ritmo de Tony Scott.

Lo peor de la película: El patriotismo y lo absurdo.

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Dirección: Tony Scott.
Países:
USA y Reino Unido.
Año: 2009.
Duración: 107 min.
Género: Thriller, drama, acción.
Elenco: Denzel Washington (Walter Garber), John Travolta (Ryder), John Turturro (teniente Camonetti), Luis Guzmán (Ramos), Michael Rispoli (John Johnson), James Gandolfini (alcalde), Ramon Rodriguez (Delgado).
Guión: Brian Helgeland; basado en la novela de John Godey.
Producción: Todd Black, Tony Scott, Jason Blumenthal y Steve Tisch.
Música: Harry Gregson-Williams.
Fotografía:
Tobias Schliessler.

Montaje: Chris Lebenzon.
Diseño de producción: Chris Seagers.
Vestuario: Renée Ehrlich Kalfus.
Estreno en USA: 12 Junio 2009.

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Biofilmografía de Tony Scott

Tony Scott (Stockton-on-Tees 21 de julio de 1944) es un director de cine británico. Es hermano del también director de cine Ridley Scott.

Nació en Stockton-on-Tees en las tierras de labranza del norte de Inglaterra. Las primeras relaciones de Tony Scott con la producción de cine no fueron detrás de la cámara, sino delante de ella. A los 16 años apareció en Boy and bicicle, un cortometraje que suponía el debut como director de su, por entonces con 23 años, hermano Ridley. Siguiendo los pasos de su hermano, Tony se graduó primero en West Hartlepool College of Art y después en West Hartlepool College of Art. Intentando conventirse en pintor, fue el éxito de la creciente compañía de producción de anuncios de televisión de su hermano, Ridley Scott Associates (RSA), la que cambiaría su atención hacia el cine. «Tony quería hacer documentales al principio. Y le dije, ‘No vayas a la BBC, ven conmigo primero. ‘ Yo sabía que él tenía afición por los coches, así que le dije ‘Ven a trabajar conmigo y en un año tu tendrás un Ferrari’. Y él lo hizo».

En el transcurso de las siguientes dos décadas, Scott dirigiría literalmente miles de anuncios de televisión para RSA, mientras él también supervisaba las operaciones de la compañía durante los periodos en los que su hermano estaba desarrollando su carrera fílmica, finalmente en marcha con Los duelistas en 1977 y Alien, el octavo pasajero en 1979. Tony también tuvo tiempo en 1975 para dirigir una adaptación de una historia de Henry James, L’Auteur de Beltraffio, para la televisión francesa, un proyecto en el que el acabó recalando por su victoria en un cara o cruz contra su hermano. Después del considerable éxito de algunos directores de anuncios británicos Hugh Hudson, Alan Parker, Adrian Lyne y su hermano mayor en los últimos años de los años 1970 y de principios de los 1980, Scott empieza a recibir las insinuaciones de Hollywood para él mismo cuando la tragedia ocurre. En 1980, su hermano mayor Frank muere de cáncer.

Afligido, sin embargo Scott persistiría en intentar lanzar su carrera en el cine. Entre los proyectos que le interesaban estaba la adaptación de la novela de Anne Rice Entrevista con el vampiro, que entonces se encontraba en desarrollo. La MGM, sin embargo, tenía su propia historia de vampiros que ellos querían que Scott dirigiera, y después de no poder convencer a la compañía de dejar su proyecto y tomar en su lugar el de Entrevista con el vampiro, Scott de todos modos decidió aceptar el proyecto de la MGM, y usar en él todos los conceptos visuales de diseño que había desarrollado para Entrevista con el vampiro. En 1982, Scott empezó la producción de El ansia.

Un sensual, modesto, tímidamente «artístico» esfuerzo, El ansia es protagonizado por David Bowie y Catherine Deneuve como unos vampiros de la sociedad elegante de Manhattan, buscando desesperadamente una cura médica paa frenar el rápido envejecimiento de Bowie. Con su remarcablemente bella fotografía y un suntuoso diseño de producción, El ansia fue en conjunto distinta de cualquiera otra película estrenada al mismo tiempo en 1983. Quizá de forma no sorpresiva, la película falló en encontrar audiencia, siendo maltratada por los críticos e ignorada en la recaudación. Sin embargo, la película ganó posteriormente un estatus de culto en vídeo. Encontrándose durante bastante tiempo sin empleo en Hollywood, en los siguientes dos años y medio, Scott volvió a los anuncios hasta su siguiente rodaje de una película de éxito.

Esa oportunidad se presentó por sí sola en la forma de una oferta de los productores Don Simpson y Jerry Bruckheimer para dirigir una película llamada Top Gun. Entre los pocos admiradores de El ansia durante su estreno inicial, Simpson y Bruckheimer habían acordado escoger a Scott en gran parte debido a un anuncio que había hecho para la marca sueca de coches Saab a principios de los años 1980: en el spot, un Saab 900 Turbo compite con un caza de combate. Sintiendo que ellos habían encontrado a su hombre, ofrecieron el proyecto a Scott. Él, sin embargo, estuvo inicialmente reacio.

«Yo seguía hablando sobre ella en términos de películas como Apocalipsis now o Mad Max 2. El guerrero de la carretera, lo que los asustó como si fuera el infierno. Proviniendo de un transfondo artístico, mi sensibilidad tendía a ser un poco oscuras. Yo seguía pensando en terminos de ‘Apocalipsis Now en una carrera de aviones’. Ellos (Simpson y Bruckheimer) seguía diciendo, ‘No, no, no. ‘ Entonces, un día, caí en la cuenta. Entendí lo que ellos buscaban. No era Apocalipsis Now, era aviones plateados compitiendo contra el brillante cielo azul. Era rock and roll en el cielo. » Los instintos de Simpson y Bruckheimer demostraron ser correctos. Los talentos visuales de Scott ayudaron a hacer de Top Gun una de las películas más taquilleras de 1986, obteniendo más de 176 millones de dólares, y haciendo una estrella de su joven protagonista, Tom Cruise.

Siguiendo al éxito de Top Gun, Scott se encontró a sí mismo en la lista principal de Hollywood de directores de acción. Volviendo a formar equipo con Simpson y Bruckheimer en 1987, Scott dirigió a Eddie Murphy en la muy anticipada secuela Superdetective en Hollywood II. Un fallo entre la crítica, la película se convirtió sin embargo en una de las más taquilleras del año. Su siguiente película, Revancha (Revenge), fue un cambio de ritmo para el director. Protagonizada por Kevin Costner y Madeleine Stowe, la película fue un escabroso y brutal thriller de adulterio y (no sorprendentemente) venganza que tenía lugar en México. La producción, sin embargo, no fue agradable para Scott, en tanto que la película le fue quitada de las manos en post-producción, y re-editada por la insistencia del productor Ray Stark. La película fue un fallo de crítica y también comercial, aunque como en el caso de El ansia, su reputación empezó a mejorar a medida que los años pasaban.

En 1990, Scott retornó al redil de Simpson-Bruckheimer para encabezar la gran producción sobre coches de carreras Días de trueno. Una vez más dirigiendo a Tom Cruise en una aventura de un talentoso pero temerario joven que debe dominar sus emociones así como a su máquina, las similitudes con Top Gun no pasaron desapercibidas. A diferencia de su predecesora, la película fue una decepción en taquilla cuando fue estrenada en el verano de 1990.

La siguiente película de Scott, El último Boy Scout, funcionó algo mejor, su adusto y calmado tono (con unos marcados matices de misoginia) y la dura violencia probaron ser demasiado para los espectadores vacacionales en el momento de su estreno en diciembre de 1991. Fue, sin embargo, un modesto éxito comercial, particularmente en comparación con la anterior producción de su protagonista Bruce Willis, El gran Halcón.

Sintiendo que quizá había sido encasillado como un director de películas de alta tecnología y acción, Scott volvió su atención a producción de mucha menor escala, aunque con obras tan técnicamente pulidas y visualmente logradas como el resto de su trabajo. A través de una entrevista arreglada por un antiguo empelado, Scott fue presentado a un brillante y extremadamente entusiasta empleado de video-club convertido en un pujante director con el nombre de Quentin Tarantino. Tarantino le ofrece muestras de su trabajo para que las lea, entre ellas los guiones de Reservoir Dogs y Amor a quemarropa. Scott le dice a Tarantino que le encantaría realizar ambas. Tarantino, sin embargo, mostró una remarcable tenacidad para un director que no había todavía finalizado una película, y amablemente le respondió a Scott que él no podría tener los derechos de Reservoir Dogs, ya que Tarantino preveía dirigir esta él mismo. Scott pudo, sin embargo, realizar Amor a quemarropa.

Hecha por 13 millones de dólares en 1993, una fracción de lo que habían costado sus cuatro películas anteriores, Amor a quemarropa una audaz y exuberante variación de la temática de Bonnie y Clyde. Disponiendo de un reparto de primera fila que incluía a Christian Slater, Dennis Hopper, Christopher Walken, Gary Oldman, Brad Pitt, Tom Sizemore, Chris Penn, Val Kilmer y, en pequeños papeles, James Gandolfini y Samuel L. Jackson, Amor a quemarropa fue la película que ayudó a ganar la percepción sobre Scott de que era un bien pagado «mulo» de Hollywood, a que era un autor de acción muy habilidoso. Aunque la respuesta a la película fue inicialmente indiferente, como la mayor parte del trabajo de Scott, esta pronto desarrolló un fuerte culto. Y mientras que la mayoría de la cobertura de la prensa se centró en su guionista estrella, Amor a quemarropa es en cada escena una vuelta de tuerca para Tony Scott como lo es para Quentin Tarantino. El propio Tarantino era un auto-confesado «gran fan de Tony Scott», y estuvo enormemente complacido con el producto final, incluso accedió a grabar una pista de comentarios para la edición especial en DVD de la película.

La siguiente película de Scott lo devolvió nuevamente a la asociación Simpson-Bruckheimer para un thriller de gran presupuesto, pero al contrario que en sus colaboraciones anteriores, esta mostraba un renovado interés en fuertes caracterizaciones. Marea roja, thriller de submarinos protagonizado por Gene Hackman y Denzel Washington, fue un éxito de recaudación en 1995 y confirmó el estatus como un director de primera fila, capaz de manejar talento interpretativo de alto nivel. Su siguiente película, Fanático, contenía un reparto igualmente fuerte (Robert De Niro, Wesley Snipes, Ellen Barkin, Benicio del Toro, etc.), pero fue quizá el punto más bajo de la filmografía de Scott, una película que ni complació a la crítica ni a los espectadores, y al contrario que El ansia, no parece que vaya a ser redescubierta dentro de poco. Scott volvió en 1998 con Enemigo público, thriller paranoico protagonizado por Will Smith y Gene Hackman. Apareciendo como una versión cargada de anfetaminas de La Conversación (1974) de Francis Ford Coppola, el thriller de alta tecnología de Scott fue bien recibido tanto por la crítica como por la audiencia.

Sus siguientes películas, Spy Game: Juego de espías (2001) y Déjà Vu (2006) , aunque adicionales demostraciones de sus habilidades técnicas, las realiza a expensas de sus habilidades de narración. A excepción de El fuego de la venganza (2004) quizá su mejor película hasta la fecha por su soberbia estructura narrativa dividida en dos partes.

La influencia del trabajo de Scott en una entera generación de directores de anuncios y videos musicales pueden encontrarse en las películas de Michael Bay y Antoine Fuqua, entre otros. También dirigió la película Domino, basada en la vida de la caza recompenzas Domino Harvey.

 

Filmografía

The Taking of Pelham 1 2 3 (2009)

«Numb3rs» (1 episodio, 2007)

Deja Vu (2006)

Domino (2005)

Agent Orange (2004)

Man on Fire (2004)

Beat the Devil (2002)

Spy Game (2001)

«The Hunger» (2 episodios, 1997-1999)

Ladies & Gentlemen: The Best of George Michael (1999) (V) (video «One More Try»)

Enemy of the State (1998)

The Fan (1996)

Crimson Tide (1995)

True Romance (1993)

The Last Boy Scout (1991)

Days of Thunder (1990)

Revenge (1990/I)

Beverly Hills Cop II (1987)

Top Gun (1986)

The Hunger (1983)

«Nouvelles de Henry James» (1 episodio, 1976)

One of the Missing (1971)

Loving Memory (1969)

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CÓMO SE HIZO «ASALTO AL TREN PELHAM 123»

1. El proyecto

  El director Tony Scott lleva al cine el secuestro de un tren de metro y el consiguiente empate entre policías y ladrones. Este juego del gato y el ratón enfrenta, por un lado, a un ordinario controlador de trenes, desbordado por los acontecimientos, interpretado por Denzel Washington; y por otro, un asesino vengativo e inestable, a quien da vida John Travolta en la nueva película de acción y suspense, ASALTO AL TREN PELHAM 1 2 3. Washington cuenta que se sintió atraído por el papel cuando descubrió que como personaje central de una película de acción y suspense, se hallaba uno muy diferente a los habituales. “No es un policía, es un funcionario del estado”, explica el actor. “Cuando se enfrenta a las demandas de Ryder, él contesta, ‘¿Con quién quieres negociar? Esto no es lo que hago’. Walter Garber no es un súper héroe. Tiene miedo”. Al mismo tiempo, John Travolta encontró que su personaje, Ryder, tenía muchas posibilidades. “Hacer el papel del malo es liberador, porque los tipos buenos se auto controlan”, explica Travolta. “Con un tipo malo puedes crear para él su propia fibra moral para ir variando la intensidad, y por lo general fuera de un marco de comportamiento convencional. Puede ser salvaje, tranquilo, loco, encantador o cualquier cosa que se me ocurra”. ASALTO AL TREN PELHAM 1 2 3 comenzó siendo un best seller escrito por John Godey. El acertijo central del libro es lo que mantiene la atención de los lectores. ¿Quién robaría un tren de metro? Tiene que estar loco, el metro es un sistema cerrado. Aunque te hagas con el dinero no hay sitio por donde escapar. La novela fue adaptada a la pantalla por primera vez en 1974, protagonizada por Walter Matthau y Robert Shaw, y aún a día de hoy continúa siendo un clásico. Los realizadores –Scott, el guionista Brian Helgeland y los productores Todd Black, Jason Blumenthal y Steve Tisch-, encararon esta nueva adaptación– no como una copia del clásico, que, según su opinión, sigue destacando por sus propios valores. En lugar de ello, han vuelto a la novela original para transformar la historia y convertirla en una película de suspense contemporánea adaptada a la Nueva York de hoy. “Es una gran historia aún desconocida para las nuevas generaciones de aficionados al cine”, opina Scott. “El mundo, y la ciudad de Nueva York, en particular, ha cambiado muchísimo desde el año 1974”.

  John Travolta opina que aunque la película tiene algunos elementos de la primera adaptación, el nuevo filme es “’Pelham Uno Dos Tres’ con esteroides, muy intensa, muy espectacular y muy pero que muy contemporánea”.

  “Siempre me han gustado las historias donde se coloca a la gente en circunstancias extremas, y ves cuáles son sus respuestas cuando las cosas se tuercen”, cuenta Helgeland, que ganó un Oscar® por su guión de L.A. Confidential. Fue él quien propuso el proyecto al productor Todd Black, para quien Helgeland ya escribiera y dirigiera Destino de Caballero (A Knight’s Tale).

  “Volvimos a ver la película y nos dimos cuenta de lo buena que era la historia”, recuerda Black, quien entre sus títulos de producción se incluyen En busca de la felicidad (The Pursuit of Happyness) y Señales del futuro (Knowing). “Nos pareció adecuada no para una versión sino para una readaptación”.

  Esta readaptación se distinguiría de la primera en varios elementos cruciales. “Me interesaba desarrollar más la relación entre el secuestrador y el controlador”, enfatiza Helgeland. “Sentí que en la novela y en la primera película no había nada que forzara a Garber y a Ryder a meterse en la piel del otro para descubrirse”.

  Garber, el controlador, necesita limpiar una mancha en su reputación: una acusación de soborno que resultó en una degradación de administrador de la MTA (Metropolitan Transportation Authority) a controlador, y esto es lo que lo motiva a enfrentarse al secuestrador. “Él cree que si ayuda a la gente del tren, puede redimirse”, explica Helgeland. “Garber busca redención”.

  Como contraste, Ryder busca venganza. El Ryder de Travolta es terriblemente inteligente y un maníaco, en un momento puede mostrar compasión y al segundo siguiente explotar con una furia descontrolada. En su vida previa prosperó en la bolsa de Wall Street hasta que fue encarcelado por malversación; su motivación actual incluye ganarle una partida a la Ciudad de Nueva York.

  Los personajes son tan opuestos como los mundos que habitan. “Garber trabaja para MTA NYC Transit, que en la superficie, cuando investigamos, hallamos que las instalaciones con las que cuenta son de la más alta tecnología, como la NASA”, cuenta Scott. “Cogí ese mundo, la calma y la limpieza de la alta tecnología de la MTA y la contrapuse con la oscuridad y el bullicio de las tripas de Nueva York en la red subterránea”.

  El director cree que había una sola manera de lograr plasmar su visión. “Cuando decidimos hacer la película, Tony supo que quería rodar en los túneles reales”, recuerda el productor ejecutivo Barry Waldman. “Quería el sonido y el miedo de estar rodeado de trenes en movimiento, quería que el metro se convirtiera en el tercer protagonista después de Denzel y John”.

  “Habitualmente la gente construye los decorados y trata de reconstruir la realidad en ellos, pero no existe nada como cuando se captura la realidad”, continúa Waldman. “Es difícil y es sucio, pero es excitante. Es un desafío y siempre me gustaron los retos”. Y eso es lo que fue, con temperaturas rondando los 38º e incluso más cuando se rodó bajo tierra.

  Scott rodó cuatro semanas en el metro, el rodaje más largo realizado en el metro de Nueva York. La producción tenía permiso para acceder a áreas a las que la NYC Transit jamás había permitido la entrada a ningún otro equipo cinematográfico, incluyendo a los realizadores de la primera película.

  Rodar en los túneles puede ser una experiencia aterrorizadora, con más de 400 trenes rugiendo y pasando a sólo unos centímetros, a la vez que el tercer carril o los conductores eléctricos, pasan aún más cerca, con los 600 vatios de electricidad que los recorren. “No te das cuenta de lo grande que son los trenes desde las plataformas”, explica Washington. “Pero cuando estás en los raíles, esas máquinas son monstruos que se mueven entre 65 y 80 Km. por hora. El aire que mueven es tanto que puede succionarte, tienes que asirte a algo”.

  Los oficiales de NYC Transit se mantuvieron vigilantes para garantizar la seguridad; aún así, los actores y el equipo fueron alertados, como cualquier persona que entra en los túneles, de que les podían llegar vagones desde cualquier vía, en cualquier momento y desde cualquier dirección… y todo el mundo tuvo que asumir que el tercer carril estaba activo todo el tiempo.

  A la cabeza de ASALTO AL TREN PELHAM 1 2 3 está Tony Scott, el hombre detrás del tumulto de numerosos clásicos de acción, incluyendo Top Gun – Ídolos del aire (Top Gun), Marea roja (Crimson Tide), Amor a quemarropa (True Romance), El fuego de la venganza (Man on Fire) y Déjà Vu (Cambiando el pasado) (Déjà Vu).

  Con el movimiento de cámara, los rápidos paneos, los colores saturados, los focos selectivos y su inimitable lenguaje visual, el director construye el creciente suspense y terror del filme. “Tony es realmente un pintor”, opina Black. “La forma en la que rodó las secuencias del metro te hipnotizan completamente y te hacen sentir que estás allí mismo”.

  Scott ve los túneles como un mundo único y separado. “Mi objetivo era tocar ese mundo de una manera que creo jamás ha sido reflejada con anterioridad”.