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Sinopsis

Laura Siprien (Monica Bellucci) cree estar perdiendo la cabeza. Lleva varias semanas ahogada por un miedo incontrolable, perseguida por pesadillas y alucinaciones. ¿Quién es su hijo Liu-San (Nicolas Thau)? ¿Qué significa la extraña marca que ha aparecido sobre el pecho del niño? Las cosas empeoran cuando Liu-San es secuestrado poco antes de su séptimo cumpleaños. Dispuesta a hacer cualquier cosa para salvarle, Laura se lanza en cuerpo y alma hacia los confines de un mundo raro y sobrenatural.

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Crítica de Cine.com por Leo Aquiba Senderovsky

Thriller “a la americana”, pero de producción franco-germano-italiana, y con aportes actorales de los tres países, Catherine Deneuve, Moritz Bleibtreu (el de Corre, Lola, corre y El experimento, entre otras), y Monica Bellucci, respectivamente. Bellucci aquí interpreta a la madre desesperada por el hijo con supuestos poderes sobrenaturales, papel infaltable en esta clase de películas. Si bien cuenta con todos los convencionalismos narrativos posibles, la sorpresa del film radica en las escenas que comparten una nerviosísima Bellucci, con una fría e impasible Deneuve. Lo demás responde a una premisa de género preconcebida y por demás probada, que aquí logra condensar todo con solidez, cometiendo el error de someter todos los diálogos a la acción principal de la película (todos van hacia el mismo lugar, algunos cayendo bastante en lo explicativo), y evitando un primer establecimiento del presente de la historia, que, junto a su tono gélido, hacen que no se termine de generar empatía con el espectador, por lo menos hasta bien entrada la película. Fuera de eso, la puesta en escena y las actuaciones son correctas, y por momentos, logra su cometido de resultar estremecedora.

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Dirección: Guillaume Nicloux.
Países:
Francia, Alemania e Italia.
Año: 2006.
Duración: 103 min.
Género: Thriller sobrenatural.
Elenco: Monica Bellucci (Laura Siprien), Catherine Deneuve (Sybille Weber), Moritz Bleibtreu (Sergueï Makov), Sami Bouajila (Lucas), Elsa Zylberstein (Clarisse), Nicolas Thau (Liu-San), Lorenzo Balducci (inspector Neves), Nicolas Jouhet (inspector Langlois), Peter Bonke (doctor Vonkel), Tubtchine Bayaertu (Barsal Thalik).
Guión: Guillaume Nicloux y Stéphane Cabel; inspirado en la novela de Jean-Christophe Grangé.
Producción: Yves Marmion.
Música: Eric Demarsan.
Fotografía:
Peter Suschitzky.
Montaje: Guy Lecorne.
Diseño de producción: Olivier Radot.
Vestuario: Thierry Delettre.
Estreno en Francia: 15 Noviembre 2006.

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Filmografía de Guillaume Nicloux


1990 : Les Enfants volants, con Anémone

1994 : Faut pas rire du bonheur, conLaura Morante y Bernard-Pierre Donnadieu

1998 : Le Poulpe, con Jean-Pierre Darroussin

2002 : Une affaire privée, con Thierry Lhermitte y Marion Cotillard

2003 : Cette femme-là, con Josiane Balasko y Eric Caravaca

2006 : Le Concile de Pierre, y Monica Bellucci

2007 : La clef con Guillaume Canet, Marie Gillain, Vanessa Paradis, Josiane Balasko, Thierry Lhermitte, Jean Rochefort

Entrevista con Guillaume Nicloux

¿Cómo se convirtió en el director de la adaptación del bestseller de Jean-Christophe Grangé «The Stone Council»? En principio, la novela parece muy alejada del mundo que presenta en sus anteriores películas.

Fue gracias a Yves Marmion, productor de la UGC; él me ofreció el proyecto. Leí la novela y, como no soy muy dado a racionalizar, ni a madurar mucho mis decisiones, acepté enseguida. Me daba la sensación de que se me presentaba la oportunidad de contar la historia y de embarcarme en una aventura muy diferente para mí. Estaba impaciente por explorar un género con el que nunca había trabajado, el del thriller fantástico, y también me atraía mucho el grado de entretenimiento. Es una película donde es necesario mostrar las cosas y hacer que los espectadores las sientan para que se concentren únicamente en la historia, en el reto que presenta, que es bien sencillo: una mujer se encamina hacia el fin del mundo para salvar a su hijo, envuelto en una trama sobrenatural.

¿Ese aspecto es el que más le interesó?

Sí, para mí el interés radicaba en trabajar con una historia en la que sólo había una trama, y con una simplificación de los hechos emocionales, dado que esto contrasta absolutamente con la manera en la que suelo trabajar y con la temática de mis anteriores proyectos, en los que aumentaba el número de tramas y subtramas, creando muchas pistas falsas. En este sentido, EL ELEGIDO es una película basada en el ambiente, con una trama que no intenta confundir al público, sino crear suspense con la historia de esta mujer y su hijo que se ven envueltos en un grave peligro.

¿Fueron éstos los objetivos que se marcó al asumir el trabajo de la adaptación?

Empecé con la idea clave de una única historia perteneciente a un género cinematográfico que combina lo fantástico y el suspense, en la que se puede introducir acción, aventuras, emoción y miedo. Me encantó poder aceptar una oferta como ésta, porque la ventaja de un encargo es poder inyectar elementos personales en una historia que no es tuya, a la vez que se evita todo lo relacionado con el sufrimiento o con traumas que a menudo son demasiado indiscretos. Por tanto, el hecho de atacar una adaptación basada en una historia clara, a lo que no estás acostumbrado, se convierte en algo muy satisfactorio.

¿Qué compartió con su co-guionista Stéphane Cabel (EL PACTO DE LOS LOBOS)?

Quería trabajar con alguien que estuviera acostumbrado a enfrentarse a este tipo de historias, para canalizar mi inclinación natural hacia la complejidad y a tejer diferentes tramas alrededor del protagonista. Por eso Stéphane fue perfecto, porque suele trabajar con historias más lineales, utiliza una demostración sentimental más evidente, menos oculta. Lo primero que hicimos fue una selección instintiva de los hechos y situaciones que aparecen en la novela de Jean-Christophe Grangé que yo quería conservar. A continuación, comenzamos a darle vueltas a la trama central que también nace de la novela y que, paradójicamente, representaba una traición inmediata a lo que se cuenta en el libro. Creo que fue un proceso por el que teníamos que pasar para poder iluminar la historia con una luz diferente y nueva.

¿Fue difícil traicionar el original?

Lógicamente, la dificultad estaba en centrarse en crear una visión más mental que demostrativa para escapar de la posible grandilocuencia de la película de género, que se traduciría aquí en un uso excesivo de los efectos especiales. Por tanto optamos por sugerir el peligro, las amenazas y lo fantástico, a pesar de que si la película lo requiere sí hemos recurrido a la demostración, pero en la menor medida posible. Intentamos concentrarnos en una presentación más minimalista, en la creación de un clima que confundiría a la protagonista, impidiendo que distinguiera la realidad de sus pesadillas.

¿Por qué escogió a Monica Bellucci para encarnar a la protagonista?

Cuando elijo a un actor, sé que a través de su interpretación ayudará a guiar la dirección, establecerá un ritmo y afectará lo que está a su alrededor. Por tanto es una decisión muy crítica y Monica encajaba perfectamente con la tarea. Ella se convirtió en el apoyo, en la base sobre la que se montaron todos los elementos de la película y se construyó su propio universo. La protagonista de EL ELEGIDO, tal y como la hemos caracterizado, es la antítesis del personaje de la novela. Esto no es algo que Stéphane o yo hayamos decidido. Fue algo que se perfiló de antemano desde el momento en que el que se impuso la decisión de Monica Bellucci. De igual manera, no podría decir cómo se impuso Monica. Es sin duda la actriz que, en mi opinión, le aportaba el mayor misterio a Laura Siprien, la heroína. Su actuación ha sido menos obvia y por tanto más rica, nutriendo así la composición del personaje. También quería trabajar con Monica para revelar una faceta más secreta de la actriz, alejada de la imagen glamorosa que presentan de ella los medios.

¿Cómo definiría a Monica Bellucci en esta película?

Lo más sorprendente de Monica es que no se corresponde con los cánones tradicionales de la interpretación. En primer lugar porque no actúa en su idioma materno, lo cual es un factor determinante. En segundo lugar porque siempre está al límite, y ese elemento de fragilidad, auto-control y delicadeza hace que su manera de actuar sea única. Diría que la interpretación de Monica es una de las piedras angulares de la película. Utilizó su lenguaje corporal, su forma de moverse y su tono voz para imponer un ritmo adecuado para EL ELEGIDO.

¿Se podría decir que la película está dividida en dos partes: una dedicada al miedo y otra a la acción?

Sí, aunque los dos a veces se mezclan y nunca somos totalmente prisioneros de un único género.

En su opinión, ¿los títulos de crédito iniciales son una parte esencial de este género?

Me gusta este proceso narrativo, creo que ayuda a llamar la atención del público. Esparcir elementos sueltos y ver cómo los espectadores reorganizan la historia es muy divertido. Las escenas explicativas se codifican más aún porque nos vemos obligados a revelar cierta información que queremos que se recupere y analice rápidamente, para sortear preguntas inconvenientes. Así, al final, el desenlace no parece forzado, es algo bastante natural.

En ese sentido, ¿es una película hecha para entretener?

Sí, espero que entretenga a los espectadores.

¿Podría elaborar esta respuesta?

Quería hacer una película amena, que fuera misteriosa pero que tuviera una resolución, un final. La cuestión nunca fue pervertir la película para crear algo personal a toda costa. Más bien fue cuestión de tomar pequeñas bocanadas de aire en una atmósfera cargada de amenazas, sin reducir lo que había que contar y manteniendo un eje central, que era la película, y llenar el ambiente de elementos singulares. La selección de decorados y vestuario le ha dado una atemporalidad marcada a la película.

¿Esto también ha guiado la elección de extras? Por ejemplo, en la escena del museo con los liliputianos, o en la escena del hospital con la enfermera que tiene un grano en la cara.

Ciertamente todo contribuye en el mundo de las historias de terror y la magnífica oscuridad.

El bosque también es un elemento típico de los cuentos de hadas, y un elemento clave en cada de una de sus películas. ¿También es así en este filme?

El bosque es un factor inconsciente, algo derivado de la escritura automática y, en este caso, un elemento realmente obsesivo. Asimismo, los bosques no tienen edad. De noche, toman una dimensión casi irreal. Cualquier ruido da miedo… aunque también da miedo la ausencia de ruido. Si entras en un bosque oscuro no tardarás mucho en sentir que el miedo empieza a envolverte. Es el “barómetro” ideal de nuestro estado emocional.

Hay otros escenarios orgánicos y húmedos en la película, como el centro de investigación cuyas paredes rezuman y sudan…

Es una forma de integrar el escenario y los personajes para que formen un conjunto. Cada vez es más evidente que cada película es una forma de análisis conectada con lo que siento, basada en la noción de estar descompasado y de tener una percepción de la realidad atrofiada. Está presente en EL ELEGIDO, pero con una visión firmemente optimista.

¿Cómo ha sido rodar en Mongolia?

En cuanto a la producción y a la infraestructura, ha habido que anticipar todos los aspectos con mucha antelación. En el nivel visual, el peligro era caer en la facilidad de mostrar el país de una manera demasiado folclórica, las imágenes tenían que limitarse a postales para, por un lado, no “sacar” a los espectadores de la película y de su tensión y, por otro, mostrar una visión quizá algo menos esperada, algo que no se imaginaban. Al final, hay dos paisajes bastante significativos que muestran que la acción se desarrolla en el centro de un lugar muy poco común y atemporal, y añaden algo a la escala de aislamiento que rodea a la protagonista.

La música también contribuye a este efecto…

Está dividida entre referencias «Herrmanianas» y tendencias más atmosféricas. También sentía el impuso de decantarme por una música que encajara con la acción, que afectara el tema de una manera más concreta, que mantuviera la emoción.

¿Por qué escogió a Catherine Deneuve para interpretar a Sybille Weber?

Es una cuestión de fantasía y de mito. Es una mujer curiosa que, en mi opinión, seguirá haciendo películas toda su vida por ese motivo, porque sigue siendo curiosa. Me recordó mucho a Michel Piccoli por su forma de observar y por su indiferencia a la vez implicada y hostil.

Unas palabras para concluir.

¿Es posible hacer una película de género e intentar ser más sugerente que demostrativo? Creo que ése es el reto principal de EL ELEGIDO.