Publicado originalmente en “Yo Soy George Clooney”

Aquí les envío breves reseñas de lo último que vi en cines. Las últimas dos las vi hoy.

Estrenos:

“Letra y música” (Dir: Marc Lawrence)

La película abre con la mejor secuencia de toda la película, el videoclip del tema “Pop goes my heart”, de la banda “Pop”. Videoclip que parece extraido de VH1, es lo mejor de la película, pero eso no desmerece para nada al resto. El guión parece estar escrito con el manual de Syd Field al lado, pero eso tampoco es un problema realmente. La película es una hermosa comedia romántica, previsible por momentos, con un muy buen timing, una pareja protagónica extraña pero con sorprendente química. Y lo demás… de bueno para arriba. Una estrella de la canción que curte la onda budista y hace que Shakira parezca un personaje absurdo y ridículo. Hugh Grant cantando muy bien, y Drew Barrymore, hermosa, y que de lo bien que entona en una escena da ganas de escucharla cantando el tema al final, frente al público, aunque eso hubiese sido demasiado obvio. Canciones que pretenden ser muy tontas y terminan siendo super pegadizas (yo me bajé la banda de sonido ni bien volví a mi casa), chistes inteligentes y burlas varias a las discográficas y a los realities bobos (que también remiten a VH1), y lo principal, eficacia para narrar el proceso de composición de un tema pop. Comedia sencillísima en su planteo, pero trazada con mucha inteligencia y más que buenas intenciones.

“300” (Dir: Zack Snyder)

Visualmente poderosísima, gracias a un trabajo de diseño por computadora que desprende imágenes virtuales justificadas por la trama (el trabajo final resulta mucho más coherente que, por ejemplo, “Sky Captain…”, que procedía del mismo modo), y con un tono épico muy bien logrado. El problema a mi gusto es el exceso de violencia gráfica que, salvo un par de chistes, responde sin humor y con un tonito engolado, demasiado tenso, y bastante facho. Mi hermano la vio con los ojos tapados por la cantidad de decapitaciones. Yo le recomendé que vea “Sin city”, menos soberbia, y con mucho humor y cinismo que acá se extraña bastante. Punto y aparte.

BAFICI:

“La marea” (Dir: Diego Martínez Vignatti)

La trama se reduce a los primeros minutos de la película. Luego de un accidente en el que mueren su marido y su hijo, una mujer se interna en un lugar alejado de la ciudad, en una casita cerca de la playa, en una zona de dunas. El resto es el transcurso del tiempo en la protagonista, que pasa del divagar, la supervivencia en zona salvaje y la fantasía, a la locura extrema. Excelente actuación de la actriz protagónica que sostiene una película en la que prácticamente no se necesitan palabras para narrar lo que sucede. Imágenes impactantes, planos bellísimos, sólo una duda: ¿Fue filmada en su totalidad en Claromecó? En mi opinión se ve cierta dicotomía entre los paisajes de dunas y playa (¿están filmadas allí esas imágenes?), y las imágenes de campo con molino y todo, que me transportaron inmediatamente al campo de mi zeide, ubicado en la zona de Villarino, cerca de Bahía y de Claromecó. Si está todo filmado allí, en Claromecó, es un verdadero hallazgo del director, la multiplicidad de paisajes que se observan en la misma zona. El problema a mi gusto es cuando el carácter contemplativo de todo el film se transmuta en un tono demasiado hondo, justificado, sí (solo por el principio), pero dramático al límite de lo intolerable. La secuencia final, y en particular el congelado último, me resultó demasiado feo, indignante, y desmerece gran parte del trabajo que sostiene muy bien durante toda la película. Una lástima porque, como dije, todo lo anterior me había resultado interesantísimo.

“Un pogrom en Buenos Aires” (Dir: Herman Szwarcbart)

El documental toma como punto principal de investigación el episodio muy poco conocido de la persecución de judíos durante la “Semana trágica”, en enero de 1919. Lo que comienza y termina en un gran trabajo periodístico, es casi una excusa para hablar de otras cosas, como el yiddish y cómo se fue perdiendo tanto el idioma como todo el bagaje cultural que traía aparejado, y sobre todo, determina gracias a estos elementos, un enorme y valorable ejercicio de memoria colectiva. El documental está narrado por el director en primera persona, como todos los documentales de ahora, pero aquí no molesta para nada, porque el director es un vehículo necesario para transportar al espectador al camino de la investigación, como Sergio Wolf en “Yo no se qué me han hecho tus ojos”. Me emocionó, me asombró por la información que se revela aquí por primera vez (y porque todo sucede cerca de mi casa, todo por Once), me dio ganas de volver a mi casa y seguir disfrutando música en yiddish, y sobre todo me devolvió una pregunta que siempre me la hice pero jamás me la pude responder: ¿Por qué nuestros abuelos no supieron ensañarnos a hablar en yiddish? Nos estamos perdiendo un mundo cultural, a la vuelta de la esquina, pero que debemos aprender a hurgar, debemos aprender a adentrarnos allí y rescatar el legado de nuestros ancestros.

“El hombre robado” (Dir: Matías Piñeiro)

La verdad es que no se que decir. Tenía pensado algunas cosas sueltas, pero acabo de leer la sinopsis que aparece en la web del BAFICI y coincido bastante con algunos términos. El término anacrónico inunda todo el filme. No por su carácter despectivo si no por su asociación con el mundo que toma, y que rodea a los jóvenes personajes de la película (museos, el cementerio de Recoleta, libros históricos, Rosas, y sobre todo, Sarmiento). El otro aspecto que traza toda la película es lo lúdico. Mercedes (María Villar, muy bella por cierto, si se me permite, y muy buena actriz, que sostiene toda la película), miente, corre, roba, juega. Hay robo de cosas (reliquias), robo e intercambio de novios. Todo parece desprenderse del film colectivo “A propósito de Buenos Aires”, pero aquí sin convivir tantos elementos juntos de manera caprichosa, sino unidos por un guión bastante más sólido de lo que aparenta. La Buenos Aires que muestra parece estar filmada por un europeo mayor de sobretodo y sombrero, o por Filippelli, que es lo mismo, pero en realidad vuelve sobre la idea de anacronía, o rescate de aquello que está ahí desde hace siglos, habita con nosotros y nadie lo ve. Molesta un poco bastante que los jóvenes parecen ser enciclopedias abiertas, personajes que acopian información, hay tanto parlamento y tantas citas vertidas de modo que agota tanto a los personajes como al espectador. Justo cuando me preguntaba por qué la imagen del afiche de la película son los ojos de un gato, aparecieron los dichosos gatos, y queda a criterio del espectador entender ese signo, como tantos otros que aparecen. El todo molesta por momentos, y por momentos resulta particularmente fascinante. Muy bien dirigida. Dije demasiado para una primera visión, debería verla de nuevo para decir al respecto algo interesante. Pero pronto.