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Sinopsis

Alex Rider (Alex Pettyfer) es un adolescente normal y corriente que vive con su tío Ian Rider (Ewan McGregor), un aburrido director de banco…o eso es lo que parece hasta que muere en circunstancias misteriosas. Alex descubre que su tío era en realidad un espía y que ha sido asesinado por Yassen Gregorovich (Damian Lewis), uno de los criminales más peligrosos del mundo. Reclutado por el Sr. Blunt (Bill Nighy) y la Sra. Jones (Sophie Okonedo), de la división de Operaciones Especiales de la MI6, este colegial se da cuenta de que su tío, al fomentar sus hobbies, le ha preparado a conciencia para una carrera en el espionaje. Lingüista, buceador, escalador, experto en artes marciales y excelente tirador, Alex tiene todas las cualidades necesarias para ser el perfecto espía adolescente. El multimillonario Darrius Sayle (Mickey Rourke) se ha ofrecido a donar el superordenador Stormbreaker a todos los colegios del Reino Unido. Pero, ¿hay algo detrás de esta generosa oferta? Provisto de su colección particular de artilugios especiales, Alex se embarca en su primera misión.

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Crítica de Cine.com por Leo Aquiba Senderovsky

Desprendimiento de la serie de James Bond, podría decirse que le debe mucho a Agente Cody Banks (la versión infanto-americana de Bond), si no fuese una adaptación literaria.

Aquí el agente de turno es un joven (más adulto y más tolerable que Frankie Muniz / Cody Banks) británico, que luego de la muerte de su tío se da cuenta que ha sido entrenado durante años para suplantarlo al morir. Lo que sigue luego de esa introducción es una catarata de clichés típicos del cine de acción.

Los malos malísimos de turno son Darrius Sayle, un sospechoso magnate de la informática, que como le dirá Alex, no parece precisamente un freak de la computación, y el ruso Yassen Gregorovich, la razón principal por la que Alex termina involucrándose como agente. El primero es interpretado por Mickey Rourke que, con su cara desfigurada por las cirugías, solo parece poder encarnar personajes monstruosos, o al menos, malos completamente inverosímiles, o que solo pueden existir en esta clase de películas. El segundo, es personificado por Damian Lewis, el protagonista de Keane, de Lodge Kerrigan, quizás lo mejor de esta película, como un malvado bastante contenido.

Alex Pettyfer, quien interpreta a Alex Rider, cumple muy bien con su papel, y logra cargarse el personaje al hombro. Alicia Silverstone también resulta eficaz en su papel secundario, al igual que Stephen Fry en su única escena, y la mayor decepción es Ewan McGregor, que cuenta con unos pocos planos de acción al comienzo de la película, para morir segundos más tarde, y aparecer luego en fotos (más que un rol secundario, un cameo).

El director resuelve torpemente algunas escenas, lo cual resulta extraño frente al considerable nivel de producción que, se nota, cuenta esta película. De todos modos, es un film entretenido, que va al grano, logra su cometido, se arriesga con algunas elecciones en el cast, y promete al final una segunda entrega. La esperaremos.

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Dirección: Geoffrey Sax.
Países:
Reino Unido, Alemania y USA.
Año: 2006.
Duración: 93 min.
Género: Acción, aventuras.
Elenco: Alex Pettyfer (Alex Rider), Ewan McGregor (Ian Rider), Bill Nighy (Alan Blunt), Alicia Silverstone (Jack Starbright), Mickey Rourke (Darrius Sayle), Sarah Bolger (Sabina Pleasure), Robbie Coltrane (Primer Ministro), Stephen Fry (Smithers), Damian Lewis (Yassen Gregorovich), Sophie Okonedo (Sra. Jones), Missi Pyle (Nadia Vole), Andy Serkis (Sr. Grin).
Guión: Anthony Horowitz; basado en su novela.
Producción: Marc Samuelson, Peter Samuelson, Steve Christian y Andreas Grosch.
Música: Alan Parker.
Fotografía:
Chris Seager.
Montaje: Andrew MacRitchie.
Diseño de producción: Ricky Eyres.
Vestuario: John Bloomfield.
Estreno en Reino Unido: 21 Julio 2006

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Biofilmografía de Geoffrey Sax

Empezó su carrera en la BBC en los años setenta, trabajando en comedias como Rowan Atkinson Presents…Canned Laughter, End of Part One y Cannon and Ball y series como Bergerac y Lovejoy. Dirigió varios capítulos de la innovadora serie Spitting Image y compitió en dos ocasiones por el BAFTA a la mejor serie de comedia por The New Statesman, llevándose el galardón en 1991.

Filmografía

  • Más allá (2005) Director
  • Othello (2001) Director
  • Ruby Jean y Joe (1996) Director
  • Pérdida de confianza (1995) Director

CÓMO SE HIZO «ALEX RIDER: OPERACIÓN STORMBREAKER»

1.Origen del proyecto

Anthony Horowitz empezó joven. Sabía a los ocho años que quería ser escritor y publicó su primer libro a los 22. Pero fue en el año 2000, con la publicación de “Stormbreaker”, cuando le llegó el reconocimiento mundial. “Las historias de espías jugaron un papel clave en mi infancia”, explica el autor. “Todavía recuerdo cómo hice cola bajo la lluvia con el fin de ser el primero del colegio en ver ‘Dr. No’. Las películas del agente 007 siempre eran un gran acontecimiento para mí. Pero, según pasaba el tiempo, tenía la sensación de que perdían fuelle. Las tramas ya no eran tan especiales como los efectos y los malos tenían cada vez menos interés”. “Así que empecé a pensar, ¿cómo se podría recuperar la emoción del espía? Y de repente, un día, se me ocurrió la idea de un espía de catorce años. Tenía que ser joven. Digámoslo así: ¡un niño en un patinete es mucho más atractivo que su padre en un patinete! Pero al mismo tiempo sabía que Alex Rider tendría que ser completamente original. No quería que fuera una copia del agente tradicional, muy seguro de sí mismo. De hecho, tenía que alejarme de eso todo lo posible”. “¿A cuántos chicos de catorce años les gustaría trabajar para su país? Vivimos en un mundo donde no se confía al cien por cien en ningún servicio secreto y hay que decir que Alex trabaja para un jefe muy astuto. La ironía está muy clara en el nombre que le dí: Blunt (desafilado). Un factor crucial era que Alex se viera involucrado casi contra su voluntad. Y no sería nada divertido. No sería uno de esos libros sobre lo bonito que es ser espía. Representaría a un chico real que se encuentra con un peligro real en el mundo real de los adultos”.

“Creo que los 14 años es una edad muy particular y especial. Eres demasiado mayor para ser un niño pero no lo suficiente como para ser un adulto. Es un breve y maravilloso periodo intermedio. Me encanta la idea de ver a Alex como un pez fuera del agua, un adolescente en el mundo adulto, especialmente en las secuencias de entrenamiento con las Fuerzas Especiales. Hay una cierta pureza en sus acciones y emociones, sus amistades y su modo de ver la vida. Es una edad muy atractiva sobre la que escribir”.

Horowitz reconoce que Alex Rider es un personaje complejo: “Es muchas cosas. Me inspiré originalmente en el hijo de unos amigos míos que habla dos idiomas y es cinturón negro de Taekwondo. Pero me han influido muchos otros niños y el cine también. De modo que sí, es una combinación de muchas cosas, pero me parece que resulta creíble para los adolescentes”.

“Los héroes de los libros infantiles normalmente tienen ganas de aventuras pero ahí es donde Alex es distinto. Es espía contra su voluntad. Preferiría estar en el colegio con sus amigos o jugando al fútbol. Si el éxito de estos libros tiene algún secreto, reside simplemente en esto. A Alex no le gusta nada el mundo de adultos en el que está atrapado pero ya hay seis libros y un séptimo en camino, así que parece que de momento no hay escapatoria”.

El productor Marc Samuelson conoció a Anthony Horowitz al colaborar con él en el guión de Visitantes (un thriller sobrenatural dirigido por Brian Gilbert y protagonizado por Christina Ricci e Ioan Gruffudd).

“Anthony y yo llegamos a conocernos muy bien durante ese periodo de seis años y sabía que estaba trabajando en los libros de Alex Rider”, comenta Samuelson. “Y conseguí, bajo amenaza de muerte, que me enseñara el manuscrito de ‘Stormbreaker’. En cuanto lo leí supe con toda certeza que sería una película estupenda. Tanto Peter (Samuelson, productor) como yo creíamos que tenía un verdadero potencial. Compramos los derechos y los de cualquier continuación y después persuadimos a la Comisión de Cine de la Isla de Man, con quien teníamos un acuerdo global, para que financiara el desarrollo del proyecto”.

Para Horowitz, una de las grandes ventajas de trabajar con los Samuelson es el hecho de que sean muy ingleses: “Creo que es un factor importante porque Alex Rider es lo más importante que he escrito. Podría haber cogido el dinero y haberme desvinculado del proyecto. Pero entonces se habría hecho una película que no hubiera sido fiel al espíritu del libro. Hablamos con uno de los grandes estudios y dijeron, ‘os damos todo lo que necesitáis pero, en primer lugar, Alex tiene que tener 18 años. Y segundo, tiene que tener novia. Y tercero, ¿dónde está el coche? Y cuarto….’. Pero la cuestión es que sé lo que hace que los libros funcionen. Marc y Peter se han esforzado en mantenerme informado sobre casi todos los aspectos de la producción. Han dejado claro desde el principio que soy algo más que un ‘contratado’. Y me alegro muchísimo de que Marc me persuadiera para escribir el guión”.

Según Marc Samuelson todo ocurrió muy deprisa: “Al cabo de unos tres años teníamos un guión que nos encantaba y pudimos contar con Geoffrey Sax como director. Geoff aporta la cualidad instintiva que se asocia tradicionalmente con los directores británicos. La caracterización es muy rigurosa y se ha elaborado la trama con muchísimo cuidado. Es un placer trabajar con alguien que sabe de qué va el tema porque ya lo ha hecho montones de veces antes. Además, es sensible al aspecto comercial – algo poco corriente en los directores británicos – y no siente la necesidad de hacer una declaración política con la película. Comprende que es puro entretenimiento. Y después de hacer todo eso, ha dejado espacio para el humor, con toques atractivos para los adolescentes más mayores y los adultos”.

Horowitz está de acuerdo con este análisis: “Geoff es muy gracioso. Comprende los libros y no es nada egoísta. Me lo he pasado fenomenal con él, charlando, bromeando y compartiendo historias de cine. El rodaje de STORMBREAKER ha sido la experiencia más gratificante que he tenido como escritor”.

Para Samuelson la idea de que Horowitz escribiera el guión fue muy atractiva: “Si no hubiese escrito estos libros seguiría siendo exactamente el tipo de guionista que contrataría para adaptarlos al cine. Se siente muy seguro porque ha tenido mucho éxito con el libro y eso le ha dado la confianza para decir que para hacer una película muy exitosa hay que realizar cambios. Nunca hay que cambiar la esencia sino los detalles. Los cambios efectuados tienen una gran credibilidad porque fue Anthony quien los hizo, así que sus lectores no se van a preocupar porque saben que no se han modificado los elementos esenciales ni los valores del libro. Forma una unidad coherente”.

Horowitz disfrutó enormemente con la experiencia de ver su historia trasladada al cine: “Para mí la secuencia más emocionante fue la del Museo de Ciencias donde vemos a Mickey Rourke y Robbie Coltrane en el estrado y a Bill Nighy, Sophie Okonedo y Alicia Silverstone entre el público. Y allí estaba Alex con una ametralladora, colgado de un paracaídas entre 250 figurantes. Y en medio de todo eso Geoff me llamó para que subiera al estrado. Pero bueno, supongo que como era mi película me pidieron que reescribiera una cosa….y fue muy emocionante hacerlo en una localización, en un decorado con tantísima gente. Fue realmente fantástico”.