Estreno en España: 21 Septiembre 2007

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Sinopsis

Después de la muerte de su padre, Kale (Shia LaBeouf) se convierte en un chico silencioso, huraño, retraído y perturbado hasta el punto de que el juez ordena su arresto domiciliario. Su madre Julie (Carrie-Anne Moss) trabaja día y noche para mantener la casa, pero su único agradecimiento es la indiferencia y el letargo. Las paredes de la casa empiezan a oprimir a Kale, que acaba convirtiéndose en un mirón a medida que empiezan a interesarle los pequeños acontecimientos que puede seguir desde las ventanas de su casa de la periferia. Sospecha que uno de sus vecinos es un asesino en serie. ¿Será verdad o son imaginaciones creadas por su encierro forzoso?

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Crítica de Cine.com por Leo Aquiba Senderovsky

Disturbia es una suerte de La ventana indiscreta para teenagers. Se han cambiado los personajes y situaciones, pero no hay modo que, ante esta historia, uno no recuerde aquel clásico de Hitchcock. Aquella era una obra memorable, con un suspenso efectivo y concentrado. La esencia misma de esta tuvo su relectura en los 70 y 80, de la mano de Brian De Palma, para construir una serie de películas en las cuales el voyeurismo se convertía en un procedimiento fílmico, una manera particular de ver el cine. Disturbia no es una relectura, tampoco una remake (al menos, no una declarada) sino el traslado de la esencia de una película, a otra historia de características similares. El suspenso está bien construido, con momentos cercanos al género de terror, buenas actuaciones, sobre todo de Shia LaBeouf, especie de nuevo prototipo del adolescente medio americano, y de un contenido David Morse, que hereda el nivel interpretativo de grandes villanos de la gran pantalla. La diferencia se da por el punto de vista, que al colocarse sobre personajes jóvenes e ingenuos, hace que la propuesta en sí se asemeje al terror adolescente, tan en boga hoy día. A su vez, cuando una historia o una idea argumental se reescribe en otra época y con otras condiciones, surgen diferencias naturales, y, en este sentido, lo que más salta a la vista es la necesidad de despliegue que tiene el cine de Hollywood actual. Pocas son las propuestas que intentan hoy reforzar el suspenso, concentrando toda la acción en un solo lugar. En La ventana indiscreta, todos los hechos transcurrían entre la habitación del personaje de Stewart, y la ventana por donde miraba a sus vecinos. En Disturbia, la puesta excede los límites de esa tensión entre el adentro y el afuera, cuando la por demás extensa presentación del protagonista presupondría lo contrario, es decir, que aprovecharía lo retraído del personaje, para reforzar esa tensión. De todas maneras, Disturbia logra ser un efectivo producto de entretenimiento, correctamente realizado, y poco más.

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Dirección: D.J. Caruso.
País:
USA.
Año: 2007.
Duración: 104 min.
Género: Thriller.
Interpretación: Shia LaBeouf (Kale), David Morse (Turner), Sarah Roemer (Ashley), Carrie-Anne Moss (Julie), Aaron Yoo (Ronnie).
Guión: Christopher Landon y Carl Ellsworth; basado en un argumento de Christopher Landon.
Producción: Joe Medjuck, E. Bennett Walsh y Jackie Marcus.
Música: Geoff Zanelli.
Fotografía:
Rogier Stoffers.
Montaje: Jim Page.
Diseño de producción: Tom Southwell.
Vestuario: Marie-Sylvie Deveau.
Estreno en USA: 13 Abril 2007.

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Biofilmografía de D. J. Caruso

Se curtió como director en la pequeña pantalla y debutó en el cine con el éxito de crítica The Salton Sea (2002), con Val Kilmer. Se licenció en la Universidad Pepperdine y empezó trabajando como ayudante de producción.

Filmografía

Disturbia (2007)

Apostando al límite (2006)

Vidas ajenas (2004)

The Salton Sea (2002)

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CÓMO SE HIZO «DISTURBIA»

1. Origen del proyecto

La génesis de DISTURBIA, un thriller de suspense en el que las casas acomodadas y los perfectos céspedes de las zonas residenciales de las afueras de la gran ciudad podrían ser el escondite perfecto para un asesino en serie, se fraguó cuando el guionista Christopher Landon fue a visitar a su hermana, que vive en el valle de San Fernando, al lado de Los Ángeles, un barrio de urbanizaciones perfectas. “Casi todo el mundo piensa que vivir en una zona residencial es fantástico, ideal, pero a mí siempre me ha producido escalofríos”, dice el guionista. “Una noche, después de salir de casa de mi hermana, empecé a pensar en una historia acerca de un chico metido en casa que empieza a notar cosas extrañas al otro lado de la calle. Acaba sospechando que el vecino es un asesino en serie”. En opinión de Christopher Landon, la aparente calma de las áreas residenciales equivale al dicho “los árboles no dejan ver el bosque”. Las personas hacen su vida sin preocuparse por las circunstancias – benévolas o peligrosas – que les rodean. “Creo que mucha gente que vive en estos barrios cae en una rutina diaria y que la mayoría no conoce bien a los vecinos”. Eso mismo le pasa a Kale, el chico de 17 años que protagoniza DISTURBIA. Hasta que su padre murió en un accidente de coche, llevaba la vida soñada de una familia de clase media alta en un preciosa casa de dos pisos. Ha pasado un año desde la muerte de su padre y poco queda del sueño. Un profesor se mete con él en el instituto y Kale le da un puñetazo, por lo que acaba delante del juez. No le mandan a un centro de menores, pero se le condena a tres meses de arresto domiciliario con una pulsera electrónica en el tobillo que avisa a la policía si se atreve a alejarse más de 35 metros de su casa.

No tarda en descubrir que no es tan divertido pasarse el día en casa y mata el tiempo observando a los vecinos. Su amigo Ronnie y él apuntan minuciosamente todo lo que ocurre a su alrededor, lo que les permite descubrir extrañas costumbres. El lustroso barniz de la fachada residencial empieza a desconcharse. Hábitos peculiares e historias personales salen a la luz. Ashley, la nueva y bonita vecina de Kale, descubre el juego de los dos amigos y decide unirse a ellos.

Pronto hacen un descubrimiento que convierte el juego en algo mucho más grave. “En general, no nos fijamos mucho en lo que nos rodea porque nuestra vida nos ocupa demasiado”, dice el guionista. “Pero Kale no tiene nada más que hacer. Observa cosas sorprendentes, tan sorprendentes que llega a preguntarse si su imaginación se ha desbocado o si hay más de lo que parece”.

Para Christopher Landon, el lado más fascinante de un thriller así no reside en saber si “es o no es un asesino en serie”, sino en las personalidades de los tres adolescentes sobre los que reposa la historia. “En este tipo de películas, suele haber un personaje estilo Harrison Ford que persigue a los malos. Pero estos tres chicos no son héroes clásicos”, explica. “Kale es un chico con mucho tiempo libre que se da cuenta de que tiene un ‘reality show’ delante y que, mientras observa, descubre que hay un personaje oscuro y amenazador en el programa”.

Esa exploración voyeurística mezclada con momentos cómicos y otros de gran tensión fue lo que atrajo al productor Joe Medjuck, de Montecito Picture Company. “Todas las películas son voyeurísticas de algún modo”, dice el productor. “Pero hay algunas geniales que describen a los observadores, Blow Up/Deseo de una mañana de verano, de Antonioni, El fotógrafo del pánico, de Michael Powell, La ventana indiscreta, de Hitchcock, La conversación, de Coppola, y unas cuantas más. Tratan de alguien que mira algo, a veces con una cámara, otras no. Es fascinante porque nos hacen comprender que siempre somos mirones cuando estamos en el cine. La sensación se hace aún más fuerte desde el punto de vista de otro. Kale mira a la vecina en la piscina y espía al vecino de atrás porque cree que puede ser un asesino. Descubre cosas de los vecinos que no debería saber. Cuando alguien no sabe que le observan, actúa de otro modo, es fascinante”.

Gracias al desarrollo de la tecnología electrónica, es cada vez más fácil espiar: la discreción de equipos digitales de vigilancia se ve aumentada por el teléfono móvil con cámara. Kale puede ver lo que ocurre más allá de los 35 metros a los que está restringido gracias a un “centro de control” dentro de su hogar.

Para Ivan Reitman y Tom Pollock, de Montecito Picture Company, que han producido grandes éxitos de taquilla, DISTURBIA se apartaba del estilo de películas de las que suelen ocuparse. “La mayoría de nuestras películas han sido comedias centradas en adolescentes o en personas que se comportan como adolescentes, Aquellas juergas universitarias, Road Trip/Viaje de pirados”, dice Ivan Reitman. “Aquí tenemos a un adolescente como protagonista, pero es un thriller, algo totalmente diferente”.

Tom Pollock añade: “Nos dimos cuenta del potencial de la historia nada más leer el guión. Lo interesante de Kale y sus amigos es que los reconocemos, no son héroes típicos. Está bajo arresto domiciliario, su mejor amigo es un excéntrico y su chica, una belleza incomprendida. El público puede identificarse con ellos”.

En opinión del director D.J. Caruso, aunque no pueda considerarse que DISTURBIA sea un giro inesperado en su carrera (entre sus películas se encuentra Vidas ajenas, con Angelina Jolie y Ethan Hawke), ésta va dirigida a otro tipo de público. Dice: “Mi cine se ha centrado sobre todo en personajes problemáticos con adicciones y, en una ocasión, en dos personas que se enfrentan a un asesino en serie. Siempre me han apasionado los thrillers y las películas de directores como Cameron Crowe y John Hughes. DISTURBIA comprende elementos de ambos géneros, cosa que no había tenido ocasión de explorar hasta ahora”.

Se sintió muy halagado cuando uno de los gigantes de la industria le llamó personalmente: “Estaba dirigiendo la primera temporada de ‘The Shield: al margen de la ley’ cuando sonó mi móvil. Era Steven Spielberg”, recuerda el director. “Dijo que quería que leyese un guión porque le parecía el director perfecto. Lo leí y me reuní con él. Así empezó todo, aunque reconozco que al principio pensé que era un amigo gastándome una broma”.

Según el productor E. Bennett Walsh, la mayor baza de D.J. Caruso es su multifacética carrera. “Me gusta trabajar con D.J., siempre piensa en lo que sería mejor para la historia, cómo sacar el mayor provecho delante de la cámara”, dice. “Ha sido productor y sabe organizarlo todo sin olvidarse de los elementos creativos. Se asegura de construir la mejor toma posible. Dado que una película se compone de una serie de tomas, es lo que hace, la edifica ladrillo a ladrillo”.