Estreno en España: 1 Enero 2009

Puntuación: 63.jpg

rocknrolla-poster.jpg
Sinopsis

«RocknRolla» es un arriesgado viaje al crimen y los bajos fondos del Londres contemporáneo, donde el sector inmobiliario ha desbancado a las drogas como el mayor mercado, y los delincuentes son sus protagonistas más activos. Pero para todo el que quiera entrar en él –desde el delincuente de poca monta Uno Dos (Gerard Butler) hasta el turbio billonario ruso Uri Obomavich (Karel Roden)– tiene que pasar por un único hombre: Lenny Cole (Tom Wilkinson). Como mafioso de la vieja escuela, Lenny sabe qué teclas hay que tocar y tiene en cartera a todos los funcionarios, corredores o gánsteres necesarios. Con una llamada, Lenny puede hacer desaparecer el papeleo. Pero como le dice su mano derecha, Archy (Mark Strong), Londres es una zona cero en estos tiempos de cambio, con mafiosos de alto nivel del Este, criminales hambrientos de la calle y todo un amplio abanico de tipos intermedios tratando de cambiar las reglas del comercio y el crimen. Con millones disponibles, todo el hampa criminal londinense conspira, choca y se enfrenta entre sí para hacerse con su trozo del pastel. Pero mientras los grandes hombres y los criminales menores luchan a partes iguales por dominar el panorama, el verdadero premio de un trato de varios millones de dólares cae en manos de una estrella del rock (Toby Kebbell), el hijastro de Lenny, al que se creía muerto pero que está vivito y coleando.

rocknrolla-1.jpg
Crítica de Cine.com
por Leo Aquiba Senderovsky

Ay, ay, ay. El pobre Guy Ritchie lo hizo de nuevo. Desde su tercera película no parece encontrar el rumbo correcto en su filmografía. El pobre no se puede sacar de encima a Madonna. Y no porque haya sido el marido, porque haya disfrutado y/o padecido su matrimonio con la diva pop. A fin de cuentas, su situación marital importa poco a quien esto escribe. Pero el pobre director inglés tropezó una vez y no pudo levantarse más. La dirigió a su mujer en una película y, como todos, no salió indemne. La crítica la destrozó, la vieron pocos o casi nadie, se llevó todos los razzie a lo peor del cine americano, y ya nunca volvió a ser el mismo. Hizo Revolver, film que permaneció inédito en muchos países (aún no la vimos, en España se estrenó dos semanas después de Rocknrolla, aprovechando el estreno de esta en un claro golpe de efecto comercial, cuyos resultados aun son una incógnita, y tampoco importan mucho a los efectos de esta crítica), y ahora hace esta que ya mencionamos, Rocknrolla. Rocknrolla no está nada mal, es llevadera, dinámica, tiene humor y a algunos buenos actores haciendo muy bien lo suyo. Entre ellos, Gerard Butler, cuya presencia en pantalla ya empieza a abrumar, Mark Strong, sólido en el papel de secuaz del mafioso Lenny Cole, personaje interpretado por Tom Wilkinson, quien resulta la verdadera perla del elenco, demostrando una versatilidad única, que lo ha llevado a interpretar papeles completamente disímiles, como el que encarnó en Michael Clayton, o el tío de los protagonistas en El sueño de Cassandra, este último papel algo más similar a este, pero jugado con otra escala expresiva. No está mal, pero Rocknrolla queda como otro intento de Ritchie de volver a lo que demostró saber hacer bien, o sea, historias policiales con gángsteres londinenses, mucha acción, bastante soberbia visual, alguno diálogos pretendidamente inteligentes, y mucho humor. Nada que no haya hecho Quentin Tarantino mucho antes de que Ritchie entre en escena, pero con acento «british». No hay grandes cosas para criticar lo que hace Ritchie, entretiene bastante aunque en esta última (de la que piensa hacer una trilogía) no parece contar con ideas visuales o narrativas interesantes u originales como en sus dos principales películas, Lock, Stock and Two Smoking Barrels y Snatch: Cerdos y diamantes. La torpeza de algunos de los matones da gracia, así como la fortaleza robótica de los matones rusos. Algunos elementos quedan a la deriva, como la pintura que pasa de mano en mano, una suerte de «macguffin» mucho más débil e irrelevante, y algunas cosas parecen demasiado predigeridas, como la femme fatale encarnada por Thandie Newton, un papel que ya conocemos demasiado. Pero el problema principal de Rocknrolla es el que venimos anunciando, ¿por qué Ritchie querría hacer una trilogía que empiece con esta película, si esta ya pertenece a una serie de films que viene haciendo casi desde que empezó su carrera? ¿Acaso no se da cuenta que el molde gángsteres británicos y estilo visual cool ya alcanzó su techo con sus primeros films? ¿Por qué insistir en esa senda entonces? Evidentemente, o Ritchie no se da cuenta que sus películas ya van requiriendo de un cambio a nivel narrativo (un cambio en historias y géneros que permita sostener sus cualidades como director), o es plenamente consciente de sus limitaciones como director, y prefiere seguir excavando en los mismos pozos de siempre. Todos conocemos las limitaciones y defectos de Tarantino, por ejemplo, pero al menos sabemos que su efervescencia cinéfila lo ha llevado a despegar del molde instalado por sus dos primeros films (Reservoir dogs y Pulp Fiction), y a contar otras historias, apelar a otros referentes. Ritchie vuelve sobre sus propios pasos para entregarnos un film entretenido y cómico, pero no deja de ser una vuelta (otra más) a un estilo y un tipo de historias, que ya se ha ocupado de abordar, varias veces antes y mucho mejor.

Lo mejor de la película: Tom Wilkinson

Lo peor de la película: Graciosa y divertida, pero… otra vez sopa.

rocknrolla-2.jpg
Dirección y guión: Guy Ritchie.
País:
Reino Unido.
Año: 2008.
Duración: 114 min.
Género: Acción, comedia.
Elenco: Gerard Butler (‘Uno Dos’), Tom Wilkinson (Lenny Cole), Thandie Newton (Stella), Mark Strong (Archy), Idris Elba (‘Murmullos’), Tom Hardy (Bob el Guapo), Karel Roden (Uri Obomavich), Toby Kebbell (Johnny), Jeremy Piven (Romano), Chris «Ludacris» Bridges (Mickey), Jimi Mistry, Gemma Arterton (June), Matt King (Cookie).
Producción: Joel Silver, Susan Downey, Steve Clark-Hall y Guy Ritchie.
Música: Steve Isles.
Fotografía:
David Higgs.
Montaje: James Herbert.
Diseño de producción: Richard Bridgland.
Vestuario: Suzie Harman.
Estreno en Reino Unido: 5 Sept. 2008.

guy-ritchie.jpg
Biofilmografía de Guy Ritchie

Guy Ritchie (nacido el 10 de septiembre de 1968) es un director de cine británico.

Dejó la escuela a los 15 años (es disléxico), se convirtió en un director de cine y de videos musicales.

Ritchie dirigió un filme en 1995 titulado The Hard Case. Su primer éxito fue Lock, Stock and Two Smoking Barrels (Juegos, trampas y dos pistolas humeantes) en 1998. El filme fue aclamado por su ingenio. También mostró por primera vez al actor Jason Statham ante audiencias mundiales, y puso al ex futbolista Vinnie Jones en una nueva carrera de actuación.

Snatch, cerdos y diamantes en 2000 fue otra comedia, esta vez respaldada por una compañía cinematográfica importante. El elenco contaba con actores reconocidos en Hollywood como Brad Pitt, Benicio del Toro y Dennis Farina. Las críticas para este filme también fueron buenas.

Se casó con Madonna el 22 de Diciembre del 2000 en el Castillo Skibo en Escocia y juntos tienen un hijo, Rocco.

Después de su matrimonio con Madonna, Ritchie comenzó a enfocarse en hacer filmes en torno a su famosa esposa, dirigiéndola en un video musical para la canción What It Feels Like for a Girl, controvertido porque mostraba a Madonna en actos violentos como atropellar gente con el coche. También la dirigió en el cortometraje Star, para la popular serie de filmes de BMW.

Su siguiente trabajo, en el que incluyó a Madonna, fue un remake de la exitosa película de Lina Wertmüller de los años 1960 Swept Away (traducido en España como Barridos por la marea). Fue un fracaso de crítica y público, lo que significó un borrón en la carrera de Ritchie.

Su siguiente film fue Revolver, que fue tan aclamado como vapuleado.

En octubre de 2008 ha iniciado en Londres el rodaje de una película sobre Sherlock Holmes, con Robert Downey Jr. y Jude Law.

Ritchie y Madonna se divorciaron en 2008, divorcio precedido por una seguidilla de escándalos.

Filmografía

1995     The Hard Case

1998     Lock, Stock and Two Smoking Barrels

2000     Snatch

2001     The Hire: Star

2002     Swept Away

2005     Revolver

2008     RocknRolla

rocknrolla-3.jpg
CÓMO SE HIZO «ROCKNROLLA»

  El guionista/director Guy Ritchie, que ya había explorado la peor cara de Londres en el éxito con el que hizo su debut «Lock & Stock», y más tarde en su película «Snatch», quedó fascinado con la entrada de grandes cantidades de dinero desde el extranjero, principalmente de los países del antiguo bloque del Este, al lumpen londinense. «Quería ver de forma humorística las consecuencias de la llegada de esta nueva escuela al territorio de la vieja escuela», comenta Ritchie, que también ha sido productor de «RocknRolla». «Esta película trata de introducirse en el mundo del sector inmobiliario, como tanta gente ha tratado de hacer, especialmente en los últimos años, debido a los enormes beneficios que ofrecía. Todos quieren participar y, por su puesto, también están los que se quedan por el camino». Con la construcción de nuevos edificios prácticamente todos los días, la ciudad se ha convertido en una gran obra y el perfil de Londres se ha transformado tanto que cuesta reconocerlo. «Si te subes a lo más alto de cualquier edificio elevado, todo lo que verás será grúas», describe Ritchie. «Las grúas crecen como setas. Y el precio de los edificios construidos no deja de subir. No hace falta decir que es tanto el dinero que está en juego que muchos quieren aprovecharse de la situación». Todo el mundo quiere estar presente en la acción – desde el cerebro del crimen cuyos días están contados hasta los ambiciosos criminales del Este que ocultan sus actividades tras una pantalla de respetabilidad o los contables y funcionarios que cuentan el dinero y, por último, los rateros de poca monta que están buscando un atajo al éxito. «Lo que he tratado de hacer es integrar todos estos personajes y trayectorias dispersos en una imagen de conjunto», explica Ritchie. «Es inevitable que existan conexiones, pero van por su propio camino desde lo más alto hasta abajo y vuelta a empezar. Queríamos representar las distintas facetas de nuestra sociedad que participan en este chanchullo a gran escala». El productor Joel Silver se sintió inmediatamente atraído por los elementos interconectados de humor y acción presentes en la tensa fábula de Ritchie. «Siempre habíamos hablado de trabajar juntos en una película y 24 horas después de leerla, sabía que quería hacer ‘Rocknrolla'», recuerda Silver. «La visión de Guy es única e integra este mundo dinámico poblado de gánsters, estrellas del rock, políticos corruptos, criminales de las guerras del Este y todo lo demás».

  La productora Susan Downey añade: «‘RocknRolla’ tiene todo lo que a la gente le gusta de las películas de Guy, esa combinación ecléctica de personajes, las historias entrelazadas que encajan entre sí sin que te des cuenta, un fantástico reparto, la energía, su estilo visual tan particular, etc. Pero también tiene un nivel emocional imprevisto que creo que diferencia a este film».

  Ritchie, comenta Silver, toma el pulso al hampa criminal en el que transcurren sus historias. «Esta película nos presenta a los gánsters de la vieja escuela como Lenny Cole y a los chicos listos prometedores del Grupo Salvaje. Pero lo que se están encontrando con la llegada de los nuevos hombres de negocios del Este es totalmente nuevo. No respetan la antigüedad, y tienen dinero y agallas suficientes para cambiar cómo se hacen las cosas en Londres. Y, de este modo, la vieja escuela tiene que adaptarse para sobrevivir. Esto hace que la historia resulte muy dinámica y que cuente con muchos elementos «comodín» que envían la acción a territorios totalmente nuevos».

  Cansado de codearse solamente con rateros de poca monta, el Grupo Salvaje siempre está buscando su gran oportunidad. Gerard Butler interpreta a su líder de facto, un estafador de la calle llamado Uno Dos, que quiere nadar y guardar la ropa. Butler quería trabajar con Ritchie desde que vio «Lock & Stock». «Cuando abrí el guión de ‘RocknRolla’, era todo lo que podía pedir», comenta el actor. «La película da que pensar, pero también tiene humor, violencia y estupidez».

  Ritchie comenta que el actor poseía todas las cualidades que buscaba cuando creó el personaje de Uno Dos. «Gerry tiene esa mezcla intangible de encanto y peligro, de sinceridad y astucia. Una vez en el rodaje, el director alabó su instinto diciendo: «Gerry entendió inmediatamente lo que estábamos haciendo, lo que me ha facilitado mucho el trabajo». «Prácticamente sólo tenía que rodar una toma».

  Butler, por su parte, atribuye su comprensión al director. «Guy sabía exactamente lo que quería y nos facilitó mucho a los actores el poder seguir su forma de pensar. Es un director increíble».

  Uno Dos y su gente — incluido Murmullos, al que interpreta Idris Elba, y Bob el Guapo, recreado por Tom Hardy — quieren introducirse allí donde está el dinero de verdad: el sector inmobiliario. «Son todos amigos», comenta Butler. «Llevan años juntos, han pasado por buenos y malos momentos juntos. Y al mismo tiempo quieren vivir la vida. Y eso presenta sus propios desafíos, lo que incluye a amigos que resultan no ser cómo creías».

  Elba describe el Grupo Salvaje como un grupo de «emprendedores». Son oportunistas que merodean por Londres tratando de hacerse con un trozo del pastel de siempre», comenta. «Murmullos y Uno Dos se complementan muy bien porque los dos son unos buscavidas. Siempre que hay una oportunidad de hacer dinero, allí están ellos. En esta película, tienen una especie de club para caballeros de los bajos fondos, un antro donde se dejan caer todos. Allí se sientan, se echan unas risas y toman decisiones, ‘¿Qué coño hacemos hoy, chicos?’ es su lema. Guy tiene un sentido del humor muy interesante».

  Pero en su primer intento de especulación inmobiliaria terminan perdiéndolo todo y debiendo una gran suma de dinero a Lenny Cole, un hombre de negocios de Londres corrupto que controla tanto el dinero como el mercado inmobiliario. Lenny, interpretado por Tom Wilkinson, respalda con su dinero al Grupo Salvaje en un negocio inmobiliario…, pero sólo lo suficiente como para robárselo. «Están tratando de meter la cabeza en este mundo», comenta Butler. «Quieren introducirse en el mercado inmobiliario, pero no lo hacen bien. Lo fastidian todo en el mayor negocio que hayan hecho nunca y creen que ha sido sólo cuestión de mala suerte. Y, de forma fiel al perverso sentido del humor de Guy Ritchie, terminan teniendo una deuda con quien les ha estafado».

  Y lo que es peor: a Bob el Guapo sólo le quedan 24 horas antes de empezar una condena de cinco años por otro delito. Su personaje tiene un secreto muy particular que se desvela cuando se enfrenta a una larga condena. Como los demás personajes de la película, Tom Hardy dice que su personaje «tiene muchas conchas». Prosigue: «Son personajes reales, pero se trata de una especie de realidad mejorada. Los gángsters realizan actividades criminales y son violentos, pero estos chicos siempre se están riendo y haciendo el ganso. Tienen muchas facetas, así que no debes infravalorarlos».

  Cuando el Grupo Salvaje trata de prosperar, el puesto al que aspiran lo ocupa Lenny Cole, interpretado por Tom Wilkinson, nominado a varios Óscar y premios BAFTA. Se trata de uno de los mafiosos del antiguo régimen londinense que ha se creado una cómoda red de funcionarios y políticos corruptos para que le ayuden, y que ahora trata de mantener su puesto entre los gángster extranjeros más ricos que se están haciendo rápidamente con su territorio.

  «Guy Ritchie ha creado un mundo que moralmente se mueve en una escala de grises», explica Wilkinson. «No es exactamente el hampa: es algo a caballo entre lo legal y lo criminal. Lenny Cole es un empresario oportunista con importantes conexiones criminales. Representa la forma tradicional de hacer las cosas. No entiende bien que si quiere mantenerse por delante de sus rivales va a tener que hacer algo, porque ellos son tan despiadados y están tan bien relacionados como él».

  Lenny dirige el hampa con apuestas amañadas y sin piedad ayudado por su mano derecha, Archy, que le ha servido fielmente durante 20 años. «Lenny y Archy son descendientes directos de los gángsters de los años 50 y 60», aporta Mark Strong. «Son elegantes, son presentables. Son sutiles, delicados pero también amenazadores. Y, cuando es preciso, extremadamente violentos».

  En medio de este crisol del lumpen londinense aparece el oscuro bimillonario ruso Uri Omovich (Karel Roden), que pone los ojos en las orillas del río para construir un nuevo centro comercial. Pero, para asegurarse el éxito de la operación, tendrá que prepararlo todo rápidamente y evitar que surja ningún problema, y para eso va a necesitar a Lenny Cole.

  «El problema con Lenny es que le viene demasiado grande», explica Wilkinson. «Se está enfrentando a gente que es tan malvada como él y, probablemente, más inteligente. Su problema es que no valora adecuadamente a sus rivales».

  Lenny y su gente son «en gran medida un tributo a los gánster de siempre de Londres, pero eso es precisamente lo que les va a dar muchos problemas», comenta Strong. «De donde vienen se respeta y entiende quién manda y creen que nadie en su sano juicio se va a atrever a meterse con ellos. Pero se encuentran con dos grupos de criminales que no les tienen ese respeto y miedo tradicionales: Uno Dos, Murmullos y los suyos, que tienen una visión más moderna, y el grupo de los rusos que han hecho dinero siguiendo la estela del nuevo capitalismo en Europa Oriental y que pueden ser unos matones mucho más sanguinarios».

  Ritchie está de acuerdo en que Uri y su gente no siguen las mismas reglas. «La diferencia es que con todo ese dinero que está viniendo del Este, creo que Lenny y los suyos pierden terreno porque hay mucha otra gente — posiblemente mejor adaptada para el nuevo mundo — que les ha robado su posición de autoridad. Sencillamente no están preparados, no están cualificados para seguir trabando en ese entorno». Y para dar una vuelta de tuerca más está la espectacular contable del ruso, Stella, que decide maquillar los números en beneficio propio.

  Thandie Newton es Stella, la inteligente y sexy contable conectada con los bajos fondos. «Stella es muy buena en lo suyo», describe Newton, «tan buena, en realidad, que creo que se ha aburrido y empieza a jugar para divertirse un poco. Y, claro está, nada más divertido para una contable puritana que mezclarse con el hampa».

  Su habilidad con el dinero la ha introducido en el círculo más cercano de Uri Obomavich, el billonario ruso que quiere invertir en el sector inmobiliario londinense. «Stella le gusta a Uri en todos los sentidos», explica Karel Roden, que interpreta a Uri. «Representa la sofisticación y confía en ella implícitamente con su dinero, pero no hace bien. En cierto sentido, puede dominar fácilmente ese nuevo mundo en el que está entrando, pero no lo tiene tan fácil en asuntos del corazón».

  Con el inminente pago de Uri a Lenny Cole — dinero para tratar de facilitarse el camino de cara al nuevo megacomplejo que quiere construir – Stella ve una oportunidad para introducirse en un campo de actividad totalmente nuevo… y conoce al hombre perfecto para que le ayude. «Uno Dos se convierte en su marioneta, o eso cree ella», explica Newton. «Pero se enamora de él, lo que compromete su situación».

  Aunque en un primer momento sólo son socios en un negocio de los grandes, Uno Dos y Stella — la cara y la cruz de la moneda – se atraen como un imán. «Me gusta mucho la dinámica que existe entre nuestros personajes», comenta Butler. «Compartimos algunas escenas desentonadas muy divertidas. Son definitivamente sexy, pero existe una energía poco habitual entre nosotros y creo que eso es lo que hace que no sea la típica relación chicochica de los thrillers».

  Para Newton, la colaboración con Butler y Ritchie fue una de las experiencias más interesantes de la película. «Gerry es una fuente inagotable de energía», explica. «Quiere probar distintas formas de hacerlo todo. Y no importa la hora del día que sea, siempre tiene algo nuevo que aportar. Es genial porque Guy confía tanto también en el material y en nosotros como actores que nos da libertad para aportar nuevas ideas y ser espontáneos. El hecho de poder dar nuestras propias ideas e integrarlas en nuestros personajes fue disfrutar de lo mejor de ambos mundos. Guy no quiere la superficie del personaje, quiere sacar toda su verdad y profundidad».

  Lo que impide que Uri Obomavich haga el trato es su «cuadro de la suerte» que presta a Lenny hasta que se cierre el acuerdo. Cuando desaparece el cuadro, pronto aparece en la casa de una estrella del rock drogadicta, Johnny Quid. Para encontrar el cuadro de Uri, Lenny Cole debe encontrar a Quid, quien, al final, resulta estar relacionado también con el mundo del hampa londinense: es el hijastro de Lenny Cole.

  Ritchie comenta: «Cuando Johnny era joven, probablemente tenía mucho talento y fue a una buena escuela. Pero tiene un gángster de padrastro, y por eso ha pasado mucho tiempo tratando de encajar el bien y el mal en su vida. Se hace preguntas y constantemente trata de poner a prueba los límites del poder, lo que le causa problemas».

  Toby Kebbell interpreta a Johnny Quid, la última sensación en el escenario musical alternativo londinense, del que actualmente se rumorea que está muerto. «Como músico y cantante, se da cuenta de que estar muerto puede ser mucho mejor a la hora de vender discos», explica Kebbell.

  El choque del interés de Lenny por encontrar a Johnny y la desaparición de éste no hace sino causar problemas a Romano y Mickey, los dos estadounidenses que produjeron el último disco de Johnny, interpretados por Jeremy Piven y Chris «Ludacris» Bridges. Lenny aprieta las tuercas a Romano y Mickey para localizar a Johnny… o tendrán que afrontar las consecuencias.

  «Nuestros personajes son los buenos de la película si se comparan con los demás personajes», explica Bridges, que es Mickey. «Romano y Mickey han ido a Londres para meterse en el mundo de la música, pero no se esperaban algo así cuando se mezclan con Johnny Quid».

  Los dos actores disfrutaron mucho trabajando dentro del mundo único creado por Ritchie en «RocknRolla». «Lo que me encanta de la película es que cada uno tiene su propia historia individual que se mezcla con las demás al final», concluye Bridges.

  «Cuando leí el guión, me perdí en el mundo de los personajes», confiesa Piven. «A Guy le encanta el idioma e hizo a cada uno increíblemente específico. Le gustan sus matones y no son planos ni desganados. Como estadounidense, me permitió conocer de verdad este mundo. Resultó muy interesante hacer esta película. Aunque es muy colaborador y está dispuesto a escuchar a todo el mundo, Guy tiene una idea muy clara de lo que quiere: le gusta que haya un buen ritmo en el plató. El rodaje fue muy corto, lo que te obligaba a estar a tope para no perderte».

  Para Guy Ritchie, la acción y la intriga de «RocknRolla» es un reflejo de los importantes cambios que se están produciendo en su ciudad, Londres, donde el cristal, el acero y el hormigón son omnipresentes en las calles y estructuras históricas, añadiendo una nueva capa brillante a la ciudad, aunque sin enmascarar del todo lo antiguo. «‘RocknRolla’ tiene que ver en realidad con las consecuencias de que Londres se esté convirtiendo en un fenómeno internacional», destaca. «Londres está en medio del mundo en el sentido de que a menudo es el último lugar al que se va de camino a EE.UU. y el primer lugar al que se llega en Europa».

  Ahora que los países del Este han ido acumulando dinero e influencia en las últimas décadas, la entrada de los hombres de negocios rusos y de Europa del Este en el mercado inmobiliario de la ciudad ha tenido un efecto dramático en el panorama urbano. «Han transformado totalmente las reglas de juego», señala Ritchie. «Si quieren algo, no regatean el precio, pagan el doble. La competencia ha desaparecido completamente porque ¿quién puede competir con eso? Las reglas del compromiso también han cambiado. Londres está en constante evolución, y eso puede verse en los nuevos edificios que se construyen. Ahora es una metrópolis en ebullición».

  Para el director de fotografía David Higgs, mostrar la ciudad tal y como es hoy en día era un aspecto clave dentro de la visión de Ritchie para la película. «Desde que hizo ‘Lock & Stock’, el East End londinense se ha transformado de raíz», explica. «Ahora es moderno, ya no es gris. Es mucho más lujoso y ostentoso».

  Pero ahora que Londres se está reinventando, Ritchie quería mostrar la ciudad en una forma nunca vista en el cine, lo que representaba todo un reto para su equipo de rodaje. «Era cuestión de encontrar rincones de la ciudad que fueran totalmente nuevos y que se estuvieran reconstruyendo, y concentrarse en ellos», explica el diseñador de producción Richard Bridgland. «Guy estaba buscando espacios a gran escala. Quería localizaciones que tuvieran esa tipo de magnificencia y enormes espacios abiertos a su alrededor».

  «En comparación con los rodajes en la mayoría de las ciudades de EE.UU., rodar en Londres es difícil», añade el productor Steve Clark-Hall. «En EE.UU., las carreteras son todas paralelas y están ordenadas. Aquí van en cualquier dirección y el tráfico es muy difícil de mover por Londres. Encontramos muchos retos logísticos, pero lo mejor es la propia ciudad: los edificios, las imágenes, las interesantes formas arquitectónicas que encuentras en Londres».

  Con un papel tan destacado de la ciudad en la historia, el equipo no sólo tuvo que vérselas con la complicada infraestructura londinense, sino también aprovechar todos los recursos a su alcance para obtener los permisos necesarios y poder filmar en algunos de los referentes más icónicos de la ciudad. Entre estos iconos se incluyen la central de Battersea, construida en los años 30 por Sir Giles Gilbert Scott y que se va remodelar en breve; el Mercado de Frutas y Lana de la ciudad de Londres junto a la torre Swiss Re Tower (llamada la torre Gherkin) y la torre Nat West; el muelle de las Indias Occidentales, atrapado entre la Cúpula del Milenio y el Canary Wharf, con sus elegantes y modernos complejos de oficinas de elevada altura y el modernismo de los 60 del Barbican Centre.

  «Guy insistió mucho en representar un Londres muy concreto, nuevo y cambiante, y que se está modernizando en lugar de la antigua imagen victoriana de la ciudad que solemos ver en las películas», comenta la directora de localizaciones Claire Tovey. «Logramos una buena combinación de lo ultramoderno de Wembley y la torre Gherkin y ese sentido de cambio y constante evolución que se puede ver en la remodelación de la central de Battersea».

  Para el lugar en el que el inversor ruso Uri hace negocios con Lenny Cole, Ritchie y su equipo encontraron el increíble nuevo estadio de Wembley con su prominente arco. «No te puedes imaginar a Uri con una oficinita en un edificio normal o algo así», explica Bridgland. «Así que nos fuimos directamente al Wembley Arena e hicimos que su oficina dominara el campo. Uno sí se imagina a un magnate inmobiliario como propietario de algo así. Wembley era uno de los lugares en los que nos apetecía especialmente poder filmar debido a esos grandes y magníficos espacios y su maravillosa calidad fílmica».

  «Wembley fue un golpe maestro», añade Tovey, «porque éramos los primeros en poder utilizarlo. Tuvimos que insistir mucho para poder hacerlo, pero creo que al final se cansaron de nosotros y cedieron», comenta entre risas.

  La estación de Battersea es una estructura que se hizo famosa en todo el mundo por su aparición en la portada de un álbum de Pink Floyd. Bridgland y su equipo lograron convertir parte de sus espacios cavernosos en distintos escenarios de la película, incluido el club, la guarida del Grupo Salvaje. El diseñador de producción hizo su propia investigación de los bajos fondos para crear el espacio. «Tuvimos que investigar a escondidas para saber cómo eran. Se trata de lugares privados para ellos, lejos de la policía, por lo que tratamos de recrear ese ambiente».

  La estación de Battersea también ofrecía la inmensa sala de la vieja turbina, llena de maquinaria antigua, donde Lenny Cole lleva a sus informadores para descubrir qué saben. «Battersea nos ofrecía verdadera gran escala, y la sala de la turbina era una localización maravillosa», afirma Bridgland. «Tenía unos 3 ó 4 pisos de alto, y estaba llena de todo tipo de metales viejos y oxidados, así que era un lugar increíble para rodar».

  Otra localización clave era el Hospistal de Middlesex. «El Hospistal de Middlesex es un referente de Londres», describe Bridgland. «Ha estado ahí durante todo un siglo y lo abandonaron hace unos años, por lo que pudimos entrar y modificar algunas habitaciones. Encontramos una docena de localizaciones allí. Lo que hicimos fue elegir unas cuantas habitaciones y espacios y decorarlos de acuerdo con nuestras necesidades».

  Bridgland y su equipo transformaron el interior del antiguo hospital en un fumadero de crack, e incluso la elegante oficina de Lenny Cole. «Creamos el fumadero de crack, que tenía que tener exactamente el mismo aspecto que este edificio viejo y desatendido, y luego, con unos pocos divisores, construimos la biblioteca», recuerda. Y luego, una semana después, la unidad volvió a hacer acto de presencia y lo convirtió en la oficina de Lenny en su casa, que es un hogar con elegantes paneles lleno de cuadros ecuestres y mobiliario de calidad».

  Para el yate de Uri y la oficina del concejal era esencial encontrar telones de fondo que resultaran nuevos y modernos. Canary Wharf ofrecía el marco ideal para el yate de Uri y el Barbican Centre fue la oficina del concejal. «Puesto que la idea de Guy era mostrar un Londres que no se hubiera visto nunca antes, queríamos actualizar la imagen de las autoridades locales de Londres, y el Barbican Centre es un edificio muy espectacular construido en los años 60», comenta un Bridgland entusiasmado. «Tiene esas reminiscencias del ‘Dr. No’ con todas las luces del techo y todo lo demás. Su aspecto es espectacular y no tuvimos que hacer gran cosa. Cambiamos los carteles, pero básicamente sólo lo equipamos como una oficina y el resultado fue genial».

  Gerard Butler, que había vivido en Londres durante años, estaba encantado no sólo de poder volver a la ciudad sino también disfruto con la visión particular que Guy Ritchie tenía de ésta. «Me encantó poder volver a hacer una película en Londres, especialmente con Guy, que se considera la autoridad definitiva del Londres moderno con su cultura y su humor», explica. «Guy tiene un estilo visual increíble para combinar lo moderno y lo antiguo, integrándolo todo, y aportando carácter a la mezcla».

  Una de las características más destacadas de las películas de Guy Ritchie es el estilo con el que las rueda. En parte gracias a las grandes dimensiones del equipo y en parte para que la producción resultara lo más eficiente posible, el de «RocknRolla» fue un rodaje rápido de seis semanas de duración. El uso de cámaras de alta definición facilitó mucho las cosas y aumentó la eficiencia.

  «Guy trabaja rápido», comenta Steve Clark-Hall. «Le gusta crear energía en el plató y hacer que ésta fluya. Y logró hacerlo sin crear tensión durante un rodaje tan corto, lo que demuestra sus grandes dotes de director».

  Mark Strong, que ya había colaborado con Ritchie en «Revolver», conocía muy bien los métodos de trabajo del director. «Crea un entorno divertido e inventivo, y hace que quieras que todo salga bien», explica. «Rodamos una escena en medio de Cambridge Circus, un cruce muy concurrido en el Soho, y los cámaras estaban ocultos en una pequeña tienda de trabajo al otro lado de la calle. Nos limitamos a grabar la escena con la gente cruzando la calle. Fue un caos. Pero rodar así también es muy divertido porque te hace mantener la guardia; llegas, ruedas y te vas. No tienes mucho tiempo para pensar, y eso es lo mejor muchas veces».

  Una de las escenas más memorables de Butler es una carrera épica a través de los patios traseros de un barrio, las vías del tren y los almacenes en la que Uno Dos y Murmullos están siendo perseguidos por dos matones rusos. «Es una escena de acción muy larga y tensa, pero también resulta muy divertida porque los dos tipos que nos persiguen no se detienen ante nada», comenta Butler riéndose. «Les disparamos, les pegamos, les apaleamos, les tiramos el coche encima, y no se paran. La escena representa fielmente la increíble estética y energía de Guy. Es una de las escenas de persecución más únicas que haya visto nunca, o en la que haya participado».

  Silver concluye: «Guy ha hecho una película que desafía los límites de la comedia de acción o la película de gángsters. Es muy divertida porque se trata de una fábula en medio de toda la acción. Uno de los personajes compara la vida con una cajetilla de cigarrillos, que tiene un aspecto muy sofisticado por un lado pero que por el otro te dice con toda crudeza que te va a matar. Buscando siempre el camino más corto a la buena vida, estos personajes se mueven por el afilado borde de la navaja que separa la vida de la muerte. Eso es ‘RocknRolla'».