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Sinopsis

Un escritor de éxito que vive en Los Angeles, Dito (Robert Downey Jr.), tiene que volver, tras quince años de ausencia, al barrio de Astoria, en el distrito neoyorquino de Queens en el que se crió, cuando la enfermedad de su padre (Chazz Palminteri) empeora. Los recuerdos de su juventud afloran cuando Dito regresa a su antiguo vecindario y se reúne con algunos amigos de la infancia.

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Crítica de Cine.com por Leo Aquiba Senderovsky

Interesante film en el que Dito Montiel, el director, adapta al cine su libro con ciertos ribetes autobiográficos, publicado con el mismo título que la película, A guide to recognizing your saints. El regreso al barrio de su adolescencia, le supone a Dito un reencuentro con sus orígenes, su primera novia, sus viejos amigos, y su padre.

La película abre con el personaje asumiendo su abandono, del hogar y de su pasado. Luego se interna en ese pasado oscuro, reflejando con crudeza la realidad de las calles de Queens en una época decadente, de pandillas y grafittis, con padres incapaces de demostrar amor, con códigos de barrio y lealtades que se erigen, condicionando todo lo demás, y un ánimo constante de huir de todo.

Por momentos, la idea de contar esa historia con cierta originalidad, hace que se establezca un montaje que gana en muchos momentos de hondo dramatismo, y falla en otros, como por ejemplo la discusión con el padre que termina con un ataque al corazón de este, y que queda a mitad de camino frente a otras escenas de la película.

Es para destacar la banda sonora, que a través de recordadas canciones, colabora en la descripción de la Nueva York de los ’80. Lo mejor del film radica en las actuaciones de Robert Downey Jr. (que en esta película debería haber aparecido más tiempo en pantalla), Chazz Palmintieri, y el joven Shia LaBeouf, que hace de Dito de joven, y que le da pelea a su padre (Palmintieri) en interesantes duelos actorales.

Una película dramática, que se sumerge con inteligencia y agudeza, en un pasado agónico y desesperante, que termina marcando de por vida el destino de los personajes.

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Dirección: Dito Montiel.
País:
USA.
Año: 2006.
Duración: 98 min.
Género: Drama.
Elenco: Robert Downey Jr. (Dito), Shia LaBeouf (Dito de joven), Chazz Palminteri (Monty), Dianne Wiest (Flaurie), Channing Tatum (Antonio joven), Eric Roberts (Antonio), Rosario Dawson (Laurie), Melonie Díaz (Laurie joven), Martin Compston (Mike O’Shea), Adam Scarimbolo (Giuseppe), Julia Garro (Diane), Scott Campbell (Nerf).
Guión: Dito Montiel; basado en su libro.
Producción: Trudie Styler, Travis Swords, Cjarlie Corwin y Clara Markowicz.
Música: Jonathan Elias.
Fotografía:
Eric Gautier.
Montaje: Christopher Tellefsen y Jake Pushinsky.
Dirección artística: Jody Asnes.
Vestuario: Sandra Hernández.
Estreno en USA: 13 Octubre 2006.

Biografía de Dito Montiel

Dito Montiel nació y se crió en Astoria, Nueva York. A los 17 años tocaba en un grupo llamado Gutterboy, que llegaron a ser teloneros de la gira de los Stray Cats. Durante este tiempo se relacionó con los círculos más exclusivos de la moda y el arte neoyorquinos, incluyendo a Andy Warhol y su compañera de la Factory Cherry Vanilla. También fue modelo para el famoso fotógrafo Bruce Weber, para quien posó como modelo de Calvin Klein. Su primer libro, A Guide to Recognizing Your Saints, fue publicado en 2003. Tras redactar un guión a partir de una idea en uno de los capítulos, fue elegido para participar en los Laboratorios de Guionistas y directores de Sundance, donde tuvo como mentores a Frank Pearson, Walter Mosley, Alfonso Cuarón, Ed Harris y Robert Redford. La película basada en este libro, también titulada A Guide To Recognising Your Saints ganó el premio a la Mejor Dirección Dramática y un Premio Especial del Jurado al mejor reparto en el festival de Sundance de 2006. Montiel acaba de terminar su segundo libro, The Clapper, y sus artículos, entrevistas y poesía han sido publicados por Vanity Fair e Interview entre otras.

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CÓMO SE HIZO “MEMORIAS DE QUEENS”

Notas del director

Mi padre es de Nicaragua, nacido y criado allí, y mi madre, de origen irlandés, de Coney Island, en Brooklyn. Mi padre solía llamarme de niño Casper porque soy muy blanco, pero yo me crié en un barrio ítalo-griego, donde había más ignorancia que racismo… lo que es un poco más disculpable. Al trasladar al cine mi vida y la de mis amigos de la infancia, me he tomado muchas libertades, es una combinación de muchas historias distintas, reales e imaginarias, por ejemplo, el personaje de Mike O’Shea es una mezcla de un hermano pequeño de Antonio y de un tío llamado realmente Mike O’Shea, irlandés y que ahora vive en Inglaterra. Lo que yo hago es contar una historia… la verdad reside en la emoción de los personajes. Cuando me preguntan qué diferencias veo entre escribir unas memorias y filmar una película acerca de esas memorias, respondo que la idea de hacer una película biográfica no me interesaba realmente ni a mí ni a ninguna de las personas comprometidas con la película. Para la película, lo que yo quería en realidad era captar el espíritu de mi libro. El libro tiene unas sesenta historias distintas; en la película, notas que una o dos historias son suficientes. Yo prefería centrarme en un momento del libro y palpar la emoción de ese momento antes que contar una historia autobiográfica. Trabajar con un reparto tan increíble ha sido una extraña experiencia: al principio me sentía aterrorizado porque no quería hacer una película llena de estrellas cinematográficas, pero cuando se concretó, el reparto hizo algo muy especial. Ya sé que esto suena al típico comentario de un director que felicita a sus actores, pero lo que cada uno de ellos hizo fue algo increíblemente especial para mí. Por ejemplo, en el caso de Robert Downey Jr., un actor en el que estuve pensando mientras escribía su papel, me dijo que iba a intentar poner un acento de Queens o algo así. Esto me dejó muy preocupado, porque lo más duro de la dirección —y es una cosa que aprendí rápidamente— es que, una vez que has puesto algo en el papel, deja de existir. En cierto modo, hay que desprenderse de los personajes. Lo que Robert aportó a su personaje es exactamente lo opuesto de lo que yo habría aportado al papel, que es vital y simpático. Robert aportó realidad al papel. Llegó al plató pensando que trataba de un tío que vuelve a su barrio y se da cuenta de que todos son perdedores, lo que no era en absoluto así, pero nunca se lo dije. Él aportó a su papel una especie de indiferencia que representó como un lento despertar… de esa forma consiguió hacer una interpretación muy especial. Desde luego, Robert Downey, Jr. no estaba interpretándome a mí en la película. Yo le entregué un papel que él interiorizó y aportó lo que ese papel le hacía sentir, así que, aunque mi nombre esté por todas partes, la película no es cien por cien autobiográfica. En Astoria, donde estoy viviendo actualmente, las cosas no han cambiado mucho respecto a 1986. Ha habido muchos cambios en Brooklyn y Manhattan, pero Queens ha mantenido su estructura de un conjunto de pequeñas ciudades dentro de la gran ciudad. Nosotros rodamos en casi todas las calles en las que las cosas sucedieron en la realidad. Lo que sí nos propusimos es dar una idea de la vida en un piso atestado durante un verano neoyorquino muy caluroso, sin necesidad de ser muy explícitos. Eric Gautier, el director de fotografía, nunca ha sido partidario de mostrar obviedades como operador, no necesita meter la cámara en medio de agujas hipodérmicas o hacer un zoom de un radiador caliente. Creo que es mucho mejor que poner demasiado énfasis en las cosas más obvias. Mostrar lo menos obvio puede ser a veces la mejor descripción. Cuando empecé a trabajar con Eric, le dije que me habían gustado mucho películas como Requiem for a Dream [Réquiem por un sueño, de Darren Aronofsky (2000) o Clockers [Clockers (Camellos), de Spike Lee (1995)], pero que mi barrio no era como los que aparecían en ellas. Quería que fuera un sitio bonito, que es como yo lo recordaba. Pero el dolor siempre se mezcla con la belleza, así es la vida, y le dije que lo que yo quería era volver a caminar por esas calles y enamorarme otra vez de Laurie.
Eso no era demasiado doloroso como una especie de paseo por el sendero de la memoria.