Estreno en España: 24 Octubre 2008

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Sinopsis

El gurú Pitka (Mike Myers) era antes un chico norteamericano corriente, hasta que su familia le dejó en la puerta de un templo hindú para que fuera criado por el gurú Tugginmypuddha (Ben Kingsley). Criado en la pequeña aldea pesquera de Harenmahkeester, Pitka fue iniciado en los profundos secretos de las gestas espirituales junto con su amigo y único rival, Deepak Chopra. Pero ahora, Chopra es inmensamente famoso en Estados Unidos, y Pitka sigue de segundón sin ni siquiera una entrevista en horario de máxima audiencia en su currículo. Decidido a compartir su infinito conocimiento sobre la naturaleza de la vida y, por si fuera poco, a hacerse famoso, Pitka atiende la ferviente petición de ayuda de Jane Bullard (Jessica Alba), propietaria del equipo de hockey de Toronto. Al parecer, su mejor jugador, Darren Roanoke (Romany Malco), ha pasado de la noche a la mañana de ser un héroe a no marcar ni un punto porque su mujer, Prudence (Meagan Good), le ha dejado y está saliendo con el legendario portero de los Kings de Los Ángeles, Jacques “Le Coq” Grande (Justin Timberlake). Pitka debe ayudar a la pareja a reencontar su nirvana matrimonial para que Roanoke pueda recuperar su buen juego y el equipo pueda ganar la Copa Stanley.

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Crítica de Cine.com
por Leo Aquiba Senderovsky

El gurú del buen rollo es el regreso de Mike Myers a la comedia tradicional, luego de ponerle la voz a Shrek en todas las entregas (y las que vendrán). La nueva película de Myers es un compendio de ridiculeces, algunas de ellas, recicladas de su exitosa trilogía Austin Powers, como la participación del gracioso Verne Troyer, famoso por interpretar allí al pequeño Mini Me, y otras, simplemente producto de la falta de inteligencia a la hora de hacer humor, como las apariciones de un bizco Ben Kingsley, como el maestro del gurú Pitka. El problema en esta comedia no es que no haya chistes graciosos. En efecto, hay varios gags que causan carcajadas. El problema, en todo caso, es que los gags más cómicos son los más escatológicos o sexuales, lo cual muestra cierta impericia de Myers a la hora de volver a las andadas en materia de humor. El extravagante y desfachatado gurú Pitka juega al absurdo total, rodeado por sus libros de autoayuda (con títulos medianamente graciosos), viaja desde la India hasta Toronto para asesorar emocionalmente a una estrella del hockey. No se puede esperar mucho de una comedia que cuenta con un personaje de nombre y apodo “Le Coq” Grande, no es difícil darse cuenta de esto. Sin embargo, Justin Timberlake sorprende con su cómica interpretación. Cierto es que la película podría haber jugado al estereotipo de la sociedad india, pero por fortuna solo se reduce al estereotipo del gurú, y aunque la aparición de Deepak Chopra podría ayudar a encauzar la historia, su breve participación deja como resultado un fuerte e innecesario contraste con el despliegue grotesco de Pitka. Sabemos a esta altura que a Myers le encanta lo estrafalario y ridículo. En esta comedia pueden encontrarse algunas citas de sus éxitos anteriores, más de Wayne’s world que de Austin Powers, la única diferencia es que aquí no hay frescura ni parodia como en aquellas, y lo grotesco se ve afectado por una notoria falta de originalidad, y un claro excedente de estupidez, que se hace presente desde el minuto uno. Para ver esto, solo basta tener en cuenta que una de las escenas más graciosas de la película está protagonizada por dos elefantes copulando.

Lo mejor de la película: Que su nivel de grotesco, por momentos, puede despertar algunas carcajadas.

Lo peor de la película: Que Mike Myers parece estar perdiendo el rumbo en materia de humor.
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Dirección: Marco Schnabel.
País:
USA.
Año: 2008.
Duración: 87 min.
Género: Comedia.
Elenco: Mike Myers (Pitka), Jessica Alba (Jane Bullard), Justin Timberlake (Jacques Grande), Romany Malco (Darren Roanoke), Meagan Good (Prudence), Omid Djalili (gurú Satchabigknoba), Ben Kingsley (gurú Tugginmypuddha), Verne Troyer (Cherkov), Deepak Chopra.
Guión: Mike Myers y Graham Gordy.
Producción: Mike Myers y Michael De Luca.
Música: George S. Clinton.
Fotografía:
Peter Deming.
Montaje: Lee Haxall, Gregory Perler y Billy Weber.
Diseño de producción: Charles Wood.
Vestuario: Karen Patch.
Estreno en USA: 20 Junio 2008.

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CÓMO SE HIZO “EL GURÚ DEL BUEN ROLLO”

  El gurú Pitka, alias “El gurú del buen rollo”, apareció por primera vez en la imaginación de Mike Myers cuando estaba aún trabajando en la supertaquillera serie de “Austin Powers”. En esa época, Myers acababa de perder a su padre y, en su dolor, comenzó una intensa búsqueda espiritual y personal que le llevó hasta los gurús y ashrams para después, inesperadamente, conducirle de nuevo de vuelta a la comedia. En palabras de Deepak Chopra, alcanzó a comprender que “el humor es la forma que tiene la humanidad de escapar del sufrimiento”. Elogiado por su original forma irreverente e irresistible de llevar al límite de la hilaridad a personajes absurdos y poco convencionales, Myers no pudo resistirse a la idea de parodiar un mundo que le parecía a veces intrigante y a veces escandaloso, con trampas tontas y, sin embargo, profundamente sincero a veces, un mundo donde enfrentarse a arcaicas cuestiones sobre la naturaleza de la vida llevaba una y otra vez a resbalar en la cáscara de plátano de las tentaciones modernas. Para él, todo esto constituía una base inmejorable para una gran comedia. “Lo que me sorprendió enormemente cuando conocí a gurús como Gary Zukav y Deepak Chopra fue lo increíblemente graciosos que son en realidad”, dice Myers. “Empecé a darme cuenta de que el concepto de la iluminación realmente, en el fondo, es sólo para animarse”. Otra razón que le atrajo hacia el tema, según Myers, fue que “Steve Martin dijo una vez que lo más emocionante es encontrar comedia en donde nunca antes la había habido. Y me encantaba la idea de introducir ironía y humor en la búsqueda de felicidad y amor por parte de la humanidad”. A continuación, Myers sometió a su gurú a una prueba práctica. Luciendo una barba claramente postiza, acento misterioso y atavío de gurú, Myers actuó en varios teatros de Nueva York, donde ofreció unas deliciosamente desquiciadas “conferencias sobre el dharma”, un caprichoso montaje de consejos no confesionales que iban de lo auténticamente ridículo a lo sorprendentemente sublime. El personaje tuvo un éxito instantáneo entre aquel primer público de Nueva York que tuvo la suerte de ser testigo de la evolución de la creación de Myers. Algunos pensaban que Pitka era una sátira hilarante, otros lo vivieron como una original inspiración, y esta mezcla parecía funcionar exactamente como Myers había esperado: como exploración de territorios donde la comedia nunca antes había llegado.

  Cuando Deepak Chopra vio a Pitka por primera vez, lo encontró “desternillantemente gracioso. Sin embargo, Mike es capaz de hacer algunas profundas afirmaciones diciéndolas de una forma muy tonta que, no obstante, hace que uno las recuerde”.

  Poco después de dar a conocer al gurú Pitka, Myers empezó a colaborar con el guionista Graham Gordy para llevar a la pantalla una encarnación más joven y al día del personaje en una historia original suya, como había hecho con su anterior personaje improvisado, Austin Powers. Gordy desarrolló un explosivo trabajo con Myers, convirtiendo los sutras cósmicos en astracanada y elaborando una historia que iba a revelar cómo el gurú Pitka se iba a convertir en el segundo mejor gurú del mundo, y cómo a continuación anhelaría quitarle la corona a su escandalosamente famoso rival, el Deepak Chopra de la vida real, introduciéndose en el deporte de competición y los romances de los famosos.

  Dice Gordy a propósito de su colaboración: “Mike es brillante y tenaz y se preocupa por la comedia tanto como deberían hacerlo todos los cómicos. Es la quintaesencia del estudiante de comedia pero, afortunadamente, es también un gran maestro de ella, pues me enseñó todo lo que sé. Me encantó trabajar con Mike”.

  La historia que finalmente crearon Myers y Gordy contaba no sólo con el gurú Pitka atrapado en toda clase de situaciones cómicas, incluida una ración de sus propios problemas amorosos, sino que también se precipitaba inadvertidamente hacia sus propias revelaciones románticas y espirituales. “Es realmente un viaje de vuelta desde la fama hasta la pureza”, explica Myers. El gurú Pitka tiene algunas excelentes ideas, pero se ve desviado de su objetivo de ayudar a la gente para terminar queriendo sólo los honores. Entonces, al enfrentarse al estudiante más resistente de su vida (el jugador estrella de hockey Darren Roanoke), se ve forzado a vivir de acuerdo con las normas que él mismo ha dictado. En cierto modo, el maestro se convierte en aprendiz”.

  Para Myers, una de las claves del humor de “El gurú del buen rollo” era introducir una de sus otras grandes cuestiones vitales: ver a su adorado equipo de hockey, los Toronto Maple Leafs, ganar de verdad una temporada. “Uno de los grandes disgustos de mi vida era que no habían ganado la Stanley Cup desde 1.967”, confiesa. “Y fue realmente emocionante tener la oportunidad de rodar en el Air Canada Center, en donde todos los sábados, sin excepción, veía jugar a mis chicos”.

  Mezclando y emparejando toques satíricos de diversos géneros cinematográficos (desde los dramas deportivos hasta las comedias románticas), Myers y Gordy llegaron incluso a escribir para el guión una ambiciosa escena de baile a gran escala, al estilo de Bollywood. “Soy un artista de la vieja escuela”, subraya Myers. “Creo que es una gran responsabilidad pedirle a la gente que se siente en la oscuridad durante 90 minutos, así que siempre me gusta cerciorarme de que haya mucho entretenimiento, por tanto en ‘El gurú del buen rollo’ hay números de baile, comedia, drama, y más cosas. Es lo que me encanta, entretener a la gente”.

  El socio de Myers en la producción, Michael De Luca, reconoció al instante el inimitable toque de Myers en el guión. “Mike Myers, a diferencia de muchos otros artistas cómicos de su generación, crea auténticos mundos en sus historias”, comenta De Luca. “Comienza con una idea sencilla y luego edifica un universo original entero a su alrededor. Realmente, no se pueden comparar sus películas con ninguna otra comedia, porque siempre contienen algo que el público nunca antes había visto”.

  Esto parecía ser especialmente cierto en el caso del gurú Pitka, quien, según De Luca, se mueve en la delgada línea que separa lo gracioso de lo trascendente. “Es un personaje maravilloso, y de alguna manera, quieres que venga y te arregle la vida. Ése es el encanto de este personaje”, dice el productor. “El gurú Pitka vive en un mundo inusualmente positivo para una comedia, y su calidez e inagotable optimismo son francamente atractivos”.

  Con el guión terminado, Myers comenzó a buscar un director que fuera capaz de captar su visión del mundo del gurú y ponerla en marcha con toda la delirante energía que precisaba. Decidió probar con un joven director, Marco Schnabel, quien ya había sido el brillante ayudante de Jay Roach en las películas de “Austin Powers”. “Marco es súper inteligente, le encantan las películas, es gracioso y sabe crear mundos hermosos en la pantalla”, resume Myers. “Creo que éste es el principio de una larga y brillante carrera para él”.

  Para Schnabel, la oportunidad de dirigir un proyecto protagonizado por su ídolo cómico era un sueño hecho realidad. “Soy un gran fan de Mike Myers”, dice. “Cuando estaba en el instituto, debí haber visto “El mundo de Wayne” y sus personajes de “Saturday Night Live” por lo menos cien veces. Cuando salí de la escuela de cine, tuve la ocasión de trabajar con él en las películas de “Austin Powers”, lo que fue como ir a la mejor universidad de comedia del mundo”.

  Desde el principio, Schnabel sabía muy bien que las películas de Myers tenían su propio e inimitable vocabulario y ritmo. “Mike es un fantástico improvisador. Cada escena está cuidosamente preparada antes de entrar en el plató, pero siempre surgen nuevas ideas”, explica. “Para mantener la frescura, Mike prueba constantemente diferentes líneas y reacciones. Su mente está siempre buscando formas de hacer cosas más divertidas y mejores”.

  Schnabel había también llegado a sentir un gran afecto por el personaje del gurú Pitka. “En el momento en que me incorporé, el gurú Pitka ya era una creación completamente definida, y era muy emocionante de contemplar”, afirma el director. “Es una especie de sabio tonto, que puede ser memo y descarado pero también muy profundo. Me pareció un equilibrio muy interesante el que Michael había alcanzado”.

  En el plató, encontró una gran conexión con Myers. Dice Jessica Alba, la coprotagonista de la película: “En cierto modo, Marco se metía totalmente en la mente de Myers, lo cual era fantástico. Sabía lo que quería de cada uno de nosotros porque estaba muy metido en la mentalidad de Myers”.

  Para dar vida en “El gurú del buen rollo” al personal estilo de comedia de Myers, los realizadores sabían que iban a necesitar un reparto de apoyo que fuera capaz de seguir su ritmo en los igualmente hilarantes papeles secundarios de la película. Esto era verdad sobre todo en el caso de Jane Ballard, la joven y exuberante propietaria de los Toronto Maple Leafs, quien está decidida a romper la ‘Maldición Ballard’, que ha tenido a los Maple Leafs sin ganar la anhelada Copa Stanley desde que su padre adquirió el equipo en 1.967. Jane tenía que ser dura, inteligente, guapa, y sumamente vulnerable a los misteriosos encantos del gurú Pitka.

  La respuesta al reto de quién podía abarcar todas esas cualidades llegó en la persona de Jessica Alba, una de las estrellas en más rápido ascenso hoy en día, cuyos papeles en películas como “Sin City” y “Los Cuatro Fantásticos” la habían convertido en un gran referente mundial. Pero lo que sorprendió a Myers fue su vis cómica, que aún no había sido mostrada en la pantalla.

  Dice Myers. “Jessica es muy guapa, pero es también un ser humano dulce, entregado, maravilloso y con talento, y se ha convertido en la mejor de las estrellas coprotagonistas con las que he trabajado. Y es muy, muy graciosa. Simplemente bordaba sus escenas”.

  Schnabel coincide: “Jessica llegó a esta película dispuesta a reírse y ser juguetona. Realmente alcanzó un nivel que ni Michael ni yo imaginábamos. Por supuesto, ya sabíamos que era absolutamente asombrosa, pero fue su talento cómico lo que realmente nos sorprendió y maravilló. Creo que a la gente le va a encantar lo que va a ver”.

  Una de las cosas que realmente pasmó a Schnabel fue la química de Alba con Myers. “En cuanto se escuchaba la palabra ‘acción’, lo conseguían. Yo les observaba en las pruebas de maquillaje, riéndose y potenciando mutuamente su energía, y sabía que esa química iba a funcionar”.

  Alba dice que la química surgía en parte gracias a su pasión por el exuberante estilo de las comedias de Myers.”Me recordaba mucho a Peter Sellers, por la forma en que es capaz de transformarse completamente en esos extravagantes personajes. Sin embargo, todos ellos tienen corazón y espíritu, así que había que estar siempre explorándolos. Es un equilibrio que pocos actores cómicos pueden alcanzar”, opina ella. “Está tan completamente volcado en esa especie de anhelo infantil de divertirse que resulta de gran inspiración. En esta película se ha centrado en algo que está sucediendo ahora mismo, con tanta gente leyendo libros de auto ayuda e intentando encontrar nuevas formas de cambiar su vida”.

  Trabajar con Myers significó un refrescante reto para Alba como actriz. “Le gusta mucho improvisar, y nunca sabes con qué te va a salir, así que tienes que estar realmente alerta para seguirle”, dice.

  Esto es así sobre todo en las escenas en donde empiezan a emerger sus recíprocos sentimientos subconscientes. “Se conocen en unas circunstancias tan raras y poco convencionales que me parece que ambos se resisten inmediatamente a esos sentimientos, así que intentan reprimirlos, lo que constituye buena parte de la comedia”, explica Alba.

  El mismo desafío supuso para Alba introducirse en el hockey, un juego del que admite que no tenía ni idea antes de integrarse en el reparto. “Hice un curso acelerado e intensivo de hockey para esta película”, dice riéndose. “Básicamente, hay mucha testosterona, un montón de tipos raros y unos uniformes realmente olorosos. Pero no me atreví a ponerme los patines. Eso se lo dejo a los profesionales”.

  Puede que Alba pudiera evitar las cuchillas, pero Romany Malco no. Para el papel de Darren Roanoake, conocido como “el Tiger Woods del hockey”, cuya desdichada vida amorosa ha ocasionado a su equipo una angustiosa racha de partidos perdidos, Malco tuvo que asistir a clases de patinaje. Famoso por su papel de Conrad Shepard, el socio “comercial” de Mary-Louise Parker, en la aclamada serie cómica “Weeds”, puede que Malco fuera un veterano de la comedia, pero sin duda era un completo aficionado del hockey, capaz apenas de trastabillar por la pista cuando consiguió el papel. Pero, con mucha entrega, fue capaz de cambiar eso completamente.

  “Para ser alguien que nunca antes había patinado, Romany se convirtió en un fantástico jugador de hockey”, observa Myers. “Romany también es un actor increíble y disfruté sobremanera improvisando con él, porque es hilarantemente espontáneo”.
Malco estaba igualmente emocionado por trabajar con Myers y sobre todo por interpretar a un jugador de hockey afroamericano, albergando incluso la esperanza de que, con más modalidades de personajes, muy pronto entraría en juego una mayor diversidad. “Se supone que Darren es como un nuevo Wayne Gretzky, así que lo di todo para poder controlar mis zancadas y entregar lo mejor de mí mismo”, dice. “Pero creo que, si mi descoordinado cuerpo puede aprender a patinar en seis semanas, tiene que haber por ahí un montón de chicos con auténtico talento que nunca han tenido una oportunidad, pero que pueden hacerlo realmente bien”, dice.

  Los problemas de Darren para anotar tantos comienzan cuando el cariño de su esposa le es arrebatado por su principal rival, el impresionantemente seductor portero de Quebec Jacques “Le Coq” Grande, cuyo prodigioso carisma, su gusto por las películas que encantan a las mujeres y su forma de cantar canciones de Celine Dion derriten el corazón de ella.

  Para este papel hilarante y desinhibido, Myers pensó inmediatamente en alguien inesperado: Justin Timberlake, la estrella mundial y polifacética del pop, con quien había trabajado en la película de animación “Shrek Tercero”. Timberlake también había aparecido en una serie de memorables sketches en el programa de televisión “Saturday Night Live”, pero éste iba a constituir su primer papel cómico de protagonista.

  Dice Myers de Timberlake: “Es que me chifla. Es uno de los seres humanos con más talento que he conocido. Y como jugador mejor dotado de la liga de hockey, está realmente gracioso. Justin clavó inmediatamente el personaje. Y resultó tener grandes dotes de portero”.

  “Aparte de sus apariciones en televisión, la vis cómica de Justin aún no había sido bien explotada”, observa Schnabel. “Pero creo que, después del estreno de “El gurú del buen rollo”, nacerá una nueva estrella de la comedia. Justin se entregó de verdad al interpretar a Jacques Grande y lo ha bordado. Siempre que aparecía en un plano, teníamos que rodar la toma una y otra vez porque estábamos muertos de risa. Nunca sabíamos qué era lo que Justin iba a hacer a continuación”.

  Para conseguir el acento de Quebec, Timberlake trabajó con un tutor especialista en dicción y se entrenó patinando durante semanas para poner a punto su destreza en hockey. Al final, su transformación era tan completa (con el pelo rizado y un poblado bigote estilo años 70) que la mayoría de los extras que había en el plató no tenían ni idea de que Jacques era en realidad Justin Timberlake.

  Las risas con el reparto continuaron con la llegada de Verne Troyer, quien interpretó al malvado Mini Yo en “Austin Powers: La espía que me achuchó” y “Austin Powers en Miembro de oro”, para hacer el papel de Cherkov, el entrenador más duro (y el más bajito) de la liga de hockey.

  Myers estaba impaciente por reencontrarse con Troyer. “Verne es un gran actor, y en las películas de Austin Powers no hablaba, así que era algo así como tener la oportunidad de oír hablar a la Garbo por primera vez”, dice. “Aquí, Verne interpreta a un viejo zorro del hockey que va a lo suyo, y no se puede creer que la mujer del dueño le meta a este gurú en el equipo… pero al final se salva”.

  “A la gente le va a encantar ver a Verne Troyer y Mike Myers otra vez juntos”, observa Schnabel. “Desde Austin Powers, Mike ha estado buscando nuevas formas de aprovechar el talento cómico de Verne, y en esta película, el público va a ver a Verne como nunca antes le había visto”.

  Para Troyer, el papel supuso un verdadero cambio de rumbo comparado con sus anteriores papeles junto a Myers. “Ya era hora de que me diera algo de diálogo”, dice entre risas. “Ahora en serio, Mike es un tipo tan enrollado que trabajar de nuevo con él ha sido un honor y además muy divertido”.

  Completando el reparto principal se encuentra el ganador de un Oscar® en el papel del reverendo gurú Tugginmypuddha, reverenciado por Pitka. Pocas personas son tan apropiadas para el papel de gurú como Ben Kingsley, quien obtuvo el Oscar y el reconocimiento internacional por su interpretación del gran filósofo y activista hindú Mahatma Gandhi.

  La mera idea de semejante contraste hizo sonreír a los responsables de la película. “Ben Kingsley es, por supuesto, uno de nuestros mejores actores, y con Tugginmypuddha tenemos a un gurú bizco que va repartiendo cinturones de castidad, así que es un concepto muy amplio”, dice Myers. “Pero Ben es un actor tan consumado que realmente le dio cuerpo, con su propia voz y gestos, sumado a su forma gentil de interactuar con la gente. También comprendió que pretendíamos divertirnos y vino ciertamente a jugar. Fuimos muy, muy afortunados de tenerle en nuestra película”.

  El resto del reparto secundario es una serie de sorprendentes y divertidos cameos. “Mike tiene una gran experiencia en introducir cameos porque intenta con ahínco captar la actualidad y sacar partido de lo que sucede en la cultura pop. Y con los antecedentes de sus anteriores películas, hay mucha gente dispuesta a colaborar con él”, afirma Michael de Luca.

  Por supuesto, también hace su aparición Deepak Chopra, el gurú número uno del mundo tanto en la película como en la cultura norteamericana contemporánea. Chopra argumenta que pasar un tiempo explorando la comedia con Myers le ha proporcionado reflexiones nuevas, y esto dicho por un hombre cuyo trabajo es precisamente producir reflexiones. “Aprendí a tomarme un poco menos en serio”, dice. “Mike me enseñó a apreciar mucho más la comedia y también a comprenderla de verdad. Espiritualmente, se trata carecer del sentido de nuestra propia importancia, y la comedia es la mejor forma de superar todo eso”.

  Al ser un gran fan del hockey, a Mike Myers le encantó la idea de introducir su deporte favorito en la historia del gurú Pitka, cuyos poco ortodoxos métodos para ayudar a los Toronto Maple Leafs (incluido algún consejo tan incierto como “no luchéis”) producen una situación cómica detrás de otra. Desde el principio, Myers tenía la intención de retratar el hockey en “El gurú del buen rollo” tan humorísticamente como fuera posible, pero también de la forma más auténtica posible. Ya de entrada contaron con el apoyo de la Liga Nacional de Hockey. A continuación, contrataron a Mark Ellis, famoso por ser el creador de algunas de las escenas de deportes más visceralmente realistas, quien ya había llevado el hockey a la gran pantalla de manera sobrecogedora en películas de tanto éxito como “Milagro”, la historia de la Medalla de Oro del equipo de hockey norteamericano en las Olimpiadas de 1.980.

  Ellis estaba impaciente por trabajar con Myers. “Como es un fan del hockey, entiende de verdad el juego. Así que pensé que teníamos la ocasión de hacer de ésta una película muy graciosa con algunas grandes escenas de acción, con muchos golpazos, rimo rápido y una gran historia”, dice.

  Al mismo tiempo, Ellis sintió que era un trabajo a su medida al aceptar “El gurú del buen rollo”. Iba a intentar darle un nivel adecuado a un grupo de actores que nunca antes había jugado al hockey, y debía encontrar la forma de crear momentos de acción de verdad en los que el hockey fluyera libremente entre algunas escenas muy de astracanada. También afirma que, de todos los deportes, puede que el hockey sea el más difícil de filmar. “Siempre supone un gran reto filmar escenas deportivas sobre agua helada”, dice Ellis riendo. “Si a eso se le añade el componente cómico, el reto aumenta enormemente”.

  Cogiendo el toro por los cuernos, Ellis metió a Romany Malco por vez primera en una pista de hockey. Malco, que es del sur, ni siquiera había visto nunca un partido de hockey, y no digamos jugar en uno. Pero con un entrenamiento de varias horas diarias durante algunos meses, empezó a brillar.

  Dice Ellis: “Romany ya me había comentado que estaba dispuesto a trabajar tanto como fuera necesario para dar credibilidad a su personaje. Al principio, Romany era apenas capaz de mantenerse de pie sobre el hielo, pero todos los días hacía grandes progresos, y después no había quien le sacara del hielo. Al final, realizó un notable trabajo”.

  Ellis también tenía la misión de entrenar a Justin Timberlake, quien le pareció impresionantemente dotado cono atleta. “Tuvimos suerte con Justin. Es claramente jocoso, se metió de verdad en el papel y resulta que además es un gran patinador”, dice. “Sólo había patinado cuando era un niño, pero adquirió en seguida la destreza de un portero. Son necesarios detalles muy concretos para ser un portero, pero después de sólo diez sesiones de entrenamiento, Justin estaba tremendo”.

  Al mismo tiempo, Ellis fue capaz de fichar a varios jugadores profesionales y aficionados, entre ellos Rob Blake, la estrella de los Kings de Los Ángeles, y algunas leyendas del hockey como Jim Thmpson y Bob Probert, para que interpretasen a miembros de distintos equipos que aparecen en la película. “Cuando corrió el rumor de que Mike Myers estaba haciendo una película con escenas de hockey, mi teléfono empezó a echar humo”, recuerda Ellis.

  Con la colaboración de la NHL y de los Toronto Maple Leafs, la producción de “El gurú del buen rollo” obtener un permiso especial para rodar en el hielo durante una pausa en un partido de exhibición, para captar el inigualable ambiente del público de un partido de hockey de verdad. El equipo disponía exactamente de cinco minutos para hacer que sucediera, así que la precisión era lo más importante, ¡y consiguieron los planos con sólo 10 segundos de sobra!

  Ellis lo resume así: “Pensé que el hecho de que nos dieran esa oportunidad decía mucho de lo que Mike Myers significa para la gente del hockey y de la NHL. Para mí, fue una verdadera iluminación sobre todo el proyecto, y una experiencia asombrosa para el resto de nosotros”.

  Igual que había hecho con Austin Powers, Mike Myers quería crear un universo visual con un diseño imaginativo y muy detallado para el gurú Pitka y su cómica cohorte. Buscando inspiración, él y el director Schnabel se fijaron ante todo en la India, no sólo en su rica tradición espiritual, sino también en su impresionante exuberancia, sus brillantes colores, y los momentos en que todo el mundo se pone de repente a bailar, típicos del fenómeno de las películas de Bollywood.

  Gran parte del diseño de la película comenzó con el del aspecto de Myers para el gurú Pitka, que tomó como modelo el estilo juvenil e inspirado en el rock del gurú de los Beatles, el famoso Maharishi Mahesh Yogi. Myers desarrolló el aspecto inicial interpretando al personaje en los teatros de Nueva York, y luego trabajó con la diseñadora de vestuario Karen Patch, con la ganadora de un Oscar en maquillaje Ve Neill y con la peluquera Jennifer O’Halloran para depurar su transformación definitiva para la película. Al final, la preparación completa del gurú requería cuatro horas diarias de maquillaje para colocar distintas prótesis faciales, barbas postizas y pelucas.

  Partiendo de esa base, el director artístico de “El gurú del buen rollo”, Charles Wood (“The italian job”), elaboró toda una gama de estilos de fusión, uniendo Oriente y Occidente en unos escenarios que iban desde las sudorosas pistas de hockey hasta la santidad del templo de Tugginmypuddha. “Necesitábamos un director artístico que pudiera casar esos estilos tan diferentes y aportar también la suntuosidad de una producción de Bollywood, y Charles realizó un excelente trabajo”, dice el productor De Luca.

  Los más de 80 decorados de la película estaban a menudo abarrotados, no sólo de comediantes y risas, sino también de avestruces, elefantes, y juguetitos de alta tecnología. Wood dice que el objetivo era crear algo visualmente chispeante y resplandeciente sin hacer sombra a los aún más coloridos personajes de la película. “Queríamos entornos alegres, detallados e interesantes, y que pudieran entremezclarse con la comicidad de la película”, explica. “Para Mike, era importante que el diseño de los decorados fuera creíble, pero también que apoyara al humor”.

  La escala jugó un papel importante en el diseño del templo del gurú Tugginmypuddha, el cual requirió tres meses de trabajo para adquirir una vibrante vida. Wood tuvo que trabajar con especial cuidado para cerciorarse de que el plató fuera lo bastante grande para acomodar a Maggie y Jenny, los dos enormes (y amantes del hockey) elefantes asiáticos de la película, que son el principal medio de transporte de Pitka.

  Una dinámica opuesta se impuso en el despacho del entrenador Cherkov, en donde todo se redujo astutamente a la escala de Verne Troyers, hasta la máquina del agua y el material de oficina.

  Para el director Schnabel, la creatividad de los decorados era una fuente constante de inspiración, pero su corazón, según confiesa, siente predilección por la concepción exuberante de los números de baile estilo Bollywood de “El gurú del buen rollo”. “Los números musicales fueron asombrosos y rodarlos fue realmente divertido”, dice sonriendo. “Hicimos varias escenas musicales y de baile tremendamente diferentes. Hay un dúo al estilo clásico de Bollywood entre Mike y Jessica que fue filmado de forma que pareciera que era de los años 60. También hicimos alguna coreografía tipo Bollywood más actual, con un gran despliegue de producción, repleto de brillantes colores y desenfadada energía. Fueron una auténtica inspiración para todos nosotros”.

  Aparte de los suntuosos interludios musicales, algunos de los días de rodaje más emocionantes fueron aquellos en los que participaban los elefantes, sobre todo en la escena culminante en la que interpretan un importante e hilarante papel. “Todo el mérito es de Marco Schnabel, que fue quien lo ideó”, dice Myers. “Elaboramos una fantástica mezcla de animales de verdad y artefactos mecánicos que crearon efectos asombrosos”.

  Los elefantes mecánicos, junto con un avestruz, fueron creados y animados por el experto en efectos especiales Ron Stefaniuk (quien también creó el cinturón de castidad del gurú Pitka, unas piernas de maniquí “yóguicamente flexibles” para Mike Myers, así como otros objetos extraños), el cual utilizó un aparejo con cinco hombres y un extraordinario conjunto de airbags para crear su increíblemente realista movimiento. Recuerda la reacción de Myers cuando vio por primera vez aquellos animales movidos por hombres. “Directamente, le encantó. Estaba realmente impresionado por la fluidez del movimiento”, rememora Stefaniuk.

  Para captar todo este torbellino de una forma visualmente dinámica, Myers quiso contar con el director Peter Deming, quien también dirigió la película original “Austin Powers: misterioso agente internacional” y también “Austin Powers en Miembro de Oro”.

  El director Marco Schnabel lo resume así: “Todo lo que te gustaría ver de Mike Myers está en “El gurú del buen rollo”: un mundo hilarante repleto de personajes memorables, números musicales, ternura y romance, y un estilo y diseño increíbles. Es una fiesta gigante”.

  Concluye Myers: “Es la vez que más me he divertido rodando una película. Creo que cuanto más lo hago, más me doy cuenta de que hacer reír al público significa más para mí que ninguna otra cosa en el mundo. Esa es mi felicidad y mi alegría”.