Publicado originalmente en “Yo Soy George Clooney”

El inesperado fallecimiento de Bielinsky parece marcar un poco lo que va a ser el 2006 para el cine argentino. Si tenemos en cuenta que falleció dos días después de haber recibido todos los premios del “establishment” nacional por su última película, y si tenemos en cuenta también que la próxima película nacional a estrenarse es Bañeros III, todopoderosos (dos datos reunidos a priori de modo totalmente azaroso), resulta un horizonte bastante desolador para nuestro cine. Estamos ante algo que parecería ser el cierre de un ciclo dentro del cine argentino, y mientras se cierra ese ciclo, las mismas aguas de siempre se siguen moviendo. Hablamos de un cine industrial agotado, televisivo, rancio, que veía en cineastas como Bielinsky (aunque también en Campanella, Szifron, Burman y Caetano, a mí en lo personal hay algunos que me gustan más y otros mucho menos, pero entrarían todos de alguna forma en esta categoría) la posibilidad de una renovación. Una cruza de cine de factura industrial, con cierta, y en algunos casos notable, pericia narrativa y amor por el cine americano, que reemplazaría el esquema imperante en décadas anteriores. La muerte de Bielinsky no es más que un embate feroz a esa renovación.Read More

Este año se cruza con otros hechos. La semana pasada se presentó en el país el nuevo packaging del INCAA. Hablamos del logotipo de CA (Cine argentino), que se presentará al comienzo de las nuevas películas realizadas con apoyo del INCAA. Esta medida apunta a enfatizar el marketing y la difusión del cine argentino en el exterior. Pero a su vez daría por sentado desde su logotipo que aquellas películas hechas dentro del marco del Instituto son Cine Argentino, y aquellas que se produzcan fuera de él no lo son, lo que ocasionaría alguna disputa con los productores más radicales en cuanto a su independencia de producción. No es una mala medida en tanto y en cuanto pueda suplir las falencias en la difusión de nuestro cine. Veremos qué es lo que pasa.

Tuvimos otras decepciones. Crónica de una fuga, de Caetano, no fue recibida como se esperaba (yo no la vi aún, por ende no voy a opinar al respecto), y en lo personal me decepcionó una película de la que esperaba mucho más, El custodio. También vimos en el BAFICI, en carácter de preestreno y en competencia, la segunda película de Villegas, Los suicidas, que tiene fecha de estreno para este año y espero que le vaya bien, pese a que defraudó mis expectativas. Creo yo que es una película que se queda a mitad de camino entre un cine más standard, y las búsquedas personales de Villegas, lo que la vuelve bastante irregular en su planteo, con una buena actuación de Leonora Balcarce, pero con Hendler en un personaje muy similar a los personajes que lo volvieron conocido, una actuación bastante inferior a su papel en Derecho de familia, de Burman donde se ve una verdadera evolución actoral.

El estreno de esta última película de Burman, quien mantiene un trabajo constante dentro del cine argentino comercial, ha sido un hecho positivo de este año. El 2006 es también, quizás, el año en el que se estrene la primera película de ficción de Ariel Winograd, tipo creativo si los hay, titulada Cara de queso. Y recordemos que falta ver la segunda película de Enrique Piñeyro, un tipo que nos sorprendió muy gratamente con su excepcional ópera prima,Whisky Romeo Zulu, ultraindependiente y a la vez muy clasicista en su planteo y su narrativa, y veremos qué es lo que hace con sus próximas películas algo alejadas seguramente del carácter testimonial de la primera.

Va a ser un año jodido para nuestro cine, pero va a ser necesario un recambio, va a ser necesario ocupar un espacio que con el fallecimiento de Bielinsky ha quedado vacío. No será fácil y va a ver que devolverle la confianza a la gente de que un buen cine argentino es posible y se está haciendo. Es hora de dejar de pronosticar y ponerse a laburar para eso, haciendo lo que estamos formándonos para hacer, que es hacer buenas películas. Esperamos poder ocuparnos de ello, aunque suene pedante. Y esperamos no ser los únicos. No creo que lo seamos. Y eso nos deja un poco tranquilos.