Estreno en España: 30 Abril 2008

Puntuación:


Sinopsis

Jack Gramm (Al Pacino), un profesor universitario que trabaja también de psiquiatra forense para el FBI, recibe una amenaza de muerte que le avisa que le quedan 88 minutos de vida. Para salvarse, Jack debe usar todas sus habilidades y entrenamiento para acercarse cada vez más a los posibles sospechosos, entre los que figura un alumno disgustado, una antigua amante a quien abandonó y un asesino en serie que ya se encuentra en el corredor de la muerte.


Crítica de Cine.com
por
Leo Aquiba Senderovsky

Ciertos thrillers poseen una imagen de «máquina imparable» y, protegidos bajo esta fachada, suelen mostrarse esquivos al análisis de la crítica. En estas películas la premisa inicial lo es todo. Al profesor Jack Gramm le anuncian que le quedan 88 minutos de vida (para darle crédito a la perfección de la máquina, este anuncio debería haberse dado al comienzo de la película, y no perder el tiempo inicial en la presentación del personaje), y a partir de allí, debe comenzar a correr, convencido que detrás de esa amenaza y de los asesinatos que se cometen a su alrededor, se encuentra un recluso que, gracias a su pericia psiquiátrica, ha sido condenado a muerte. Detrás de esa cuenta regresiva se encuentra un dispositivo que no reniega del absurdo propio de esta clase de productos de entretenimiento, y ahí está Al Pacino, el héroe de acción de turno, quien, sin desentonar con el resto del elenco, parece haberse tomado a broma toda la película, agregándole constantemente a su personaje una cuota de sarcasmo acorde a la inverosimilitud de las situaciones que lo rodean. Podría decirse que ha adoptado todas las características de Bruce Willis en la última de la saga Die Hard, exceptuando, claro, su rudeza y su tosquedad. Sin embargo, como vimos con el inicio del planteo de la trama, no todo intento de dispositivo imparable sale airoso de las críticas, especialmente cuando ciertos elementos giran en desmedro de esa máquina narrativa. Por empezar, nada peor para complejizar una trama, que agregar un elemento del pasado del personaje (en este caso, la pequeña hermana que perdió el profesor a manos de un asesino) para interactuar con el suspenso del presente. Cuando esto sucede, es inevitable caer en las «escenas explicativas», que indefectiblemente le darán marcha atrás a la máquina, y pertenecerán al grupo de escenas peor resueltas de la película. Si hacemos un relevamiento de los thrillers últimos, observamos que, desde el punto de vista narrativo, los ejemplos más interesantes suelen aparecer en las películas que prefieren cerrar la película en el final del clímax, sin épilogos innecesarios (ejemplo de esto es el contundente final de Rastro oculto). Aquí, la máquina se esfuma en un pequeño e insignificante monólogo final del profesor a su alumnado referente a la posición moral sobre la pena de muerte. La máquina, representada como en este caso en una cuenta regresiva que asegura la velocidad del tiempo real, es un mecanismo absolutamente válido y sumamente entretenido en esta clase de exponentes del género, aún más interesante cuando la autoconsciencia de realizadores y elenco la abordan desde el humor por lo inverosímil. Esta máquina, sin embargo, se muestra más agitada y cansada que Pacino corriendo de un lado a otro.


Dirección: Jon Avnet.
Países:
USA y Alemania.
Año: 2007.
Duración: 108 min.
Género: Thriller.
Interpretación: Al Pacino (Jack Gramm), Alicia Witt (Kim Cummings), Amy Brenneman (Shelly Barnes), Leelee Sobieski (Lauren Douglas), William Forsythe (agente Frank Parks), Deborah Kara Unger (Carol Lynn Johnson), Benjamin McKenzie (Mike Stempt), Neal McDonough (Jon Forster).
Guión: Gary Scott Thompson.
Producción: Gary Scott Thompson, Randall Emmett y Jon Avnet.
Música: Edward Shearmur.
Fotografía:
Denis Lenoir.
Montaje: Peter Berger.
Diseño de producción: Tracey Gallacher.
Vestuario: Mary McLeod y Debra McGuire.
Estreno en USA: 18 Abril 2008.


Biofilmografía de Jon Avnet

Ha dirigido y producido más de 50 películas y telefilmes en los últimos 25 años, desde éxitos taquilleros como Risky business y Tomates verdes fritos hasta los telefilmes elogiados por la crítica Rebelión en Polonia, The Burning Bed y Heat Wave. Su trabajo ha sido reconocido con múltiples nominaciones y galardones en los Oscar, en los Emmy, en los Globos de Oro y en los premios del Sindicato de Directores y también en el de Guionistas, en los Peabody, en los Humanitas y en los CableACE.

Avnet es presidente de la junta directiva del Instituto del Cine Norteamericano y del consejo de administración del Centro de Estudios Cinematográficos Avanzados, perteneciente al mismo instituto. También forma parte de la junta de supervisores del Colegio de las Artes y las Ciencias de la Universidad de Pensilvania. Además, participa en el taller de directores de Sundance y en su programa hermanado en Francia, Emergence.

Avnet reside en Topanga Canyon, California, con su esposa, la actriz Barbara Brody. Tienen tres hijos: Alexandra, Jacob y Lily.

Filmografía

# 88 Minutes (2007)

# Sixty Minute Man (2006) (TV)

# Conviction (2005) (TV)

# «Boomtown» (6 episodios, 2002-2003)

# Uprising (2001) (TV)

# Red Corner (1997)

# Up Close & Personal (1996)

# The War (1994)

# Fried Green Tomatoes (1991)


CÓMO SE HIZO «88 MINUTOS»

El director/productor/guionista Jon Avnet ha reunido un sólido equipo de actores, incluyendo la leyenda viva y ganador de un Oscar Al Pacino, para la película 88 minutos, rodada en la región de Great Vancouver, un área del Canadá cuyas secuencias principales comenzaron a filmarse el 15 de octubre de 2005. Toda la acción de la cinta tiene lugar en un único día, en menos de dos horas. El productor Michael P Flannigan acababa de regresar a casa después de rodar otro proyecto en Bulgaria cuando recibió la llamada de viajar a Vancouver para el rodaje de 88 minutos. «Es casi una película en tiempo real. No es como 24, donde ves como corre un cronómetro, pero se acerca mucho, y en total acaban siendo unas dos horas, así que no es una película de 88 minutos, porque se muestran momentos anteriores y posteriores al tiempo cronometrado. Pero no voy a revelar ninguna sorpresa, que hay unas cuantas», explica el productor. El elemento tiempo presentó un sorprendente reto para los realizadores. Flannigan prosigue: «Toda la acción transcurre en un día, pero naturalmente rodar tan al norte, en Vancouver, supone perder la luz del día enseguida, así que pensamos ‘¡qué bien, días cortos!’ Pero lo que realmente significaba eran montones de focos, generadores y cables». La actriz Alicia Witt, quien encarna a Kim Whitely, la sexy e inteligente ayudante del profesor que interpreta Al Pacino (el Dr. Jack Gramm), está de acuerdo en que el elemento tiempo también supuso un desafío desde el punto de vista interpretativo. «Es un reto, porque los personajes no tienen tiempo de asimilar lo que está sucediendo y lo que les ha pasado, de modo que resulta divertido imaginar la breve oportunidad que tiene Kim de tomar consciencia incluso de dónde está, antes de forzarse a tomar una decisión que le salvará la vida. En la mayoría de historias hay una escena en que se ve a alguien procesando algo que le ha sucedido, y en ésta pasa demasiado rápido, con lo que al personaje le acontecen muchas cosas a la vez. De algún modo, creo que este ritmo frenético lo hace más realista, no hay que pararse a pensar cómo se siente uno en cada momento, sino que es algo inmediato». Naturalmente, en el transcurso de dos horas, el vestuario, el peinado y el maquillaje de un personaje son virtualmente los mismos. Witt explica: «Es un gran reto hacer algo que transcurre casi por completo en el mismo día. Hace unas 10 semanas que llevo las mismas uñas, el mismo peinado y del mismo color. Es divertido, siempre llevo la misma ropa, excepto en un par de flashbacks. Para conservar el realismo, me cortaban el pelo cada cuatro días, un retoque por aquí, otro por allí… todo tiene que coincidir a la perfección».

Algo que no supuso ningún reto para los realizadores ni para el equipo artístico fue la decisión de trabajar en una película con el gigante de la pantalla Al Pacino. «Creo que cualquier persona en su sano juicio reconocería que trabajar con Al Pacino es un momento cumbre en su carrera», admite Deborah Kara Unger, quien da vida da a Carol Lynn Johnson, decana de Ciencias de la Salud. Witt añade: «Siempre había querido trabajar con Al, pues es uno de los actores que más me ha inspirado como actriz. Me encanta su trabajo desde que comencé en la profesión, y siempre ha sido un referente para mí».

El actor Benjamin McKenzie, más conocido por su papel en The O.C. da vida a Mike Stemp, uno de los alumnos más listillos de Jack. «Mi agente me dijo que Al Pacino protagonizaría la película y que si me gustaría participar», recuerda McKenzie. «Y obviamente es una oportunidad que solamente tiene una respuesta posible, especialmente si te encuentras en el principio de tu carrera. Fue una ocasión perfecta para ampliar mis horizontes profesionales y de aprender de un maestro», añade. «Trabajar con Al Pacino es realizar una de mis ambiciones profesionales y también sueño personal. Ha sido genial. Al es un profesional increíble. Cada día llegaba al plató preparado al 100%. El primer día de rodaje fue escuchar aquella voz y pensar, ¡Uau, salgo en una película de Al Pacino!»

Para uno de los miembros del reparto, trabajar de nuevo con Al Pacino fue algo más que una decisión. William Forsythe, quien interpreta al agente especial Frank Parks, viejo amijo y socio de Jack Gramm, ya trabajó con Pacino en Dick Tracy. «Quería volver a trabajar con Al. Hacía 15 años que no coincidíamos, y cuando tuve la oportunidad de participar en este filme, no me lo pensé dos veces».

El Dr. Jack Gramm (Al Pacino), psiquiatra forense y profesor universitario, ha basado toda su carrera en sus «observaciones» de la gente y de sus factores de riesgo. Utilizando sus habilidades únicas, ha conseguido encarcelar a Jon Forster, quien ahora aguarda su ejecución en el corredor de la muerte. Jack, un hombre dotado de una gran autoconfianza, se vuelve cada vez más paranoico cuando arranca la cuenta atrás para la ejecución y comienzan a producirse una serie de asesinatos iguales a los que cometía el preso. Además, también es víctima de una serie de amenazas que van contando los minutos que le quedan para su propia muerte.

«88 Minutos se estructura de tal forma que se acompasa con tu ritmo cardíaco y con tu adrenalina. Esto es lo más estimulante y raro del proyecto», explica Unger. «También, por descontado, está el difícil reto de transferir el texto escrito a la pantalla, porque al ser Jon (Avnet) es el creador, en ambos casos hay datos que sólo están en su cabeza y que hay que ir averiguando. El guión contiene un mundo complicado y frenético que requiere una gran precisión, algo que no le falta a Jon. El tema de la confianza es semejante al de películas como Sospechosos habituales, donde algo que se revela puede percibirse en cuestión de segundos. El público no sabrá de qué detalles fiarse». Flannigan añade: «Dado que el asesino usa principalmente el teléfono móvil para comunicarle la cuenta atrás a Jack Gramm, cuando éste mira a su alrededor al recibir las llamadas, todo el mundo tiene un móvil, todos están hablando. Incluso en su clase, los teléfonos suenan, los alumnos consultan los resultados deportivos y todo se vuelve un mundo de paranoia para el protagonista. Sólo dispone de dos horas y todos los que le rodean se convierten en sospechosos en cuanto se le acercan.

Benjamin McKenzie comenta que «éste es uno de los aspectos más divertidos de una película como ésta, que logras contagiar las sospechas en el espectador con el más mínimo gesto… siempre me ha gustado jugar con el público un poco y llevarles por varios caminos».

«No creo que nadie se salve de la sospecha en esta historia. Me gusta la forma en que Jon la filma, porque consigue hallar más momentos clave de los que figuran en el guión», comenta Witt. «Cada día de rodaje supone un gran esfuerzo, pero Jon siempre se muestra muy receptivo a ideas y propuestas. Es un hombre maravilloso que escucha a los demás y que no entromete su ego cuando acepta la idea de alguien. Lo más grande que he aprendido en este trabajo es que hay que dejar ganar a la mejor idea, y Jon Avnet no solamente es un increíble director sino que además se porta estupendamente con los actores. Se da cuenta de muchas cosas y sabe cómo hablarle a un actor para obtener el resultado deseado sin hacerle creer que le está juzgando o que se pone en su contra. Esto genera confianza y motivación para sacar lo mejor de cada uno. Cuando él dice ‘bueno, vamos allá’, sabes que no pararemos hasta obtener lo que él busca».

Otros miembros del reparto comparten el entusiasmo de Witt por trabajar con Jon Avnet. «Ciertamente, lo primero que me atrajo del guión fue el director, el punto de vista del director. Jon Avnet es, además de un extraordinario director, un gran productor y guionista», expresa Unger enfáticamente. «Me encanta el género de esta historia, es un guión inteligente y rápido, muy rápido. El director es quien me sumerge en la historia. Es esencial confiar en quien ha escrito e ideado el texto. Jon Avnet es una mente brillante, un productor, director y guionista brillante. Y, por supuesto, el gran tótem de la película es uno de los actores vivos más impresionantes que existen: Al Pacino».

Trabajar con Al Pacino ha sido enormemente inspirador para todos y algo intimidante para algunos. «Hace cuatro años estudié las películas y las interpretaciones de Al Pacino en la universidad», cuenta McKenzie. «Siempre me ha asombrado la capacidad que tiene de meterse en la piel de sus personajes. Ahora, cuando le tengo a medio metro en una escena gritándome veo lo difícil que es mantenerse en el papel. Tengo que recordarme a mí mismo que soy otra persona y que él es otra persona, y que estamos haciendo un largometraje y no una peliculilla de estudiantes. Estoy viviendo una experiencia real, estoy trabajando con él. Es un hombre presto a colaborar y un gran profesional, y eso es muy inspirador».

Witt destaca: «He aprendido mucho trabajando con Al. Es tan bueno que todos alucinamos. Pero, es que además es mucho mejor conocerle en persona y al trabajar con él te das cuenta de lo accesible que es y la confianza que transmite con su forma de ser abierta y próxima. Él sólo desea lo mejor para nosotros y es apasionado y dedicado en procurar que salga siempre el mejor resultado. Esta verdadera generosidad de espíritu hace que sea todo un placer trabajar con él». El actor William Forsythe añade: «Siempre resulta excitante entrar en plató acompañado de un actor del calibre de Al. De algún modo sientes todo lo que ha hecho en su carrera, los sitios donde ha estado y te das cuenta de que su grandeza tiene fundamento».

Junto a Al Pacino, 88 minutos ostenta un reparto de actrices de talento. McKenzie bromea: «Si vas a hacer una película, mejor que sea con Al Pacino y con un montón de chicas preciosas, divertidas y talentosas». Witt comenta: «Creo que Jon realizó un gran trabajo de selección al encontrar a cuatro actrices tan distintas que encajaran en los personajes. Además de mi papel de Kim Whitely, Amy Brenneman interpreta a Shelly Barnes, Leelee Sobieski es Lauren Douglas y Deborah Kara Unger es Carol Lynn Johnson».

«Leelee Sobieski es brillante. Es una actriz que me encantó conocer. Metafóricamente, trabajar con ella te permite entender que es una especie única. Y de nuevo, todo esto se lo debemos a la gran visión del director en el casting», dice Unger. Leelee interpreta el papel de Lauren Douglas, un de las alumnas más coquetas de Jack Gramm. «Leelee aporta una naturalidad y una calidad interpretativa que muchas actrices de su edad no tienen. Es una de las actrices jóvenes más espectaculares actualmente».

«Y Alicia Witt es otra actriz de impresionante talento», prosigue Unger. «Y posee una sensibilidad muy distinta a la de Amy Brenneman, quien da un color muy especial al personaje de Shelley Barnes. Es decir, que unas son el contrapunto de las otras, lo que hace que el casting sea perfecto. Estoy entusiasmada de participar en este proyecto con estas mujeres; ha sido una experiencia genial».

La carrera de la joven e inteligente Alicia Witt comenzó cuando ella tenía cinco años y recitó escenas de Romeo y Julieta en el programa de televisión ¡Esto es increíble! Un director de casting la vio y la convocó para una prueba de selección de la película Dune que le proporcionaría su primer papel. «Si todo aquello no me hubiese sucedido, ahora mismo no sé si habría sido actor. Vengo de una familia de maestros de escuela de Worcester, Massachusetts, y el arte dramático no es algo que tenga en los genes. Sin embargo, desde el momento en que puse el pie en el plató de Dune supe que aquello era lo que querría hacer toda la vida».

Para Witt, el proceso de incorporación a 88 minutos fue largo. Después de leer el guión, seguido de varias reuniones con Jon Avnet, finalmente se encontró con Al Pacino para una lectura en común. «Casi fue suficiente con leer una vez el guión con Al Pacino. Pero entonces tuve que hacerlo una y otra vez hasta que el director llamó para decirme que el papel era mío. Lo siguiente fue volar hacia Vancouver para hacer la película llena de entusiasmo e ilusión. Nada puede describir lo feliz que fui».

Witt explica su papel en 88 minutos. «Yo interpreto a Kim, la profesora asistente del personaje de Al, quien además siente atracción por ella. Es una chica independiente y decidida, llena de energía y deseosa de probar que sabe lo que hace. Es plenamente consciente de la situación con Jack y no quiere que haya confusiones respecto al futuro de ellos dos como pareja. Kim solo quiere vivir el día a día. Ella sabe que es un mujeriego, y aun así hay algo en él que la atrae. Quizá es algún tipo de conexión extraña, pero no creo que ninguno de los dos pueda tocarle un pelo al otro».

Uno de los grandes retos de Alicia Witt fue la investigación en la profesión de su personaje. «Ella ya estuvo en la clase de Jack Gramm como alumna y ahora es profesora auxiliar. Kim hace todo lo posible por adentrarse en el mismo terreno que Jack», explica Witt. «Pero ella sabe que la ciencia forense no es una elección sencilla. Es un mundo muy oscuro lleno de sospecha y desconfianza, donde tienes que tratar con gente mala. Para alcanzar el alto nivel de Jack Gramm, Kim necesita estudiar y aprender todo lo necesario para evaluar a alguien que está totalmente psicótico. Debe analizar sus caracteres e intentar predecir cuál es su factor de riesgo, lo cual es una de las grandes habilidades que necesita un psiquiatra forense para confeccionar perfiles de pacientes, y entonces emitir una opinión sobre si alguien debe pasar el resto de su vida en la cárcel o se le puede rehabilitar. Las variables que determinan los resultados son casi infinitas. Así pues, leí todo lo que pude e intenté entrar en las mentes de esos asesinos. Es una ciencia muy interesante, y es lo que Kim quiere hacer realmente Al final acaba adquiriendo un cierto nivel, pero cuando el mundo de Jack comienza a desenmarañarse todo va tan rápido que Jack y Kim corren literalmente para salvar sus vidas durante toda la película».

El papel de Shelly Barnes interpretado por Amy Brenneman es muy distinto al de la Juez Amy. En lugar de ser la jefa, como lo es en la serie, Shelly es asistenta de Jack Gramm. Selly es una mujer brillante, amable y eficiente, y muy resolutiva en la compañía de gestión de riesgo de Gramm. Dado que Shelly está en contacto permanente con Jack a través del móvil, su papel es importante durante todo el transcurso de la película. Shelly ejecuta todas las órdenes del Dr. Gramm, incluso aquellas que la incomodan. «Nunca he interpretado el papel de una mujer lesbiana», confiesa Brenneman. «Y como actriz, son muy importantes los retos. Además, ¡quién podría resistirse a la oportunidad de trabajar con Al Pacino!»

Otro personaje femenino significativo en la vida del Dr. Jack Gramm es Carol Lynn Johnson, Decana de Ciencias de la Salud en la Universidad donde Jack imparte clases. Carol Lynn es una de las numerosas conquistas sexuales de Jack. Ella le respeta profesionalmente, pero cree que debería dejar de dar consejos a la gente y cuidarse de sus propios asuntos y de sus relaciones. «Yo interpreto a Carol Lynn Johnson, quien participa en este engranaje de varias formas. En el pasado, mi personaje tuvo una relación con Jack. El público no sabe hasta qué punto llegó la relación, ni tampoco por qué se le acosa y atormenta durante esos 88 minutos».

Completan el reparto los actores masculinos: el veterano William Forsythe y el relativamente recién llegado Benjamin McKenzie. En el papel de Frank Parks, Forsythe es un tipo grosero que las ha visto de todos los colores. Frank es un agente del FBI que trabaja con Jack en el departamento especial de asesinos en serie e investiga el caso de Forster y los asesinatos que se están cometiendo con la misma metodología. Cuando dos agentes más se ocupan del caso, Frank deja claro que él apoya los informes de Jack que aseguran que los nuevos crímenes son obra de un seguidor de Forster, quien ha sido correctamente procesado por sus asesinatos.

«Yo interpreto al agente especial Frank Parks, un viejo amigo de Jack Gramm, con quien trabaja desde hace muchos años. Ambos trabajan en este caso para encerrar a Fortser, quien ya se encuentra en el Corredor de la Muerte. Su relación da un giro en un momento. Frank intenta apoyar el trabajo de Jack pero al producirse los acontecimientos, él comienza a pensar que está apostando por el caballo equivocado», explica Forsythe.
Unger comenta de Forsythe que «es un hombre con un gran poder ante la cámara. Posee una voz profunda y sabia, por no mencionar su presencia. En cambio, detrás de la cámara es como un osito de peluche que no intimida ni a una mosca».

Benjamin McKenzie es Mike Stemp, el alumno gallito que discute una de las teorías de Jack y se siente humillado cuando el profesor le acalla elegantemente. «Yo interpreto a Mike, uno de los alumnos del Dr. Gramm, aunque también trabajo en su consulta privada. Estoy muy interesado en el caso del asesino, aunque mi carácter es algo agresivo y me gusta discutir con el Dr. Gram sobre detalles del caso», apunta McKenzie. Para preparar su papel, McKenzie tuvo que documentarse por su cuenta. «Cuando leí el guión creí que sería divertido encarnar a un cínico que consigue irritar al personaje de Pacino. Es un tipo insoportable».

Unger concluye: «Jon ha inspirado y creado un ambiente de reparto coral que disfruta pasando el tiempo junto. Se ayudan los unos a los otros y están siempre disponibles fuera del rodaje, en momentos en que no se requiere su presencia. Entre Al y Jon construyeron una atmósfera de pura colaboración, y esto es lo mejor del tiempo que pasamos con 88 minutos».
El rodaje principal de 88 minutos se completó el 7 de diciembre de 2005, a falta de un día para completar los 40 de filmación. «Nuestro final es un verdadero final», comenta Michael P. Flannigan. «Nunca había trabajado en Canadá, y realmente ha sido fenomenal, me encantaría volver. Sería fantástico. ¡Quizá la próxima vez hagamos 166 minutos!», bromea.

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