Estreno en España: 25 Enero 2008

Puntuación:


Sinopsis

Después de graduarse en la universidad, Christopher McCandless, un joven de 22 años al que todos auguran un brillante futuro, decide dejar atrás su cómoda vida y partir en busca de aventuras. El periplo del joven trotamundos le convirtió en un símbolo para muchas personas.


Crítica de Cine.com
por
Leo Aquiba Senderovsky

El paladar de quienes disfrutan escribiendo sobre cine, tiende a relamerse ante cierta clase de películas. No necesariamente las mejores, las más cerradas, las más coherentes en su totalidad, son las que despiertan más ideas en la crítica. Por el contrario, las verdaderamente interesantes son aquellas que no temen ahogarse en su propio riesgo, en su desmedida ambición. Sean Penn (quien, hay que decirlo, arriesga en todo lo que hace, tanto en muchos de sus papeles como actor, como también en su rol de guionista y director) asume el riesgo de realizar una «road movie» donde la cita literaria, las voces de ciertos personajes, y la multiplicidad de paisajes e historias, se revelan tan importantes como el trayecto del protagonista. Basado en el caso real de un joven que, en 1990, abandona su acomodada y previsible vida para «adentrarse en lo salvaje», Penn no desaprovecha la oportunidad de hacer una mínima referencia a la Guerra del Golfo, sin embargo, esa escena no deja de ser apenas un apunte anecdótico. La verdadera ambición de Penn está en explotar al máximo la historia, a través de ciertos recursos visuales, algunos interesantes, correctamente empleados y funcionales a la historia, y otros que, por momentos, muestran un excesivo desparpajo y rápidamente llegan a agotarse. Junto a este esfuerzo de no dejar de aprovechar los recursos técnicos y narrativos (la sobreimpresión de sus anotaciones para no resentir el relato, y la división por capítulos, por ejemplo), llama la atención la forma en que Penn organiza al elenco. El protagonista absoluto es Emile Hirsch, quien para su interpretación de Christopher/Alexander entrega al máximo su talento y su cuerpo, encarnándolo de forma extrema, particularmente en las últimas secuencias. Pero más allá de su enorme y formidable actuación, el elenco está compuesto por un interesante número de figuras de primera talla, y todos aprovechan al máximo sus pocos minutos de participación. Quienes más se destacan en este sentido son William Hurt, Marcia Gay Harden, y un maravilloso y conmovedor Hal Holbrook, quien eleva considerablemente el peso de los actores secundarios. Hacia rutas salvajes es, de alguna manera, «road movie» en su mayor expresión. Una película que desborda humanidad, tanto en la exploración de cierto trayecto espiritual del protagonista, como en la exposición de las muestras de solidaridad de las personas que encuentra en el camino. Una película que, a su vez, desborda por la enorme cantidad de ideas narrativas y riesgos estéticos que asume. Por momentos tiende a equivocarse en sus elecciones, pero en su totalidad prima el esfuerzo, el talento, el atrevimiento (carente por completo de restricciones), y las virtudes cinematográficas que esta historia, para nada sencilla de narrar y con demasiadas aristas interesantes, ha contado en su notable paso a la gran pantalla.


Dirección: Sean Penn.
País:
USA.
Año:
2007.
Duración: 140 min.
Género: Biopic, drama, aventuras.
Interpretación: Emile Hirsch (Christopher McCandless), Marcia Gay Harden (Billie McCandless), William Hurt (Walt McCandless), Jena Malone (Carine McCandless), Catherine Keener (Jan Burren), Hal Holbrook (Ron Franz), Kristen Stewart (Tracy), Vince Vaughn (Wayne Westerberg), Brian Dierker (Rainey).
Guión: Sean Penn; basado en el libro «Hacia rutas salvajes» de Jon Krakauer.
Producción: Sean Penn, Art Linson y Bill Pohlad.
Música: Eddie Vedder, Michael Brook y Kaki King.
Fotografía:
Eric Gautier.
Montaje: Jay Cassidy.
Diseño de producción: Derek R. Hill.
Vestuario: Mary Claire Hannan.
Estreno en USA: 21 Septiembre 2007.


Biofilmografía de Sean Penn

Hijo del director de cine Leo Penn y hermano del fallecido actor Chris Penn.

Ha tenido una gran presencia mediática por asuntos ajenos a su carrera. En los años 1980 su tormentosa relación con la cantante pop Madonna, le hizo ganar una reputación de hombre violento. Después fue uno de los más notorios opositores a la invasión de Iraq de 2003, llegando incluso a visitar dicho país algunas semanas antes de que se iniciara la operación militar. Políticamente, se ha declarado marxista-maoísta.

En enero de 2008 renunció a su trabajo como periodista en el periódico San Francisco Chronicle en el que era colaborador. El motivo de la renuncia fue que no le gustó que el periódico calificara al presidente venezolano Hugo Chávez como dictador ya que había sido elegido democráticamente.

En 2003, ganó el premio Oscar al mejor actor, por su desempeño el año anterior en la película Mystic River.

Filmografía

# Into the Wild (2007)

# Peter Gabriel: Play (2004) (V) (video «The Barry Williams Show»)

# 11’09»01 – September 11 (2002) (segment «USA»)

# Bruce Springsteen: The Complete Video Anthology 1978-2000 (2001) (V) (video «Highway Patrolman»)

# The Pledge (2001)

# The Crossing Guard (1995)

# The Indian Runner (1991)


CÓMO SE HIZO «HACIA RUTAS SALVAJES»

1. El proyecto

En los dos años que Chris McCandless dedicó a buscarse a sí mismo y su sitio en el mundo, adquirió la experiencia de toda una vida. La adaptación cinematográfica que Sean Penn realiza de la novela superventas Hacia rutas salvajes, de Jon Krakauer, reúne el mosaico formado por las diferentes etapas del viaje emprendido por el joven, desde la nueva identidad que adopta al principio de su viaje, pasando por la declaración de independencia que hace a su atónita familia antes de irse y lo que le enseñan las asombrosas personas que se cruzan en su camino, hasta el conjunto de errores que produjo su fallecimiento en la cúspide del viaje que tanto había cambiado su visión del mundo. Inmediatamente después de su publicación en 1998, el libro de Jon Krakauer se convirtió en algo inusual en este mundo urbanizado: un clásico de la naturaleza. La novela conquistó a lectores de todo tipo a través de la descripción de la vida y muerte de Christopher McCandless, un adinerado joven de 24 años que renunció a una vida cómoda e intentó dejar atrás su identidad para encontrar el auténtico significado de la libertad y de la naturaleza antes de desaparecer en parajes poco conocidos para no volver jamás. El retrato de Christopher McCandless, de su búsqueda y de sus 113 increíbles días en pleno Alaska con sólo lo mínimo se convirtió en un relato inolvidable en la novela de Jon Krakauer, que surgió a partir de un artículo que escribió para la revista Outside Magazine. Escalador y amante de la naturaleza que se siente atraído por lugares peligrosos, el autor escogió un acercamiento intimista a la historia de McCandless. Empieza planteando la pregunta de por qué algunos jóvenes estadounidenses se sienten atraídos por el riesgo. Sigue con la teoría de que los problemas familiares y la búsqueda de una vida auténtica que vaya más allá del dinero y de la ambición tienen mucho que ver con dicha atracción. La novela, rebosante de misterio e intimismo, absorbe sin por eso dejar de tocar temas de gran envergadura: el papel de la naturaleza a la hora de moldear la imaginación estadounidense; los lazos y las responsabilidades familiares; la lucha entre el individualismo en estado puro y la necesidad de amor y compañía, así como el idealismo basado en partes iguales de esperanza y orgullo.

El resultado fue un superventas que consiguió salir de la parcela adjudicada a los libros sobre la naturaleza; no sólo fue aclamado como obra literaria, también se convirtió en tema de conversación de sobremesa. Según el crítico literario Christopher Lehmann-Haupt, del New York Times, Krakauer había escogido los elementos controvertidos de la historia de McCandless y «los había convertido en un drama desgarrador del anhelo humano».

Hoy en día, el autor cree que, sea como sea la novela, Chris McCandless sigue siendo un misterio, un ser humano fascinante e imperfecto cuyo viaje plantea muchas preguntas acerca de la vida moderna.

«Gran parte de mi motivación a la hora de escribir el libro partió de mi identificación con Chris y de intentar entenderle, pero no diré que lo conseguí del todo», dice Jon Krakauer. «Chris no era un joven corriente. Era ensimismado, testarudo, impetuoso. Pero tenía el corazón puro, y no transigía. Tenía ideales muy elevados y una gran rectitud moral. Estaba convencido de que no se debía ir por el camino fácil. Algunos dijeron que no estaba preparado, que fue imprudente y alocado. Preguntaron por qué se fue a Alaska sin hacha y sin radio. Pero para él no habría sido una aventura. Ya no quedaban lugares en blanco en los mapas, y Chris se dejó el mapa en casa».

Cuando Sean Penn vio la novela en una librería, tuvo una reacción inmediata y visceral. Recuerda que la foto de un autobús abandonado en medio de la nieve le atrajo como un imán: «La leí de cabo a rabo dos veces antes de dormirme. Al día siguiente, no recuerdo a qué hora me levanté, empecé inmediatamente a hacer gestiones para comprar los derechos. La historia me pareció imborrable, muy cinematográfica, gracias a los personajes y el paisaje».

Sean Penn tardó casi diez años en conseguir los derechos. Al principio, la familia McCandless recibió numerosas ofertas, pero aún no se habían repuesto de la muerte de su único hijo y no tomaron ninguna decisión. «Entonces la familia no estaba preparada para que se hiciera una película, pero Sean siguió en contacto con ellos», recuerda el productor Bill Pohlad, que también produjo la oscarizada Brokeback Mountain/En terreno vedado.

Billie McCandless, la madre de Chris, incluso llegó a decirle a Sean Penn que había soñado que su hijo le decía que no se hiciera la película, pero Sean Penn no cejó en su empeño, aunque nunca los presionó. «Siempre me pareció que debía ser una película y que algún día lo sería», recuerda.

Diez años después de que leyera la novela, sonó el teléfono. «Llamaron de pronto y dijeron que estaban de acuerdo. Sinceramente, no sé qué les hizo cambiar de idea», dice el director. Jon Krakauer, que siempre antepuso los deseos de los McCandless a los suyos, cree saber por qué: «Hay algo muy directo en Sean, dice lo que siente y no queda más remedio que creerle. Los McCandless son totalmente diferentes, pero Sean les inspiró confianza».

Sean Penn dice que hacía años que tenía el guión en la cabeza, desde el día que leyó la novela. Ahora era necesario plasmarlo en el papel. Según Art Linson, que conoce y trabaja con el director y guionista desde el comienzo de su carrera como actor: «Era como si Sean llevase diez años pensando en esta película. Las palabras fluían porque lo tenía todo pensado antes de escribir la primera palabra».

A primera vista, adaptar para la gran pantalla el libro de Jon Krakauer, lleno de citas, poemas y documentos, no parecía una empresa fácil, pero Sean Penn se sentía tan conmovido por la historia que fue un proceso instintivo y rápido.

«Me senté y empecé a escribir sin volver a leer el libro, y habían pasado diez años desde la primera vez. Escribí lo que tenía en la cabeza», recuerda. «Luego volví a leerlo y descubrí que Jon había hecho un buen trabajo porque estaba todo en el libro. Antes de empezar la segunda versión, recorrí los lugares donde había ido Chris y conocí a algunas de las personas con las que se había cruzado. Fue otra forma de enriquecer la historia. A continuación, tuve que reducir el conjunto hasta que alcanzara proporciones cinematográficas».

Sean Penn mantuvo emotivas conversaciones con los McCandless, sobre todo con Carine, la hermana de Chris, que compartió sus diarios, cartas y recuerdos más íntimos con el director. También intentó conocer a las personas con las que se había cruzado Chris a principios de los 90. «Todos aportaron algo», dice. Incluso contrató a Wayne Westerberg, del que Chris se hizo amigo en Dakota del Sur y al que interpreta Vince Vaughn en la película, como asesor y conductor durante el rodaje.

Sean Penn supo desde el principio cómo estructurar el guión: dividió en varios capítulos el viaje de dos años de Chris desde que salió de su hogar en Atlanta hasta llegar al autobús abandonado en Alaska. Dice: «Quería contar su vida, desde su nacimiento hasta su muerte, en los dos años que transcurren desde que deja su casa hasta su fallecimiento».

El resultado es un retrato muy vivo y dinámico de un joven y de su viaje idealista. Hablando del guión, el productor Art Linson dice: «Creo que Sean aportó algo nuevo a la historia. Es más que la recreación de la novela de Krakauer. Consigue dar la sensación de estar dentro de la persona. De algún modo, entre la arrogancia y la humanidad de Chris McCandless, hay una persona de carne y hueso con la que uno se conmueve».

Bill Pohlad añade: «Me parece que Sean se metió dentro del personaje de Chris de modo asombroso. Ha sabido comunicar por lo que pasaba, aunque no sepamos lo que realmente le pasó. Impactó mucho a la gente que conoció, no porque hiciera cosas grandes, sino por su manera de ser».

Desde el principio, Sean Penn tuvo muy claro que debía respetar fielmente lo que Chris McCandless había hecho, visto y pensado. La película es una mezcla de imágenes épicas e impresionantes salpicadas con un realismo bastante duro, muy al estilo documental. «Sean quería que la película fuera realista; lo consiguió usando actores profesionales y no profesionales, y rodando en decorados naturales por todo el país», dice Bill Pohlad.

Este planteamiento también conquistó a Jon Krakauer, que reconoce haber tenido dudas acerca de la versión cinematográfica: «Sean ha hecho una película que dejará huella en los espectadores», dice el autor. «Nada está mascado, es una película intensa, impresiona y plantea interrogantes».

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