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Sinopsis

La película narra la historia de la familia Ganguli, cuyo traslado desde Calcuta a Nueva York evoca un perpetuo equilibrio para incorporarse a un nuevo mundo sin olvidar el viejo. Aunque los padres, Ashoke (Irrfan Khan) y Ashima (Tabu), añoran a la familia y la cultura que los rodeaba en la India, se muestran muy orgullosos de las oportunidades que sus sacrificios han brindado a sus hijos. Paradójicamente, su hijo Gogol (Kal Penn) se siente desgarrado por la búsqueda de su propia y singular identidad sin perder su legado.

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Crítica de Cine.com por Leo Aquiba Senderovsky 

De las cinematografías más remotas para el público occidental, suelen surgir cineastas que, con un estilo narrativo clásico (para nosotros), aplican a la perfección el famoso lema: “Pinta tu aldea y pintarás el mundo”.

De esa manera nos llegan películas de realizadores como el húngaro Istvan Szabó, el israelí Amos Gitai, o la directora india Mira Nair. Nacida en 1957 en Rourkela, India, y radicada desde joven en Nueva York, el cine de Nair siempre está asociado a historias y personajes de su país natal.

El buen nombre es una adaptación de una famosa novela del ganador del premio Pulitzer, Jhumpa Lahiri, que recorre la vida de asimilación de un joven descendiente de indios y nacido en Norteamérica. La elección de su nombre, entre Gogol (el nombre que le elige su padre en referencia al escritor ruso), y el “buen nombre” que le dio su familia, Nikhel, o su versión americanizada Nick, es el tema que recorre toda la historia del personaje, desde que nace y hasta que se casa. De esa manera, los cambios de nombre están asociados al tema de la identidad, como el apellido que se va modificando de generación en generación en Sunshine, de Istvan Szabó.

La película es de esas “de contenido”, donde lo que importa es el mensaje a transmitir, el conflicto con el padre, las parejas mixtas, los casamientos arreglados, la necesidad de separarse de la familia, etc. Esto no es un problema en sí. El problema radica en que, al atravesar toda una vida en el personaje principal, la narración, desde el comienzo, avanza a los saltos, fallando en cuanto a progresión dramática en momentos clave de la película.

De todas maneras, Nair maneja con solvencia los dramas que tienen como eje el choque de culturas (su anterior película, Monsoon wedding, era prueba de ello), y esta no es la excepción, resultando conmovedora, y con muy buenas actuaciones de todo el elenco.

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Biofilmografía de Mira Nair

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La consumada realizadora Mira Nair nació en la India y se educó en la universidad de Delhi y en la de Harvard. Inició su carrera cinematográfica como actriz pasando luego a dirigir documentales galardonados, como “So far from India” e “India cabaret”. Su primer largometraje, “Salaam Bombay”, fue candidato en 1988 al Premio de la Academia a la Mejor Película en Lengua Extranjera; ganó el Camera d’or (al mejor primer largometraje) y el Prix du Publique (a la inscripción más popular) en el Festival de Cine de Cannes, así como otros 25 premios internacionales. Después de los trágicos sucesos del 11 de septiembre de 2001, Nair se unió a un grupo de 11 renombrados realizadores a cada uno de los cuales se le encargó la dirección de una película que durase 11 minutos y 9 segundos y que sólo tuviera un fotograma. En mayo de 2003, Nair empuñó el timón de la producción que Focus Features hizo del clásico de Thackeray, “La feria de las vanidades”, en la que Reese Witherspoon encarna a la protagonista, Becky Sharp. En 2003, Mira Nair fundó Maisha, un taller anual de realizadores de cine radicado en Uganda y dedicado a apoyar a guionistas y directores visionarios de África oriental y Asia meridional.   Filmografía: Salaam Bombay! (1988), Mississippi Masala (1991), The Day the Mercedes Became a Hat (1993), The Perez Family (1995), Kama Sutra: A Tale of Love (1996), Monsoon Wedding (2001), 11’09”01 – September 11 (2002) (segment “India“), Vanity Fair (2004), The Namesake (2006)

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CÓMO SE HIZO “EL BUEN NOMBRE”

Notas de producción

1. Origen del proyecto

estacado éxito editorial en todo el mundo y elegida por The New York Times, USA Today y Entertainment Weekly entre otras muchas publicaciones como uno de los Mejores Libros del Año, la novela de Jhumpa Lahiri EL BUEN NOMBRE transporta a sus lectores a lo más hondo de las vidas de una inolvidable familia americana de inmigrantes. Criada ella misma en Rhode Island como Indo-Norteamericana, Lahiri escribió con el corazón en la mano sobre un tema que conoce en todos sus detalles. Al igual que ocurrió con su colección de relatos breves con la que obtuvo el premio Pulitzer, Intérprete de Emociones, la primera novela de Lahiri fue recibida con entusiasmo por iluminar temas de identidad, la pertenencia a una comunidad, y la transformación en un norteamericano, además de la muerte, el matrimonio y el amor familiar, que llegaron al corazón de personas de todos los orígenes y en todo el mundo. Sobre todo, EL BUEN NOMBRE fue elogiada por ser un conmovedor retrato de la forma como los sacrificios de una generación son la llave de los triunfos y las oportunidades de la siguiente. “Gabriel Byrne me había hablado con verdadero entusiasmo de la novela EL BUEN NOMBRE mientras yo estaba haciendo el doblaje de LA FERIA DE LAS VANIDADES, lo que fue una notable coincidencia ya que yo misma estaba leyendo la novela por aquel entonces”, dice Nair. La novela la dejó sin palabras – en parte porque el argumento parecía reflejar con gran exactitud su propia experiencia. “Allí estaba la historia de una joven que había salido de Calcuta y había acabado en la ciudad de Nueva York, que es casi exactamente el mismo recorrido que yo hice”, observa la directora. “Me pareció un historia profundamente humana sobre los millones de nosotros, habitantes de los EE.UU., que hemos abandonado un hogar por otro y aprendido lo que realmente significa mezclar lo viejo con lo nuevo”.Las películas de Nair han traspasado con frecuencia fronteras entre culturas. Se introdujo como un ciclón en el mundo de la realización cinematográfica con SALAAM BOMBAY, un extraordinariamente vigoroso cuento de niños de la calle que tratan de sobrevivir en los barrios bajos de Bombay. A continuación, dio un giro radical dirigiéndose al sur de los Estados Unidos para dirigir la comedia romántica independiente MISSISSIPI MASALA, protagonizada por Denzel Washington y Sarita Choudhoury. Desde entonces, sus películas han pasado de un irresistible territorio al siguiente: del romance ambientado en la India del siglo XVI, KAMA SUTRA, al telefilme ganador de un Globo de Oro®, realizado para HBO, CIEGAS DE AMOR, ambientado en la Nueva Jersey de los años ochenta del pasado siglo; y más recientemente, del evocador cuento de una ceremonia matrimonial transcultural, LA BODA DEL MONZÓN, con la que obtuvo el León de Oro del Festival de Cine de Venecia, a su suntuosa versión cinematográfica del clásico LA FERIA DE LAS VANIDADES, protagonizada por la ganadora del Oscar® Reese Witherspoon en el papel de Becky Sharp.  Habiendo tenido que hacer frente ella misma a la muerte de un ser querido, Nair sintió una profunda relación con el argumento de la novela de Lahiri. Así lo explica: “Creo que de todas mis películas, EL BUEN NOMBRE sea probablemente la más personal. Cuando leí el libro de Jhumpa fue como si hubiera acabado de conocer a una persona que hubiera entendido del todo mi pena, que conociera el capullo en que me había encerrado y todo cuanto estaba experimentando, y me dije que tenía que comprar los derechos inmediatamente”.  Nair también se sintió atraída por la singular ocasión que se le presentaba de combinar los retratos cinematográficos de sus dos ciudades favoritas, situadas en extremos opuestos del planeta: Nueva York y Calcuta. “Vi una oportunidad de unir estos dos mundos igualmente emocionantes que conozco y amo y en los que he pasado toda mi vida”, afirma. “También quería captar visualmente el vertiginoso sentimiento de ser un inmigrante, por el que uno podría hallarse físicamente en un lugar determinado aunque siente que, dentro de su alma, está en otro lugar diferente”.  Lydia Dean Pilcher, socia de producción de Nair durante mucho tiempo, sintió inmediatamente que EL BUEN NOMBRE se ajustaba perfectamente al siguiente proyecto de la directora. “Era evidentemente una obra que realmente hablaba a Mira muy profunda y personalmente”, explica Pilcher. “Esto quedaba claro hasta en la urgencia que sentí de que su proyecto se hiciera realidad inmediatamente. Era un excelente material para ella, porque Mira tiene la habilidad, muy poco corriente, de tomar un argumento muy específico y abrirlo transformándolo en un relato universal con el que todos pueden establecer una relación, sacando algo de él”.  Para empezar, Nair mantuvo una larga entrevista con Jhumpa Lahiri, llegando incluso a visitar a miembros de su familia para sentir de modo más intenso e íntimo a los personajes, sus antecedentes y las presiones que experimentan cuando tratan de maniobrar a través de dos mundos diferentes. Lahiri se sintió ganada por el enfoque de Nair. “No creo que hubiera llegado a interesarme realizar la película para ningún otro director”, declara. “Pero es tanta mi admiración por Mira y por su trayectoria como realizadora en este país, sacando a la luz la experiencia india de una forma tan fresca e innovadora que no me cuesta imaginármela como una pionera. ¡Es tan apasionada que con esta película nos arrebató a mí y a mi familia!”  Al enfocar EL BUEN NOMBRE, Nair quería ser tan fiel al relato de Lahiri como lo permitiera la estructura del guión. Su único cambio importante en los personajes consistió en dotar a Ashima de un historial como cantante de forma que pudiera integrar en el argumento la belleza y la emoción de la música india que tanto ama. Luego, Nair incorporó al proyecto a su antigua amiga y colaboradora, la guionista Sooni Taraporevala, con quien había estudiado en Harvard y colaborado anteriormente en SALAAM BOMBAY y MISSISSIPI MASALA, para que se hiciera cargo de la adaptación.  Taraporevala encontró un trabajo hecho a su medida, pero halló formas ingeniosas de convertir la sutil prosa de Lahiri en imágenes y drama. “Sooni y yo intercambiamos un montón de notas”, dice Nair explicando el proceso. “Para mí, es absolutamente esencial que cualquier película que realice tenga lágrimas y risas, por lo que aprovechamos cada oportunidad que se presentaba para ampliar las escenas más humorísticas y conmovedoras del libro”.  La propia Lahiri quedó sorprendida con el guión resultante. “En realidad no creí que mi libro pudiera trasladarse a la pantalla”, reconoce. “Hay tanta descripción y resumen… pero Mira y Sooni habían leído el libro con tanto cuidado que fueron capaces de sacar el diálogo y la acción que están implícitos. Como autora de la novela, yo nunca habría podido hacerlo pero pensé que lo que habían hecho era todo un éxito”.