Publicado originalmente en “¿Crítico, yo?”

Y seguimos viendo:

The Deathmaker: Un thriller monumental, acotado a un escenario y una larga conversación entre un psicópata asesino y un psiquiatra que indaga en su historia. La bestial actuación de Götz George nos deja atónitos ante la descripción del horror. No puedo decir más que eso ya que el agotamiento post-rodaje hizo estragos en mí esa noche. Mr. Karmakar se merece que le de una segunda oportunidad. Prometo algún día verla enteramente despierto. Lo que pude ver es más que recomendable.

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How Ohio pulled it off: Trabajo de tesis sobre el fraude electoral en ese estado, que terminó con Bush proclamándose reelecto . Interesante y muy didáctico a la hora de comprender los tejes y manejes que existen en el ¿falible? sistema electoral americano. Una de los pocos documentales que se atreve a mostrar a un político negro republicano, como un traidor a su clase, apenas la punta del ovillo de un poder económico mayor, capaz de digitar la elección a presidente en el primer mundo.

S.O.S. Ex: La verdad es que prefiero una película desprolija y fresca como El descanso (dirigida por la tríada Rosell, Moreno, Tambornino) a una “obra” solemne y hermética como El custodio. Andrés Tambornino, en su ópera prima en solitario, elige ir por la vereda opuesta que Rodrigo Moreno, su coequiper en El descanso, y seguir en la línea de su primera película, con una comedia algo disparatada, bastante desprolija, cargada de una tensión sexual constante, y muy simpática. Su escenario, casi en su totalidad, está reducido a un velero en el que puede pasar de todo, y aunque tampoco pasa demasiado, termina transformando a los cuatro navegantes perdidos en la marea de sus vidas. Quizás una de las películas argentinas con más puteadas de los últimos años (hay casos que la superan hasta en la originalidad de las palabrotas, como 76 89 03, pero ese es otro tema). Género: Comedia argentina que se atreve a respirar, se sumerge y no se ahoga.

Interkosmos: De esta no puedo decir nada. La fui a ver con sueño (sí, los que me conocen dirán: “Qué raro, Leo durmiéndose viendo una película”, pero tantas proyecciones en tan pocos días es una aventura que pocos podrían atravesar sin caer en alguna, y a mí, qué quieren que les diga, me mata ver cine a la noche). Sumado a eso, se cortó la luz del Hoyts en el medio de la proyección, y cuando estaba por volver, decidí abandonar la sala. No faltará oportunidad de verla, y supongo que proximamente me tocará entre los estrenos de España.

Joe Strummer: The future is unwritten: El nuevo documental de Julien Temple, el director de La mugre y la furia, sobre los Sex Pistols, es sencillamente estupendo, tanto por originalidad (intercala material de archivo y entrevistas con dibujos animados como el de Rebelión en la granja) como por ritmo y potencia narrativa. No voy a decir más que eso, ya que pueden ver mi crítica en Cine.com. Baste decir que no conocía a Joe Strummer, de The Clash solo conocía el tema Rock the Casbah, y este documental logra que uno lo conozca en todas sus variadas facetas. Crítica de Cine.com aquí.

The unforeseen: Documental sobre el proceso de urbanización de la zona de Austin, Texas. Proceso conflictivo para los ambientalistas que vieron en esa compra indiscriminada de terrenos para la industria, el fin de una era de felicidad, y el comienzo de una era de estragos en la tierra. Las entrevistas paralelas a Robert Redford y a un hacendado, plantea en sus argumentos opuestos una discusión que puede recordar al duelo entre Ricardo Darín y Daniel Fanego en Luna de Avellaneda. Uno, con un discurso emotivo y bienintencionado, el otro, con un argumento decididamente pragmático. Y sí, al ser una producción Sundance, y al estar producida por Redford y Terrence Malick, no quedan dudas de sus intenciones demócratas. Aún así, está muy bien realizado y es muy interesante en su contenido.

Bye bye life: Si sabemos de qué va este documental, y aún así vamos a verlo, es porque queremos ir a sufrir y porque el morbo tira de alguna forma. A mí no me gustan los productos amarillos televisivos del tipo E-24 o por el estilo. Bye bye life es un testimonio duro y a la vez honesto y alegre sobre el final de una vida. Gabriela Liffschitz nos transmite tanto dolor como un profundo amor por la vida, y Enrique Piñeyro nos vuelve a sorprender con su humildad y su notable capacidad para sacar agua de las piedras, encontrando mucha vida y felicidad en las horas previas a la muerte. Durísima y sobrecogedora, sin apuntes grotescos o amarillos, pero provocando un impacto mayor, Bye bye life es un testimonio sincero, desgarrador, y emocionante sobre el amor a la vida.

L’avocat de la terreur: Barbet Schroeder narra algunos de los casos del abogado de dictadores y terroristas Jacques Vergès como un thriller apasionante, con un villano más carismático que muchos de los más grandes villanos del cine hollywoodense. Vergès, sentado en su oficina, fuma sus habanos y se rie en la cara de todos, mostrándose más inteligente y astuto que cualquiera que haya intentado seguirle los pasos. Si bien la multiplicidad de casos y nombres tiende a la saturación, nada más impactante que la mueca sonriente de este abogado, seguro de haber honrado su profesión. Un excelente e inquietante retrato de un personaje tan fascinante como tenebroso.