Estreno en España: 7 Septiembre 2007

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Sinopsis

Es el inicio de las vacaciones, pero el detective McClane (Bruce Willis) de la ciudad de Nueva York no está de fiesta. Acaba de tener otra discusión con su hija adolescente Lucy (Mary Elizabeth Winstead) y ha recibido una misión de rutina en la que debe detener a un joven hacker, Matt Farrell (Justin Long), para ser interrogado por el FBI. Pero para McClane, lo corriente tiene el hábito de convertirse en extraordinario, metiéndose abruptamente en el sitio equivocado en el momento equivocado. Con la ayuda de Farrell, McClane lentamente comienza a comprender el caos que le rodea cada vez más. Se está llevando a cabo un ataque a la vulnerable infraestructura de los Estados Unidos, deteniendo a toda la nación. Pero el personaje que está detrás del complot, Thomas Gabriel (Timothy Olyphant), va muchas jugadas por delante de McClane mientras pone en práctica sus increíbles planes.

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Crítica de Cine.com por Leo Aquiba Senderovsky

Repasemos un poco. John McClane, detective del Departamento de Policía de Nueva York (papel que lo entronizó a Bruce Willis como héroe de acción de los noventa), es un ser bruto y charlatán, “un reloj de cuerda en una era digital”, como astutamente lo define Thomas Gabriel, el malvado de turno. Un hombre al que le cuesta cumplir cualquier rol que no esté vinculado con su trabajo. En las primeras dos películas terminaba salvando a su mujer del peligro, en la tercera comenzaba peleado con su mujer, y terminaba intentando arreglarse con ella. En esta ya no le queda nada, se divorció de su mujer, su hija no le habla, y a pesar de no estar en su plenitud física, sigue metiéndose en problemas, porque, según dice, “si no lo hace él, nadie lo hace”. La cuestión es que, a medida que transcurrían las películas, los problemas y las amenazas eran cada vez más complejos, y los riesgos cada vez mayores. Tanto que, así como en la tercera tenía a su lado a Samuel L. Jackson (a diferencia de las anteriores, esa era una “buddy movie”, un intento de cruzar esta saga con Arma letal), en esta cuenta con un joven geek tan charlatán como él, pero que entiende de sistemas informáticos, y fue cómplice involuntario de los villanos en cuestión. La amenaza en este caso afecta a todo el sistema, a todo el capital de Estados Unidos, por más que Bruce Willis nos diga que no, que “estamos hablando de vidas humanas, man”, apelando a esas expresiones propias del duro McClane. Lo más interesante es que, dentro del absurdo total que significa el maléfico plan de Gabriel, no se deja de hablar de algo más que significativo: El malo en cuestión, por más que se disfraza de comunista y cita a Lenin, es sencillamente una amenaza interna, el hombre que ideó el sistema de seguridad, termina siendo quien atenta contra él (mensaje bastante más digerible que el ya clásico enemigo extranjero, sin ir más lejos, en las anteriores películas de la serie vemos precisamente ese patrón). Bruce Willis, para qué negarlo, está viejo para estos trotes y se nota, pero sin duda creció mucho como actor desde aquellas primeras cintas de acción, y esto le ayuda para mostrarse cansado (que no doblegado), irónico y violento. Algunos elementos se extrañan de las anteriores, como el clima navideño de las primeras dos, aquí reemplazado por el 4 de julio, y un discurso amenazador montado inteligentemente en boca de ex presidentes norteamericanos. Pero no hay que negar que las secuencias de acción, la mayoría de ellas desbordantemente inverosímiles (como debe ser, teniendo en cuenta cómo suele salvar su vida el detective McClane), están muy bien dirigidas, a pesar de que el resto de las escenas muestran cierta impericia del director para “pegar planos”. Los diálogos, de todos los personajes, apuntan a toda la gracia que caracteriza a McClane, cada vez que se encuentra en el lugar y momento equivocado, ayudado en este caso por los secundarios, y por la breve participación del siempre divertido Kevin Smith, haciendo de un geek fanático de Star Wars. Y el clímax, con el infaltable “Yippee kai yay, motherfucker”, en un marco que muestra más la clara intención de homenaje, desde la cual se ha planteado el rescate de esta franquicia. Y qué va, es todo lo entretenida, espectacular y absurda que debe ser, y ya.

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Dirección: Len Wiseman.
País:
USA.
Año: 2007.
Duración: 130 min.
Género: Acción, thriller.
Interpretación: Bruce Willis (John McClane), Timothy Olyphant (Thomas Gabriel), Maggie Q (Mai Lihn), Justin Long (Matt Farrell), Cliff Curtis (Bowman), Jeffrey Wright (Victor Pope), Mary Elizabeth Winstead (Lucy McClane).
Guión: Mark Bomback; basado en un argumento de Mark Bomback y David Marconi; sobre el artículo «A farewell to arms» de John Carlin.
Producción: Michael Fottrell.
Música: Marco Beltrami.
Fotografía:
Simon Duggan.
Montaje: Nicolas de Toth.
Diseño de producción: Patrick Tatopoulos.
Vestuario: Denise Wingate.
Estreno en USA: 27 Junio 2007.

 

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Filmografía de Len Wiseman

La jungla 4.0 (2007) Director

Underworld: Evolution (2006) Director

Underworld (2002) Director, Guionista

 

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CÓMO SE HIZO «LA JUNGLA 4.0»

«La jungla 4.0» evita la fantasía generada por ordenador en las partes preparadas de acción prácticas. El sardónico sentido del humor de John McClane siempre parece genuino y digno de contar. Y, lo que es más importante, el peso de la película recae sobre el personaje, sostenida por uno de los héroes de todo el mundo más duro y sin embargo más simpático de la cultura popular. Que el personaje fuera real, siempre estuvo en la mente de Bruce Willis cuando contempló volver al personaje que le ayudó a redefinir a los héroes de acción del cine. “Una de las cosas más emocionantes de interpretar a McClane es que definitivamente no es un superhéroe”, dice Willis. “No tiene poderes o capacidades especiales, es un tipo normal con el que cualquiera se puede identificar. Al mismo tiempo que pisamos el acelerador para crear secuencias de acción, creo que es la narración y el sentido del humor de McClane lo que atrae a la gente. Durante todos estos años hemos sostenido conversaciones sobre una nueva entrega de La Jungla, pero para mí nada me atraía hasta que dimos con la perspectiva de las dos cuestiones más importantes para que McClane se sintiera amenazado”, continúa Willis. “McClane ama a su familia, sobre todas las cosas, y desprecia a cualquiera que se aproveche de los que no se pueden defender. Ésta era una perspectiva fresca sobre el personaje, aunque siempre fiel a su naturaleza. La apuesta es más fuerte para McClane, pero él sigue siendo el tipo corriente que inesperadamente se ve enfrentado a algunas circunstancias muy anormales”. Willis destaca que la apuesta era más fuerte para él. “Soy un jugador por naturaleza, y deseaba ver si podíamos estar a la altura del desafío de crear una gran historia”, señala. “Realmente quería estar a la altura de la primera entrega de La Jungla. Le di muchas vueltas a eso”.

El guión de Mark Bomback, basado en una adaptación de Bomback y David Marconi, llamó la atención de Willis, pero no se involucró totalmente en el proyecto hasta que el director Len Wiseman se unió al mismo. Willis había visto el thriller de Wiseman Underworld: Evolution, que le impresionó con su original visión. “La película de Len me atrapó totalmente” recuerda Willis. “Sabes que alguien lleva definitivamente el timón del barco porque el mundo de la película nunca se aparta de su argumento. Pensé que Len podría aportar mucho a la nueva entrega de La Jungla, y así fue”.

Wiseman al timón de LA JUNGLA 4.0 parecía una profecía cumplida: mientras era estudiante de instituto hizo una “película” inspirada en La Jungla con algunos amigos. “Me encanta La Jungla”, recuerda Wiseman. “Me llamó especialmente la atención la vulnerabilidad de McClane. Es un tipo que se ve metido en una situación inesperada, y no está muy a gusto con ello. Cualquiera se puede identificar con eso”.

El enfoque de Wiseman del personaje y del argumento resultó crítico al dar forma a LA JUNGLA 4.0. Dicho de manera sencilla, deseaba ser fiel a McClanee. Wiseman recuerda un ejemplo de un primer borrador del guión, un improbable momento de McClane que necesitaba una corrección de la acción. “Había una escena en la que McClane entra en una comisaría de policía y pregunta ‘¿Qué puedo hacer para ayudar?’ Y yo dije, ‘McClane no se ofrece a ayudar, nunca’. A Bruce le centellearon los ojos”.

Wiseman, aún siendo fiel a John McClane en LA JUNGA 4.0, trabajó con Willis y Bomback para crear algunas sutilezas adicionales en el personaje. “Yo quería explorar otros niveles de McClane puesto que se enfrenta a nuevos desafíos”, dice el director. “¿Cómo reaccionaria si amenazaran a su hija? ¿Qué tipo de consecuencias tiene el hecho de ser un héroe, incluso uno que es reacio a serlo, para la familia y las relaciones?”

“En esta película, McClane se encuentra fuera de su elemento, más que nunca antes”, continúa Wiseman. “Este es el escenario definitivo de McClane puesto que es un policía de la vieja escuela que se encuentra frente a una nueva clase de villano, maestro en las últimas tecnologías”.

Willis, además, quería asegurarse de que el guión no ignorara el paso del tiempo. “No pretendemos que McClane sea el mismo tipo que era en la primera entrega original de La Jungla”, dice el actor. “Obviamente, es mayor, su hija Lucy a quién vimos como una niña en la primera película, es una estudiante de universidad. Él está más cansado y es un poco más cínico. Pero es importante resaltar que McClane nunca se ha visto a sí mismo como un héroe”.

Con la aportación de Willis y Wiseman, el guión de Bomback adquirió más arrojo y valor, la acción resultó más cercana y la estructura temporal más comprimida. “Realmente es más visceral, con un mayor enfoque en los especialistas y es más auténtica”, dice Bomback. “Cualquier cosa que pudiera salir mal para McClane salía mal. Siempre estábamos pensando en nuevas maneras de complicarle la vida a McClane poniéndolo en situaciones aparentemente imposibles. Por supuesto, también teníamos que encontrar las maneras de sacarlo de ellas”.

Willis y Wiseman trabajaron de manera incansable para que la película tuviera mucho suspense al tiempo que seguía siendo fiel al personaje. “Esta película fue la más exigente de las saga de La Jungla, tanto física como mentalmente” dice Willis. “Para cuando la película llegue a los cines habré estado trabajando en ella todo un año. Pero, desde el punto de vista artístico ha sido claramente la más reconfortante”.

“Al haber interpretado el personaje antes y estar tan íntimamente identificado con McClane, Bruce aportó un gran nivel de experiencia al proyecto”, dice Mark Bomback. “En cierto sentido, McClane es otra versión de Bruce. No existe nadie que pueda interpretar el papel como él. Durante las reuniones acerca del guión, Bruce dijo algo así como, “No creo que McClane pudiera decir eso”. Y entonces, de pronto, nos dábamos cuenta de que la idea de Bruce resultaba más adecuada para el personaje y en el contexto de una película de la saga de La Jungla.

Las películas La Jungla son conocidas por una acción sin trepidante, y LA JUNGLA 4.0 ofrece algunas de las escenas preparadas más grandes y realistas que se hayan visto en el cine de hoy. “Pensé en el tipo de situaciones en las que pondríamos a McClane, el tipo de escenas que yo querría ver como seguidor de la saga”, explica Wiseman. “Y conseguimos un material realmente duro, la acción de tipo McClane, auténtica, valiente y desnuda”.

“Siempre nos imaginamos LA JUNGLA 4.0 como una película de acción directa sin concesiones, esto fue así hasta en el tono y en el carácter del original, aunque llevado a nuestros días, añade Willis. Puedo asegurarte que hemos conseguido más de lo que nos propusimos. Ésta no es una de esas películas que depende totalmente de los efectos generados por ordenador… He realizado ese tipo de películas y no hay nada de malo en ellas, pero en el espíritu de La Jungla, la acción tenía que ser de las que te dejan con la boca abierta, y yo creo que hemos conseguido el objetivo con creces. Tienes acción y especialistas de verdad. Es valiente y enorme, todo lo que podrías esperar de una película de la serie La Jungla.

Durante la producción, Wiseman trabajó íntimamente con el coordinador de especialistas Brad Martin y el supervisor de efectos especiales Mike Meinardus para elaborar las escenas de acción. “La orden de Len era que si una escena de especialistas se podía hacer, prácticamente sin imágenes generadas por ordenador, así es como debía hacerse”, cuenta Martin (el supervisor de efectos visuales Patrick McClung aportó las escenas, mayormente prácticas, con lo que el denomina imágenes generadas por ordenador “invisibles”).

La mayor parte de las escenas de acción se diseñaron alrededor de la manera de ser de McClane, a la vieja escuela, con las uñas sucias, ya que utiliza todo lo que hay a mano, sus puños, armas, extintores de incendios, incluso helicópteros, para luchar contra Gabriel y su banda. Y Willis estuvo más que a la altura en cuanto a los rigores físicos del rodaje. “Ésta es una auténtica película La Jungla, señala Willis. “Yo quería que McClane pareciera poder aguantar todo lo que se le echara encima, por lo que pasé por un riguroso régimen de entrenamiento durante varios meses antes de comenzar la producción. McClane es más mayor y yo también, y eso formaba parte de la diversión de volver a interpretar al personaje. Aunque también me doy cuenta de que hacerte mayor tiene sus cosas buenas. Prestas más atención y adquieres más sabiduría”.

Bruce decía, ‘Ya sabes, realmente tenemos que sacar hasta los huesos de mí en esta escena’”, añade Wiseman. “Y se encuentra en una gran forma física. Igualmente importante, Bruce tiene un cierto aspecto en sus ojos que te dicen que puede aguantar muchísimo”.

Siempre atentos a que la acción continúe siendo real, sin importar lo elaborada o explosiva que resulte, Wiseman, Martin y Willis exploran las consecuencias físicas sobre McClane. “Nos hacíamos preguntas del tipo, ‘¿Qué pasaría si McClane se cayera de un edificio de una planta y luego cogiera algo mientras va cayendo?’ ”, recuerda Martin. “Nuestros especialistas debían tener un motivo para todo lo que hacían, puesto que McClane no hace nada sin una razón, y normalmente sólo lo hace porque no tiene otra alternativa”.

Muchas de las explosivas escenas de acción, basadas en la realidad, tienen lugar en platós enormes, estilizados, creados por el diseñador de producción Patrick Tatopoulos (Independence Day). Los platós prácticos de Tatopoulos no sólo parecen gigantescos, sino que constituyen la base necesaria para que los responsables de la película lleguen a cualquier extremo en las secuencias de acción. “El diseño de producción es algo más que crear un espacio”, explica Tatopoulos. “Se parece más a proporcionar una herramienta o un espacio de juegos con los que la gente pueda trabajar. Soy un gran aficionado a los platós prácticos. Me gusta construir cosas”.

El humor juega un papel igualmente importante en LA JUNGLA 4.0. Las sardónicas ocurrencias de McClane han alimentado muchos de los momentos cumbres de la saga de La Jungla, y LA JUNGLA 4.0 está más que a la altura de esa tradición. “Soy muy protector con respecto a McClane y soy consciente de la estrecha línea que separa un personaje picarón divertido, y el que se rían de él”, dice Willis. “Siempre queremos que los espectadores se identifiquen con él, y una de las maneras de conseguirlo es a través de la risa”.

Además, el humor de la película desdibuja aun más la línea que separa a Willis de su alter ego en la pantalla. “Bruce es un tipo normal de Nueva Jersey que cuenta y se ríe de chistes tontos, y nada le gusta más que estar con su familia”, dice Mark Bomback. “Esas cualidades son las que hacen que Bruce, y McClane, resulte tan simpático”.

Bomback afirma que elaborar los numerosos “McClaneismos” fue la parte más divertida en la redacción del guión. “Me encanta el personaje de McClane. Cada vez que me sentía intimidado por una escena o me preguntaba cómo salir del atolladero, la voz de McClane me permitía escribirla. Resultaba muy divertido pensar en lo que diría McClane en una situación determinada”.

Gran parte del humor proviene del contrapunto que hay entre los modales de la vieja escuela de McClane y los métodos modernos de Gabriel. “El mundo digital lo ha dejado más o menos atrás”, dice Willis. “No queríamos que de pronto McClane fuera un manitas de los ordenadores y que pudiera detener a Gabriel y liarse con satélites. McClane no sabría cómo hacerlo. Así que nos divertimos poniéndolo en situaciones que él no comprende, y poniéndolo a luchar contra el tipo malo con herramientas y métodos que a McClane le resultarían totalmente extraños y con los que no estaría familiarizado”.

Pero Gabriel subestima a McClane, alguien que nunca se rinde y que comienza a tirarle la mesa a su adversario, mientras se pasa todo el tiempo soltando un torrente de ocurrencias, incluyendo su expresión de la casa “Yipi-qui-yei”. Esa expresión, con el tiempo, se ha convertido en parte de la mitología de La Jungla”, cuenta Willis. “La primera vez que la dije, en La Jungla, fue algo divertido que le dije a Alan Rickman [el villano Hnas Gruber], cuando me llamaba ‘Sr. Vaquero’. Estoy alucinado de que una línea tan sencilla se convirtiera en parte del idioma de la cultura popular. Pero McClane ahora la dice en muchas circunstancias, principalmente cuando intenta ser extra indescifrable”.

El maestro de las tecnologías Matt Farell, otro objeto de los dardos de McClane, es el yin digital del yan analógico de McClane. “Matt es un contraste de diversión para McClane”, señala Justin Long, la joven estrella de películas como Cuestión de pelotas y Héroes fuera de órbita, y que se puede ver en una serie de populares anuncios de Apple Computer. “Él es muy diferente a los “compañeros” de McClane en las anteriores entregas de La Jungla; no es un policía o un golfo de la calle. Matt es un hombre de tecnologías mientras que McClane es un hombre de acción. Gran parte de la diversión proviene de la interacción de ambos personajes.

“Matt no es nada físico” añade Long. “¿Cómo podría serlo? Está obsesionado con su ordenador y nunca sale de casa”.
Una persona con más carácter atlético es Mai, la jefa operativa, y además novia, de Thomas Gabriel. Maggie Q, que ha trabajado en Misión Imposible III, es una habilidosa experta en artes marciales, y sus combates de lucha libre en la pantalla con Willis tienen un encanto “Oriente contra Occidente”. “Mai es sobre todo física”, dice Maggie. “Es rápida, hábil y letal. McClane tiene su técnica de lucha de la vieja escuela, y Mai tiene sus propios métodos de combate. Aporta una interesante dinámica a la acción”.

El jefe de Mai (y su amante), Gabriel, trabaja más con su cerebro que con sus músculos. Es el arquitecto del plan de desactivar la infraestructura digital de la nación, Gabriel es un adversario del tipo a los que McClane nunca se ha enfrentado antes. “Gabriel puede utilizar métodos que McClane no puede prever debido a que están más allá de la esfera de sus experiencias, “explica Timothy Olyphant.

Si los villanos de las entregas de La Jungla, se caracterizan por su inteligencia y la cantidad de pasos que van por delante de McClane y de los espectadores, entones Gabriel puede calificarse como el más intrigante de la serie. Ciertamente, los planes de Gabriel dejan el listón mucho más alto que en las anteriores entregas de La Jungla. El personaje no intenta robar una gran empresa o el distrito financiero de una ciudad, quiere desactivar todo un país. Y Gabriel lo hace, cree él, por una buena razón. “Gabriel tiene un plan contra el gobierno y ahora se encuentra en situación de dar al pueblo americano un buen repaso de realidad”, añade Opyphant.

Al igual que los villanos más memorables del cine, Gabriel tiene carisma, encanto, brillantez e intensidad, una combinación de cualidades que hicieron que el personaje destacase en el reparto. “Gabriel es brillante y sofisticado, pero al mismo tiempo, a menudo parece encontrarse al borde de la locura debido a que lleva las cosas demasiado lejos. Y Tim posee esa cualidad acerca de él”, dice riendo Wiseman.

Cuando McClane amenaza con destrozar los planes de Gabriel, éste rapta a la hija de McClane, Lucy, para mantenerle a raya. Eso sí que es, como se da cuenta Gabriel, un gran error. “No hemos visto a Lucy desde La Jungla, y además brevemente como una niña”, dice Willis. “Ahora ya es una estudiante de universidad y no se lleva muy bien con McClane. Pero aunque McClane está divorciado y vive solo, sigue siendo una persona muy de familia. Y abandonará todo por salvar a su hija”.

“El rapto de Lucy sube la tensión emocional de McClane”, añade Willis. “Aporta una importante motivación emocional, junto con los sucesos de enorme magnitud que se despliegan alrededor de él”.

Lucy, interpretada por Elizabeth Winstead, es sin duda una digna hija de McClane padre. “Ella tiene malas pulgas, con mucho del carácter y la rudeza de McClane”, dice Winstead. “Cuando comienza la historia, la relación de Lucy con su padre es tensa, debido a la ausencia de éste durante la mayor parte de su joven vida. Desde luego, todo cambia cuando Lucy es amenazada por Gabriel”.

Para detener a Gabriel, McClane debe apoyarse en la maestría digital de su reacio compañero Matt Farell, así como en el hacker maestro conocido como Warlock. Oculto en su “centro neurálgico” (en realidad, el sótano de su madre), Warlock aporta a McClane y Farell información crítica y mucho carácter. El actor, cineasta y propietario de un sitio web, Kevin Smith admite estar encasillado en papeles como el de Freddy. “Paso mucho tiempo conectado a Internet. Hay días en los que me despierto, me paso todo el día conectado y luego me voy a la cama”.

Smith, al igual que Len Wiseman, descubrió que su implicación en una nueva entrega de La Jungla tenía una resonancia especial. “Yo no rodé una película tipo La Jungla en el instituto, como Len”, dice Smith, “pero sí preparé una fiesta para proyectar la película cuando salió en VSH. Estaba fascinado con lo auténtico que resultaba McClane, era uno de los primeros héroes de acción que parecía haber quedado realmente tocado por la aventura que acababa de vivir”.

Efectivamente, el legado de la película, con un héroe creíble para todo el mundo, y sus grandiosas escenas preparadas, que al mismo tiempo son enormemente prácticas, definen gran parte de la emoción de los responsables del film por hacer LA JUNGLA 4.0. “En un día determinado, podías encontrarte con que estaban montando un bombardero Harrier, secciones de autopista que estábamos construyendo, un trailer de cuarenta ruedas suspendido en el cielo, y cuatro grúas colocadas para captar la acción del día”, recuerda Len Wiseman. “Salía del plató, miraba alrededor y pensaba ‘Éste sí que es un trabajo genial’. Y la verdad es que había un gran abismo con mi patio trasero de Fremont”.

“Era pelear todos los días mientras preparaba y realizaba esta película, pero estoy encantado con el trabajo que han hecho todos”, concluye Bruce Willis. “A mucha gente le encanta este tipo de películas y creo que la primera reinventó el género de acción. Así que hay muchos aspectos en los que tenemos que estar a la altura en LA JUNGLA 4.0. Y ya he salido por ahí diciendo que es tan buena, si no mejor que La Jungla. Le ofrece al espectador todo lo que le encanta de La Jungla y de McClane, al mismo tiempo que sube el listón y reinventa el campo de juego”.