Estreno en España: 19 Diciembre 2008

Puntuación: 7.jpg

yes_man-poster.jpg
Sinopsis

Carl Allen (Jim Carrey) es un hombre que se apunta a un programa de autoayuda que se basa en el principio de decir que «sí» a cualquier cosa… a lo que sea. Al principio, liberando el poder del «sí», la vida de Carl se transforma de forma inesperada y emocionante, pero pronto decubre que abrir su vida a un sinfín de posibilidades también conlleva sus desventajas.

yes_man-1.jpg
Crítica de Cine.com
por Leo Aquiba Senderovsky

El regreso de Jim Carrey a la comedia, no es precisamente un regreso, ya que en 2005 había regresado con Dick y Jane, ladrones de risa, y dos años antes en Como Dios. O tal vez este supuesto «regreso» se deba a que una estrella de la comedia siempre debe rendir cuentas, ya sea cuando se inclina por otros géneros, o cuando decide retornar al género que le dio popularidad. Uno podría pensar que es lógico que después de varias vueltas, difícilmente Carrey se incline por las habituales morisquetas y gags físicos que lo hicieron conocido. Sin embargo, no se debe a esto que Di que sí no tiene el grosero nivel de tics anteriormente habituales en Carrey. Di que sí juega a una estructura narrativa similar a Mentiroso compulsivo, al mostrar un hecho, una situación, que obliga al personaje a regir su vida cotidiana bajo otros códigos. Si en aquella Carrey no podía mentir por un día, aquí se ve obligado a evitar decir que no. La diferencia es que acá no lo vemos explotando en una catarata de gestos y espasmos físicos. Su gestualidad se ve notoriamente atenuada, un poco por la edad (ya se acerca a los cincuenta años), y otro poco porque aquella comedia gestual que triunfaba en los noventa, gradualmente dio paso a otro tipo de humor que se impuso a gran velocidad, lo que dejó a un costado a cómicos de la talla del propio Carrey. En Di que sí, el famoso actor canadiense consigue fácilmente hacer reir, pero a media marcha, sin apelar en exceso a su gestualidad. Desde ya que esto es un signo de crecimiento en Carrey, se sabe que entre tanto recorrido por distintos géneros, lo mínimo que debería haber aprendido (y al parecer, aprendió) fue que su enorme gestualidad era más una debilidad que un fuerte. Otra diferencia con aquel éxito de mediados de los noventa es que aquí no quedan rastros de la comedia familiar de aquella, no quedan signos de «conciencia moral» respecto al lugar del hombre en la familia. Lo que prima en Di que sí es la lectura optimista que afirma lo mismo que el curso de autoayuda, con el aderezo de «si dices que sí, puedes conocer el amor donde menos lo imaginas», un cliché en sí mismo pero bien explotado en una comedia algo pequeña para la figura de Carrey, pero sólida, cargada con gags efectivos, y que cobra volumen en la medida en que se manifiesta como una suerte de despedida del actor del género que lo vio crecer.

Lo mejor de la película: La premisa, que da lugar a buenos momentos de comedia, y grandes secundarios como Terence Stamp y Zooey Deschanel.

Lo peor de la película: El desgaste que se evidencia en un actor ya bastante crecido y hoy más cercano a otros géneros que a la comedia física.

yes_man-2.jpg
Dirección: Peyton Reed.
País:
USA.
Año: 2008.
Duración: 104 min.
Género: Comedia.
Elenco: Jim Carrey (Carl Allen), Zooey Deschanel (Allison), Bradley Cooper (Peter), John Michael Higgins (Nick), Terence Stamp (Terrence Bundley), Sasha Alexander (Lucy), Rhys Darby (Norman), Danny Masterson (Rooney), Fionnula Flanagan (Tillie), Molly Sims (Stephanie).
Guión: Nicholas Stoller, Jarrad Paul y Andrew Mogel; basado en el libro de Danny Wallace.
Producción: Richard D. Zanuck y David Heyman.
Música: Lyle Workman y Mark Oliver Everett.
Fotografía:
Robert Yeoman.
Montaje: Craig Alpert.
Diseño de producción: Andrew Laws.
Vestuario: Mark Bridges.
Estreno en USA: 19 Diciembre 2008.

peyton-reed.jpg
Filmografía de Peyton Reed

# Yes Man (2008)

# «Cashmere Mafia» (2008) serie TV

# The Break-Up (2006)

# Superchunk: Crowding Up Your Visual Field (2004) (V)

# Down with Love (2003)

# Bad Haircut (2001) (TV)

# «Grosse Pointe» (2 episodios, 2000)

# Bring It On (2000)

# «Upright Citizens Brigade» (12 episodios, 1999-2000)

# «Mr. Show with Bob and David» (3 episodios, 1998)

# «The Weird Al Show» (13 episodios, 1997)

# The Love Bug (1997) (TV)

# «The High Life» (1996) serie TV

# The Computer Wore Tennis Shoes (1995) (TV)

# Through the Eyes of Forrest Gump (1994) (TV)

# «Back to the Future» (13 episodios, 1991)

# The Secrets of the Back to the Future Trilogy (1990) (TV)

# Almost Beat (1989)

yes_man-3.jpg
CÓMO SE HIZO «DI QUE SÍ»

  Carl Allen está sumido en la rutina, cuando no está rechazando solicitudes de préstamos en el banco donde trabaja, se dedica a rechazar invitaciones de sus amigos y a ver la televisión a solas en su sofá. Está hecho todo un «Señor No». «Ese era yo», dice Jim Carrey, que interpreta el papel protagonista de Carl. «Conozco a muchas personas en esa situación que simplemente dan la espalda a la vida. Vivo en los Estados Unidos de Apatía. Para mí, esta película trata sobre la decisión de montarse en el tren de la vida, y por eso me pareció interesante. A veces, decir «no» supone decir «sí» a algo más, a algo mucho mejor que te encontrarás en el camino, y otras, decir «no» a una invitación es decir «sí» a un sofá y unas patatas fritas. Simplemente, haz lo que más te convenga», aconseja Carrey. «Pero con frecuencia, no nos arrepentimos de aquello a lo que hemos dicho «sí», sino que es aquello a lo que hemos dicho «no» lo que nos hace mirar atrás y pensar: «¡vaya! Podría haber vivido un poco más». La vida de Carl da un giro radical e inesperado cuando asiste a regañadientes a un seminario de autoayuda dirigido por un gurú del «Sí» que insta a sus incondicionales a decir «sí» y transformar sus vidas. Al principio, el escéptico Carl decide probar la espontaneidad diciendo sí… a todo. «En la película, Carl es un tipo normal que necesita un empujoncito, y el seminario «Sí» se lo da», comenta el director Peyton Reed. «Al principio está un poco despistado, pero después toma las riendas de su destino y, de nuevo, apuesta todas sus fichas en el juego de la vida». Reed se sintió atraído de inmediato por la historia tras leer el guión basado en las memorias súper-ventas de Danny Wallace. «Me sumergí en el guión y más tarde en el libro de Danny, y me sorprendió muchísimo el hecho de que Danny adoptase esta filosofía durante un tiempo,» declara Reed. Cuando la novia de Wallace le dejó hace años, decidió que necesitaba algo de tiempo para «sentarse, ser un niño, jugar con videojuegos, y no hacer nada en absoluto,» explica. «Mis amigos estaban algo preocupados por mí, no paraban de llamarme, dejarme mensajes y enviarme propuestas e invitaciones, y yo siempre decía que no».

  Una conversación fortuita en un autobús de Londres cambió las cosas para Wallace e inspiró este libro. «Alguien me dijo: «Deberías decir sí más a menudo», y probablemente no era más que un comentario, pero pensé que era el mejor consejo que me habían dado, algo así como la condensación en tres palabras de todos los libros de auto-ayuda del mundo. Y eso impulsó mis «Aventuras SIn igual» Le compré un coche a un colega en una fiesta sólo porque me dijo «supongo que no estarás interesado en comprar un coche ¿verdad?». Fui a ver a un grupo llamado General Onion and His Shocking Castanets (El General Cebolla y sus asombrosas castañuelas). Gracias a un anuncio redactado astutamente, volé a Singapur para pasar un fin de semana y no es precisamente un destino para una escapada de fin de semana ¿sabes?», se ríe, «pero me lo pasé genial. Tal y como yo lo veo, existen las mismas probabilidades de encontrar al amor de tu vida en una fiesta aburrida que en una fiesta divertida, pero si dices que no, nunca llegarás a saberlo»,

  «Definitivamente me gustó el espíritu ultra-positivo del material y la idea fundamental de alguien tomando las riendas de su vida, en este caso, en todos los aspectos.» declara Reed entusiasmado Un tipo como Carl metiéndose en esas situaciones resulta divertido, y sabía que con Jim Carrey interpretando el papel, las posibilidades cómicas eran innumerables, ya que su físico y su expresión oral elevan la diversión a un nivel totalmente diferente».

  «Me pareció que el concepto era interesante,» dice Carrey. «Sentarse e imaginar todas las situaciones en las que podrías meterte si dijeras que sí a todo, es un territorio muy fértil por explorar».

  El productor David Heyman que descubrió el libro y lo trajo al estudio, se había convertido en un gran seguidor del autor tras leer su primer libro Join Me, y su reacción ante Di que Sí no fue diferente. «La generosidad de espíritu que impregna a Danny y su trabajo es algo que me atrae muchísimo,» explica el productor. «Cuando leí Di que Sí me encantó, la idea de que si dices sí y te muestras abierto a las posibilidades que la vida te pone ante los ojos, te pasarán cosas maravillosas, era muy intrigante».

  Heyman, que en ese momento estaba inmerso en el rodaje de la última película de Harry Potter, contactó con Richard Zanuck con la esperanza de que al veterano cineasta le pareciera interesante trabajar mano a mano para producir Di que Sí.

  Zanuck se unió al proyecto sin dudarlo y pensó que Jim Carrey era el mejor para interpretar este papel. «Nadie interpreta como él,» sonríe Zanuck. «Dije que sí a todo, el guión, el reparto, etc. ¡Me gustó todo! Era un proyecto fresco y nuevo, era vitalista y divertido.»
Se reunió con Reed e hicieron buenas migas de inmediato. «Dick Zanuck ha hecho muchas de las películas que vi de niño y que me hicieron querer ser cineasta,» dice Reed. «Desde la original El Planeta de los Simios, a la que dio luz verde cuando dirigía la Fox, hasta El Golpe y Tiburón, en las que participó como productor, es único».

  «Nos lo pasamos genial en nuestro encuentro,» recuerda Zanuck. «Admiro sus películas, es un tío muy agradable y con mucho talento, y en mi opinión, tiene un gran futuro por delante».

  Reed colaboró con los guionistas Nicholas Stoller, Jarrad Paul y Andrew Mogel, y pasó un tiempo con Jim Carrey durante el periodo previo a la producción, adaptando los tintes británicos de las memorias de Wallace a una historia americana situada en Los Ángeles. «Quería crear un tono en la película que estuviera a caballo entre lo que Jim hace en el ámbito cómico y sus trabajos más serios,» explica el director. «Un tono que permitiera a su personaje realizar vuelos de imaginación en tono cómico como sólo Jim puede hacerlo y algo más dramático a la vez».

  Al autor escocés, humorista y personaje televisivo Danny Wallace le costó mantener los pies en el suelo cuando los cineastas le propusieron transformar sus memorias en una película protagonizada por Jim Carrey. «Me emocionó recibir una llamada que me hablaba de transformar mi libro en una película de Hollywood y claramente dije que «sí». dice Wallace sonriendo. «He sido fan del trabajo de Jim Carrey desde la serie In Living Color.» Hicieron un gran trabajo «americanizando» la historia para que llegara a un público más amplio; el espíritu ha quedado absolutamente intacto».

  «¿Qué puedo decir?» afirma Carrey. » Di que Sí no habría sido posible sin él. Consiguió dar con un concepto que encaja muy bien conmigo, ya que siempre estoy buscando algo que pueda ser muy cómico pero que al mismo tiempo tenga algún aspecto que te haga reflexionar más tarde. Después de ver Di que Sí, el público puede irse a casa y preguntarse: «¿Cuántas veces digo no? ¿debería, quizás, decir sí más a menudo?»» Tanto Carrey como Reed coinciden en que fue un acierto decir sí esta vez.

  «Me lo pasé en grande trabajando con Jim,» dice Reed. «No nos conocíamos pero la verdad es que me sentí como si fuéramos uña y carne ya que tenemos un sentido del humor muy similar. Y debido a que pasamos bastante tiempo juntos durante el periodo previo a la producción, cuando empezamos a rodar, Jim y yo teníamos ya un cortometraje y una idea muy clara tanto de lo que buscábamos para la película como de quién era el personaje de Carl,»afirma Carrey. «Sé que Peyton proviene del ámbito de la improvisación pero, aún así esta ha sido la primera película en la que, literalmente, me he sentado en el plató y he dejado que me hagan reír todo el rato. Me hacía estallar en carcajadas. Hay ciertas cosas que un actor tiene que hacer al menos una vez en la vida, y creo que trabajar con Peyton Reed es definitivamente una de ellas».

  Podría decirse que el viaje que Carl emprende del sofá a la vida comienza cuando sale del seminario Sí, pero no empieza a apreciar las posibilidades del mismo hasta que se topa con Allison, una intrigante mujer a la que se encuentra a las tantas de la noche mientras llena una lata de gasoil y se enfrenta a un largo camino hasta su coche que se había quedado sin combustible. Ella se ofrece a llevarle y, por supuesto, él dice que sí.

  «Allison es una mujer de espíritu libre» explica la actriz Zooey Deschanel que interpreta su papel. «Es fantástica, pertenece a un grupo, pinta y hace fotografías… es muy creativa y espontánea. De algún modo ella se comporta de forma natural del mismo modo en que Carl se esfuerza por comportarse».

  Carrey describe el interés de Allison por el amor como «una especie de adivinanza, algo envuelto en un enigma, escondido en una odisea. El elemento romántico de la película es muy importante porque una de las mejores cosas a las que puedes decir sí en la vida es el amor, así que deseas que esa química funcione. Zooey es una mujer extraordinaria, es dulce y muy humana y al mismo tiempo es extravagante y original».

  «Zooey es una actriz fabulosa y es una persona muy singular,» comenta Reed. «Tiene una energía totalmente diferente a la de Jim, y ambos tienen una química muy especial en la pantalla. Además tiene un gran talento musical, y eso aportó mucha autenticidad al personaje de Allison, que canta en un grupo».

  Otro de los actores que dijo sí a Di que Sí fue Bradley Cooper, en el papel del mejor amigo de Carl, Peter, que se siente continuamente frustrado ante la negativa de Carl a tomar las riendas de su vida más de dos años después de su divorcio.

  «Quería reflejar la sensación de que estos dos tipos llevan siendo amigos mucho tiempo,» dice Cooper. «Y como mejor amigo, sufres por las personas a las que quieres. En la película, Peter no es sólo su amigo, sino que además encarna en cierto modo los ojos del público, que observa y disfruta este comportamiento fuera de lo normal de Carl».

  «Bradley tiene una energía magnífica que consiguió trasladar a cada escena,» dice Reed. «Ves a Jim y Bradley juntos y realmente te da la sensación de que llevan años siendo amigos».

  El cambio de actitud de Carl da comienzo cuando se encuentra con un ex-compañero, Nick, interpretado por el actor John Michael Higgins. Nick introduce a Carl en la filosofía del Sí tras pillarle desprevenido a la salida del banco.

  «Nick adora al gurú del seminario, Terrence, y es un acólito total,» explica Higgins. «Dice que sí a todo en la vida. Al principio Carl no lo ve así, pero si dices sí a todo, probablemente acabarás siendo algo parecido a Nick, que no está demasiado cuerdo», bromea el actor.

  «Nick es un personaje bastante extraño,» añade Reed. «Hay algo en él que no encaja del todo, es increíblemente entusiasta, ha visto la luz y ha descubierto lo que llaman El Poder del Sí. Le da a Carl este panfleto y dice, «Puedo ver en tus ojos que necesitas algo más.» Michael interpreta genial a estos personajes extremos y trastornados, dándoles al mismo tiempo cierto realismo y humanidad. Fue divertido verle interpretar con Jim esas escenas en las que Jim es el tío estricto y Higgins el que está mal de la olla».

  Nadie se alegra más que Nick al descubrir que Carl ha acudido al seminario, y le enfoca rápidamente atrayendo así la atención de Terrence Bundley, el creador del Poder del Sí, hacia el dudoso recién llegado. Terence Stamp interpreta el papel crucial. «Mi personaje se encuentra en lo que solemos llamar el circuito gurú, ¿sabes?», sonríe Stamp. «Se ha inventado una nueva perspectiva en la que la gente le paga para que les inspire».

  «Terence Stamp es un hombre muy carismático, es Terence Stamp,» afirma admirado Reed. «Tiene una increíble y resonante voz, y en ello reside la mitad de su encanto, resulta muy seductor. Así que cuando su personaje, Terrence Bundley, le dice a Carl todo lo que va mal en su vida, éste se pregunta: «¡Vaya! ¿Este tipo tiene alguna clase de poder especial?» Es muy desconcertante y obviamente ese sentimiento se transmite a Carl».

  Carrey se mostraba especialmente impaciente por trabajar con el veterano actor. «Terrence es el actor clásico consumado, con una profundidad y una historia increíbles. Sencillamente lo eleva todo a otro nivel».

  Uno de los primeros en beneficiarse del recién estrenado positivismo de Carl es su jefe en el banco, Norm, que se muestra encantado a medida que Carl se interesa cada vez más no sólo por su trabajo, sino también por las fiestas a las que le invita. El actor y comediante neozelandés Rhys Darby debuta en su primera película como el estúpido jefe de Carl. «Rhys fue mi primera y única opción para el papel de Norm,» dice Reed. «¡Es divertidísimo!»

  Carrey añade: «Hay que verle, se entrega por completo a su trabajo y además posee esa mirada lunática que tenía Peter Sellers y que traspasa la película».

  El personaje de Darby celebra lo que, para Heyman, productor de Harry Potter, acaba siendo una de las más memorables fiestas de todos los tiempos. «Obviamente, por motivos personales la secuencia de Harry Potter me complació especialmente. Tenía un enfoque cariñoso, no fue sólo un ardid, así que verlo en los periódicos me hizo reír mucho».

  Para Carrey, la fiesta de disfraces de Harry Potter supuso una oportunidad de reírse de sí mismo: «Parecía David Letterman en Hogwarts».

  El reparto de Di que Sí también incluye a Danny Masterson como Rooney, el amigo holgazán de Carl que se aprovecha de su filosofía del «sí», llegando hasta el punto de convertirse en su compañero de piso parásito; Molly Sims en el papel de Stephanie, la ex de Carl, que comienza a verle con otros ojos ante su cambio de vida; y Fionnula Flanagan en el papel de la caliente vecina de Carl, Tillie. «El reparto me hizo pasar muy buenos ratos,» afirma Zanuck. «Había un espíritu de equipo en el rodaje que me pareció muy refrescante, así que me alegro de haber dicho «sí» y haberme unido al club de Di que Sí».

  Reed repite sus sentimientos. «Fue una experiencia alucinante trabajar con todos estos increíbles actores, que aportaron su chispa de credibilidad y humor al mundo de Carl».

  Como parte de su aceptación del papel en Di que Sí, Jim Carrey tuvo que perfeccionar diversas habilidades nuevas que Carl necesitaría para dar el salto de fe hacia el mundo del «sí». Aunque había practicado un poco con la guitarra antes, Carrey tuvo que pasar horas ensayando la canción que finalmente toca en la escena que interpreta con una persona que se prepara para dar otro tipo de salto. ¿Qué me dices del talento musical de Carrey? «Mi profesor de guitarra me animó mucho, me decía: «tienes ritmo y tienes buen oído, así que no deberías tener problemas con esto». Pero el actor conoce sus límites. «Nunca he vuelto a tocar una guitarra después de finalizar el rodaje; ¿por qué hacerlo cuando hay personas como Eric Clapton en el mundo?»

  Carrey también estudió coreano con el profesor de dialectos John Song para demostrar el dominio de este idioma de Carl. «Cuando lo conseguí, impresioné a todos, pero tardé diez semanas largas. Es una de las cosas más difíciles que he tenido que hacer».

  El director tiene otro punto de vista. «Trabajar con Jim cada día es una aventura, ya que la historia le exige hacer muchas cosas diferentes: conduce una moto, aprende coreano, toca la guitarra, juega a Dance Revolution, practica el «roller-luges» y hace puenting. Jim puso todo su empeño y se preparó intensamente para esta película. Me facilitó mucho el trabajo».

  Carrey ya había demostrado su habilidad con las motos en películas como Dos tontos muy tontos.» En Di que Sí demostró su habilidad sobre dos ruedas en una moto Ducati… con un camisón de hospital.

  «Chúpate esa, Peter Fonda» se reía Carrey mientras saltaba a la Ducati para el rodaje de las escenas en el centro de Los Ángeles. «Es una nueva película de motos para una nueva generación: ¡la Ducati!»

  Los técnicos encargados de los efectos especiales crearon unas plataformas especiales para la secuencia en la que Carl pide prestada una Ducati a un amigo y conduce a través del tráfico para encontrar a Allison, el personaje de Zooey Deschanel. Las plataformas permitieron a Carrey conducir tras la cámara del coche y simular que hacía caballitos y otras acrobacias, con el máximo control y seguridad.

  «En la película, es la primera vez que Carl se monta en una Ducati con 1.100 caballos y toneladas de par, ¡es monstruosa!,» dice Ernie Vigil, que interpretó algunas de las acrobacias sobre ruedas para la película. «Fue genial ver a Jim en las plataformas, pero no sabía si podría conducir una moto. Entonces se montó en la Ducati, arrancó y se sumergió en el tráfico como un profesional. ¡Estuvo fantástico!»

  Otra secuencia de acción de la película en la que se mostraba el desconocido deporte body blading, se inspiró en un vídeo online que recibió el director. «Un amigo me envió el archivo y dije: «¡parece divertido! Comprobémoslo!» Se trataba de un francés, Jean Yves Blondeau, con su demencial «traje de ruedas» cubierto de ruedas de patines en línea, que él mismo había diseñado», recuerda Reed. «Parecía una especie de armadura combinada con equipo propio de la guardia de asalto de La Guerra de las galaxias. Se lo enseñé a Jim y a los guionistas y nos obsesionamos con él, parecía verdaderamente divertido y cinético».

  En el video, Blondeau pasa de estar en pie a tumbarse y se desliza por las calles a más de 95 km/h. Los cineastas contactaron con él y vino desde Francia para prestarnos asesoramiento sobre la película y doblar a Jim en partes de la escena en que Carl y Allison prueban este deporte. «Es increíble ver lo rápido que va en la vida real,» dice Reed. «Y después tuvimos que idear la forma de rodarle con las cámaras porque es tan rápido que en dos segundos está fuera de encuadre».

  Cuando filmamos la escena en el Cañón Decker de Malibú, el coordinador de acrobacias Gary Hymes y Blondeau trabajaron en estrecha colaboración con los protagonistas para garantizar su seguridad, aunque Deschanel se mostró menos entusiasmada que los chicos con respecto a las acrobacias.

  «Zooey, una chica guapísima, con talento, pero algo cobarde a la hora de enfundarse el traje de rollerblading,» bromea Carrey. «Como es comprensible la pobre no quería bajar el cañón, es algo razonable».

  «Se trata de un deporte extremo,» recalca la actriz. «Tienes que practicar durante mucho tiempo para aprender a hacerlo. Es lo que hizo mi doble durante muchas, muchas semanas y ¡ella es una profesional!»

  Los cineastas diseñaron una torre similar a las ruedas de un molino para rodar de forma segura a los actores en acción. «Es muy divertido, es como un paseo sobre ruedas», dice Deschanel. «Creo que Zooey es una persona diferente ahora,» comenta Reed. «Superó muchos de sus miedos en esta película».

  Hablando de extremos, en cierto punto de la historia Allison se enfada con Carl y le hecha una reprimenda encubierta: «¡Salta de un puente!» Impulsado por la poderosa sugerencia, Carl hace puenting desde el Puente de Colorado Street en Pasadena.

  Durante la producción, Carrey estuvo presionando al estudio para que le dejasen rodar esa escena sin dobles. «Quería hacer puenting porque quería ir más allá de la película,» afirma. «Quería que el público supiera que Jim Carrey hizo puenting y fue a por todas».

  «Desde el principio, Jim se mostró muy emocionado,» dice Reed. «Es una de las cosas que quería tachar de la lista de cosas por hacer en su vida. Lógicamente, teníamos nuestras reservas acerca de dejar que nuestro protagonista hiciera puenting, al menos durante el rodaje de la película,» bromea. Finalmente, los cineastas dieron luz verde a Carrey para que hiciera puenting el último día de rodaje.

  «Todo fue muy seguro, en coordinación con nuestro coordinador de acrobacias y Bungee América, pero os prometo que estaba nerviosísimo el día del rodaje,» dice Reed. «A pesar de todas las precauciones, al fin y al cabo estás enviando a Jim Carrey a saltar de un puente. Y sólo tendríamos una oportunidad de rodar el salto con nuestras cámaras, así que no podían presentarse dificultades».

  Los cineastas utilizaron seis cámaras para captar el único salto. Emplearon un sistema de cabrestante, una torre computerizada con una cámara en un cabezal Libra, una cámara digital estabilizada de tres ejes, como principal ángulo de cámara que seguiría el salto hasta que Carrey descendiera. Un segundo cabezal Libra sostenía una segunda cámara colocada en el lateral del puente, junto con cuatro cámaras adicionales en diversas posiciones. Con los cineastas y el personal que se apostó tras los monitores de vídeo, Carrey realizó el salto del ángel en el puente.

  «¡Fue increíble, salvaje! ¡Me encantó!» Declaró Carrey tras su salto. «Cuando vi el puente esta mañana pensé: «¿Qué estoy haciendo? Esto es una absoluta locura.» Realmente no me di cuenta hasta que me subí a la plataforma, justo antes del salto».

  «Jim no sólo realizó el salto de forma perfecta, sino que se sacó el teléfono y recitó sus frases colgando cabeza abajo del puente, en el momento justo,» se ríe Reed. «¡Resulta increíble que tuviera la cordura suficiente para realizar tal proeza! ¡Fue un chorro de adrenalina! Para él, fue la mejor forma de acabar su trabajo en Di que Sí, ¿de qué otra forma se podría mejorar?»

  El Director Peyton Reed proyectó un área de los Ángeles como el principal escenario de la película, enmarcado en la gran ciudad, «una parte muy específica de Los Ángeles que tiene más bien poco que ver con las películas y con el negocio de la televisión,» explica. «Situamos la película en Silverlake, Los Feliz, Echo Park y sus alrededores, que tienen una buena mezcla de artistas y jóvenes profesionales urbanos. Es una zona que suelo frecuentar bastante, quería rodar en el propio terreno tanto como fuera posible y me siento muy contento con los resultados».

  El diseñador de producción Andrew Laws se sentía intrigado por el enfoque de Reed en la versión de Los Ángeles que se muestra en la película. «Realmente es una historia de Los Ángeles, pero un Los Ángeles estereotipado y no un mundo de fantasía dentro de la ciudad,» añade Laws. «Peyton quería utilizar el escenario como forma de enraizar a los personajes y contar una historia que habla de la ciudad y de las personas que viven en ella».

  Uno de los emplazamientos favoritos de Laws era Bigfoot Lodge, «un bar real con un ambiente magnífico. Pensamos que sería un lugar perfecto para que estos chicos se relajasen.» Reed ha estado allí muchas veces en los últimos años y disfrutó mucho rodando Di que Sí en ese lugar.

  Además de establecer los rodajes del exterior real del bar, Laws y su equipo recrearon el Bigfoot Lodge en el Escenario 23 de Warner Bros. «Íbamos a pasar mucho tiempo rodando en ese bar y sabíamos que sería difícil rodar todas nuestras escenas en el local, o cerrarlo durante un periodo de tiempo prolongado,» dice Laws. «Así que, básicamente reconstruimos toda la entrada y el interior en el plató añadiéndole una zona en la parte trasera ligeramente ampliada. Cuando los chicos de Bigfoot vinieron a visitarnos les pareció surrealista estar andando por su propio bar».

  El cariño que Reed siente por las zonas de Los Feliz y Silverlake de Los Ángeles hizo que barajaran otros emplazamientos, incluyendo el local de música en directo Spaceland de Silverlake. Reed, que también es músico, había tocado con algún grupo allí y también había acudido a ver actuaciones musicales a lo largo de los años. En la película, Allison y su grupo Munchausen By Proxy, tocan en Spaceland mientras un desconcertado Carl la observa desde el bar.

  «Me gusta la conexión personal que tenía con las diferentes localizaciones, y además me atraía la idea de explorar y presentar algunas de las zonas menos fotografiadas de Los Ángeles,» dice Reed, que mezcló los emplazamientos menos conocidos con lugares emblemáticos como Hollywood Bowl y el Observatorio Griffith Park.

  «Hollywood Bowl es sencillamente fantástico, además de uno de los lugares más románticos de Los Ángeles,» observa Reed, que pasó dos noches rondando en ese histórico lugar junto con Carrey, Deschanel y el personal de la película. «Esta fantasía de poder escabullirte por la noche en un Hollywood Bowl completamente vacío fue algo a lo que no pude resistirme».

  Al parecer, la sugerencia de la escena provino de Carrey, que admite: «Solía colarme en Hollywood Bowl muy a menudo cuando tenía unos 21 años, y actuaba en el Comedy Store. Me colé una noche con una chica, así que fue eso lo que me inspiró. Me encantó revivirlo».

  «Me emocionó subirme al escenario del Hollywood Bowl completamente vacío,» rememora Deschanel. «Es una experiencia totalmente nueva para mí y algo que la mayoría de la gente nunca tendrá la oportunidad de vivir».

  Los productores utilizaron el Observatorio Griffith Park para las escenas en las que Allison practicaba su clase de fotografía deportiva, que se rodaron a la sombra de la famosa cúpula del Observatorio, y en la cual ella y el resto de corredores trataban de fotografiar el paisaje a sobre la marcha. En una escena clave, Carl se reúne con Allison tras toda una noche de juerga con sus amigos, y, colocado de Red Bull, la aborda hablando a un ritmo descontrolado para diversión de Allison y sus alumnos.

  Se transformó un gran salón del Renaissance Hotel cerca de Hollywood Boulevard y Highland Avenue en la convención de autoayuda que Terrence Bundley preside, cautivando a Carl, Nick y unos 800 artistas secundarios, instándoles a repetir frenéticamente «¡Sí!»

  Y no es la única escena multitudinaria, En cierto momento de la película, Carl y Allison viajan a Nebraska, y acaban en un partido de fútbol de la universidad del Estado. Las escenas de Di que Sí se rodaron en el Estadio Lincoln’s Memorial de la Universidad de Nebraska ante una muchedumbre de más de 84.000 fans. De vuelta en Los Ángeles, la empresa rodó las partes correspondientes de la escena con Carrey, Deschanel y unos 700 extras en el Memorial Coliseum de Los Ángeles. El reparto y el equipo alucinaron cuando entraron en el histórico y cavernoso estadio, y muchos de ellos no pudieron resistir a la tentación de lanzarse con el balón al fabuloso campo, incluyendo a Carrey, vestido como un Cornhusker, que dio algunos pases.

  La música juega un papel clave en Di que Sí, como sucede en todas las películas de Peyton Reed. «Soy un gran melómano, y he hecho muchas de mis películas con la música como tema principal. Tras A Por Todas (Bring It On) y Abajo El Amor, se comentaba que ambas eran una especie de musical sin llegar a serlo del todo,» cita Reed. «Esta película incluye muchos temas musicales, ya que el personaje de Jim Carrey aprende a tocar la guitarra para el grupo de Allison. La premisa de esta película me permitió explorar diferentes ideas musicales y eso siempre me divierte».

  Zooey Deschanel es una consumada cantante y compositora, así que le complació mucho la idea de unirse al grupo de San Francisco Von Iva, que el supervisor musical Jonathan Karp seleccionó para la película. «Tuve la oportunidad de ver un disco de Von Iva y comprobar que son un grupo de gran talento,» afirma Karp. «A ellos les entusiasmó la idea de unirse a la película, así que reunimos a Zooey y a las chicas de Von Iva (Becky, Kelly y Jillian) para ensayar durante una semana, tras la cual pasaron un tiempo en el estudio de grabación. Durante este proceso, hicieron muy buenas migas y se convirtieron en el unido grupo de la película».

  Deschanel colaboró en las letras de las canciones del grupo con los miembros de Von Iva, el director Peyton Reed y Karp. En la historia, los dramas personales de Allison se transmiten en las canciones que tocan con el fantástico grupo Munchausen By Proxy. «Durante los ensayos, compusimos la música y las letras, nos lo pasamos genial y entablamos una gran amistad», recuerda Deschanel «Fue divertido poder formar parte del proceso creativo, y cuando rodamos las escenas de las actuaciones me encantó ver a toda esa gente siguiendo nuestras canciones».

  «Tuvimos mucha suerte de que Zooey interpretara a Allison en la película, porque aportó mucho al proyecto,» afirma Karp. «Es una magnífica y experimentada cantante además de una gran letrista. Merece todo el reconocimiento por sus divertidas letras».

  La partitura era igual de importante para Reed. «Soy un gran fan del grupo Eels, y en un principio pensamos que sería difícil convencer a su líder, un tipo llamado E., pero vio la película y creo que principalmente le gustaron dos cosas: la historia se desarrolla en su vecindario y trata sobre un tipo que se muestra muy cerrado y deprimido y cuyo mundo se abre de pronto. Y precisamente sobre eso tratan las canciones que escribe. Así que enseguida conectó con la historia y aceptó componer la música».

  E, cuyo nombre real es Mark Oliver Everett trabajó con el compositor Lyle Workman para componer la música. El director continúa: «E y Lyle utilizaron algunas pistas instrumentales del material de Eels, y a partir de ahí compusieron un nuevo material que encajase con todo. Creo que, en general, la música añade emoción a la película y transmite el sabor de esa parte de Los Ángeles».

  Diseñar los extravagantes trajes del grupo de Allison fue uno de los mayores desafíos creativos para el diseñador de vestuario Mark Bridges, que trabajó con Zooey Deschanel para crear el increíble y llamativo vestuario de Munchausen By Proxy para la película.

  «Fui a ver a Zooey y Von Iva durante los ensayos y pensé que tanto su estilo como su forma de moverse requerían prendas con un toque sexy pero al mismo tiempo poco convencionales, algo que no se hubiera hecho en 20 años, así que el estilo resultante fue algo parecido a reunir el punk de los 80 con el siglo 18,» comenta riendo Bridges. «Las vestimos como si tuviesen un baúl de vestuario y fueran sacando cosas diferentes para cada una de las canciones, dependiendo de los temas».

  Bridges también se lo pasó en grande diseñando para las fiestas de disfraces de Norm, el jefe de Carl. «Una de las cosas más interesantes fue diseñar el vestuario de las fiestas de Norm.» Para la fiesta de Harry Potter, Bridges detalla: «Teníamos que asegurarnos de que las piezas parecieran hechas por aficionados, prendas que crearía una persona normal. Así que sólo utilizamos prendas de segunda mano que parecieran auténticas y usadas. Utilizamos trajes de graduación y algunas prendas autorizadas, el extravagante parche y diversos elementos para el resto de personajes».

  Para la fiesta temática de 300 de Norm, Bridges y su equipo también se aseguraron de que los trajes parecieran caseros. «Tratamos de tomar los trajes más representativos de la película y reproducirlos de la forma más excéntrica que pudimos,» afirma Bridges. «Por ejemplo, a uno de los invitados de la fiesta que lleva muchos piercings y está medio desnudo, le pusimos un muelle de juguete en el cuello y pendientes adhesivos en la nariz».

  El corazón y el humor de Di que Sí reside en ver el viaje que realiza Carl, un estereotipo anclado en la rutina que abre su vida a las posibilidades cuando comienza a decir sí.

  «Desafortunadamente el mundo está lleno de «Señores No», recalca David Heyman. «No obstante, creo que la vida se ha portado bien conmigo porque soy más bien un «Señor Sí». Quería entrar en la industria cinematográfica, así que al contrario de lo que se considera sensato, me mudé a 4.800 kilómetros, a Nueva York, después otros 4.800 km, a Londres, ¡fue una locura!. Pero a mí me funcionó».

  «La historia que subyace aquí es que uno tiene que aprovechar las oportunidades que se le presentan en la vida, y las oportunidades no se presentan cuando dices que no a todo y cierras tus puertas,» dice Zanuck. «Espero que la película transmita ese sentimiento al público, y que disfruten de una película realmente divertida».

  «En varias ocasiones durante la etapa previa a la producción y la elaboración del guión, había días en que literalmente decíamos: «Vamos a decir que sí a todo», dice el director Peyton Reed. «Y realmente, cuando empiezas a abrirte más, empiezas a sentirte extrañamente bien. No quiero parecer un bicho raro que está viviendo la película, pero creo que afectó en gran medida a nuestra perspectiva de las cosas. Se trata de mostrarse más abierto a las experiencias».

  «He tenido algunos momentos «sí», declara Carrey. «Y ha habido muchos momentos en los que he pensado: ¿qué me ha afectado para decir «sí» a esto o lo otro?» Pero al final del día piensas: Así es la vida tío».