Estreno en España: 30 Abril 2008

Puntuación:


Sinopsis

Will es un padre de treinta y pico años, residente en Manhattan, a punto de divorciarse. Maya, su hija de diez años, empieza a preguntarle sobre su vida antes de casarse. Maya quiere saberlo todo, cómo se conocieron sus padres y cómo se enamoraron. La historia de Will empieza en 1992, cuando todavía era un joven e ingenuo aspirante a político que se mudó de Wisconsin a Nueva York para trabajar en la campaña presidencial. Para satisfacer la curiosidad de Maya, Will rememora el pasado de un joven idealista que aprende los tejemanejes de la política en una gran urbe, y le cuenta que conoció a tres mujeres muy diferentes. Se esfuerza en construir una versión apta para su hija y cambia los nombres de las protagonistas. Maya tendrá que adivinar con cuál de las tres acabó casándose. ¿Será con Emily, la novia de universidad de Will? ¿O quizá sea con su amiga de siempre, su confidente, la apolítica April? Pero también puede ser con una ambiciosa e inconformista periodista llamada Summer. Maya empieza a unir las piezas del rompecabezas romántico de su padre y entiende que el amor no es fácil ni simple. Mientras Will le cuenta su historia, Maya le ayuda a ver que nunca es demasiado tarde para buscar un final feliz.


Crítica de Cine.com
por
Leo Aquiba Senderovsky

Esta comedia romántica posee un par de puntos que la alejan definitivamente del resto de las comedias románticas. En primer lugar, la reconstrucción del pasado amoroso de Will se da a partir de la forma en la que este decide narrárselo a su hija. Si bien, en este aspecto, la película por momentos se corre de este eje, haciéndonos olvidar por completo de esta premisa, tiende siempre a volver a ese presente, con una niña dispuesta a repreguntar sobre cada elemento que Will pone en escena a la hora de describir las mujeres que amó en su vida. Mujeres cuyas historias se van entrelazando, historias que se terminan para volver a aparecer en escena años después. En segundo lugar, el trasfondo político actúa como una subtrama de peso propio, no sólo cuestionando los años de presidencia de Clinton (desde su primera elección y sus primeros escándalos sexuales, hasta el affaire con Monica Lewinsky), sino también ubicándonos en esos años a figuras trascendentales de la política norteamericana actual (en una escena se muestra en un televisor, de una manera un tanto patética, a un joven George W. Bush). Si bien quizás esa subtrama no le agrega nada a los encuentros y desencuentros amorosos de Will, sirven, sin embargo, para describir el desencanto que conlleva la pérdida de ideales en un joven que decidió mudarse a la gran ciudad para participar en la primera campaña de Clinton, y con el sueño de verse convertido algún día en el presidente de los Estados Unidos, para terminar fracasando en muchas de sus aspiraciones personales. La forma en que se tejen las tres historias románticas, logra, sin querer, que se nos vuelva previsible adivinar con cuál de ellas terminará casándose, lo que derivará en una escena del presente, con su mujer y su hija frente al sector de los pingüinos en un zoológico y, moraleja mediante (la asociación con la monogamia de los pingüinos se vuelve más que explícita), inclinar la balanza hacia la reconciliación familiar. Sin embargo, la película simplemente amaga con este final, y este elemento, que podría haber derribado completamente todo interés en el planteo inicial de la película, termina formando parte sólo del punto de vista de la niña. La realidad, como se la intenta explicar su padre, es mucho más compleja y difícil que vista bajo la mirada de un niño, y finalmente, la propuesta sale airosa de su conservador intento de encorsetarse cuando el protagonista, empujado por su propia hija, vuelve sobre sus pasos para encontrarse con su verdadero amor. En estas idas y venidas, aparentemente ajenas a cualquier disposición ideológica y absolutamente convencionales si las comparamos con cualquier comedia romántica, es donde más se observa el perfil de sus realizadores a la hora de establecer las coordenadas del texto. Y en tiempos ¿republicanos? en los que toda narración de este estilo deriva en una suerte de apología de la familia inquebrantable, no es poco que una película donde además se establece un paralelismo entre el protagonista y el recorrido político-ideológico de su país, se atreva a mostrar que la idea de familia no es tan sencilla como lo es para un niño, aunque muchas otras películas intenten probar lo contrario.


Dirección y guión: Adam Brooks.
Países:
Reino Unido y USA.
Año: 2008.
Duración: 112 min.
Género: Comedia romántica.
Elenco: Ryan Reynolds (Will Hayes), Elizabeth Banks (Emily), Isla Fisher (April), Rachel Weisz (Summer Hartley), Derek Luke (Russell McCormack), Abigail Breslin (Maya Hayes).
Producción: Eric Fellner y Tim Bevan.
Música: Clint Mansell.
Fotografía: Florian Ballhaus.
Montaje: Peter Teschner.
Diseño de producción: Stephanie Carroll.
Vestuario: Gary Jones.
Estreno en Reino Unido: 8 Febrero 2008.


Filmografía de Adam Brooks

* Definitivamente, quizás (2008) Director, Guionista

* Wimbledon-El amor está en juego (2005) Guionista

* Bridget Jones: Sobreviviré (2004) Guionista

* The invisible circus (El circo invisible) (2001) Guionista, Director

* French Kiss (1995) Guionista


CÓMO SE HIZO «DEFINITIVAMENTE, QUIZÁS»

1. El proyecto

DEFINITIVAMENTE, QUIZÁS nació hace unos años, cuando el director y guionista Adam Brooks decidió escribir una historia de amor que transcurría durante más de una década. «Recuerdo que antes se estilaban películas cuya historia se desarrollaba durante varios años», dice el realizador. «Me gustaban mucho porque permitían al guionista profundizar en los personajes». Adam Brooks pensó en una comedia romántica basada, para cambiar, en un protagonista masculino y, para complicarla aún más, ambientada en el mundo de la política. «Me gustan las comedias románticas con un telón de fondo más amplío que la propia historia de amor, películas como Al filo de la noticia, por ejemplo», añade el guionista y director. «Siempre había querido escribir una historia acerca de un joven que llega a la gran ciudad lleno de esperanzas y de sueños». El protagonista del guión, Will Hayes, está a punto de divorciarse y revive su pasado, cuando era un aspirante a político, mientras intenta explicarle a su hija de diez años por qué se casó con la mujer de la que se separa, su madre.

Como guionista, Adam Brooks había trabajado en varias ocasiones con Working Title Films, entre las que destacaremos Bridget Jones: sobreviviré, Wimbledon y French Kiss. Esta vez, la productora no sólo le pidió que fuera el guionista, sino el director de la película. Todos estaban de acuerdo en que no seguiría las reglas y las fórmulas del género. «Son mi hogar cinematográfico», dice el realizador. «Me dan rienda suelta a la hora de escribir, confían en mí. Además, cuando se empieza a desarrollar una película con Working Title hay grandes probabilidades de que se acabe produciendo». La productora, dirigida por Eric Fellner y Tim Bevan, tiene en su haber películas de la talla de Expiación – Más allá de la pasión, United 93, Las vacaciones de Mr. Bean, Love Actually, La intérprete, Notting Hill y O Brother, y colabora habitualmente con talentos como Richard Curtis, Hugh Grant, Cate Blanchett, Keira Knightley, los hermanos Coen, Colin Firth, Rowan Atkinson y Emma Thompson, entre otros. Los dos productores siempre han considerado que es importante ofrecer a los cineastas, tal como lo resume Eric Fellner, «los recursos de un estudio con la actitud de una productora independiente». El último proyecto de Adam Brooks no ha sido una excepción. «Cuando se encuentra a guionistas, directores y actores de talento, y se trabaja con ellos regularmente», explica el productor, «es como escribir taquigrafía, gracias a la confianza mutua que acaba existiendo».

Los personajes de DEFINITIVAMENTE, QUIZÁS gustaron a los productores, así como la idea de que no trataba simplemente de dos personas que se enamoran y deben superar los obstáculos que les impiden estar juntos. «Me gustó la idea de construir una película alrededor de varias relaciones en vez de una», reconoce Eric Fellner.

Liza Chasin, de Working Title, que se ha ocupado de la producción ejecutiva de películas como Orgullo y prejuicio y Bridget Jones: sobreviviré, ya había coincidido en ocho proyectos con Adam Brooks. Explica que la decisión de que Adam Brooks dirigiera la película vino casi sola: «Es una progresión natural, debía dirigir su próximo guión con nosotros».

Eric Fellner está de acuerdo en que Adam Brooks era el candidato ideal para dirigir DEFINITIVAMENTE, QUIZÁS, después de dos trabajos anteriores como director: Almost You, con Griffin Dunne y Brooke Adams, y El circo invisible/The Invisible Circus, con Cameron Diaz. «Tuvo la idea, escribió la historia, conoce la película», dice el productor. «Nos gustó la idea de darle esta oportunidad».

El papel más crítico era el del protagonista, el aspirante a político Will Hayes. Sin embargo, el actor Ryan Reynolds había dejado impresionados a los productores con su encarnación del agente del FBI Richard Messner en el thriller de acción Ases calientes/Smokin’Aces, también producida por Working Title. Hablaron con Adam Brooks para que le hiciera una prueba. «Ryan no tiene problemas con la comedia o con el drama», dice Eric Fellner. «Acabábamos de terminar Ases calientes/Smokin’ Aces, y todos pensábamos que era una auténtica estrella».

Cuando Adam Brooks conoció al actor, le sorprendió la forma en que veía el papel. «Una de las primeras cosas que me dijo fue: ‘Es como un papel para Jimmy Stewart'», recuerda el director. «Era exactamente lo que yo pensaba. También me di cuenta de que cae bien a todo el mundo, una cualidad que pocas personas poseen».

La versatilidad de Ryan Reynolds también tuvo mucho que ver para que consiguiera el papel. «Creo que Ryan tiene la rara habilidad de ser totalmente convincente en el mundo que crea como actor, y no pierde su impecable vena cómica», dice el director.

Mientras cuenta la historia de su complicada vida sentimental a su hija, Will cambia los nombres de los tres grandes amores de su vida para que la precoz Maya no sepa con quién se casó, ni de quién está a punto de divorciarse, hasta que termine la historia. En opinión del actor, su papel en DEFINITIVAMENTE, QUIZÁS estaba muy alejado de lo que había hecho en Marchando y Sólo amigos. «Siempre me pareció una película romántica de misterio», dice. «En la mayoría de comedias románticas, ya se sabe el final a partir de la segunda página. En esta, no tenía ni idea de cómo se resolvería hasta que llegué a la última página».

Ryan Reynolds ve a Will como un hombre que ha tenido múltiples influencias: su hija, los tres grandes amores de su vida y, cómo no, Nueva York. Después de que el candidato demócrata al que apoya gana las elecciones, Will abre una asesoría política con su mejor amigo Russell (Derek Luke).

Otra influencia crucial para Will fue Bill Clinton, al que consideraba un auténtico héroe, explica el actor: «Era su JFK, su presidente, estaba convencido de que haría algo».

Pero cuando estalla el escándalo en 1998, Will ya está muy desilusionado con la política y con la trayectoria de su vida. Se hace preguntas como: «¿Quién es realmente el hombre al que apoyo?» «¿Por qué escogí este campo?». El actor Ryan Reynolds dice: «Cuando vemos a alguien como a un salvador, y esa persona se derrumba, descubrimos que es un ser humano… como nosotros».

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