Publicado originalmente en “Yo soy George Clooney”

Este caso tiene como fecha de estreno el 11 de agosto, y más que raro es decididamente lamentable, así que rápido vamos al comentario.

¡Chicos! ¡Vuelve Emilio Vieyra! Sí, uno de los dos peores directores en la historia del cine argentino –el otro por si no lo saben es también el más prolífico, Enrique Carreras, lo doy por sentado, si quieren pueden comprobarlo, las películas hablan por sí solas y las dan siempre por Volver– vuelve al cine después de nueve años de silencio. Don Vieyra, con rozagantes 84 años, vuelve a las pantallas argentinas y es hora de repasar brevemente su carrera, para poder analizar su última película.

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cdconciencia_aficheVieyra es, sino el único (si no contamos las películas que hizo Héctor Olivera para Roger Corman), uno de los mayores exponentes del cine clase b en Argentina. Al margen de esto posee una de las filmografías más coherentes del cine argentino, todas sus películas, incluso todas las comerciales ¿clase a? que realizó en los setenta y ochenta, tienen ese sesgo característico del cine clase b, o sea, rapidez en su concreción y nulo criterio estético en la puesta en escena (excluyamos de este apartado a los maestros de ese cine como el caso de George Romero).

Ideológicamente, también fue coherente consigo mismo, siempre, o al menos en su apogeo, fue el cineasta más oportunista y demagogo que haya criado el cine argentino. En los setenta fue el realizador de la saga Comandos azules, apología descarada del poder parapolicial en plena época de la dictadura, que a nivel discursivo hoy se las considera peores que la saga de los Superagentes (estos eran más naïf), aunque no tan despreciables como las películas producidas, dirigidas e interpretadas por Palito Ortega (estas son tema para otro artículo, por ahora para más datos, lean la edición de El amante de julio). Cuando vuelve la democracia, hace una película con Víctor Laplace titulada El poder de la censura, película clave para entender a Vieyra, ya que reúne todos los valores de su cine, es mediocre, mentirosa, oportunista y demagógica, y posteriormente Vieyra se consagra como uno de los íconos del cine de destape que se pone de moda en los ochenta. Cuando el destape pasa de moda, Vieyra comienza a espaciar sus incursiones en el medio, pero cuando aparece, por ejemplo en 1996 con Adios, abuelo (apología de la apropiación de menores durante la dictadura, protagonizada por Jairo), o con esta última, Cargo de conciencia, se muestra desencajado, y al mostrarse “fuera de onda” se lo ve más reaccionario que nunca.

Cargo de conciencia, pronta a estrenarse, con Soriano, Ranni, Rubén Stella y Alicia Zanca en el elenco, es un thriller donde una serie de personajes investigan la muerte de un político que quiere votar en contra de una ley de despenalización de las drogas, en el medio descubren que la ley es impulsada por narcos (jejejeje) y también hay una piba que pobre, la nena se droga, y demás barrabasadas. Al margen de estos aspectos, encontré en un blog el siguiente texto que vale la pena reproducir.

Ciudad Autónoma de Buenos Aires, marzo 9 de 2005
INSTITUTO NACIONAL DE CINE Y ARTES AUDIOVISUALES DISCRIMINA PELÍCULA ANTIDROGAS
“Por dos veces consecutivas el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales niega, en un acto discriminatorio, el subsidio para la película “Cargo de Conciencia”, dirigida por el afamado cineasta argentino Emilio Vieyra de 84 años” afirmó el titular de la Asociación Antidrogas de la República Argentina Claudio Izaguirre. La película que esta en contra de la despenalización de drogas, es protagonizada por Pepe Soriano, Alicia Zanca, Rodolfo Ranni y Ricardo Bauleo entre otros. Es de neto corte policial y finaliza el rodaje en tres semanas. Claudio IZAGUIRRE se contactó con el Instituto de Cine al teléfono 4383-0029 en 26 oportunidades, durante las últimas 36 horas, para advertirle al señor Jorge Coscia de la extraña anomalía, pero éste jamás quiso atender el reclamo.
Ante tal falta de respuesta, la Asociación Antidrogas de la República Argentina pedirá a las autoridades nacionales la inmediata intervención del Instituto, dado que es injusto que ese ente, apoye películas que jamás se estrenan o filmaciones que muestran el consumo de drogas como una recreación y niega al veterano director de cine, la posibilidad de poner en la pantalla grande el sentimiento nacional respecto de las drogas.
Esta última etapa del rodaje, se está filmando en ARGENTORES, Pacheco de Melo 1820 de 22:00 a 04.00 horas.

Claudio Izaguirre

Presidente

Asociación Antidrogas de la República Argentina

Poco hay para agregar, este texto llega por internet por lo que cuesta confirmar su veracidad, de todos modos ¿a quién se le ocurriría inventar semejante solicitada? Tanto nivel de absurdo solo puede aplicarse a la realidad, y por otra parte propongo tomar esto con algo de seriedad, después de todo lo que se propone en esa solicitada es pedirle al Poder Ejecutivo que intervenga el Instituto, lo cual representa uno de los aprietes mafiosos más claros que se hayan visto en este medio en los últimos años, a saber, si no nos das un subsidio (que antes me lo daban así de fácil porque el Instituto estaba copado por amigos) te hacemos echar a vos y a toda tu comisión directiva del INCAA… Es lamentable que, a falta de viejos amigos con cierta banca que faciliten la tarea, ciertos directores deban recurrir a métodos extorsivos para hacer su cine. Los tiempos cambian, ellos no.

Resta comentar que en los últimos años se habló de Vieyra por una supuesta malversación de fondos en Argentores, ¿habrá qué tener en cuenta este dato a la hora de pensar la concreción de esta producción? Disculpen mi indiscreción, parezco una vieja chusma.

Al margen de todo esto el INCAA tampoco se salva de las consiguientes críticas, pero ese es tema para otro artículo. Basta decir por ahora que el actual titular del instituto, Jorge Coscia, ahora se candidatea a diputado. Sí, como Moria, pero por el oficialismo…

Así están las cosas en el cine argentino, pido disculpas por la extensión de este post, prometo ir a verla cuando se estrene y decirles qué me pareció. Hasta cualquier momento.