Estreno en España: 28 Noviembre 2008

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Sinopsis

Alemania hoy. Durante la semana de proyectos en un instituto, al profesor Rainer Wenger (Jürgen Vogel) se le ocurre la idea de un experimento que explique a sus alumnos cuál es el funcionamiento de los gobiernos totalitarios. Comienza así un experimento que acabará con resultados trágicos. En apenas unos días, lo que comienza con una serie de ideas inocuas como la disciplina y el sentimiento de comunidad se va convirtiendo en un movimiento real: La Ola. Al tercer día, los alumnos comienza a aislarse y amenazarse entre sí. Cuando el conflicto finalmente rompe en violencia, el profesor decide no seguir con el experimento, pero para entonces es demasiado tarde, “La Ola” se ha descontrolado…

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Crítica de Cine.com
por Leo Aquiba Senderovsky

La ola comenzó como un experimento ocurrido en 1967, cuando un profesor de historia de Cubberley High Shool, Estados Unidos, les mostró a sus alumnos el poder de la autocracia, a través de una serie de ejercicios tendientes a la identificación grupal, ejercicios que debieron ser interrumpidos cuando los adolescentes se contagiarion del poder autoritario de esa experiencia y comenzaron a transformar sus conductas. Este hecho real fue adaptado a teatro, y a un telefilm americano en 1981. El desembarco del proyecto como una película alemana adaptada a nuestros días, le da nuevos aires a una idea terrible y provocadora. Principalmente, porque la idea de que este experimento ocurra en la actualidad en el país que vio nacer y crecer el poder nazi, convierte a la película en una reflexión siempre vigente sobre la facilidad con que un gobierno autoritario puede imponerse sobre la sociedad, aún habiendo sufrido las consecuencias de esa imposición medio siglo atrás. Más allá de la algo efectista puesta en escena, que intenta demasiado imponerle un aire joven y posmoderno a la propuesta, La ola se destaca por su material de base, por una muy prolija construcción dramática, que lejos de apelar al maniqueísmo facilista, consigue darle a cada personaje el peso necesario (en ese sentido, los conflictos adolescentes que aparecen, por más mínimos que parezcan, todos están afectados por el desarrollo del experimento escolar), y por una excelente interpretación de Jürgen Vogel, que sabe manejar las aristas del profesor víctima de su propio experimento. Pero la virtud máxima del film, es precisamente el cambio geográfico y temporal de la idea, que, como en el film El experimento (film de Oliver Hirschbielgel anterior a su exitosa La caída) y tantos otros films alemanes actuales que refieren directa o indirectamente al nazismo, convierte a la idea original en otra reflexión potente y llamativa sobre los efectos del horror fascista, siempre vivos en la sociedad alemana post-hitleriana, así como en tantas otras sociedades en el mundo.

Lo mejor de la película: Su adaptación a la Alemania actual, y su terrible idea de base.

Lo peor de la película: Cierto aire videoclipista que no aporta mucho a la trama.

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Dirección: Dennis Gansel.
País:
Alemania.
Año: 2008.
Duración: 108 min.
Género: Drama.
Elenco: Jürgen Vogel (Rainer Wenger), Frederick Lau (Tim), Max Riemelt (Marco), Jennifer Ulrich (Karo), Christiane Paul (Anke Wenger), Elyas M’Barek (Sinan), Cristina Do Rego (Lisa), Jacob Matschenz (Dennis), Maximilian Mauff (Kevin), Ferdinand Schmidt-Modrow (Ferdi).
Guión: Dennis Gansel y Peter Thorwart; basado en el relato corto de William Ron Jones y en la obra de Johnny Dawkins y Ron Birnbach.
Producción: Christian Becker, Nina Maag y David Groenewold.
Música: Heiko Maile.
Fotografía:
Torsten Breuer.
Montaje: Ueli Christen.
Diseño de producción: Knut Loewe.
Vestuario: Ivana Milos.
Estreno en Alemania: 13 Marzo 2008.

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Filmografía de Dennis Gansel

* 1995 — The Wrong Trip (cortometraje)

* 1996 — Living Dead (cortometraje)

* 1998 — Im Auftrag des Herren (cortometraje)

* 1999 — Das Phantom

* 2001 — Mädchen, Mädchen

* 2004 — Before the Fall

* 2007 — The Wave

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CÓMO SE HIZO “LA OLA”

  La idea de llevar al cine LA OLA en Alemania surgió durante una cena entre amigos. El director Dennis Gansel mencionó el gran interés que le despertaban los eventos del instituto Cubberley en Palo Alto, y que le gustaría recrear aquellos hechos en la gran pantalla. “Luego, nunca lo volvimos a mencionar,” comenta el productor Christian Becker, “pero yo no olvidé la idea. Así que comencé a buscar la manera de obtener los derechos. Al principio no se lo comenté ni a Dennis, porque no quería que se llevara una decepción si la cosa no prosperaba”. La búsqueda de estos derechos le llevó por todo el mundo, desde los editores en Alemania y EE.UU, al propio autor del clásico juvenil “La Ola,” Morton Rhue, y a varios agentes y productoras de Hollywood. Finalmente, Becker su productora Rat Pack acabaron en un despacho de Sony, donde pudo obtener los derechos con la ayuda del productor alemán de primer nivel Martin Moszkowicz, de Constantin Film (“Resident Evil:Extinction, “The Perfume – The Store of a Murderer”, “The Downfall”, “Nowhere in Africa”). Ron Jones, quien creara el experimento original, quedó impresionado con la fuerza del propósito del productor: “Christian es sorprendente. ¿Quién invertiría dos años de su vida y su tiempo persiguiendo este sueño? ¡Ese es el tipo de coraje que se necesita! Muchos productores americanos han querido durante años hacer esta historia, y nunca se hicieron con los derechos… ha hecho falta gente como Dennis Gansel y Peter Thorwarth para que esta historia se pudiera llevar al cine”. Para Dennis Gansel y su viejo compañero de la escuela de cine Peter Thorwarth, a quien contrató para que le ayudara con el guión, escribir la historia fue como un viaje atrás en el tiempo a sus propios días de instituto en Hanover y en Unna, en Alemania. “Estábamos intentando describir personajes reales. Una Karo, un Jens o un Dennis – estos son personajes muy cercanos a Peter Thorwarth o yo mismo, gente normal con la que fuimos a la escuela. Nuestra idea no era crear personajes estereotipados, sino gente real.” La confirmación de que estaban hacienda las cosas bien la recibieron cuando Ron Jones visitó el set en el verano de 2007, y comentó que se sentía transportado al año 1967: “Estar allí en el set y ver a los actores fue como ver a fantasmas de mi propio pasado”.

  Los creadores del proyecto estuvieron de acuerdo en ubicar la historia en una ciudad ficticia, según comenta el productor de Rat Pack Nina Maag: “Situar la acción en un entorno integral e intacto, en el que la gente vive con comodidad y los chicos pueden crecer en un ambiente protegido fue una elección totalmente deliberada”.

  Los guionistas decidieron no comenzar el experimento con una discusión directa del Nazismo, tal y como ocurriera en 1967 en Palo Alto. “La Autocracia es básicamente un tipo de despotismo,” comenta Dennis Gansel. “Por supuesto, al final se acaba hablando de fascismo. Pero un profesor que comienza directamente diciendo ‘Hoy vamos a discutir el fascismo’ ya está revelando demasiado desde un primer momento. Llamándolo “autocracy” suena mucho más inofensivo incluso a pesar de que los mecanismos sociales son básicamente los mismos.” Naturalmente, los guionistas eran conscientes de que el Nacionalsocialismo sigue siendo un tema importante en las escuelas alemanas, hecho que aprovecharon para la historia: “Cuando iba a la escuela, los nazis y el Tercer Reich eran mencionados constantemente. En Historia, en Ciencias Políticas, en Religión, en Literatura e incluso en Biología. En cierto momento acababas más que harto del tema. Eso puede llevar a cierta apatía o incluso arrogancia. ‘Ya lo sabemos – no volverá a pasar’ – y ahí es donde yo veo el peligro,” comenta Peter Thorwarth.

  Para todos aquellos implicados en la historia estaba claro que la credibilidad de la misma iba a depender del personaje principal. Los dos cineastas discutieron a quien querían como profesor del instituto – y decidieron recurrir a la estrella nacional Jürgen Vogel, quien ha construido una sólida carrera con una serie de papeles de personajes obreros, directos y reales. Una vez que contaron con el sí de Jürgen, ajustaron el rol a sus capacidades.

  “Tenía que ser un profesor muy abierto y liberal, en quien los alumnos confíen. Alguien que acaba superado por su propio experimento. Finalmente, el personaje terminó convirtiéndose en una especie de viejo roquero, como el propio Ron Jones por cierto, y que se confiesa anarquista. En realidad, Ron era un profesor muy liberal en su día, alguien de origen humilde y obrero, no un director estirado de escuela privada. Alguien que puede dar una clase de gimnasia, que confraterniza bien con los chavales. A los alumnos les gustan sus clases y se ofrecen voluntarios para trabajos complicados porque él está ahí”.

  Christiane Paul era la opción perfecta para el papel de su mujer, “Anke Wenger”: Un personaje escrito para ser dinámico y seguro de sí mismo, pero al mismo tiempo cálido y extrovertido. Cuando Paul se quedó embarazada, simplemente metimos al niño en el guión.

  Elegir a los alumnos fue un proceso más laborioso. Los cineastas tardaron un año haciendo pruebas a diferentes actores jóvenes hasta que hubieron reunido a toda la clase. Algunos de los actores además tenían que poder dar un juego de waterpolo creíble. “Buscábamos actores con carisma que pudieran manejar perfectamente sus papeles,” comenta Dennis Gansel.

  El rodaje de las escenas de waterpolo resultó ser uno de los mayores retos del proyecto. Las temperaturas veraniegas en la piscina cubierta elegida llegaban fácilmente a los 40 grados. Si a eso se le añade una humedad de un 80%, las escenas se convertían un algo bastante arduo para el reparto y para el equipo.

  A la ola de calor le siguió la angustia escolar que el rodaje revivió en varios miembros del reparto y del equipo: La mayor parte del rodaje tuvo lugar en un instituto real, lo que supuso para muchos refrescar una serie de recuerdos: “Era realmente extraño estar todo el tiempo en la escuela. Me sentí como si de nuevo estuviera en clase,” recuerda Cristina Do Rego. Max Riemelt se sintió de la misma manera: “¡Definitivamente! Tan pronto como me senté en la clase, empezó a entrarme sueño. De nuevo vuelta a la vieja rutina. Además el calor que hacía y la poca ventilación no ayudaban a sentirse despierto”.

  El director Dennis Gansel: “Puedo recordar perfectamente cómo era tener 17 años y pasar el día en la escuela, con los profesores y cómo eran los viajes de clase. Cómo era cuando te gustaba alguien, y los amigos y las peleas y conflictos… rara vez he vivido la vida de forma tan intensa como cuando estaba en el instituto. Christian, Peter y yo queríamos capturar esa sensación. Cuanto más real y creíble mejor. Eso es lo que queríamos lograr en la pantalla”.

  Dennis Gansel y su director de fotografía, Torsten Breuer, intentaron capturar visualmente el sentimiento de formar parte de la clase, parte del experimento. “Me sentía como si yo mismo estuviera en la clase, como si fuera parte de ello en vez de estar simplemente viéndolo todo desde fuera”, así describía Ron Jones su reacción tras ver las primeras imágenes de la película.

  Buscando la localización adecuada, los cineastas y el diseñador de escenarios Knut Loewe visitaron docenas de escuelas en Berlín y alrededores. Buscaban un instituto moderno y agradable. Finalmente lo encontraron fuera de Berlín, en Dallgow-Döberitz en el estado Brandenburg. El Instituto Marie Curie resultó ser la localización perfecta para LA OLA. Muchos de los alumnos de la escuela estuvieron encantados de pasar el verano como extras voluntarios de la película. Para quienes visitaban el set, los actores y los alumnos pronto se mezclaron de una forma indistinguible. Para Nina Maag ello era seña inequívoca del acierto de elegir a la diseñadora de vestuarios Ivana Milos: “No queríamos hacer una de esas películas en las que los adolescentes de 17 años tiene el aspecto que los mayores creen que deben tener. Queríamos que tuvieran el aspecto que tienen hoy los chavales.” Para conseguir ese efecto, visitaron numerosos institutos para ver las tendencias.

  La última escena se rodó después de 38 días de trabajo, en julio y agosto de 2007. “El rodaje fue increíblemente bien – a pesar de que esta película era una producción de bastante calibre, y se llevó a cabo un gran esfuerzo con el reparto y las localizaciones,” concluye Christian Becke. “Nos lo pasamos muy bien. El equipo era una gente genial, fue muy divertido. Éramos como una gran familia, y creo que eso es algo que se puede ver en la película terminada, lo divertido que fue hacerla y cómo el resultado ha sido muy orgánico y natural, tanto delante como detrás de la cámara. Eso hace que la historia parezca muy real”.