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Sinopsis

Lord Cutler Beckett (Tom Hollander), de la Compañía de las Indias Orientales, se ha hecho con el control del aterrador barco fantasma, el Holandés Errante, y de su malvado y vengativo capitán, Davy Jones (Bill Nighy).

Ahora el Holandés surca imparable los siete mares, destruyendo sin piedad los barcos piratas a las órdenes del almirante Norrington (Jack Davenport). Will Turner (Orlando Bloom), Elizabeth Swann (Keira Knightley) y el capitán Barbossa (Geoffrey Rush) se embarcan en una desesperada búsqueda para reunir a los Nueve Lores de la Corte de Brethren: su única esperanza de vencer a Beckett, al Holandés Errante y a su Armada.

Pero uno de los Lores ha desaparecido: el capitán Jack Sparrow (Johnny Depp), el mejor y el peor pirata de todos los tiempos que ahora está encerrado en la bodega de Davy Jones debido a su encuentro con el monstruoso Kraken. En una alianza cada vez más frágil, nuestros héroes deberán viajar primero al exótico y peligroso Singapur y enfrentarse al pirata chino, el capitán Sao Feng (Chow Yun Fat) para conseguir las cartas de navegación y un barco que les lleve al fin del mundo para rescatar a Jack.

A medida que se van sucediendo las traiciones, está cada vez más claro que Jack, Will, Elizabeth, Sao Feng, y Barbossa tienen sus propios planes, y ninguno puede confiar en los demás. Además, cada uno debe elegir un bando y crear una alianza final para librar una última batalla.

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Crítica de Cine.com por Leo Aquiba Senderovsky

Puro espectáculo. La tercera y última entrega de la saga de Piratas del Caribe (sin lugar a dudas, lo mejor que ha surgido de la factoría Disney en los últimos años), cumple honrosamente con las historias, los personajes, y el espíritu general de la serie, que mezcla cine de aventuras, fantasía y comedia, en dosis iguales. Con la segunda entrega, se intensificó la idea de convertir la epopeya en un “one-man show” a cargo de Johnny Depp.

Esta idea se vislumbra también en Piratas del Caribe: En el fin del mundo, generando algunas de las mejores y más alucinadas escenas de toda la saga, ejemplos de ellas son los múltiples Sparrow interactuando, o el ataque de los cangrejos de piedra.

Del elenco se destacan, tanto los sobresalientes y sobreactuadísimos Depp y Geoffrey Rush, como Keira Knightley, sobre todo en los momentos en que toma el mando, y Chow Yun Fat, que en su primera aparición en Piratas del Caribe se encuentra a tono con el resto del reparto.

El inconveniente, a mi criterio, de estas superproducciones, es el excesivo metraje, ya que a pesar de estar bien regulado el ritmo desde el guión, por momentos se vuelve indefectiblemente una experiencia agotadora.

De todos modos, Gore Verbinski, con una mayor destreza luego de haber dirigido los anteriores episodios de Piratas del Caribe, sabe combinar correctamente todos los elementos en un film épico, original, y con momentos delirantes (e hilarantes).

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Biofilmografía de Gore Verbinski

Gore Verbinski nació en 16 de marzo de 1964, en Estados Unidos. Se licenció en la Universidad de UCLA en 1987, donde estudió Cinematografía y Televisión. Antes de dedicarse al cine, dirigió numerosos anuncios, con los que consiguió diversos premios. Se estrenó como director con la comedia Un ratoncito duro de roer.

Filmografía: 1997 – Un ratoncito duro de roer (Mouse Hunt), 2001 – The Mexican, 2002 – The Ring (la señal), 2003 – Piratas del Caribe: La maldición de la Perla Negra (Pirates of the Caribbean: The Curse of the Black Pearl), 2005 – El hombre del tiempo (The Weather Man), 2006 – Piratas del Caribe: El cofre del hombre muerto (Pirates of the Caribbean: Dead Man’s Chest), 2007 – Piratas del Caribe: En el Fin del Mundo (Pirates of the Caribbean: At World’s End)

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CÓMO SE HIZO «PIRATAS DEL CARIBE: EN EL FIN DEL MUNDO»

Notas de producción

El proyecto

Mantenerse en la cumbre no es nada fácil, y después de “Pirates of the Caribbean: Dead Man’s Chest” (Piratas del caribe: El cofre del hombre muerto), que recaudó más de 1.000 millones de dólares en todo el mundo y está considerada como la tercera película más taquillera de la historia, Jerry Bruckheimer y Gore Verbinski estaban totalmente decididos a superar una vez más las expectativas del público. “Cuando haces una película que tiene tanto éxito, después sientes un poco de miedo”, confiesa Bruckheimer. “Nunca se sabe. La idea de que una película de piratas basada en una atracción de un parque temático pudiese tener tanto éxito atentaba contra el sentido común. Luego volvimos a sorprendernos con la segunda entrega, ya que en este negocio, todo el mundo sabe que una secuela suele recaudar entre el 20 y el 30 por ciento menos que la primera. Sin embargo, «El cofre del hombre muerto» recaudó casi el doble de «La maldición de la Perla Negra»”. Bruckheimer atribuye el enorme éxito de las dos primeras entregas de Piratas del Caribe al durísimo trabajo realizado por los directores y al talento existente a ambos lados de la cámara. “Se empieza por el guión; Ted Elliott y Terry Rossio realizaron un brillante trabajo creando unos magníficos personajes nuevos así como emocionantes situaciones en las que pudieran lucirse. Luego se añade un director tan bueno como Gore Verbinski, que ofreció al público una intensa aventura con la primera película, y otra incluso mejor con la segunda. Y lo que hace que todo sea perfecto es ver a actores como Johnny Depp, Keira Knightley, Orlando Bloom y Geoffrey Rush a la altura de lo que Gore, Ted y Terry desarrollaron con tantísimo esfuerzo para crear personajes atractivos, divertidos, románticos e ingeniosos. Gore, Ted y Terry tuvieron que invertir enormes dosis de energía, ingenio y tiempo para dar con todos esos increíbles personajes, situaciones y escenarios.“Luego vas entre bastidores”, continúa Bruckheimer, “ y ves el diseño de producción de Rick Heinrichs, la dirección de fotografía de Darek Wolski, la música de Hans Zimmer, y el arduo trabajo de todas las personas que han participado en estas películas y que han ayudado a convertirlas en grandes éxitos”. Para la tercera película, el productor y el director animaron a los guionistas Ted Elliott y Terry Rossio a tirar un poco más del hilo…literalmente, hasta el fin del mundo. “Lo que decidimos junto con Jerry, Gore, Johnny y el resto del equipo”, dice Elliott, “fue imaginarnos la manera de hacer otras dos películas que formasen un todo con la primera, y que aún así siguiesen siendo únicas por separado. Lo que teníamos que hacer con cada una de ellas, era satisfacer las expectativas tan rápido como pudiésemos. Y luego nos pusimos el reto de llegar aún más lejos, y crear situaciones que la gente no pudiese anticipar. Y eso no es nada fácil”. “El tema general que tratamos en ‘En el fin del mundo’”, añade Terry Rossio, “es la naturaleza de lo que hace falta para ser una buena persona, y cada persona se enfrenta a esa lucha. Adoptamos la idea de que todas las películas de piratas tratan sobre la ambigüedad moral, y que las circunstancias pueden forzar a la gente buena a hacer algo malo. Así que desde el punto de vista de cada personaje, todos tienen que vivir ese reto, esa transformación, enfrentándose a su propia capacidad para hacer algo con lo que no se sienten cómodos, y tomar decisiones realmente difíciles. En ese sentido, todos los personajes de la historia tienen un momento de maldad en algún punto de la película”. “Ninguno de los personajes de la película confía en ningún momento en los demás”, añade Jerry Bruckheimer. “Siempre tienen un plan enrevesado para sacar su propio beneficio. ‘En el fin del mundo’ es una película sobre quién va a acabar, dónde, cuándo y cómo, con una constante lucha por superar a los demás en todo momento”. Una vez más, al igual que en las dos primeras películas, Elliott y Rossio estuvieron constantemente presentes en los platós, desde el Caribe hasta Hollywood y allí donde se rodase. “Realizaron una gran aportación”, afirma Bruckheimer, “porque trabajaban con Gore y con los actores en el plató para asegurarse de que todo era correcto en cuanto a la historia y los personajes. “Ser guionista exige una gran destreza”, explica Bruckheimer. “Entre la década de los 30 y los 40, Hollywood decidió incorporar periodistas, escritores y cualquiera que pudiera escribir, y muchos de ellos fracasaron como guionistas, porque es un arte muy diferente. Ted y Terry son verdaderos maestros de este arte. Les encantan el cine, el de ahora y el de antes. Están al tanto de todo lo que ocurre en el cine. Saben lo que cuesta crear un buen personaje, porque lo han estudiado y han trabajado en ello durante muchos años. Y no tienen prejuicios…Ted y Terry transforman los tópicos de los piratas que pueden parecer banales en algo interesante y novedoso. Junto con Gore, han reinventado totalmente el género de las películas de piratas”. La historia se amplía geográficamente hasta el antiguo Singapur y hasta míticos reinos, incorporando personajes como el Capitán Sao Fengel, el pirata chino. También vuelve a escena un personaje esencial: El Capitán Barbossa, regresa renovado del mundo de los muertos. Esta vez forma una complicada alianza con su antiguo rival Jack Sparrow contra las fuerzas de la Compañía Comercial de las Indias Orientales. También podremos conocer a la Corte internacional de Brethen en su escondite de Shipwreck City, toda una galería de matones provenientes de los siete mares, incluyendo al Guardián del Código, Teague, interpretado por el inmortal guitarrista de Rolling Stones, Keith Richards. Murtogg y Mullroy también vuelven en esta película. Son las dos calaveras más estúpidas vestidas con el uniforme británico del siglo XVIII. Utilizando la famosa atracción de Piratas del Caribe de los Parques Temáticos de Disney (la última en la que Walt Disney participó en su creación) como trampolín, “Pirates of the Caribbean: The Curse of the Black Pearl” (Piratas del Caribe: La maldición de la Perla Negra), desafiando a la falta de interés que se preveía por “una película basada en una atracción”, fue un gran éxito en todos los lugares en los que se proyectó tras su estreno el 9 de julio de 2003, recaudando 305.413.918 de dólares brutos en Estados Unidos. Incluyendo la recaudación internacional, obtuvo unos ingresos totales de 653.913.918 de dólares. La cinta también recibió cinco nominaciones a los Premios de la Academia, incluyendo el Oscar al Mejor Actor a Johnny Depp. La primera entrega de «Piratas del Caribe» tuvo tanto éxito, que Walt Disney Imagineering modificó la atracción en Disneyland, Anaheim, y en Walt Disney World en Orlando, Florida, a tiempo para el estreno de “El cofre del hombre muerto”, para que los personajes de las películas, incluidos el Capitán Jack Sparrow, el Capitán Barbossa y Davy Jones, se incluyesen con el fin de mantener el espíritu que consiguió que esa atracción fuese la favorita de los visitantes del parque temático de Disney. Esperaban, por supuesto, que la segunda película tuviese al menos tanto éxito como la primera. Pero ni Bruckheimer, ni Verbinski, ni The Walt Disney Studios, hubieran podido imaginar lo que ocurriría cuando la segunda película de la trilogía, “Pirates of the Caribbean: Dead Man’s Chest” (Piratas del Caribe: El cofre del hombre muerto) se estrenó el 7 de julio de 2006. Capturar el espíritu de la época es una tarea complicada, pero es evidente que “Piratas del Caribe” dio en el clavo ya que “El cofre del hombre muerto” se convirtió inmediatamente en un fenómeno cultural. En sus tres días de estreno en fin de semana, la película batió todos los récords de taquilla en Estados Unidos, recaudando la desorbitada cantidad de 135.745.219 de dólares, superando a la anterior campeona de 2002, “Spider-Man”, por más de 20 millones. “Un gran botín para ‘Bruckaneros’”, afirmaba el titular del periódico especializado de Hollywood, el Daily Variety, con su original lenguaje, señalando que las cifras de los tres días también superaban el récord del fin de semana de cuatro días ya que el total del viernes de 55 millones de dólares marcaron un hito al convertirse en la mayor cifra de la historia. El sábado, se llegó a la cifra de 109,2 millones de dólares la más elevada de dos días de recaudación. De esta forma, “El Cofre del Hombre Muerto” fue la primera película de la historia que superó la marca sagrada de los 100 millones de dólares en 48 horas. A estas alturas, la película ya había adquirido la etiqueta de mítica, como lo prueban las legiones de fans de “Piratas”, que abarcaban todo el espectro demográfico, y que hacían cola durante horas. Además, muchos de ellos iban disfrazados de pies a cabeza de bucaneros, así que parecía que acababan de llegar del plató. Al final del segundo fin de semana, “El Cofre del Hombre Muerto” había superado los 200 millones de dólares en su octavo día en la cartelera -otro récord- y había amasado 258,2 millones de dólares en tan sólo 10 días, sin contar con los 125 millones recaudados en 24 países fuera de los Estados Unidos y Canadá. A pesar de que en ese momento se estrenaron cuatro grandes películas, todas las dudas sobre el éxito de “El cofre del hombre muerto” se desvanecieron después del tercer fin de semana: la película se convirtió en la cinta que superó más rápidamente la cota de los 300 millones en los Estados Unidos y Canadá. Además dejó atrás la marca establecida por “La maldición de la Perla Negra” que estaba en 305 millones de dólares. Y fuera de los Estados Unidos, su estreno en 11 países siguió las mismas pautas. Es decir: número uno en todas partes. Desde Tokio a Mumbai pasando por Varsovia, el público formaba largas colas antes los cines para ver la película. En septiembre de 2006, “El Cofre del hombre muerto” pasó a ser el tercer miembro del club de los 1.000 millones de dólares y la tercera película más rentable de la historia del cine a escala internacional. El público de todo el mundo había hablado y además bien alto. Además, la película fue galardonada con tres nominaciones a los Oscar de la Academia y se llevó el Premio a los Mejores Efectos Visuales realizados por John Knoll, Charles Gibson, Hal Hickel y Allen Hall. Todos los realizadores sabían que, por muy buenas que fueran las dos primeras entregas de una saga, la hora de la verdad sería la tercera. Y estaban totalmente preparados para estar a la altura de las expectativas. “Queríamos contar una historia que representara una batalla épica entre libertad y conformismo», afirma el productor ejecutivo Mike Stenson. “Una pregunta fundamental de la película es: ¿Y por qué tienen que gustarnos los piratas? La filosofía reside en que cuando te haces mayor quieres ser un pirata: alguien que es libre, que se salta las reglas y que desafía a la autoridad. A medida que nos vamos haciendo mayores tenemos que ir superando los problemas con la autoridad y nos volvemos más conformistas. Pero eso no quiere decir que un viernes por la noche no quieras quitarte el traje y la corbata y pasar un par de horas disfrutando de ese lado más oscuro e inconformista de ti mismo. Creo que ahí reside la clave del éxito de estas películas”. “La primera película ni siquiera entraba en la quiniela de las diez cintas más taquilleras del verano», añade el productor ejecutivo Chad Oman de Jerry Bruckheimer Films. “Pero ocurrió algo inesperado. ‘El Cofre del hombre muerto’ hizo el doble de lo que esperábamos. Cuando se nos pasó la borrachera del éxito, nos dimos cuenta del esfuerzo que tendríamos que hacer para ‘En el fin del mundo’”. “En cierto sentido, la mayor satisfacción que nos ha dado ‘Piratas’ es que se ha convertido en un fenómeno cultural que ha despertado pasiones entre el público», afirma el productor ejecutivo Bruce Hendricks. “Y el mérito lo tienen Jerry, Gore, Ted y Terry, así como Johnny y el resto del reparto. Han conseguido dar un nuevo giro al género de las películas de piratas, que estaba prácticamente muerto. Lo han reinventado, y aunque no se hagan más películas de piratas, el género ha cambiado para siempre”. Tras el éxito mundial de taquilla que supuso “El Cofre del hombre muerto” , las estrellas de la película todavía estaban digiriendo el impacto que habían causado entre el público. “Es realmente estremecedor”, afirma Johnny Depp. “Todavía me asombra que las películas y el personaje del Capitán Jack hayan gustado a tanta gente en todo el mundo. En cierto sentido han hecho suyo al personaje. Esto no me había ocurrido nunca, pero lo cierto es que lo que pasó con ‘Piratas’ no le ha ocurrido a mucha gente. Pensar que la gente se siente tan identificada y encariñada con el personaje del Capitán Jack es una sensación muy fuerte. Ver a todos esos niños pequeños vestidos de piratas, hablando como él, es algo realmente sorprendente”. Depp se mostró entusiasmado con proseguir las aventuras del Capitán Jack en “En el fin del mundo”. “La última vez que vimos a Jack en ‘El cofre del hombre muerto'», explica Depp, «estaba entrando en las fauces de Kraken, y cuando vuelve a aparecer en ‘En el fin del mundo’ está en la bodega de Davy Jones, una especie de infierno en él que se ha metido. Me pareció una buena idea que este tipo no tuviera que enfrentarse a sus propios demonios, sino más bien a las distintas facetas de su personalidad”. “La idea de que Jack Sparrow nos deje ver una faceta buena de su personalidad es muy interesante», añade el guionista Ted Elliott. “En su primera película, y de hecho también en la segunda y en la tercera, Jack parece querer decirnos que no quiere ser honrado porque nunca esta actitud no le reportado nunca ningún beneficio. Y eso resume toda la lucha de Jack: ¿Qué estás dispuesto a hacer para conseguir lo que quieres?” “Johnny Depp es actor único, una verdadera caja de sorpresas», afirma Jerry Bruckheimer. Y añade: “Sabe crear personajes originales e inolvidables y consigue que el público se enamore de ellos. El público no había visto nunca a un personaje como el Capitán Jack, un excéntrico aficionado a la bebida que apenas se tiene en pie en muchas ocasiones, pero que es tan inteligente que siempre consigue engañar a los demás. Y Johnny logra ese efecto en todas las películas. Ya sea encarnando a Wille Wonka en ‘Charlie and the Chocolate Factory [Charlie y la fábrica de chocolate],’ a J.M. Barrie in ‘Finding Neverland [Descubriendo nunca jamás]’ o en ‘Donnie Brasco’. Se inventa algo que permanece en la imaginación del público, algo mágico”. Geoffrey Rush, un fan absoluto de las tres películas, estaba entusiasmado con la idea de volver a transformarse en el Capitán Barbossa. “Siempre he creído que ‘El Cofre del hombre muerto’ y ‘En el fin del mundo’ eran una única gran película, con un vertiginoso intermedio”, afirma el actor. “Y lo digo un poco egoístamente, porque yo no tengo ningún papel en la segunda película ya que estoy muerto. Aunque tengo una maravillosa frase al final de la película. Pero ‘En el fin del mundo’ hay 15 argumentos distintos que surgen de la primera y de la segunda entrega y que vuelven a formar un todo. “En la tercera película, el personaje de Barbossa da un nuevo giro», continúa diciendo Rush. “Creo que en ‘El Cofre del Hombre Muerto’, Davy Jones se convierte en el villano, el lado oscuro de la película. Barbossa ha estado ausente, pero cuando reaparece, lo hace convirtiéndose en una especie de político. Y esto ha sido genial para mí ya que tenía que darle otro color al personaje, distinto al que tenía en la primera entrega, en la que sólo encarnaba al rival de Jack. Eso no quiere decir que el personaje no sea el mismo, pero mi trabajo en ‘En el fin del mundo’ es asegurar que la verdadera herencia romántica de los piratas, que encarnan a los vagabundos del mar, se mantiene, y no desfallece ante el despiadado mundo empresarial de la Compañía de Comercio de las Indias Orientales, que quiere acabar con ellos. De esa forma me convierto en un manipulador, conservando así las cualidades que caracterizan a Barbossa y que consisten en forzar a la gente a hacer cosas que no quiere hacer”. “Los personajes siguen siendo los mismos», añade Orlando Bloom, «pero la evolución que atraviesan en la tercera entrega es realmente interesante. Will Turner se convierte en un personaje más complicado, con más facetas. En la segunda película, el conflicto de Will reside en escoger entre su padre y su amor por Elizabeth. Quiere el pastel y también la guinda. Desea rescatar a su padre, Bootstrap Bill, pero también quiere estar con la mujer que ama. Pero son polos opuestos que le desgarran. “Al principio de ‘En el fin del mundo,”, sigue contando Bloom, “Will se identifica totalmente con el código de los piratas, algo que tanto odiaba al principio de ‘La maldición de la Perla Negra’, con el fin de lograr sus fines. Will ha prometido salvar la vida de su padre y hará todo lo que esté en su mano para cumplir su promesa, aunque sigue enamorado de Elizabeth y quiere volver junto a ella. La tercera película revela la verdadera naturaleza de todos los personajes, y ver el rumbo que toma Will es realmente interesante porque no tenemos muchas pistas”. “Elizabeth se siente un poco culpable de haber entregado a Jack al Kraken al final de ‘El Cofre del hombre muerto’. afirma Keira Knightley al referirse a su personaje dotado de una personalidad muy fuerte, “pero creo que creo que era algo que tuvo que hacer en ese momento. Pero después comprende que lo que tienen que hacer es salvarlo. Elizabeth toma muchas más decisiones a estas alturas de la historia. Ha sido genial interpretar a una chica tan fuerte e interesante que no le hace ascos a una buena batalla”. “Keira se ha convertido en una mujer durante el rodaje de las tres películas», afirma Jerry Bruckheimer, “y Elizabeth es un personaje con grandes posibilidades. Al principio sólo es la niña rica y mimada del Gobernador, y a medida que avanza la historia se convierte en una mujer que se salta los convencionalismos, que se vuelve tan competitiva como Will y el Capitán Jack». Bill Nighy también estaba entusiasmado con la idea de retomar el personaje de Davy Jones y de darle un nuevo empuje en la tercera entrega. Logró volver a infundir cierta humanidad a esa personalidad malvada. “Davy está ahora al servicio de la Compañía de las Indias Orientales y de Lord Cutler Beckett. Y es la primera vez que está al servicio de alguien. Ya no es el dueño y señor de los mares. En ‘En el fin del mundo,’ ves como el amor y la traición han arruinado la vida de Davy. Sólo quiere a Calypso, y cerrar las heridas de un corazón destrozado. Sufre muchísimo. Para Davy, no hay nada por encima del amor, y la pérdida de esa mujer destrozó su vida. Para alguien como Davy, que no se relaciona con nadie, y que por fin encuentra el amor para perderlo después, las consecuencias son devastadoras. Y ese tipo de gente se convierte en peligrosa, porque están emocionalmente destruidos. Es algo que no logra superar Davy Jones”. “Llevo toda una vida con Gore, y ha sido genial”. afirma Stellan Skarsgård sonriendo. En esta tercera entrega vuelve para encarnar a Bootstrap Bill, el padre de Will Turner. “Es realmente sorprendente, porque cuando trabajas en una producción de esta envergadura crees que va a ser muy diferente de cuando lo haces frente a la cámara de las películas independientes en las que había trabajado antes. Pero no es así porque el ambiente del rodaje es muy íntimo. Se trabaja de la misma forma, y también tienes la posibilidad de intentar cosas nuevas. Gore no es un director meramente técnico. Le interesa mucho el trabajo de los actores y comprobar lo que son capaces de hacer. Es una de las razones por las que acepté este trabajo. Cuando vi ‘La maldición de la Perla Negra’, vi a un puñado de actores que se lo pasaban en grande”. El personaje de Bootstrap Bill también evoluciona durante la tercera entrega. “Resulta bastante deprimente, porque su deterioro es notable. Está realmente mal, y sólo tiene algunos momentos de lucidez en los que recuerda a los demás. Al igual que ocurre con otros miembros de la tripulación de El Holandés Errante, Bill se va convierte cada vez más en una parte del barco, y va perdiendo su humanidad”. Al explicar la faceta compulsivamente ingeniosa del personaje de James Norrington, Jack Davenport afirma: «La última vez que me visteis al final de la segunda película, seguía cultivando mi faceta de vagabundo chic… pero con el corazón de Davy Jones en mis manos. Sé muy bien que le di el corazón a la peor persona de la tierra o de los mares, pero eso me ha permitido volver a llevar ropa de carnaval. Me siento mucho más cómodo vestido de azul y verde, y además vuelvo a llevar una peluca blanca que me queda muy bien. Así que la alegría reina por todas partes”. En un tono más serio, Davenport afirma: «En ‘En el fin del mundo’, Norrington comprende que ha cometido un terrible error y que tiene que vivir con ello. En lo que se refiere a sus sentimientos hacia Elizabeth, ha dejado de ser el blandengue que era en la primera entrega. Creo que esto ha beneficiado al personaje y le da más profundidad. Ella le rompió el corazón a Norrington, de forma muy vejatoria y ante todo el mundo. Por lo tanto no creo que se haga muchas ilusiones en navegar con ella bajo el sol. En la tercera película, está bastante asustado del follón que ha organizado y tiene la oportunidad de remediar su error”. Tom Hollander, que interpreta al altivo Lord Cutler Beckett, también está maravillado ante el éxito de «El cofre del hombre muerto». “Formar parte de la tercera película más taquillera de la historia del cine es como trabajar con el hombre que descubrió la penicilina», afirma bromeando el actor. “Fue muy emocionante, una experiencia fantástica. Formar parte de algo que la gente adora incondicionalmente es sencillamente maravilloso. Ha sido un trabajo muy duro, pero muy enriquecedor”. En su tercera película, la sangre fría de Beckett alcanza cotas inimaginables. “Puede que Davy Jones representa al malo de ‘El Cofre del hombre muerto’, pero Beckett se convierte en su jefe en ‘En el fin del mundo’, así que técnicamente, estoy en lo más alto de la jerarquía de la maldad», añade Hollander. “El corazón de Davy Jones es un arma secreta, lo que en el ‘show business’ se conoce como ‘una llave maestra’ que abre todas las puertas. Porque quien controle el corazón de Davy Jones controla los mares. Así que a pesar de que Beckett intimida físicamente a Davy Jones, tiene su corazón y eso le da el poder absoluto, aunque sea una cosa maloliente y bastante asquerosa. Además de las estrellas que ya participaron en las dos primeras películas, Bruckheimer y Verbinski subieron a bordo de «En el fin del mundo» algunas caras nuevas muy especiales. Sobre todo a la superestrella internacional Chow Yun-Fat que encarna al Capitán Sao Feng, el multifacético pirata de Singapur. “Cuando haces una película quieres contratar a los actores de mayor talento que estén en la cúspide de su carrera», afirma Bruckheimer, “y esa es la definición exacta de Chow Yun-Fat. Es un actor consumado, una estrella internacional y una incorporación de lujo a la trilogía”. “Todos son piratas de verdad y la traición es su código de conducta», afirma Chow al referirse a su personaje. «Por lo tanto, para Sao Feng se trata de un negocio como cualquier otro. En el mundo de los piratas no hay distinción entre el mal y el bien, así que Sao Feng no es ni bueno ni malo. Todos son piratas y los piratas son así”. En lo que se refiere al atractivo internacional de la película Chow añade: «Creo que todo el mundo fantasea con la idea de hacer cosas que no pueden controlar los padres o las autoridades. Los piratas son seres rebeldes y por eso la película gusta tanto a los jóvenes”. Para veteranos tan avezados de “Piratas” como Lee Arenberg y Mackenzie Crook, que interpretan a la pareja Pintel-Ragetti, “En el fin del mundo», era una nueva oportunidad para desarrollar sus personajes. “En la primera película, éramos bastante malvados”, afirma Crook. “Disparamos al criado en la casa del Gobernador, éramos malos de verdad, muy aficionados a rebanarles el cuello a la gente sin muchos miramientos. En la segunda película ya no éramos tan malos. Pero creo que Gore, Ted y Terry querían conservar esa vena de maldad porque al fin y al cabo somos piratas, así que no podemos estar siempre haciendo el tonto. Tengo una buena lista de asesinatos en ‘En el fin del mundo’. Creo que me llevo por delante tres o cuatro almas”. “En la primera película éramos malos divertidos y en la segunda somos buenos divertidos», añade Arenberg. “Así que a partir de ahora somos chicos buenos y simpáticos con independencia del lado en que estemos. Lo que no somos es más inteligentes. Siempre digo que Pintel y Ragetti comparten un único cerebro”.