Publicado originalmente en “¿Crítico, yo?”

Esto es lo que vimos hasta el momento:

Val Lewton: The man in the shadows: Arrancamos el décimo BAFICI el miércoles 9, con un documental para cinéfilos. El crítico y realizador Kent Jones, presente en el festival, nos entrega una película narrada por Scorsese, sobre la obra de Val Lewton, productor de películas de terror clase B, muchas de ellas realizadas en plena Segunda Guerra Mundial, y cuyos mayores hitos fueron bajo el ala de la RKO. El documental logra mostrar en Val Lewton la imagen de un productor/autor, completamente independiente de los estudios, y exiliado de la RKO, de la misma manera que Welles tiempo antes del desembarco de Lewton en el estudio. Un análisis exhaustivo del cine de terror de los cuarenta que debía competir con las producciones de la Warner (las protagonizadas por Boris Karloff, como Frankenstein), más populares pero realizadas con mucho menos rigor estético y respeto por el espectador. Cortita e interesante.

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Secrets behind the wall: Seguimos con la primera película del jueves 10. Sin duda una película extraña para arrancar una jornada de películas, pero con algo hay que despertarse. Secrets behind the wall (1965) es la primera película que hizo conocido en el exterior al director Koji Wakamatsu, hoy un señor mayor capaz de realizar unas diez películas por año (!!!). Al principio, algunos pasajes de Secrets… podrían hacernos recordar a Hiroshima mon amour (no se fien de este comentario, quien suscribe esto vio aquella hace demasiado tiempo) pero con sangre (y sexo, mucho sexo) en las venas. En los sesenta nos muestra las heridas de la guerra, la incipiente adolescencia perdida en el universo, en este caso una adolescencia voyeur y onanista, y mucha tensión sexual que termina desembocando en unas secuencias explosivas y cargadas de una fuerza poco común. Provocativa, políticamente incorreta (y necesaria), y un cross a la mandíbula de mentes “bien pensantes”. Cuando pensaba que arrancábamos el día de manera soporífera, el joven se desata y termina despertando a todos, más de cuarenta años después.

Stellet Licht (Luz silenciosa): Segunda del día jueves. Poco podría agregar que no haya mencionado en mi crítica para Cine.com. Lo esencial: Aquellos a quienes no les molesta ver un film de dos horas y media (en el BAFICI están exhibiendo varias películas de más de cuatro horas, así que tampoco es mucho), pueden llegar a encontrar uno de los films más bellos y dolorosos de los últimos años. Los prejuiciosos de la duración (y de la lentitud), deberían darle una chance a esta masterpiece de Carlos Reygadas, que lleva su estética a un estado de plena madurez. Bonus track de la proyección: El placer de ver a Reygadas en persona hablando de su manera de ver el cine es indescriptible. Crítica de Cine.com aquí.

Shine a light: Después de la hermosa pero dura Stellet Licht, que mejor que cerrar con una película “up”, y si bien fue exhbida en el marco del BAFICI, la vi el día de su estreno comercial. Me refiero a Shine a light, de la que tampoco voy a decir mucho más que mi critica publicada hoy en Cine.com. Stones + Scorsese, en un show impecable, mechado con apuntes graciosos y un archivo estupendamente seleccionado. Alta música, alto espectáculo cinematográfico, y una lección definida de cómo filmar una gran banda en un gran concierto (según Scorsese, filmando siempre a la banda y nunca al público, al menos un punto de vida válido). Crítica de Cine.com aquí.

yo: Esta la vi hace unas horas, cuando el agotamiento que queda luego de un fin de semana de rodaje, hace que dudemos si vale la pena acercarse al cine, aún con la entrada comprada anticipada. Ópera prima de Rafa Cortes, un español al que, según su testimonio post-proyección, le interesa más plantear preguntas que respuestas. Esa intención se nota muchísimo en yo, película que se abre como un interrogante en sí. Un alemán llamado Hans, llegado a Mallorca, que es confundido con otro Hans, hecho que atraviesa las acciones del nuevo Hans, en una formidable interpretación Álex Brendemühl, un Hans desencajado y constantemente humillado por el pueblo. ¿Film de fantasmas, film de suspenso, o una exploración sobre el choque de idiomas/culturas y la multiplicidad como concepto central? Todo junto, y en su justa proporción. Durante la proyección se me presentaba reiteradamente el término desfasaje y, curiosamente, acabo de encontrar un texto de Pamela Biénzobas que describe las vertientes de este término (que se dice desfase, no desfasaje como se suele decir) en relación a la película. Biénzobas dice lo siguiente: “yo toma códigos conocidos y reconocidos, y los empuja hasta que el desfase de los elementos se hace evidente. Desfase de la identidad del personaje y de la identificación del espectador. Desfase de los géneros y de las estructuras. Desfase y desviación.” Intrigante durante todo su metraje, y provisto de una originalidad narrativa y conceptual pocas veces vista en el cine actual, todo eso es yo. Una verdadera novedad, que vale la pena ver.

Y seguiremos con mucho más. Sin ir más lejos, hoy 22.30 tengo función de The deathmaker, del alemán Romuald Karmakar. Hasta la próxima.