Estreno en España: 1 Febrero 2008

Puntuación:


Sinopsis

Hace mucho tiempo, el profesor de filosofía de Carter Chambers (Morgan Freeman), en su primer año de carrera, les sugirió a sus estudiantes que elaborasen una «lista de deseos», un recuento de todas las cosas que querían hacer, ver y experimentar en la vida antes de morir. Pero, mientras Carter estaba aún tratando de aclarar sus sueños y planes privados, la realidad se entrometió. Matrimonio, hijos, una multitud de responsabilidades y, finalmente, un trabajo de mecánico de automóviles durante 46 años, gradualmente cambiaron su idea de lo que era una lista de deseos en poco más que un recuerdo agridulce de oportunidades perdidas y en un ejercicio mental en el que pensaba de vez en cuando para pasar el tiempo mientras trabajaba bajo la capota de un coche. Entretanto, el multimillonario empresario Edward Cole (Jack Nicholson) nunca vio una lista sin pensar en los beneficios. Siempre estaba demasiado atareado haciendo dinero y construyendo un imperio para pensar en cuáles podrían ser sus necesidades más profundas, más allá de la siguiente adquisición o una taza de café para gourmets. Entonces, la vida les dio a ambos un toque de atención urgente e inesperado. Carter y Edward se encontraron compartiendo una habitación de hospital con mucho tiempo para pensar en lo que sucedería a continuación, y en cuánto de ello estaba en sus manos. A pesar de sus diferencias, pronto descubrieron que tenían dos cosas muy importantes en común: una necesidad no satisfecha de aceptarse a sí mismos y las elecciones que habían hecho, y un deseo urgente de pasar el tiempo que habían perdido haciendo todo lo que siempre quisieron hacer. Así que, en contra de las órdenes del médico y del sentido común, estos dos auténticos desconocidos abandonan el hospital y se lanzan a la carretera juntos para vivir la aventura de su vida.


Crítica de Cine.com
por
Leo Aquiba Senderovsky

De la extensísima filmografía de Morgan Freeman, hay una película que vale la pena traer a colación. La película es de comienzos de los noventa, y se titula Cadena perpetua. Este film pasó desapercibido en su estreno en Estados Unidos, y resultó un inesperado batacazo de taquilla en su edición en video. Difícil oír la inconfundible voz de Morgan Freeman al comienzo de Ahora o nunca, y no asociarla con su voz narradora en aquella película. La trama de Cadena perpetua no tiene absolutamente nada que ver con la de Ahora o nunca, pero ambas comparten temas y tono. Los temas que aparecen son la amistad y la libertad, en todas sus aristas. Ambas hablan de las mismas cosas, con un tono similar. El director de Cadena perpetua es Frank Darabont. Tanto Darabont, como Rob Reiner, director de esta, son dos experimentados artesanos «clasicistas» al servicio de buenos guiones, en su mayoría dramáticos y/o sensibleros. El guión de Ahora o nunca cae al comienzo en sucesivos golpes bajos, para luego reponerse de estos y salir adelante con espíritu esperanzador y muchos diálogos cargados de buen humor. Gran parte del mérito principal de la película lo conforma la pomposa dupla protagónica, Morgan Freeman está excelente, como siempre, y Jack Nicholson, pese a sus momentos más crudos y a sus cejas rebeldes (toda una marca registrada), sorprende de la misma forma que en aquel papel dramático de A propósito de Schmidt. Habitualmente, las películas sensibleras no son del agrado de la crítica. A mí, qué quieren que les diga, me enamoran películas como el clásico lacrimógeno Cinema Paradiso, disfruto viendo Cadena perpetua, y Ahora o nunca llegó a hacerme reír y emocionar en partes iguales. Los mejores paisajes del mundo, que aparecen como postales en esta película, no le agregan mucho a la propuesta. Cuando una historia está bien contada, y cuenta con estupendas actuaciones, no hace falta nada más.


Dirección: Rob Reiner.
País:
USA.
Año: 2007.
Duración: 97 min.
Género: Comedia dramática.
Interpretación: Jack Nicholson (Edward Cole), Morgan Freeman (Carter Chambers), Sean Hayes (Thomas), Rob Morrow (Dr. Hollins), Beverly Todd (Virginia), Alfonso Freeman (Roger Chambers), Rowena King (Angelica).
Guión: Justin Zackham.
Producción: Craig Zadan, Neil Meron, Alan Greisman y Rob Reiner.
Música: Marc Shaiman.
Fotografía:
John Schwartzman.
Montaje: Robert Leighton.
Diseño de producción: Bill Brzeski.
Vestuario: Molly Maginnis.
Estreno en USA: 11 Enero 2008.


Biofilmografía de Rob Reiner

Nació el 6 de marzo de 1947 en Nueva York. Hijo del actor y director de cine Carl Reiner y hermano del director Lucas Reiner.

Comenzó su andadura artística en teatros y platós de televisión. Es un especialista en comedias.

Se divorció de la actriz Penny Marshall y actualmente está casado con la también actriz Michele Singer con la que tiene 3 hijos. Una de ellas es la actriz Estelle Reiner.

Filmografía

2007: The Bucket List – Director

2005: Rumor Has It (Dicen Por Ahí) – Director

2003: Dickie Roberts: Former Child Star (Dickie Roberts: El Ex-Actor) – cameo como sí mismo

2003: Alex & Emma – Director y cámeo

1999: EdTV – actor

1999: The Story of Us (Nuestro Amor) – Director, actor

1996: Ghosts of Mississippi (Fantasmas Del Pasado) – Director

1989: When Harry Met Sally… (Harry y Sally) – Director

1995: The American President (Mi Querido Presidente)- Director

1994: North (Un Niño Llamado Norte) – Director

1993: Sleepless in Seattle (Sintonía De Amor ó Algo Para Recordar) – Actor

1992: A Few Good Men (Cuestión De Honor o Algunos Hombres Buenos)- Director

1990: Misery (Miseria) – Director

1987: The Princess Bride (La Princesa Prometida) – Director

1986: Stand By Me (Cuenta Comigo)- Director

1985: The Sure Thing (Quiero Decirte Que Te Amo ó Una Chica Segura) – Director

1984: This Is Spinal Tap (Esto Es Spinal Tap) (Dirección y actuación secundaria)

1979: The Jerk (El Idiota) Actuación no acreditada

1977: Fire Sale – actuación


CÓMO SE HIZO «AHORA O NUNCA»

  El director y productor Rob Reiner sólo llevaba leídas 10 páginas del guión de «The Bucket List» cuando le dijo a su socio en la producción Alan Greisman que había encontrado su siguiente proyecto. Como Greisman recuerda, «Le dije que leyera el resto, sólo para estar seguro, pero no había ninguna duda al respecto. Se trataba de un tema que le llegaba al corazón y, sin tener que leer más, lo tenía claro. ‘Me encanta esta historia; conozco a estos personajes’, dijo. ‘Eso es todo»‘. A continuación, ambos se pusieron en contacto con los productores Craig Zadan y Neil Meron de Storyline Entertainment, que les habían enviado el guión, y comenzaron a hacer planes que harían que la producción de «The Bucket List» se iniciase ese mismo año. Reiner reaccionó ante la historia de un modo inmediato y profundamente personal, y creía que trataba temas con los que mucha gente se podía identificar. «La generación del baby boom, en concreto, está empezando a examinar y evaluar sus vidas de un modo más profundo, y los temas que trata ‘The Bucket List’ le resultan familiares. Los que tenemos padres o abuelos entrados en años podemos apreciar lo que significa recordar el tiempo perdido y también mirar hacia adelante y pensar en lo que estamos haciendo con el tiempo que se nos ha concedido. Sabía que éste era un tema que, sin ninguna duda, quería tratar ahora. «Había algo en ella», añade, mencionando las posibilidades de la historia para el humor natural y para las situaciones humanas íntimamente personales, por no mencionar «la gran aventura que lleva a estos dos hombres por el mundo para averiguar lo que ha estado ardiendo dentro de ellos toda su vida». A Zadan y Meron no les sorprendió, porque ellos mismos se habían enamorado de la historia después de que «The Bucket List» hubiese despertado el interés de su jefe de desarrollo de películas, Travis Knox, uno de los productores ejecutivos de la película. «Fue como cualquier otra noche cuando llevé a casa un montón de guiones para leer, pero éste fue el primero en mucho tiempo que no pude dejar de leer. Era especial, una combinación única de humor y sentimiento. Tenía que participar en la película», dice Knox, recordando cómo a continuación llevó el guión a Zadan y Meron y sugirió a Reiner, con el que los productores habían hablado recientemente sobre un tema totalmente distinto y habían establecido una innegable relación creativa.

  Reconociendo la impresionante obra de Reiner, Zadan recuerda, «Lo que nos gustó de Rob fue su capacidad para encontrar el humor en temas emocionales. Es esa profundidad lo que hace que tenga tanto impacto como director y exactamente lo que todos queríamos para ‘The Bucket List».

  Greisman comenta, «Se trata de una historia sobre la amistad y el amor y sobre descubrir lo que es realmente importante en la vida. Despierta muchas emociones, pero al mismo tiempo te hace reír, y al final creo que dice algo importante sobre la condición humana». Además, nos recuerda, como afirma Jack Nicholson, «Son las cosas que no haces en la vida, las que más lamentas, no las que haces».

  La creciente—y a menudo intensa—compenetración que se establece entre estos dos improbables compañeros de viaje es lo que da impulso a la historia. Aunque son polos opuestos en lo que se refiere a procedencia, temperamento, experiencia y en otros muchos aspectos, lo que comparten compensa con creces estas diferencias superficiales.

  Morgan Freeman, que interpreta a Carter, comenta, «Te atrae la gente con la que tienes algo en común, y estos dos tienen algo muy importante en común. Tienen el resto de su vida en sus manos y ambos lo saben. Cuando Carter conoce a Edward, se le ofrece la oportunidad de hacer las cosas de manera diferente por primera vez, de vivir a su modo. Para un hombre que tiene la sensación de que ha pasado su vida haciendo lo que es mejor para todos los demás, eso es muy fuerte».

  La propia lista, de una de las clases de la facultad a las que Carter asistió antes de abandonar sus estudios para mantener a su familia, «fue un ejercicio premonitorio. Su finalidad era que los jóvenes se centraran, haciéndoles pensar en lo que era realmente importante para ellos y en lo que querían conseguir en la vida», explica Reiner. Es una idea a la que Carter, introspectivo por naturaleza, ha vuelto a menudo y ha ido puliendo, despreocupadamente, y vuelve a jugar con ella mientras yace en el hospital contemplando sus opciones. Incluso si Carter hubiera contemplado alguna vez la posibilidad de alcanzar las cosas de su lista de deseos, sin duda no espera hacerlo ahora, y así lo dice cuando Edward ve la lista por casualidad y le pregunta sobre ella.

  Pero Edward, que no está familiarizado con los conceptos de «no» y «demasiado tarde», le propone que hagan exactamente eso. De inmediato. Incluso añade sus propios puntos, con su peculiar estilo.

  Freeman comenta lo mucho que difieren los dos, incluso en esto. «Edward lo plantea como una lista de cosas prácticas por hacer. Mientras que los deseos de Carter tienen una vertiente más espiritual, como ‘contemplar algo majestuoso’ y ‘ayudar a un extraño porque sí», Edward busca la adrenalina, como saltar de un avión y besar a la chica más guapa del mundo».

  Al final, en contra del consejo del médico de Edward y en contra de las categóricas y sinceras protestas de la cariñosa esposa de Carter, Virginia, estos dos tozudos sesentones se lanzan juntos a compartir la aventura de dos vidas, en un viaje sin límites y sin parangón—para hacer todo lo que siempre quisieron hacer y, en el proceso, comprender mejor quiénes son y lo que significan sus vidas.

  «Pensé que era algo muy audaz, y a mí me gusta ser audaz», dice Nicholson, añadiendo que, «Tiene muchas cosas en las que la gente piensa pero que no las expresa».

  «En el camino, la amistad entre ellos cambia profundamente», dice Meron. «Puede que, para Edward, todo haya comenzado como una diversión, pero el modo de pensar de Carter comienza a influir en él. Poco a poco, Edward empieza a examinar su vida de un modo que nunca lo había hecho antes y pasa a convertirse en un individuo más centrado emocionalmente. Aunque, sin duda, todavía tiene un largo camino que recorrer.

  «La cuestión es que nunca es demasiado tarde», añade. «Decidir qué es lo que importa y luego tratar de conseguirlo lo mejor que puedes es algo que se puede aplicar a todo el mundo, no importa la edad ni las circunstancias».

  El guionista Justin Zackham, también productor ejecutivo de la película, fue en todo momento flexible sobre la edad ideal que imaginaba para sus aventureros protagonistas, pero dice, «Mi opinión era que se necesitaban personajes que ya hubieran vivido bastante. Deberían tener cosas que lamentar. Para alguien más joven, eso sería más bien una conjetura». Curiosamente, confiesa, incluso en el estadio inicial, «Escribí el guión con la voz de Morgan Freeman en mi cabeza».

  No pasó mucho tiempo antes de que la voz de Jack Nicholson también se convirtiera en un factor decisivo. En las semanas previas a la producción, el actor se reunió regularmente con Rob Reiner para trabajar el diálogo, escena a escena. Dice Reiner, «Permítame decirle algo sobre Jack Nicholson que la mayoría de la gente no sabe. Sin duda es un magnífico actor, todo el mundo sabe eso, pero también es un muy buen escritor, un auténtico artesano de la palabra. Sabe cómo hacer que las frases sean más interesantes, expresivas e intencionadas. Su punto de vista, como el mío, era que no íbamos a hacer muchas películas como ésta—de hecho, sólo vamos a hacer ésta—así que queríamos explorar todos los matices y hacerlo bien. Lo estudiamos todo a fondo antes de la producción y más tarde incluso durante el rodaje intercambiábamos ideas en su trailer».

  El reto, afirma Reiner, era «equilibrar el humor y la emoción de la historia, para hacer que resultase entretenida pero sin vulgarizarla. Se trata de un tema serio y queríamos tratarlo con el respeto que se merece, pero, al mismo tiempo, hay muchas posibilidades para la comedia, y ver la energía de estos dos magníficos actores superándose mutuamente es un placer».

  Como sucede muy a menudo, «No son tanto las circunstancias sino el modo en que la gente las afronta lo que constituye la diferencia. Eso es lo que le da a ‘The Bucket List’ su brillantez», dice Zadan. «Es una historia llena de emoción, calidez y optimismo. Está llena de vida».

  «Todo el mundo puede tener una lista e deseos», comenta Zackham. «Igual que no hay un ser humano en la tierra que no quiera ser querido, no hay nadie que no tenga en el fondo de su mente pensamientos sobre lo que quiere conseguir. Pero a veces nos vemos atrapados en la rutina diaria y a veces fluctuamos en direcciones a las que no pretendíamos ir. ‘The Bucket List’ trata de dos personas que se arman de valor, que tienen la fuerza de perseguir sus sueños, lo cual es—triste y sorprendentemente—una rareza en la vida».

  Tras haber decidido hacer esta película, la siguiente idea de Rob Reiner era que necesitaba por encima de todo a Morgan Freeman para el papel de Carter Chambers. «No podía imaginarme a nadie más que a Morgan para este papel. Su participación era esencial».

  Afortunadamente, a Freeman le atrajo realmente el guión… y propuso una sugerencia para el reparto que Reiner ya tenía en mente: Jack Nicholson como Edward Cole. Reiner y Nicholson habían trabajado anteriormente en la popular película policíaca de 1992 «Algunos hombres buenos», por la que ambos fueron nominados a los Oscar.

  «Si hablamos de listas de deseos personales», declara Freeman, «trabajar junto a Jack Nicholson estaría sin duda en la mía». La química entre Edward Cole y Carter Chambers depende en gran medida de la interacción de Jack Nicholson y Morgan Freeman como actores y amigos. Como comenta Freeman, «El modo en que nos damos la réplica el uno al otro es algo que no puedo describir. Simplemente lo hacemos. Lo que Jack aporta al papel es su particular energía, experiencia y carisma. Sea lo que sea, es lo que hace que todos vayamos a ver cualquier película en la que él interviene. Llamémosle atracción».

  «Jack puede ser muy explosivo en pantalla, y Morgan es como el maestro zen que no deja que nada le altere», apostilla Reiner. «Se complementan de una manera muy especial. Sabía que la química entre ellos sería sorprendente y daría un impulso a los diálogos y a la acción de una manera que no podíamos imaginar sólo leyéndolos».

  «Es un placer», dice Zadan, «ver a los dos desarrollar estos personajes. Había frases en el guión que pensaba que estaban muy bien escritas, pero no sabía lo divertidas que eran hasta que oí decirlas a Jack y todos nos echamos a reír. Tiene una manera única de encontrar al personaje en cada palabra y en cada frase. Y Morgan es simplemente incapaz de dar una nota falsa. Nunca. Con él, nunca existe una mala toma».

  Cada personaje soporta su dosis de desencanto a su manera. «Edward es un multimillonario, siempre consigue lo que quiere y no se priva de ningún lujo», explica Reiner. «Vive para hacer dinero y ha puesto toda su energía en los negocios, sacrificando cualquier cosa que se parezca a una vida personal. Se ha convertido en la personificación del dicho de que todo el mundo lamenta, en su lecho de muerte, haber pasado tanto tiempo en la oficina, sólo que no se da cuenta».

  «Esa lucha le ha dejado bastante solo, rodeado de dinero, por decirlo así», reconoce Nicholson. Aún así, es ese espíritu competitivo lo que le sirve a Edward en esta situación, permitiéndole enfrentarse a cualquier obstáculo que se interponga en el camino del viaje que tiene intención de hacer con Carter. «Sea lo que sea, está dispuesto a pelear por ello porque básicamente es un luchador».

  Aún así, comenta Greisman, «Sin sacrificar un ápice el impulso que llevó a Edward a la cima del mundo de los negocios, Jack también aporta a este personaje una conmovedora vulnerabilidad».

  Entretanto, Carter alimenta sus propios remordimientos. «Está decepcionado… bueno, al menos él cree que está decepcionado», dice Freeman. «Había cosas que quería hacer en su vida, pero las circunstancias le superaron y su sentido del deber le hizo cambiar de dirección. Trabajó, crió una familia, dio educación a sus hijos y ahora, aunque su familia signifique todo para él, no puede evitar la sensación de que ha perdido su oportunidad.

  «Mucha gente acaba en la situación de Carter», continúa diciendo Freeman. «Si tienen suerte, puede que se den cuenta de que, después de todo, tienen lo que querían. No creo que, si nos ofrecieran otra oportunidad en la vida, hiciéramos necesariamente elecciones diferentes, porque la mayoría de esas elecciones se hacen basadas en lo que deseamos o necesitamos en ese momento, no en lo que podría suceder en el futuro».

  Como ayudante y cómplice de estos dos en su improvisada aventura está Thomas, el ayudante personal de Edward Cole, experto en café y su hombre para todo, interpretado por Sean Hayes, galardonado con el Emmy. No importa cuál haya sido su trabajo original, Thomas obviamente lo ha superado, no sólo sorteando todos los exigentes detalles de la agenda personal y empresarial de Edward con inteligencia y aplomo sino también sabiendo manejar los estados de ánimo y la irritante personalidad de su jefe como un profesional.

  «Es el ayudante que devuelve tanta basura como recibe de Edward y es probablemente una de las pocas personas que no le tiene miedo», afirma Hayes. «Thomas está siempre disponible y nunca va mal vestido, lo cual se convirtió en una broma recurrente. No importa la hora del día o de la noche o en qué remoto lugar perdido se encuentre, Thomas siempre aparece con traje y corbata».

  Hayes, al que le encanta hacer listas y establecerse metas, piensa, «Es una historia con mucha motivación, un tributo al hecho de mirar hacia adelante. Soy un gran fan de las películas que contienen sutiles lecciones vitales o que te hacen pensar en las cosas de manera distinta cuando sales del cine».

  Los productores Zadan y Meron trabajaron con el actor en la película de televisión de 2002 elogiada por la crítica «Martin and Lewis», en la que Hayes interpretaba a Jerry Lewis. Según Meron, «Thomas está claramente ahí para ejecutar las órdenes de Edward, pero, a su manera, sabe perfectamente quién es Edward y lo que necesita incluso mejor que el propio Edward. A veces gestiona situaciones que llevarán a Edward a su propio camino de auto-descubrimiento, lo cual es algo hermoso de ver».

  «Sean es también el perfecto complemento para Jack, y los dos tienen algunas conversaciones muy cáusticas que se basan en gran medida en la impecable y sobria interpretación de Sean. Además, a menudo introducía sus propios chistes gratuitamente», añade Reiner.

  Al igual que Thomas, el médico de Edward, el Dr. Hollins, sabe con quién está tratando pero, a diferencia de Thomas, carece de la más mínima habilidad para predecirlo o controlarlo. Rob Morrow, nominado varias veces a los Emmy y a los Globos de Oro, es Hollins.

  Renunciar al tratamiento en favor de esta aventura espontánea a no se sabe dónde no es exactamente lo que el médico aconseja. De hecho, el médico le dice directamente que no lo haga, pero, como alguien que haya tratado alguna vez con Edward, desde sus accionistas y abogados hasta sus dos ex esposas, Hollins sabe que no tiene ningún sentido discutir con él.

  Greisman dice, «Tuvimos la suerte y estamos encantados de que Rob pudiese compaginar este papel con su trabajo en la serie, y ha estado estupendo. Como médico de Edward, su papel es representar la voz de la razón, pero se puede ver en su rostro y en su actitud que es muy consciente de que nada de lo que diga persuadirá a este hombre de hacer exactamente lo que quiera».

  De parte del Dr. Hollins está la esposa de Carter, Virginia, interpretada por Beverly Todd, que trabaja aquí por tercera vez con Morgan Freeman. Actuaron por primera vez juntos en un drama de dos personajes en el Public Theater de Joe Papp en Nueva York a principios de los años 70 y posteriormente en la película de 1989 «Lean On Me».

  Virginia no sólo quiere que Carter se quede en el hospital por lo que ella cree que es su propio bien, sino que también, sencillamente, quiere que se quede por lo que a ella le concierne. Enfadada, herida y con sensación de abandono, «No puede hacerse a la idea del hecho de que este esposo al que conoce, quiere y ha cuidado durante todos estos años, se embarque en una alocada aventura con un hombre al que acaba de conocer, cuando ni tan siquiera sabe cuánto tiempo les queda juntos», explica Todd. Además, en este estadio crucial de su vida, «Teme que él pueda culparla de su fracaso para conseguir sus metas, porque eso es lo que a veces hace la gente, y eso le parte el corazón».

  Freeman reconoce a Todd el mérito de transmitir la profundidad de un matrimonio que ha durado décadas y sus profundas y a menudo conflictivas emociones, diciendo, «Lo que Beverly aporta al personaje es una absoluta credibilidad y una gama de sentimientos que hace que los espectadores comprendan por lo que está pasando. Me di cuenta de eso la primera vez que estuvimos juntos en escena, interpretando a una pareja con problemas. Había mujeres entre el público que decían ‘mm-hmmm’, porque cuando ella hablaba se sentían identificadas. El texto sirve como guía, pero la emoción es algo que un actor tiene que aportar por sí mismo».

  El papel del hijo de Carter y Virginia, Roger, está interpretado por el hijo de Morgan Freeman en la vida real, Alfonso Freeman. A diferencia de Virginia, Roger es más ambivalente respecto al impulsivo viaje de Carter. Como abogado con una joven familia propia, echa de menos a su padre y simpatiza con la ansiedad de su madre, pero también comprende el anhelo que ha hecho a Carter dar este paso, y es consciente de la libertad y la paz que le puede aportar.

  «Lo que importa no son los lugares que visitan ni las cosas que hacen, sino lo que sucede entre ellos en el transcurso de este viaje. Un día podrían estar conduciendo un jeep en el Serengeti y sentados delante de una pirámide al siguiente, pero donde realmente se producen los cambios excitantes es en el constante hilo de sus conversaciones y reflexiones», reconoce Reiner. «Cada destino les lleva a examinar otra faceta de sus vidas».

  Admirando la grandiosidad del Taj Mahal, el exquisito monumento del Shah Jahan a su amada esposa, sus pensamientos se vuelven hacia el amor que han experimentado en sus propias vidas y lo que eso significa para ellos. Más tarde, relajándose junto a la Gran Pirámide de Keops, Carter reflexiona sobre la antigua creencia egipcia de que a todos se nos pedirá que demos cuenta de la calidad y la finalidad de nuestras vidas. Al igual que Edward y Carter, a los espectadores puede que les atraiga momentáneamente cada nuevo sitio del cambiante paisaje en el que transcurre «The Bucket List», pero también es probable que se centren de manera similar en el aspecto introspectivo.

  «He viajado bastante y aún hay muchos sitios que me gustaría ver. Estoy seguro de que no voy a conseguir verlos todos, pero no creo que eso sea tan importante como la gente con la que paso el tiempo», dice Reiner, volviendo al tema central de la historia. «Recorrer el mundo, ver el Everest o saltar en paracaídas desde un avión es estupendo, pero no es algo que tengamos que hacer necesariamente para sentirnos realizados, y ése es el mensaje de esta película. Lo más importante en la vida son tus relaciones con la familia y los amigos. Eso es lo que importa. Si puedes conseguir eso, creo que tu vida tendrá sentido».