Estreno en España: 19 Diciembre 2008

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Sinopsis

Los Ángeles, marzo de 1928. Un precioso sábado por la mañana en un barrio obrero, Christine Collins (Angelina Jolie), madre soltera, se despide de Walter, su hijo de nueve años, para acudir a su trabajo de operadora telefónica. Pero cuando Christine regresa a su casa, se enfrenta a la peor pesadilla de cualquier madre: su hijo ha desaparecido. Lo denuncia ante la policía y empieza una minuciosa e infructuosa búsqueda. Walter ha desaparecido sin dejar rastro. Sin embargo cinco meses después, aparece otro niño que asegura ser su hijo. La policía, a la que le vendrá muy bien la publicidad que surgirá de un reencuentro público, le entrega el niño. Christine, aturdida por los fotógrafos, los reporteros y la policía, acaba llevándoselo a casa a pesar de saber que no es su hijo Walter. Christine no se rinde e insiste en que la policía siga buscando a su verdadero hijo, pero pronto descubre que, en la época de la Prohibición en Los Ángeles, una mujer no se enfrenta al sistema y sobrevive para contarlo. Acusada de desequilibrada y de ser una madre irresponsable, encuentra un aliado inesperado. Se trata del reverendo Gustav Briegleb (John Malkovich), que la ayuda a luchar contra la municipalidad y a buscar a su hijo. A pesar de un departamento de policía corrupto que cuestiona su salud mental y de un público escéptico deseoso de ver un final feliz, Christine no deja de buscar respuestas.

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Crítica de Cine.com
por Leo Aquiba Senderovsky

El maestro Clint Eastwood, que en los últimos años ha ingresado en un tren de constante trabajo, filmando hasta dos películas en un mismo año (en 2006 retratando la Batalla de Iwo Jima desde dos puntos de vista opuestos, con Banderas de nuestros padres y Cartas desde Iwo Jima, y ahora en 2008 con El intercambio y Gran Torino, donde también protagoniza), se despacha aquí con un film «basado en hechos reales», nuevamente trazado por su oficio de narrador apegado a los cánones del cine clásico, y en este caso, apegándose a las convenciones de los films que ponen el ojo en hechos no ficticios. El intercambio es una especie de secuela estética del duro drama Río místico. El abuso de menores que se narraba en aquella, aquí cambia por un asesino de niños que actuó en Estados Unidos en 1928, que utiliza a un niño como anzuelo, y entre las posibles víctimas de esta bestia, se encuentra el hijo de una trabajadora de la central telefónica de Los Ángeles. A partir de la desaparición de Walter, el hijo de Christine Collins, comienza la desesperada búsqueda de una madre por encontrar a su hijo. Búsqueda que tristemente se topa con un rival inesperado, el Departamento de Policía de Los Ángeles, al mando del capitán Jones, quien lejos de investigar el paradero de Walter, decide cambiarlo por un niño abandonado, obligando a su madre a aceptar que ese es su hijo, a costa de su propia libertad. Al no aceptarlo, comienza el verdadero calvario para Christine, quien termina siendo trasladada a un hospital psiquiátrico por su obstinación. Eastwood apela a los mismos elementos visuales que se destacaban en aquel drama fantásticamente protagonizado por Tim Robbins y Sean Penn, especialmente en aquellos planos donde se relata un hecho violento y el espacio donde se sucede el testimonio es barrido por un fondo negro que realza el contenido dramático de lo relatado, y las consecuencias que este relato tiene sobre quien lo narra. Aquí, sin embargo, este recurso se repite varias veces hasta agotarse, y lo que predomina de la puesta es la manera en que se narra la respuesta violenta y despiadada de la policía de Los Ángeles ante el desesperado y recurrente pedido de Christine. La serie de torturas psíquicas y físicas a la que es sometida por no aceptar al chico huérfano como su propio hijo, lleva a pensar cómo puede haber sucedido esto en la realidad, y le aporta un valor propio a eso que Hollywood toma desde hace décadas como un género en sí mismo, los films «basados en hechos reales». El peso de lo verídico juega un papel notable, ya que la creciente crueldad parece a priori absurda e inverosímil, y solo parece sostenerse a partir de la forma en que la mujer era constantemente denigrada y humillada en aquella época, y bajo esa mentalidad. Lo cierto es que esta historia sucedió en realidad, y el maestro Clint se enfrenta a ella, haciendo hincapié en la tortura de la policía hacia Christine, tan o más violenta que el propio asesino de niños, y cambia el creciente suspenso de Río místico, por una fuerte tendencia a la truculencia y al horror, explicitando al máximo y de manera completamente innecesaria cada escena violenta. Del elenco brilla particularmente Angelina Jolie, habitualmente subvalorada (no sin méritos propios, debido a su frecuentemente débil elección de proyectos), aquí ofreciendo una suerte de continuidad interpretativa con el film Un corazón invencible, de Winterbottom, aunque no se quedan atrás John Malkovich, ni mucho menos su rival, el capitán Jones, encarnado por Jeffrey Donovan, y el despiadado asesino Gordon Northcott, interpretado por Jason Butler Harner. Eastwood una vez más demuestra su enorme talento narrativo y su notable eficiencia a la hora de dirigir actores, aunque en este caso opta por darle demasiada cabida al horror, y en la última media hora dilata inútilmente el desenlace, intentando avanzar con la búsqueda de Christine y generando suspenso a partir de esa búsqueda, aún cuando ya no queda mucho por contar.

Lo mejor de la película: El pulso narrativo de Eastwood, su oficio a la hora de dirigir actores, y Angelina Jolie.

Lo peor de la película: Su tendencia a lo truculento, y una última media hora casi innecesaria.
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Dirección: Clint Eastwood.
País:
 USA.
Año: 2008.
Duración: 141 min.
Género: Drama.
Elenco: Angelina Jolie (Christine Collins), John Malkovich (reverendo Gustav Briegleb), Jeffrey Donovan (capitán J.J. Jones), Jason Butler Harner (Gordon Northcott), Amy Ryan (Carol Dexter), Colm Feore (James Davis), Michael Kelly (Lester Ybarra), Geoff Pierson (S.S. Hahn), Denis O’Hare (Dr. Jonathan Steel), Eddie Alderson (Sanford Clark), Gattlin Griffith (Walter Collins).
Guión: J. Michael Straczynski.
Producción: Clint Eastwood, Brian Grazer, Ron Howard y Rob Lorenz.
Música: Clint Eastwood.
Fotografía:
 Tom Stern.
Montaje: Joel Cox.
Diseño de producción: James Murakami.
Vestuario: Deborah Hopper.
Estreno en USA: 31 Octubre 2008.

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Biofilmografía de Clint Eastwood

Clinton Eastwood Jr. (San Francisco, 31 de mayo de 1930) es un actor, músico, productor y director de cine estadounidense.

Sus padres fueron Clinton Eastwood Sr. y Margaret Ruth (Runner) Eastwood. Nació en San Francisco y se crió en Oakland, después de ir de una ciudad a otra con su padre en busca de trabajo durante la Gran Depresión. Éstos no podían permitirse pagarle estudios superiores por lo que, tras acabar los estudios primarios, tuvo que empezar a trabajar en diversas labores como leñador, albañil, pianista, bombero forestal, limpiapiscinas, obrero del metal y muchos otros más que ejerció para ganarse la vida.

Cumplió el servicio militar como instructor de natación en Fort Ord. Esto le permitió ahorrar unos dólares con los que pudo pagarse unas clases de arte dramático en Los Angeles College.

Cabe destacar que fue fuertemente influenciado por dos amigos que conoció en el campamento militar, David Janssen, que luego fue famoso por su papel como actor en la serie «El fugitivo», y Martin Milner, que realizó otra serie titulada «La vida de Ritley». Gracias a ellos logró un contrato con la Universal de 76 dólares semanales, garantizadas cuarenta semanas al año de trabajo en sus estudios. En esa época los grandes estudios tenían una política llamada del Star-system, con la que se encargaban de formar y pulir a las futuras estrellas.

En 1953, a los 23 años, se casó con Maggie Johnson, que sería la madre de sus hijos Kyle y Alison, y un año después debutó en una película llamada «Revenge of the creature» con el director Jack Arnold, repitiendo con él en la película «Tarántula». El mismo año (1955), trabajó en films como «Francis in the navy» o «Lady Godiva».

Pasó seis años trabajando en televisión, en una serie llamada «Rawhide». Esto hizo que su innegable apostura y buen parecido se hiciera muy popular en los medios.

Pero su gran salto a la fama fue en 1964, cuando James Coburn rechazó el papel protagonista de «Magnificent Stranger» de Sergio Leone, rodada en Almería. La película acabó titulándose «Por un puñado de dólares». Anecdóticamente, Eastwood tuvo que aportar su propio vestuario, comprando el poncho que seria famoso en las siguientes películas de Leone.

Con los famosos films llamados spaguetti westerns «Por un puñado de dólares», «La muerte tenía un precio» y «El bueno, el feo y el malo», Clint Eastwood se embolsó la cifra de 270.000 dólares. Eastwood estampa en estos films su clásica figura de duro y sin piedad.

En su país, trabajó en esta primera época con actores de la talla de Richard Burton, Lee Marvin, Shirley MacLaine, Telly Savalas y Donald Sutherland, consagrándose como una estrella de acción del celuloide. Su imagen se hizo muy popular en extremo, a tal modo que muchos imitaban su forma de ser y solicitaban su autógrafo en todo lugar que fuere. En esa época, Eatswood gustaba además de pasear con un orangután como mascota.

En 1971, decide dirigir su primera película, «Escalofrío en la noche».

Ese mismo año, Don Siegel le ofrece el papel que marcará su carrera interpretativa, «Harry el sucio», en el que retorna al hombre duro y sin piedad de las anteriores películas, pero convertido en agente de la ley. Más tarde vendría Harry el fuerte, una secuela de la serie. Por estas actuaciones Eastwood se consagró definitivamente estrella del cine y lo enmarcó como duro.

En un principio se pensó que la interpretara John Wayne, pero no se atrevió, al pensar que podría ser negativo para su imagen por su polémica «violencia gratuita».

Reavivando la pobre llama del western, realiza dos películas «Joe Kidd» e «Infierno de cobardes», su segunda película como director.

Por temor a ser encasillado de machista y de fascista tras protagonizar sus siguientes películas, «Harry el fuerte» y «Harry el ejecutor», elige interpretar las películas «Un botín de 500.000 dólares», «Licencia para matar» y «El fuera de la ley».

En 1986 entra en la vida política como alcalde por el Partido Republicano, de Carmel, la ciudad donde reside habitualmente y un año después abandona el cargo por la falta de tiempo para realizar sus películas, pero ya como director y actor.

En 1988 crea su propia productora Malpaso Productions.

Su vida sentimental sufre un brusco cambio al conocer a la actriz Sondra Locke, mientras rueda «Ruta suicida», de la que terminaría enamorándose y provocando la ruptura con su esposa Maggie Johnson, después de 35 años de matrimonio.

La relación sentimental entre Sondra y Clint, terminaría en 1989, debido a su romance con la también actriz Frances Fisher («Sin perdón» o «Titanic»), con la que tendría una hija. Siete años después terminaría casándose con la periodista latina Dina Ruiz.

Experimentando como director y evolucionando hacia una etapa más creativa realiza varias películas seguidas, interpretadas por el mismo, destacan «Firefox», «Impacto súbito», «El jinete pálido» y finalmente «El sargento de hierro».

Por su pulido y exitoso trabajo, en 1991 recibe el Premio Irving G. Thalberg a su trayectoria en la gala de entrega de los Premios Óscar.

A partir de ese momento dirige una serie de películas que le convertirán en uno de los directores más destacados de los años 90: tras «Bird» y «Cazador blanco, corazón negro», dirige la que algunos consideran su mejor película, «Sin perdón» (llamada también en Hispanoamérica «Los Imperdonables»), que a la larga se convierte en clásico de los western, que fue galardonada con un Globo de Oro al mejor director y 4 Oscar, entre ellos el de mejor película y mejor director siendo también candidato como mejor actor.

En «Un mundo perfecto» se dirigió a sí mismo y compartió cartel con uno de los intérpretes de moda en ese momento, Kevin Costner, tras lo cual filmó «Los puentes de Madison», donde su calidad interpretativa se reafirma compartiendo cartel con Meryl Streep.

Dirige a su propia hija en «Medianoche en el jardín del bien y del mal» (1997) y en el año 2000 junto a los renombrados actores, Tommy Lee Jones, Donald Sutherland y James Garner, protagoniza y dirige «Space Cowboys», segunda película más taquillera de los Estados Unidos ese año.

«Mystic River», película que dirige en 2003, significa la vuelta de Eastwood al drama. Con esta película consigue seis candidaturas a los Premios Óscar, entre ellas mejor película y mejor director, ganando dos premios (al mejor actor y al mejor actor de reparto).

En 2004, dirige y protagoniza junto a Morgan Freeman «Million Dollar Baby», una excelente película de corte dramático que reedita el éxito cosechado con «Sin perdón», y que le hace ganar su segundo premio Oscar como mejor director, además de conseguir el premio a la mejor película.

En 2006 vuelve a su faceta como director y dirige dos películas llamadas «Banderas de nuestros padres» (basada en la novela escrita por uno de los hijos supervivientes de la batalla) y «Cartas desde Iwo Jima». La película Cartas desde Iwo Jima cuenta las experiencias de la Batalla de Iwo Jima desde los puntos de vista estadounidense y japonés respectivamente. Cartas desde Iwo Jima ganó el Globo de Oro 2007 en la categoría de mejor película de habla no inglesa. Eastwood fue doblemente nominado al premio al mejor director, pero no le fue concedido.

Además de sus facetas como actor, director y realizador, Clint Eastwood compone discos de jazz y posee varias empresas deportivas y hosteleras, entre ellas un complejo turístico de lujo en la localidad de Monterey Country. Clint tiene fama de ser un hombre deportista, de hecho siempre ha fomentado una imagen referente, en que el deporte forma parte de su vida y pese a su edad mantiene un buen estado físico.

Políticamente se considera un libertario.

Filmografía

# 2008: Gran Torino (Gran Torino)

# 2008: Changeling (El intercambio)

# 2006: Letters from Iwo Jima (Cartas desde Iwo Jima)

# 2006: Flags of Our Fathers (La conquista del honor / Banderas de nuestros padres)

# 2004: Million Dollar Baby (Golpes del destino)

# 2003: Mystic River (Río Místico)

# 2002: Blood Work (Deuda de sangre)

# 2000: Space cowboys (Jinetes del espacio)

# 1999: True Crime (Crimen verdadero / Ejecución inminente)

# 1997: Midnight in the Garden of Good and Evil (Medianoche en el jardín del bien y del mal)

# 1997: Absolute Power (Poder absoluto)

# 1995: The Bridges of Madison County (Los puentes de Madison)

# 1993: A Perfect World (Un mundo perfecto)

# 1992: Unforgiven (Los imperdonables / Sin perdón / Lo que no se perdona)

# 1990: White Hunter Black Heart (Cazador blanco, corazón negro)

# 1990: The Rookie (El principiante)

# 1988: Bird (Bird / El saxofonista)

# 1986: Heartbreak Ridge (El guerrero solitario / El sargento de hierro)

# 1985: Pale Rider (El jinete pálido)

# 1983: Sudden Impact (Impacto fulminante / Impacto súbito)

# 1982: Honkytonk man (El hombre de Honkytonk / Aventurero de medianoche)

# 1982: Firefox: el arma definitiva (Firefox)

# 1980: Bronco Billy (Bronco Billy)

# 1977: The Gauntlet (Ruta suicida )

# 1976: The outlaw Josey Wales (El fugitivo Josey Wales / El fuera de la ley)

# 1975: The Eiger Sanction (Licencia para matar)

# 1973: Breezy (Primavera en otoño)

# 1973: High Plains Drifter (La venganza del muerto / Infierno de cobardes)

# 1971: Play misty for me (Obsesión mortal / Escalofrío en la noche)

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CÓMO SE HIZO «EL INTERCAMBIO»

1. El proyecto

  La historia de Los Ángeles está marcada por sensacionales relatos de corrupción, encubrimientos y asesinatos durante los años que siguieron a la fundación de la ciudad. Desde el juicio por violación y asesinato de la joven actriz Virginia Rappe por Roscoe «Fatty» Arbuckle en 1921, pasando por el secuestro del evangelista Aimee Semple McPherson en 1926, hasta el asesinato de la Dalia Negra en 1947, el escándalo ha formado parte de la vida diaria de la ciudad, envolviendo a sus personalidades políticas en un aura negativa. Pero fue la casi olvidada lucha de una mujer de clase trabajadora para encontrar a su hijo desaparecido lo que, casi 80 años después, haría posible la unión de algunos de los cineastas mejor considerados de Hollywood para contar su historia. Nadie recordaba la increíble batalla librada por Christine Collins hasta que un ex-periodista la redescubrió por casualidad. Los enormes sótanos del Ayuntamiento de Los Ángeles albergan casi cien años de historia en sus archivos, entre los que se encuentran decenas de miles de páginas con los informes sobre Christine Collins y las sesiones del Consejo Municipal de Bienestar Social a finales de los años veinte del siglo pasado. Cuentan la historia de la desaparición de Walter, su hijo de 9 años, y las enrevesadas maquinaciones del Departamento de Policía de Los Ángeles durante y después de la más que deficiente investigación. Hace unos cuantos años, el guionista J. Michael Straczynski, que había trabajado para Los Angeles Times, The Herald Examiner y Time, entre otras publicaciones, descubrió la asombrosa historia de la mujer que detuvo la maquinaria política de la ciudad. Ya se sabe que un periodista depende de su fuente, y Michael Straczynski sabía que había algo interesante cuando un viejo contacto suyo se puso contacto en él. El guionista recuerda: «Una fuente que tenía en el Ayuntamiento me llamó para decirme que estaban quemando archivos viejos y que debería echar un vistazo a uno antes de que acabara en la incineradora. Me fui allí corriendo y leí la transcripción de la vista oral que celebró el Consejo Municipal de Bienestar Social para el caso de Christine Collins. Empecé a leer el testimonio y lo primero que pensé fue: ‘Esto no puede haber pasado, debe haber un error’, y me quedé enganchado».

  En el año 1928, Los Ángeles estaba en manos de una infraestructura política despótica a cuya cabeza se encontraba el alcalde George E. Cryer, respaldado por el jefe de policía James E. «Dos pistolas» Davis (a menudo fotografiado adoptando una postura de matón con sus dos pistolas) y su grupo de policías pistoleros que aterrorizaban la ciudad. Pero el reinado del alcalde y del jefe empezó a hacer aguas cuando Christine Collins, una madre soltera que criaba a su hijo de 9 años en un barrio obrero denunció la desaparición del niño. Después de meses de búsqueda, la policía solo había obtenido una creciente publicidad negativa.

  Cuando se encontró a un chico en DeKalb, Illinois, que decía ser Walter, Christine y todos los que participaban en la búsqueda contuvieron la respiración. Después de ver las fotos, las autoridades estaban convencidas de que el caso estaba resuelto. Christine reunió el dinero necesario para traer al niño y la policía de Los Ángeles organizó un auténtico montaje mediático para el reencuentro entre el niño y la desesperada madre. Estaban convencidos de que distraería la atención del público y alejaría la presión a la que empezaban a estar sometidos por su incapacidad para resolver este caso (y la mayoría de casos) y que además haría olvidar los numerosos escándalos de corrupción.
Pero el problema fue que el niño en cuestión no era Walter.

  A pesar de que Christine Collins declaró inmediatamente y en repetidas ocasiones que el niño no era su hijo, el agente encargado del caso, el capitán J.J. Jones, según lo que ella contó en la vista ante el Consejo Municipal, le dijo que «probara el niño un par semanas». Confundida y desorientada, aceptó. Y el caso se cerró.

  A las tres semanas, Christine Collins volvió con el niño diciendo que no era Walter por mucho que dijera la policía. El capitán Jones no estaba acostumbrado a que cuestionaran sus decisiones, y menos una mujer. Con la aprobación tácita de Davis, el jefe de policía, sometió a Christine a una campaña difamatoria y la hizo ingresar en el ala de psiquiátrica del hospital del condado para no reconocer su equivocación. Allí estuvo encerrada cinco horribles días bajo un «Código 12» reservado para personas difíciles, normalmente mujeres, a las que se ingresaba en el ala psiquiátrica sin orden judicial.

  El niño que dijo ser Walter acabó reconociendo que tenía 12 años y que se llamaba Arthur Hutchens (también usaba el alias de Billy Fields), un chico del Oeste Medio que se había escapado de su casa y que quería llegar a Hollywood para conocer a Tom Mix, su actor favorito. Cuando oyó a alguien en un bar de carretera de Illinois decir que tenía un parecido asombroso con el chico Collins, se le ocurrió entregarse a las autoridades locales y hacerse pasar por Walter para que Christine le pagara el billete de autobús a Los Ángeles, le alojara y alimentara. Sin saberlo, su plan desencadenaría una serie de acontecimientos que cambiaría para siempre el comportamiento de la policía de Los Ángeles.

  Lo que al principio era una historia interesante no tardó en convertirse en un relato absorbente para J. Michael Straczynski a medida que iba descubriendo más detalles. Dedicó un año a seguir el complicado itinerario que recorrió Christine Collins durante siete años para descubrir qué le había pasado a su hijo. Pero lo que descubrió en los polvorientos archivos era mucho más grave que la farsa ideada por el joven Arthur Hutchens. Había una historia paralela, la de Gordon Northcott, un hombre depravado que alternativamente reconocía y negaba haber matado a Walter, y la del terrible y violento poder que ejercían las autoridades de Los Ángeles en la época.

  El guionista también descubrió que un ministro presbiteriano llamado Gustav A. Briegleb había ayudado a Christine Collins. Como una auténtica espina clavada en el costado del sistema, el activista alentaba a la gente a luchar contra la corrupción desde su programa de radio y sus sermones. Trabajó con Christine y su abogado para que el caso de Walter no se enterrara y para desvelar el tratamiento inhumano al que había sido sometida en el ala psiquiátrica. Consiguieron que varios líderes políticos dimitieran y desenmascararon la corrupción que había invadido el departamento de policía.

  Christine Collins murió en 1935 sin saber lo que le había pasado a su hijo. El guionista J. Michael Straczynski habla de su legado: «Todo se basa en el deseo de Christine Collins por descubrir lo que pasó, en que nunca se rindió, pasase lo que pasase. Nunca abandonó su búsqueda. Su tenacidad le dio fuerzas para soportar cosas que habrían roto a cualquiera, pero ella nunca dejó de luchar. Quería rendirle un homenaje».

  Hablando del guión, dice: «Mi intención era muy simple, quería honrar a Christine Collins. Por lo tanto, debía contar la historia con la mayor honradez posible, dejar patente que nunca perdió la esperanza y siguió buscando a su hijo. Su simple pregunta: ‘¿Dónde está mi hijo?’ consiguió desmoronar toda la estructura municipal de Los Ángeles». Para hacer más veraz la historia, el guionista incluyó frases sacadas del testimonio de Christine y de otras personas.

  Una vez escrito el guión, J. Michael Straczynski empezó a buscar a los cineastas y a la actriz que estuvieran a la altura de esta pionera de la defensa de las víctimas. Los encontró en Clint Eastwood, Imagine Entertainment y Angelina Jolie.

  Esta sorprendente historia basada en hechos reales llamó la atención de los oscarizados productores Brian Grazer y Ron Howard, a los que siempre se les ha dado muy bien llevar historias verdaderas a la gran pantalla. Basta con recordar éxitos como American Gangster, Una mente maravillosa, Cinderella Man, el hombre que no se dejó tumbar, Friday Night Lights y Apolo 13.

  «Me entusiasma trabajar con historias reales», dice Brian Grazer. «Me gustó el tema de EL INTERCAMBIO; me fascinó la época en que se desarrollaron los acontecimientos, a pesar de que en muchas ocasiones ocurrían cosas repugnantes. El hecho de ser real da mucha fuerza emocional a la historia».

  Conscientes de que al director y productor Clint Eastwood también le gustaba trabajar con material basado en la realidad, le llamaron para hablar del guión. «Me lo llevé porque me iba a Berlín», recuerda el director. «Lo leí durante el viaje de vuelta y me gustó mucho. Llamé a Brian y a Ron nada más llegar para decirles que lo haría, y me dijeron que Angelina Jolie lo había leído y quería hacer el papel. Contesté: ‘Estaría genial, me gusta su trabajo’. Y así fue, simple y directo».

  Rob Lorenz, el socio productor de Clint Eastwood, también estaba entusiasmado con el guión. «Al llegar a la página 15, me di cuenta de que era una historia real. Joe se había molestado en insertar recortes de prensa de la época cada 15 ó 20 páginas para recordarnos que todo había ocurrido. No sólo me pareció una historia asombrosa, también me sorprendió muchísimo que nadie la conociera».

  Con un guión al que Clint Eastwood describió como «más extraño que la ficción», su socio Rob Lorenz y él decidieron unirse al equipo de Imagine Entertainment para rodar esta cautivadora historia. Todos querían que la oscarizada Angelina Jolie encarnase a la madre cuya misión en la vida es buscar a su hijo desaparecido. El director dice: «Angelina es única. Me recuerda mucho a algunas actrices de la era dorada de los años cuarenta, Katharine Hepburn, Ingrid Bergman, Bette Davis, Susan Hayward. Todas eran únicas, tenían mucha presencia. Es una actriz tremenda».

  Ron Howard y Brian Grazer también querían a Angelina Jolie. «Conseguí mi primer sueño, que Clint Eastwood dirigiera la película», dice Brian Grazer. «A continuación, pensamos en Angelina Jolie. Era perfecta para el papel. Sabe comunicar emociones, se mete en la piel de los personajes».

  A pesar de la calidad de los cineastas, la actriz no estaba convencida de querer interpretar el papel de una madre a la que le secuestran a su hijo. Era comprensible, ya que acababa de interpretar el conmovedor papel de Marianne Pearl en Un corazón invencible. Pero estaba dispuesta a leer el guión, y la historia de J. Michael Straczynski le hizo cambiar de parecer.

  «Es una historia extraordinaria», dice la actriz. «Cuando empecé a leerla, no podía parar. Christine Collins fue una mujer admirable, pero como actriz había muchas cosas en la historia donde no quería meterme. No quería hacer una película acerca de un niño desaparecido porque creo que puede ser peligroso dejar entrar ciertas cosas en mi mundo, mis pensamientos. Pero me convenció la fuerza que demostró tener esa mujer. Me gustó mucho la historia porque expone la corrupción de los que están en el poder». Los cineastas debían buscar a los hombres y mujeres que acompañarían a Angelina Jolie en su encarnación de Christine Collins.

  Durante la larga búsqueda de Christine Collins, en la que debió enfrentarse a una opinión pública cambiante, policías incrédulos y grupos de pistoleros, aparecieron partidarios y detractores. Entre los primeros estaban el reverendo Gustav Briegleb, pastor de las iglesias presbiterianas de Saint Paul y Westlake en Los Ángeles, y el abogado S.S. Hahn, conocido por defender casos criminales. Entre los segundos, y durante los siete años que duró la investigación, estaba el capitán J.J. Jones. El guionista J. Michael Straczynski mantuvo los nombres de los personajes reales siempre que fue posible y reunió en uno a varios personajes típicos de Los Ángeles de la época.

  El reverendo Briegleb era considerado como un activista intrépido que actuaba de perro guardián contra la desbocada corrupción de la municipalidad y la industria del cine. El reverendo no dudaba en decir a sus conciudadanos que se dejaban engañar demasiado fácilmente por la policía, y que ya era hora de mirar más de cerca el comportamiento de las fuerzas del orden. Gustav Briegleb, interpretado por el conocido y gran actor John Malkovich, sabía muy bien cómo funcionaba el mecanismo político municipal y tuvo un papel de gran importancia en la búsqueda de Christine Collins, hasta el punto de salvarle la vida (en la película).

  Angelina Jolie explica que su personaje y el del reverendo tuvieron «una amistad maravillosa» en la realidad. Dice: «Era un hombre conocido en la época; la ayudó y la guió. Le comunicó a Christine una sensación de fuerza como sólo consigue una persona con autoridad. El reverendo le dijo: ‘No está loca, esa gente no es buena. Puede que sean la autoridad, pero no se merecen su respeto. Debe cuestionar sus actuaciones’. La ayudó a encontrar su propia voz».

  El director y productor Clint Eastwood ya había trabajado con John Malkovich en la dramática En la línea de fuego, y tenía ganas de volver a hacer algo con el actor. «Hace mucho que me gusta el trabajo de John», dice el director. «Me pareció que sería interesante en ese papel. John siempre aporta una cierta desestabilización, un toque de extrañeza, es un camaleón».

  John Malkovich tenía ganas de meterse en la piel de este cruzado de la justicia. Hablando del activismo del reverendo, comenta: «Diría que está entre los primeros ejemplos de cómo se puede hacer presión a través de los medios. Briegleb tenía un programa de radio y daba sermones. Se concentró en la policía de Los Ángeles y en lo que le parecía un comportamiento vergonzoso».

  En opinión del reverendo Briegleb, la policía de Los Ángeles en la década de 1920 era la fuerza más violenta y corrupta «a este lado de las Rocosas». El actor cree que su personaje era un hombre que defendía la justicia incluso cuando no era bien visto y podía ser peligroso. Dice: «Me asombró leer la frase del jefe de policía Davis que repite mi personaje: ‘Juzgaremos a los pistoleros en las calles de Los Ángeles. No me los traigan vivos, los quiero muertos. Cualquier agente que muestre la menor compasión merecerá una reprimenda'». Es posible que la presión ejercida por el jefe de policía explique por qué intentaron resolver el caso Walter Collins cuanto antes, sin tener en cuenta que el chico que habían entregado a la madre no era el desaparecido.

  El legendario letrado S.S. Hahn, interpretado por GEOFF PIERSON, se encargó del caso Collins y preparó el camino para la prohibición de los encarcelamientos realizados bajo el famoso «Código 12». Era miembro de una prominente familia de Los Ángeles, de la que destacaremos al famoso supervisor del condado de Los Ángeles, Kenneth Hahn, y al penúltimo alcalde de la ciudad, James Hahn.

  El actor Jeffrey Donovan encarna al despiadado capitán de policía J.J. Jones, que obliga a Christine Collins a aceptar al niño. A pesar de que la mujer demandó a la ciudad y ganó el pleito, por lo que el municipio debía indemnizarla con 10.800 dólares, nunca cobró un centavo.

  El actor se sintió fascinado por el hecho de que su personaje fuera real y por el enorme poder que ostentaba. «Lo que le hizo a esa mujer es impensable», dice. «Cuando mi personaje decidió ingresarla en un manicomio, le bastó con chascar los dedos, ni se molestó en pedir una orden».

  La retorcida historia de un carismático pederasta llamado Gordon Stewart Northcott se mezcla con la desaparición de Walter Collins. En 1928, Sanford Clark (EDDIE ALDERSON), el sobrino de 15 años de Gordon Northcott (Jason Butler Harner), llevó a la policía a la granja de pollos de su tío situada cerca de Wineville, California. Los agentes, liderados por el detective Lester Ybarra (Michael Kelly), hicieron un horrible descubrimiento: los cadáveres de varios niños matados a hachazos y enterrados. Sanford Clark afirmó que uno de ellos era Walter, pero nunca se pudo demostrar.

  La investigación sacó a la luz la espeluznante vida que llevaban los Northcott en su «granja de la muerte» y consiguió resolver algunos casos de niños desaparecidos en la región. Se descubrió que Northcott, de 24 años, y su madre Sarah Louise Northcott, habían secuestrado, torturado y matado a niños en su propiedad. El asesino en serie fue condenado y ejecutado por la muerte de cuatro niños, aunque se estima que mató a muchos más. El homicida, un narcisista amante de la publicidad, jugó con Christine Collins hasta el día de su ejecución cambiando constantemente de versión acerca de lo que le hizo a Walter. La madre de Northcott fue condenada a cadena perpetua en la prisión de San Quentin.

  Cuando buscaba al actor para encarnar a Northcott, Clint Eastwood se quedó asombrado ante el parecido entre Jason Butler Harner y el infame asesino: «Es irónico», dice, «se parece al asesino en serie. Una vez maquillado, el parecido es asombroso. Además, Jason es un actor estupendo».

  Siempre es difícil interpretar a un psicópata, pero el retorcido comportamiento de Northcott con Christine Collins lo hacía aún más complicado, tal como comenta el actor: «Desde el momento en que Gordon la ve en el tribunal, empieza a jugar al gato y al ratón. La trata con cierta familiaridad porque ella también sale en los titulares. Para él, son almas gemelas».

  DENIS O’HARE da vida al Dr. Jonathan Steel, el médico que gobierna brutalmente el ala psiquiátrica del Hospital del Condado donde ingresa Christine Collins bajo el famoso «Código 12». El actor explica que «era una excusa para castigar a cualquiera que discrepase, protestase, causase problemas o pusiese objeciones a los métodos de la policía, lo que abarcaba a mucha gente, sobre todo mujeres».

  Una de las pacientes forzosas del Dr. Steel es Carol Dexter, una prostituta cuya relación con un policía acabó mal. Debe aguantar el tratamiento vejatorio del personal del manicomio, y se convierte en una inesperada ayuda para Christine después de su ingreso. Le explica los mecanismos del lugar e intenta evitar que sufra los mismos ultrajes por los que ha pasado. Para hacer de «paloma sucia» (así llamaban en la época a las chicas de mala vida), el director escogió a Amy Ryan, nominada por la Academia.

  Después de su aclamada interpretación en Adiós pequeña adiós, la actriz tenía ganas de entrar en otro periodo de la historia de Estados Unidos. «Carol le dice a Christine: ‘Si estamos locas, no hay que hacernos caso’. Si una mujer tenía una opinión y se oponía a las autoridades, debía estar loca. Por lo tanto, había que encerrarla», dice la actriz.

  Angelina Jolie interpretó a una paciente en un hospital psiquiátrico en Inocencia interrumpida (por lo que ganó el Oscar en 1999), y dice: «La última vez que estuve en un hospital psiquiátrico en una película, mi personaje era parecido al de Amy. Era la más dinámica, la más divertida».

  Para dar cuerpo a la historia, el guionista reunió a varias personas en un solo personaje. El productor Robert Lorenz dice: «Joe hizo un trabajo excelente a la hora de ordenar los hechos y de crear personajes compuestos por varias personas para empujar la historia hacia delante. Es increíble ver lo bien que encajan porque partió de la realidad». Entre estos personajes está el detective Lester Ybarra, que resuelve el caso Northcott y establece una posible relación con Walter Collins. También imaginó la vida del jefe de policía James E. Davis (interpretado por Colm Feore), que habría preferido que Christine Collins desapareciese.

  Por último mencionaremos al joven actor GATTLIN GRIFFITH, que encarna a Walter a los 9 años, y a DEVON CONTI, que da vida a Arthur Hutchens, el chico de 12 años que intenta suplantarle.