Estreno en España: 16 Enero 2009

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Sinopsis

Will Smith encarna a Ben Thomas, un agente del fisco americano que está deprimido y atormentado por los remordimientos de conciencia sobre errores de su pasado. Ben intentará compensar estos errores ayudando a los demás, pero cuando encuentra a Emily (Rosario Dawson), una mujer con una enfermedad de corazón, se enamora de ella, complicando sus proyectos.

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Crítica de Cine.com
por Leo Aquiba Senderovsky

Will Smith vuelve a repetir su rol protagónico en la segunda cinta americana del director italiano Gabriele Muccino, luego del drama En busca de la felicidad. Aquella película era un drama social honesto y sencillo, sin demasiadas estridencias y con Will Smith en una más que convincente interpretación. Aquí Smith vuelve a hacer bien las cosas, pero el resto conviene olvidarlo. El drama sencillo, acá se vuelve un relato innecesariamente complejo, no por las características del mismo, sino por las constantes idas y venidas temporales. La película comienza con Ben Thomas (Will Smith) llamando al 911, luego de, lo que entendemos, es un intento de suicidio. Lo que sigue a continuación es un extenso desarrollo de la historia que rodea a Ben. Pero el desarrollo se ve tan afectado por la intercalación de secuencias pertenecientes a diferentes tiempos, por la irrelevancia de lo que se cuenta en el conjunto de estas escenas (lo único que logra quedar en claro es el trauma del personaje y el amor que siente por el personaje de Rosario Dawson), y por el remolino que forman las infames vueltas de tuerca, que de todo ello queda un relato irrelevante y confuso. Cuando las vueltas de tuerca llegan a su fin, se atan todos los cabos sueltos a lo largo de la película, y se retoma y se resignifica la escena del principio, a unos diez minutos del final de la película, poco interés queda por saber cuáles son las motivaciones del personaje, qué lo une (más allá del amor) con Emily, y con Ezra (un casi invisible Woody Harrelson, si esto parecía imposible, Muccino lo consigue sin intención alguna). Para peor, si aún nos interesa saber qué pasa por la cabeza de Ben Thomas y por qué hace lo que hace, nos topamos con un personaje inconmensurablemente bueno, militante extremo de la donación de órganos, carcomido por la culpa del pasado y regenerado luego en una persona atenta a las necesidades más profundas de los demás. Esto podría no ser algo perjudicial para la película, pero las acciones principales que comete el personaje y las consecuencias que ello acarrea están tan sumidas en el absurdo, la bobería y el más absoluto despropósito, que el drama contenido y hermético, tarda solo unos pocos minutos en hundirse en el ridículo total. Alguien tendrá que decirle al pobre Will que, por más convincente que se muestre en cualquier papel, del ridículo no se vuelve. Aunque el principal responsable de ello sea el terriblemente mediocre guión, y los productores (entre ellos el propio Smith) y el director Gabriele Muccino, que creyeron equivocadamente que había algo creíble e interesante en esta penosa historia.

Lo mejor de la película: Will Smith, el único que sale medianamente airoso.

Lo peor de la película: Un guión que esconde y se enreda en sus propios recursos, y cuando revela sus secretos, descubre una trama absurda y patética.

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Dirección: Gabriele Muccino.
País:
USA.
Año: 2008.
Duración: 123 min.
Género: Drama.
Elenco: Will Smith (Ben Thomas), Rosario Dawson (Emily), Woody Harrelson (Ezra), Michael Ealy (hermano de Ben), Barry Pepper (Dan), Elpidia Carrillo (Connie), Robinne Lee (Sarah Jenson), Joseph A. Nuñez (Larry), Bill Smitrovich (George), Tim Kelleher (Stewart Goodman), Gina Hecht (Dra. Briar).
Guión: Grant Nieporte.
Producción: Steve Tisch, Will Smith, Todd Black, James Lassiter y Jason Blumenthal.
Música: Angelo Milli.
Fotografía:
Philippe Le Sourd.
Montaje: Hugues Winborne.
Diseño de producción: J. Michael Riva.
Vestuario: Sharen Davis.
Estreno en USA: 19 Diciembre 2008.

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Biofilmografía de Gabriele Muccino

Llamó la atención de los cinéfilos norteamericanos con El último beso, cuyo guión escribió y dirigió, obtuvo el premio del público en el Festival de Cine de Sundance de 2002. La revista Entertainment Weekly la nombró una de las diez mejores películas del año. Muccino escribió el guión y dirigió una continuación igual de impresionante, Ricordati di me, protagonizada por Monica Bellucci. En busca de la felicidad es su primera película en lengua inglesa.

Nacido en Roma, Italia, Muccino asistió a un curso de dirección en el Centro Sperimentale di Cinematographia. Una vez terminado, creó documentales y cortos para la RAI, la televisión nacional italiana. Su debut como director cinematográfico, Ecco fatto, película para la que también escribió el guión, le valió una nominación a Mejor Director en el Festival de Cine de Turín de 1998. Su siguiente película, Come te nessuno mai, logró varias nominaciones y premios en festivales de toda Europa, incluido el Grand Prix del Festival de Cine de París.

El último beso, su tercera película italiana, recibió grandes elogios de la crítica y fue todo un éxito de taquilla en Italia, donde ganó cinco premios David di Donatello (el equivalente italiano de los Oscar), incluido el de Mejor Director. Su siguiente película, Ricordati di me, obtuvo los premios a Mejor Productor, Mejor Guión y Mejor Actriz de Reparto del Sindicato Nacional Italiano de Periodistas Cinematográficos.

Filmografía

* Siete almas (2009) Director

* En busca de la felicidad (2007) Director

* El último beso (2004) Director, Guionista

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CÓMO SE HIZO «SIETE ALMAS»

1. El proyecto

  En el año 2006, con En Busca De La Felicidad (The Pursuit of Happyness), el director Gabriele Muccino y la estrella Will Smith se tropezaron con una historia extraordinaria, la de un padre sin techo que con coraje reconstruye su vida y se convierte de la nada en un éxito del mundo empresarial de la nada, sólo con sus agallas, amor y esperanza. La película se convirtió en un gran éxito, cosechó aplausos y honores en todas partes y la profunda interpretación de Smith ganó la nominación al Globo de Oro® y al Oscar®. Ahora, la alquimia de otra historia original, emotiva a la vez que provocativa reúne nuevamente a los dos para brindarnos SIETE ALMAS, una estimulante historia de amor entre Ben Thomas, un hombre preparado para hacer algo extraordinario por siete desconocidos, y Emily Posa, una de esos desconocidos, ejerce un efecto sobre la vida de Ben que jamás fue parte del plan. Lo que atrajo tanto al director como a la estrella fue la oportunidad de crear una historia de amor para la pantalla diferente, que no sólo trata de un profundo romance impredecible, sino del poder de redención del amor altruista. «La historia me atrapó porque es un misterioso viaje que en sí mismo es una declaración de amor», dice Muccino. «Para mí, habla de un hombre que está atrapado en la pérdida y que tiene una oportunidad inesperada de vivir una nueva experiencia vital. Es una historia desafiante, desasosegante y movilizadora con una increíble carga emotiva. El intercambio de ideas e inspiración ha sido increíblemente poderoso en esta película y sólo podía pasar con Will Smith». Smith siente de la misma manera. «El guión me impactó tremendamente en lo conceptual», cuenta el actor, «la idea de encontrar un propósito, la necesidad poderosa de encontrar un sentido a nuestras vidas. Es una increíble historia de amor moderna que no creo haber visto antes. Y este equipo con Gabriele al frente ha tenido una potente visión de la emoción humana, ellos saben cómo encontrarla y nutrirla. Siento que cuando pones todo eso junto y agregas gente como Rosario Dawson y Woody Harrelson, tienes una verdadera receta para el éxito». Smith continúa, «para mí, fue otra oportunidad de contar una historia acerca de la misma idea central que continúa fascinándome, ¿cómo la gente se sobrepone a un gran trauma? ¿Cómo continuamos cuando todo sale mal? En ese sentido SIETE ALMAS es una historia de redención, una que verdaderamente tiene un final inesperado».

  El guionista Grant Nieporte explica que él ve en la urgencia de Ben por su personal búsqueda de redención una historia de amor no convencional que amplía sus horizontes mucho más allá de lo que nunca esperó.

  «Para mí la historia comienza siendo de misterio pero se convierte en la puerta trasera de una historia de amor que es tan inesperada para el público como lo es para el mismo Ben», dice el guionista. «El único objetivo de Ben es encontrar gente buena y decente a la que ayudar, pero en el proceso se encuentra a sí mismo en un sitio en el que jamás imaginó, siendo conquistado, atraído y sintiendo fuertes emociones por Emily. Él piensa que está esencialmente muerto para el mundo, y entonces la conoce y ya nada es lo mismo. Me encanta que él finalmente conozca a esta mujer tan especial que lo trae otra vez a la vida, que puede abrir su corazón. Él tiene que tomar una decisión muy difícil y es esto lo que cierra el círculo de la historia».

  Cuando los productores Jason Blumenthal, Todd Black y Steve Tisch de Escape Artists –que también produjeron En busca de la felicidad (The Pursuit of Happyness)- se toparon con el guión de Nieporte, encontraron una historia con la que no se habían encontrado anteriormente y que sobresalía en el Hollywood de hoy. Blumenthal recuerda, «en el momento que leí el guión, supe que teníamos algo muy especial. No se parecía a nada de lo que había leído, ni nada de lo que había visto. Me encantó el profundo misterio que evoluciona y se desenvuelve frente a tus propios ojos. Comienza con un agente del IRS (Tesorería de los Estados Unidos de América) haciendo algo que la mayoría de la gente que vea la película encontrará extraño, está buscando gente a la que ayudar. Entonces, tal y como descubrimos a través de la película, se convierte en una increíble historia de amor.

  Black agrega, «esta historia de amor estaba de forma orgánica allí y la idea de contar una historia de amor única en el año 2008 era muy excitante. Supimos inmediatamente que queríamos hacerla».

  Blumenthal, Black y Tisch también intuyó que sería el proyecto perfecto si reunía al equipo que tanto éxito cosechara, y tan cercano en el tiempo el uno del otro, de En busca de la felicidad (The Pursuit of Happyness). Dice Tisch, «tuvimos la oportunidad de contar con Will Smith para En busca de la felicidad (The Pursuit of Happyness), porque el material era muy bueno. Y sentimos, tal y como pasó en En busca… que le daría la oportunidad a Will de interpretar a un personaje que jamás había interpretado, de explorar un territorio nuevo y excitante». Así que, en su momento, llevamos el guión de SIETE ALMAS al productor James Lassiter, el socio de Will Smith en Overbrook Entertainment. Lassiter recuerda que su reacción fue fuerte e inmediata. «Lo que me atrajo de SIETE ALMAS fue la historia única de pérdida, sacrificio y redención», dice el productor.

  El personaje principal estimuló, especialmente, el interés de Lassiter en hacer el filme. «El protagonista es un personaje enteramente original, uno que no se ve habitualmente en la pantalla», continúa Lassiter. «Me emocionó tener la oportunidad de narrar esta historia, como productor es algo que no se presenta todos los días».

  Will Smith se sumó al proyecto, y hubo un consenso similar en que Gabriele Muccino, el director italiano que hizo su debut en Hollywood con un filme tan auspicioso como En busca de la felicidad (The Pursuit of Happyness), debería tomar el mando otra vez. Muccino desarrolló una excelente relación de comunicación con Smith durante el rodaje de En busca de la felicidad (The Pursuit of Happyness), incluso creó una vía de comunicación telegráfica con el actor. Y mucho más importante aún, los productores sintieron que Muccino tenía la sensibilidad justa para manejar esta película, que mezcla crudeza, romanticismo, misterio humano y cuestiones trascendentales con honestidad y una vibrante creatividad visual. «Sentí desde el principio que la película estaría en muy buenas manos con Gabriele al frente», agrega Lassiter. «En busca de la felicidad (The Pursuit of Happyness) fue una experiencia muy gratificante para mí como productor, así que estaba encantado de volver a trabajar con Gabriele».

  Conocido por su método de utilizar ensayos intensivos y profundas conversaciones para llegar al corazón de los personajes, el temperamento de Muccino era una combinación perfecta para la intensidad del drama. «Lo que Gabriele fue capaz de hacer tan bien fue evocar el sentimiento visceral de la historia de amor», dice Black, «y reflejarlo en la pantalla de una manera apasionada y convincente».

  Tisch agrega, «Gabriele aporta un tipo de energía nada tradicional y un punto de vista del cine que es muy especial. Y porque era la segunda vez en que trabajaban juntos él y Will, lo hizo aún más intenso». Muccino estaba igualmente excitado de reunirse otra vez con el equipo. «Lo que fue particularmente genial de este equipo fue que me permitía mantener mi acercamiento europeo en una película hecha en Hollywood», cuenta el director. «Y en cuanto a Will, tenemos una confianza increíble el uno en el otro que hace que todo sea posible. Puedo decir simplemente que jamás trabajé tan bien y con tanta facilidad con nadie en toda mi vida».